Contrariando las expectativas sombrías de los que suponían que los efectos de la crisis de 1997-1998 se extenderían durante más de un año, la economía mundial presentó una apreciable tasa de crecimiento de 3.4% en 1999, como resultado principalmente del prolongado dinamismo de la actividad económica en los Estados Unidos (que registró un promedio de 4.2% para el año), el mantenimiento de políticas monetarias menos restrictivas en los países industrializados,1 y la reanudación del crecimiento en el sudeste asiático (FMI, 2000, p. 3).2Los Estados Unidos se convirtieron en el principal motor de crecimiento de la economía mundial, dado que el área del euro siguió mostrando una expansión modesta, de 2.4%, y Japón no logró solucionar el cuadro de crisis crónica en que se encuentra desde el inicio de la década. Se estima que a lo largo de 1999, la recuperación de las economías más dinámicas del sudeste asiático (con un crecimiento promedio de cerca de 8%) ha determinado un incremento promedio de casi 6% para el producto de toda Asia, y de 3.8% para el grupo de países en desarrollo (véase el cuadro I.1.).
La baja generalizada de precios de los principales productos exportados por los países de América Latina, junto con la disminución de los flujos comerciales y de capital extranjero hacia la región,3redundaron en una acentuada desaceleración del ritmo de crecimiento de la mayor parte de las economías latinoamericanas a lo largo de 1998 y de
la primera mitad de 1999. Los resultados más adversos se registraron en Sudamérica, mientras que en México, parte de Centroamérica y el Caribe, la presencia de factores internos y los efectos positivos del crecimiento de la economía de los Estados Unidos favorecieron un comportamiento más expansivo. Según las estimaciones de la CEPAL, después de un incremento de 5.5% en 1997, la economía de la región creció a una tasa prácticamente nula (0.3%) en 1999 (CEPAL, 2000a, p. 29).4Chile y la República Dominicana fueron los únicos países de la región que presentaron una expansión continua y elevada durante la década de 1990.5
Entre fines de 1999 y principios de 2000, el desequilibrio entre el crecimiento de las principales economías industrializadas y el papel dinamizador que cumple la expansión de la demanda agregada de los Estados Unidos en la economía mundial tenían preocupados a los analistas internacionales. Los Estados Unidos (junto con la recuperación de la demanda en Asia) se constituyeron en 1999 en un verdadero motor de la expansión comercial global, llegando a absorber cerca de 18% de las importaciones mundiales. Ese año, las importaciones de bienes de los Estados Unidos crecieron 12%, mientras que el aumento de las importaciones mundiales fue de 4% (OMC, 2000a).
El comportamiento expansivo de las importa- ciones estadounidenses ayudó a los países de 1 El FMI destacó el manejo hábil de la política monetaria en 1998 como uno de los elementos que impidió que se profundizaran las tendencias
recesivas derivadas de la crisis de 1997-1998 (FMI, 2000).
2 Los datos agregados indican que la recesión del período 1998-1999 ha sido la menos grave de las cuatro que ocurrieron en las últimas tres décadas, aunque haya sido proclamada como la crisis más difícil del capitalismo desde la segunda guerra mundial (FMI, 2000, p. 1). 3 La afluencia de capital extranjero hacia la región se redujo de una cifra récord de 85 000 millones en 1997 a cerca de 68 000 millones de dólares en
1998 (CEPAL, 1999a, p. 14).
4 El tamaño de la economía de Brasil y su crecimiento nulo en 1998 explican la caída del PIB de la región en ese año, ya que éste habría alcanzado a 3.5% si se excluye a Brasil. En 1999, el crecimiento nulo de la economía regional es atribuible a las fuertes bajas del PIB en Argentina, Colombia y Venezuela. Al excluir a estos países, el promedio del PIB latinoamericano se elevaría a 1.4% (CEPAL, 1999b, cuadro A.1, p. 89).
5 Chile tuvo en la década un crecimiento promedio de 6% y tasas de expansión del PIB superiores a 5%, con excepción de los años 1998 y 1999; República Dominicana registró un promedio de crecimiento de 5% y tasas superiores a 4%, excepto en 1991 y 1993. Guyana presentó un promedio de 6.6%, pero su desempeño tuvo altibajos (CEPAL, 1999b, cuadro A-1, p. 89).
América Latina y el Caribe a mejorar sus cuentas externas y a compensar la demanda limitada de otras direcciones de comercio. Prácticamente todos los países de la región se han beneficiado del fuerte incremento del comercio estadounidense, aunque en términos absolutos el mayor provecho lo obtuvieron Canadá y México, los otros dos socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y, en particular, México. Además de los países petroleros, las naciones caribeñas y otras como Costa Rica, Colombia, Paraguay se vieron abiertamente beneficiadas (véase el capítulo II).
