Chapter 4 METHODOLOGY
4.5 Quantitative phase
4.5.6 Data analysis
La información que condensamos en este capítulo se presta para realizar algunas consideraciones.
Con el paso de los años se ha visto incrementada la población de aspirantes a las carreras de Enfermería y de Medicina. Uno de los datos presentados nos señala que los índices de aceptación para ambas carreras han disminuido gradualmente, situación que se agudiza en el caso de Medicina; una de las consecuencias de esta situación es que cada vez sea más difícil ingresar a esta carrera. Por otro lado, es sabido que un importante porcentaje de los aspirantes que no lograron ingresar a Medicina aceptaron como segunda opción otra carrera, particularmente la de Enfermería.Los datos institucionales nos indican que casi la mitad de los jóvenes que se encuentran inscritos en la carrera de Enfermería (primer ingreso, 2007) eligieron dicha carrera sin presentar solicitud a otra carrera de segunda opción. El resto presentó una segunda solicitud entre un grupo de 10 carreras. Entre quienes eligieron una segunda carrera el 76% solicitó Medicina y no quedó en ella.
Esto nos lleva a pensar que el ingreso a las universidades lleva en su base la marca de la desigualdad social. Bourdieu señaló:
Sin duda, en el nivel de la enseñanza superior, la desigualdad inicial de las diversas capas sociales ante la educación se muestra ante todo en el hecho de que están muy desigualmente representadas. […] El sistema educativo pone objetivamente en funcionamiento una eliminación de las clases más desfavorecidas bastante más total de lo que se cree.” (2003: 13)
Tenemos la idea de que la eliminación en la carrera de Medicina ocurre de una manera ligada a la carrera de Enfermería.
La carrera de Medicina es de alta demanda, razones por las cuales solo un 10% logró ingresar a la carrera en el año 2007, como fue mostrado en el capítulo II. Por lo tanto, quienes logran ingresar a ella serán aquellos que tuvieron un puntaje de admisión alto, y de acuerdo con la cantidad de aspirantes que pueda aceptar la institución. Así, de hecho ocurre que haya estudiantes que hayan
obtenido un alto puntaje en el examen de admisión y no hayan quedado en la carrera deseada debido a la forma de selección de los estudiantes, que considera únicamente el puntaje obtenido en el examen de ingreso y se limita a aceptar un 9% de los solicitantes. Al respecto pueden suceder dos cosas: una, que los aspirantes que querían entrar a esta carrera y no quedaron hayan quedado fuera del sistema educativo, al menos temporalmente; o bien, que se hayan inscrito a otra carrera. Esta es una forma de desigualdad que permanece de forma imperceptible.
La elección misma de la carrera, según Bourdieu, es un hecho que está marcado por los orígenes sociales de los estudiantes. Según el autor, la elección de carrera expresa una forma de desigualdad social en la medida en que los agentes pertenecientes a diferentes categorías sociales perciben las oportunidades educativas como propias o no a su condición social. Este supuesto encuentra un fuerte sustento en los casos de Enfermería y Medicina: en la primera de ellas predominan los héroes, mientras que en la segunda los herederos mantienen la hegemonía.
Al mismo tiempo, es evidente que la condición de hombre o de mujer es un aspecto mandatorio en la selección de los estudiantes: en la carrera de Enfermería predominan las mujeres, mientras que en la de Medicina la distribución por género es equitativa. La manera en que opera esta discriminación por el género queda pendiente a la investigación.
De acuerdo con Bourdieu (2003) la condición de género ocupa un peso importante en la elección de carrera, en virtud de la atribución tradicional de determinadas cualidades y roles a las profesiones. Así, es válido suponer que el papel y las funciones que son atribuidos al campo de la Enfermería se identifiquen con cualidades femeninas, mientras que en el caso de la Medicina prevalezca una visión dual del papel y funciones profesionales.
Además, la condición social desempeña un papel importante en la elección de carrera. Aún cuando en sus escritos Bourdieu refirió sus ideas a la sociedad francesa, en el caso de las carreras aquí analizadas sus afirmaciones recobran vigor. Él señaló:
Es más probable que la elección sea limitada cuando los estudiantes pertenecen a un medio más desfavorecido. Se puede ver un efecto de esta lógica –según la cual se presentan restricción de elecciones más o menos severa de acuerdo con el origen social- en el momento de la entrada a la enseñanza superior en el caso de las mujeres de sectores medios y de las mujeres de los sectores superiores. En efecto, es en el nivel de los cuadros medios donde las posibilidades de acceso de las mujeres se igualan a las de los varones, pero al precio de un relegamiento […] [a ciertas carreras], mucho más evidente que en todas las categorías sociales […]. Al contrario, cuando provienen de las capas superiores, las mujeres, cuyas posibilidades de acceso son claramente iguales a las de los varones, ven atenuarse el rigor de esta condenación a [ciertas carreras]. (Bourdieu & Passeron, 2003: 20)
Según esta línea de pensamiento, la carrera de Enfermería es una carrera de mujeres precisamente por la procedencia social de un grupo importantes de sus estudiantes: jóvenes provenientes de sectores bajos y medios bajos, héroes y pobres exitosos cuyas elecciones hay que entender tomando en consideración su condición social.
La carrera de Medicina es más bien de herederos hecho que lleva a plantearnos si su condición de herederos está actuando como un mecanismo de descalificación de jóvenes de condiciones sociales desfavorecidas. Al respecto cabe hacer hincapié en el hecho de que los herederos constituyen el grupo mayoritario entre los jóvenes de primer ingreso de Medicina; este hecho, aunado a que Medicina es una carrera de alta demanda, provoca que la selección de los aspirantes a dicha carrera sea ruda e inequitativa. Esto en razón de que los herederos tienen mayores posibilidades de ingresar: gozan de mejores medios para lograr altas calificaciones en el examen de ingreso.
Así los herederos mantienen la hegemonía entre los jóvenes de primer ingreso, dominación que responde a dos tipos de determinación: los herederos entran a Medicina porque son herederos, es decir, por las ventajas que
representan sus dotaciones culturales para conseguir su ingreso; en segundo lugar los herederos eligen Medicina porque la perciben apropiada para su condición social y con capacidad económica para cursarla con éxito.
Los héroes y los pobres exitosos son jóvenes que se enfrentan a situaciones especialmente difíciles para tener éxito en su trayectoria escolar. Por tal motivo el hecho de que hayan ingresado puede representar un verdadero esfuerzo. Al respecto una de las interrogantes que nos surgen tiene que ver con qué motivaciones expresan ellos para haber elegido la carrera de Medicina.
Sin embargo, en la carrera de Enfermería también hay herederos, como hay héroes y pobres exitosos en la carrera de Medicina, aunque en una reducida proporción. Una de las tareas pendientes consiste en seguir investigando los mecanismos que conducen a tales estudiantes a elegir tales carreras, y ver si este hecho tiene que ver con representaciones particulares sobre la Medicina y la Enfermería, y con el tipo de representación que estos jóvenes tienen hacia sí mismos.