Chapter 2: A Structural Econometric Model of the Dynamic Game Between Petroleum
2.4 Data
A mediados del siglo XX se produjeron importantes cambios en el mapa político del Medio Oriente que influyeron en el desarrollo de nuevas investigaciones y en la aparición de importantes figuras locales dentro de la arqueología. Simultáneamente, los cambios de la arqueología general, con el desarrollo de nuevas teorías, métodos y técnicas, obligaron a replanteos en el campo de la arqueología bíblica, pero no se instaló un debate en aquel momento porque se estaba construyendo un país, cuyo aparato simbólico presentaba pocas fisuras pero debía materializarse en el territorio, y la arqueología bíblica fue un pilar innegable, junto con el sistema de kibutz de asentamiento y con el ejército nacional.92
La década de 1948-1958, que siguió a la finalización del mandato británico en Palestina y a la creación de los estados independientes de Israel y Jordania, trajo nuevos descubrimientos. El motor que alentó la continuación del
al mismo tiempo. El relato de Jueces 1: 22-26 describe la toma de esta ciudad llevada adelante por la casa de José, por lo que en un primer momento se buscaron vestigios de destrucción. Las primeras excavaciones las realizó Albright en 1934, continuadas por J. L. Kelso, extendiéndose durante casi treinta años, y colaborando como asesores De Vaux y Wright para el análisis de la cerámica. Fue una expedición conjunta sustentada por la American Schools of Oriental Research y el Pittsburg-Xenia Theological Seminary. Los informes de las campañas se han publicado en el Bulletin of the American Schools of Oriental Research, vols. 137 (1955), 151 (1958) y 164 (1961). Véase Kelso (1968).
90 Luego de su tesis para la Johns Hopkins University, preparada entre 1934 y 1937,
sobre "The Pottery of Palestine from the Earliest Times to the end of the Early Bronze Age", fue creciendo su interés por la teología bíblica, que marca toda su obra. La fundación en 1938 del periódico The Biblical Archaeologist por Wright, que en sus inicios perseguía brindar información a los maestros de las reuniones religiosas dominicales, luego se convirtió en eje de debate y punto de información para el área donde Biblia y arqueología interactuaban.
91 Véase Glueck (1940, 1946). Nació en los Estados Unidos, asistió a la Hebrew Union
College para ser luego ordenado rabino en 1923. Prosigue sus estudios bíblicos en Alemania con H. Gressmann en Berlin y Sraerk en Jena. Entre 1932 y 1947 emprende viaje por Ammon, Edom y Moab donde realiza un mapeo y registro fotográfico de la región. E. Vogel, su secretaria, publicó la colección de sus fotos entre 1928 y 1970.
desarrollo de la arqueología bíblica pasó a ser, además de la tradición protestante estadounidense, la conquista de un territorio poblado, al que había que deshabitar y repoblar con judíos. Por otro lado, después de la partición de Palestina, la mayoría de las instituciones involucradas en trabajo de campo con base en Jerusalén quedaron dentro de los límites del nuevo estado jordano. Este carecía de arqueólogos nativos, ya formados, que asumieran el liderazgo en dichas instituciones.93 Para estos jóvenes, las enseñanzas de K. Kenyon en su trabajo de campo en Jericó, como el de Wright en Siquem, se convirtieron en base de aprendizaje.94 Los principales debates giraron esencialmente en torno a la búsqueda de una mayor precisión en los métodos de excavación y en el registro del trabajo de campo.95 La nueva situación creó marcos y condiciones diferentes para el desarrollo de la arqueología bíblica; por un lado, la presencia que adquirieron los arqueólogos israelíes a partir de la creación del Estado de Israel; por otro, la importancia creciente de la arqueología estadounidense. La figura de Albright continuó dominando el campo académico y sus enfoques y trabajos siguieron siendo el eje que dominaba la relación entre la arqueología y los estudios bíblicos. El trabajo de sus discípulos y de las instituciones adquirió mayor relieve y los investigadores estadounidenses desplazaron a los estudiosos ingleses y franceses, lugar que habían ocupado como poder extranjero en el Cercano Oriente. El desarrollo de una tradición arqueológica israelí, a partir de 1948, comienza con hombres como N. Avigad, M. Avi-Yonah, I. Ben-Dor, A. Biran, B. Mazar, E. L. Sukenik y S. Yeivin, que
93
A modo de ejemplo, L. Harding, arqueólogo británico discípulo de F. Petrie, permaneció en Jordania como Director del Departamento de Antigüedades hasta 1956, completando veinte años de servicio. Fundó el Museo de Amman y fue curador del Palestine Archaeological Museum de Jerusalén.