En el año 2000, según las proyecciones de diversas instituciones económicas, el producto mundial alcanzó el mejor desempeño de los últimos 10 años, aunque hay discrepancias en cuanto a las cifras. Por primera vez en más de una década, el promedio para los países del área del euro deberá superar el 3%, con tasas individuales elevadas. En el año, las economías dinámicas de Asia –China, Hong Kong, India, Corea, Singapur y provincia china de Taiwán– presentarían las mayores tasas de crecimiento, superiores al 7%, determinandoun promedio similar para toda Asia y de 5.6% para el agregado de los países en desarrollo.
Suponiendo que la desaceleración de su economía sea suave, los Estados Unidos mantendrían un crecimiento ininterrumpido desde marzo de 1991, en la más larga expansión de su historia económica, con tasas superiores al 4% a partir de 1995, impulsada por el consumo y la inversión privados
(véanse el cuadro I.2 y el gráfico I.1).6 La Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) estimó en 5.2% el incremento de la economía estadounidense en 2000, con una disminución de 3.5% y 3.3% en 2001 y 2002, respectivamente.7
La actividad económica de la mayoría de los países exportadores de productos básicos y petróleo se ha visto impulsada por la recuperación de los volúmenes de las transacciones comerciales, así como por el aumento de precio de algunos productos básicos y del petróleo. En particular, en el 2000 el incremento del nivel de actividad de los países de América Latina y el Caribe fue de cerca de 4%, basado fundamentalmente en las exportaciones.
Cabe notar que estas cifras estimadas para la economía mundial suponen un conocimiento de los factores determinantes del crecimiento agregado que muchos analistas confiesan que no existe. En realidad, varios organismos económicos se mostraron sorprendidos por la rapidez con que se superaron las secuelas de las crisis financieras de 1997-1998. El Banco de Pagos Internacionales (BPI), de Basilea, no ha dudado en afirmar que la dispersión en las estimaciones de diversas instituciones en lo concerniente al desempeño de las economías de Asia y de los países de habla inglesa (Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos) revelaba que las causas de este buen desempeño aún no eran bien comprendidas (véanse el cuadro I.3 y el gráfico I.2).
6 Varios elementos confluyen para hacer que esta expansión sea particular. Primero, éste ha sido el período de crecimiento más largo de toda la historia estadounidense. Anteriormente, la expansión más extensa en tiempos de paz había sido la que tuvo lugar durante el gobierno de Ronald Reagan y que se prolongó por un total de 92 meses, desde noviembre de 1982 hasta julio de 1990. Sin embargo, a diferencia de ese crecimiento, que se logró con políticas fiscales expansionistas basadas en gastos en defensa, y que fue acompañado de la acumulación de un enorme déficit fiscal, la expansión de los años noventa está asociada a un superávit fiscal que llegó a 124 000 millones de dólares en 1999, el segundo superávit después de 28 años consecutivos de déficit (Reserva Federal, 2000, p. 7). Los otros elementos virtuosos de la actual expansión estadounidense son la baja inflación, los reducidos niveles de desempleo, el aumento de la productividad del trabajo y la elevada tasa de inversión en equipos y tecnologías de información. Los componentes que más inquietud causan son el nivel general de endeudamiento de los agentes económicos, la creciente participación de las ganancias bursátiles en la generación del ingreso de los consumidores, el aumento del déficit en cuenta corriente, y una posible sobrevaluación de los activos.
7 En diciembre de 2000, la OCDE proyectó un crecimiento de 4.3% para el producto interno bruto (PIB) agregado de los países miembros, y una reducción de 3.3% y 3.1% en 2001 y 2002, respectivamente (OECD Economic Outlook, N° 68, diciembre) (http://www.oecd.org/eco/out/eo.htm).
Cuadro I.2
ESTADOS UNIDOS: PRINCIPALES INDICADORES MACROECONÓMICOS, 1998-2000 (Tasas de crecimiento anual)
1999 2000
Indicadores / Años 1998 1999
1T 2T 3T 4T 1T 2T 3T 4T
Producto interno bruto 4.4 4.2 3.5 2.5 5.7 8.3 4.8 5.6 2.2 1.1
Inflación 1.6 2.2 1,7 2,1 2,3 2,6 2.0 2.7 3.2 ...
Desempleo 4.5 4.2 4.2 4.3 4.2 4.1 4.1 4.0 4.0 4.0
Exportaciones 2.3 2.9 -7.9 5.8 10.2 10.3 6.3 14.3 13.9 -6.1
Importaciones 11.9 10.7 4.5 16.2 16.9 10.7 12.0 18.6 17.0 -0.7
Fuente: CEPAL, sobre la base de información del Departamento de Comercio (http://www.bea.doc.gov/bea/glance.html) y del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos (http://www.dol.gov/).