94
Véase Moorey (1991: 97). Tanto los americanos como los israelíes criticaban tales prácticas porque, por ejemplo, aducían que en los análisis de K. Kenyon faltaba la distinción, que consideraban elemental, en períodos cerámicos y edificaciones.
95 Uno de estos ejemplos es el trabajo de la británica K. Kenyon entre 1952 y 1958 en
Jericó, en el cual demostró, a través de un estricto control estratigráfico y de un registro por niveles, los errores de los primeros excavadores de Jericó. Kenyon encontró evidencia de un pequeño asentamiento sin fortificaciones que dató ca. 1425- 1275 a.C., aunque sin rastros de destrucción, tal como lo había argumentado Garstang, sobre el asalto de Josué ca. 1400 a. C. El sitio fue abandonado en el segundo cuarto del siglo XIII a. C. y no volvió a ser habitado hasta el siglo XI a. C. Kenyon moriría antes de concluir sus informes de Jericó pero los datos obtenidos fueron publicados como Jericó III y IV por Holland en 1981-1983. Véase Kenyon (1963: 230-234). El aporte de la escuela de Wheleer y Kenyon se describe en Harris (1990: 30-31).
iniciaron sus carreras durante la época del mandato británico y se perfeccionaron en el extranjero en áreas como lingüística, estudios bíblicos y arqueología. Su interés giraba en torno a sitios y monumentos importantes para la historia hebrea, con un nacionalismo evidente, fruto de su época.
Años más tarde, aparecen dos figuras importantes de este proceso, Y. Yadin, militar del ejército, y Y. Aharoni. Ambos investigadores polarizaron la arqueología de Israel durante veinte años, entre 1950 y 1970. Mientras el primero guiaba el Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el segundo96 fue el fundador de un instituto similar en la Universidad de Tel Aviv. Más allá de ideologías, no es casual que estos hombres abordaran el tema de la llegada del pueblo de Israel a Canaán, tópico de interés para ellos y para todo Israel, porque se vinculaba directamente con la pertenencia de esas tierras ancestrales que habrían sido recuperadas. Ambos estudiosos adhirieron a enfoques opuestos de la cuestión, es decir, a los clásicos modelos explicativos en ese entonces, como la hipótesis de la conquista militar y la de la infiltración pacífica. Y. Yadin97 demostró explícitamente su dependencia del texto bíblico para sus interpretaciones en los hallazgos de Hazor, que era un sitio vital dentro del relato bíblico de la conquista. En 1956, Y. Aharoni, su contrafigura durante estos años formativos de la arqueología israelita, se une a la expedición en Hazor como supervisor del trabajo sobre el período salomónico. Interesado en la Edad del Hierro, continuó sus investigaciones en Galilea, donde aparecen varios asentamientos sin fortificaciones en las primeras fases del Hierro. Ambos autores polemizaban sobre muchos aspectos de la historia y arqueología de su país pero coincidían en la importancia de la
96
Véase Aharoni (1976:3-17). Fue un especialista en Geografía Histórica, que redefinió el estudio del espacio para la primera generación de israelitas que asumieron el significado cultural de la cuestión, inconcebible para los pioneros que intentaron moldear la topografía histórica de Palestina durante el S XIX. Desde sus inicios, se interesó por todo lo relacionado con la Edad del Hierro, siendo para él el "Período israelita" a través del cual, mediante una excavación selectiva, se podría aproximar a la naturaleza del asentamiento de las tribus de Israel primero, en la Alta Galilea y luego en el Néguev.
97 La carrera de Yadin se inicia con estudios en filología árabe y hebrea, arqueología e
historia antes de ingresar en la Universidad Hebrea, donde jugó un rol prominente durante una generación en el campo de la política, la milicia y también dentro de la arqueología. Tanto como Albright en Estados Unidos y K. Kenyon en el Reino Unido, su influencia en Israel modeló toda una generación de arqueólogos.
narrativa del Antiguo Testamento para las interpretaciones de los trabajos de cada uno.
Los norteamericanos volvieron a la escena en 1956. G. E. Wright98 inició las excavaciones en el sitio de Siquem, que se convirtió en un modelo para los futuros arqueólogos. Allí introdujo nuevos métodos que se habían desarrollado dentro de la tradición estadounidense y que involucraban técnicas de excavación. Los análisis cerámicos se profundizaron, al mismo tiempo que se desarrolló en el Cercano Oriente una nueva forma de investigación: ―las escuelas de trabajo de campo‖. El impacto entre los nuevos arqueólogos estadounidenses fue similar al que produjo K. Kenyon con sus trabajos en Jericó y Y. Yadin con Hazor. Entre estos nuevos arqueólogos podemos destacar a J. Callaway99 y a P. Lapp. El primero trabajó durante varias temporadas en Ai y el segundo fue discípulo de W. Albright y de E. G. Wright. Sus trabajos en Araq el-Amir, en 1961-1962 y en Tell el-Ful en 1964, se destacaron dentro de la arqueología de Jordania. P. Lapp parecía ser el sucesor natural de estos pioneros, si bien criticaba duramente frente a sus colegas el problema de la estructura de la arqueología de Palestina. Para él era un montaje, ya que la mayoría de sus fundamentos y bases carecían de solidez, a causa de que se le había dado gran crédito a las interpretaciones subjetivas sin tener en cuenta la observación y además, la argumentación, giraba en un círculo cerrado de hipótesis generales. Su temprana y trágica
98 Para G. E. Wright la elección de un sitio tan vital dentro del Antiguo Testamento
buscaba contrarrestar la visión predominante entre los arqueólogos e historiadores de la antigüedad en general que, a priori, consideraban que todas las excavaciones en Tierra Santa carecían de peso y validez científica dentro de la arqueología contemporánea. Intentó, con su experiencia en el trabajo de campo, crear grupos sólidos de expertos coordinados en su labor en distintas áreas de la arqueología bíblica. Pero, a pesar de sus esfuerzos, en general, sus trabajos fueron sospechados de falta de objetividad a causa de su devota fe. Un ejemplo de ello fue la síntesis de Wright para Siquem que apareció en 1965 con el título Shechem: The Biography of a Biblical City, criticada especialmente por los arqueólogos del mundo angloparlante y por los biblistas alemanes por sus fuertes vinculaciones con la Teología Bíblica.
99 Mattingly (1995: 17-27), describe los pasos de J. Callaway y su primera experiencia
de campo en Siquem bajo la dirección de Wright en 1960 y en el período 1962-1964, así como sus trabajos con K. Kenyon y R. de Vaux en 1961-62 en Jerusalén. Inaugura su propio proyecto en et-Tell en 1964 que se extenderá hasta 1972. Véase los resultados en J. Callaway (1976: 19-30; 1988: 54-71).
muerte durante una excavación en Kyrenia100 nos privó de una mirada aguda para la época.
En los años sesenta, el holandés H. J. Franken desarrolló un programa de investigación que introdujo algunos cambios en la ortodoxia reinante entre los biblistas alemanes. Sus innovaciones en las técnicas de trabajo de campo aparecen en 1960 con su propia investigación en Deir'Alla. Allí capacita a arqueólogos alemanes en las técnicas de excavación e intenta completar las brechas que aparecían en la tipología cerámica de Jericó vinculándolas con el desarrollo cultural en el paso del Bronce Tardío al Hierro Temprano. Aplicando innovadores métodos de análisis cerámico que rastreaban el modo de elaboración, más que la forma y la decoración de las piezas, criterio imperante hasta entonces, intentaba probar que la tradición manufacturera del último período nombrado, era diferente a la del Bronce Tardío. Otro aporte de este investigador fue combinar sus conocimientos de antropología, arqueología y del texto bíblico con el trabajo de especialistas en tipologías cerámicas, como J. Kalsbeek. Esto le permitió perfeccionar las publicaciones y lograr modernizar los análisis logrados por K. Kenyon.101 A pesar de su perspectiva crítica, para H. J. Franken los viejos registros arqueológicos podían esconder hipótesis interesantes para responder las preguntas desde nuevas perspectivas.
Pero el surgimiento de una nueva generación de arqueólogos en Alemania se da con la aparición en 1967 de la tesis de M. Weippert ―Die
Landnahme der israelitischen Stamme".102 A partir de este trabajo se revalúan las contribuciones de A. Alt, W. Albright y G. Mendenhall,103 referentes a la cuestión del proceso de asentamiento y, en especial, tratando de recuperar las premisas válidas de cada uno. M. Weippert planteó además la necesidad de despegar la arqueología palestinense de la verificación de la historicidad del Antiguo Testamento e incorporar la aplicación de los métodos de la sociología y antropología104 para acercarnos al proceso orgánico de la estructura tribal.
100 Véase Lapp (1970: 20-22). Se ha publicado en 2011 su correspondencia personal. 101 Véase Franken (1963: 4-33; 1974; 1975: 336-340; 1976: 3-11).
102 Véase Weippert (1971). Esta breve monografía produjo un sensible impacto dentro
del mundo académico por su originalidad y criticismo.
103 Véase Mendenhall (1962: 67-87).
104 Véase Gottwald (1983: 6-21). Surgen a partir de ahí varios trabajos como el citado,