Gráfico I.1
ESTADOS UNIDOS: CRECIMIENTO DEL PRODUCTO INTERNO BRUTO (PIB) REAL, 1990-2000 (Tasa de variación entre los cuatro trimestres de cada año)
0.5
0.9
4.0
2.5
4.1
2.2
4.1
4.3
4.4
4.2
4.5
a0.0
0.5
1.0
1.5
2.0
2.5
3.0
3.5
4.0
4.5
5.0
199
0
199
1
199
2
199
3
199
4
199
5
199
6
199
7
199
8
199
9
200
0
Tasa de cr ec imie ntoFuente: CEPAL, sobre la base de información de la Reserva Federal y el Departamento de Comercio de los Estados Unidos.
Cuadro I.3
PROYECCIONES Y ESTIMACIONES DE CRECIMIENTO ECONÓMICO PARA 1999 SEGÚN DIVERSOS ORGANISMOS INTERNACIONALES
(En porcentajes)
Fondo Monetario Internacional Naciones Unidas Banco Mundial Proyecciones Estimaciones Proy. Estim. Proy. Estimaciones Países / Regiones
Oct. Mayo Oct. Mayo Sept. Abr. Abr. Abr. Feb. Abr.
1998 1999 1999 2000 2000 1999 2000 1999 2000 2000 Mundo 1.9 2.3 2.9 3.3 3.4 2.0 2.6 1.8 2.9 2.9 Países desarrollados 1.9 2.0 2.8 3.1 3.2 1.5 2.5 1.8 2.6 2.7 Estados Unidos 2.0 3.3 4.0 4.2 4.2 2.3 3.9 … 3.8 4.1 Unión Europea 2.5 2.0 2.1 2.3 2.4 2.3 2.1 … 1.6 1.8 Japón 0.5 -1.4 -0.2 0.3 0.2 -1.0 0.8 … 1.3 0.7 Países en desarrollo 3.6 3.1 3.5 3.8 3.8 3.0 3.2 1.5 2.7 3.3 América Latina 2.7 -0.5 -0.1 0.1 0.3 1.3 -0.2 -0.8 -0.6 0.0 Asia 3.9 4.7 5.3 6.0 5.9 4.3 6.0 4.1 5.4 6.3
Sudeste asiático (PRI)a -0.2 2.1 5.2 7.7 7.8 4.5 5.5 4.4 3.6 4.6
África 4.7 3.2 2.7 2.3 2.2 3.5 3.0 2.5 2.3 2.5
Medio Oriente 2.7 2.0 1.8 0.7 0.8 … … 0.7 2.0 2.2
Economías en transición … -0.9 0.6 2.4 2.4 0.8 0.6 2.3 0.3 1.0
Fuente:CEPAL, sobre la base de diversas publicaciones: Fondo Monetario Internacional (FMI),World Economic Outlook,1998,octubre, 1998 World Economic Outlook, 1999, mayo y octubre yWorld Economic Outlook, 2000, mayo y septiembre, Washington, D.C.; Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas,World Economic Situation and Prospects,1999yWorld Economic Situation and Prospects, 2000, Nueva York; Banco Mundial,Global Development Finance,1999yGlobal Development Finance,2000;y Global Development Prospect,2000, Washington, D.C.
aPRI: países recientemente industrializados.
Gráfico I.2
PROYECCIONES Y ESTIMACIÓN DE CRECIMIENTO PARA 1999 SEGÚN EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL
(En porcentajes) 1,9 2,5 0,5 3,6 2,7 -0,2 3,4 3,2 4,2 2,4 0,2 3,8 0,3 7,8 1,9 2,0 -2 0 2 4 6 8 10 Mundo Países desarrollados Estados Unidos Unión Europea Japón Países en desarrollo América Latina Sudeste asiático (PRI) a Estimación sept. 2000 Estimación mayo 2000 Proyección oct. 1999 Proyección mayo 1999 Proyección oct. 1998
Fuente:CEPAL, División de Comercio Internacional y Financiamiento para el Desarrollo sobre la base de: Fondo Monetario Internacional (FMI), Global Economic Outlook, octubre,Global Economic Outlook,1999,mayo y octubre yGlobal Economic Outlook,2000,mayo y septiembre, Washington, D.C.
Parece evidente que el éxito de las políticas de estabilización de precios, de austeridad fiscal y de reformas estructurales –que ampliaron el ámbito de acción de las fuerzas de mercado para asignar recursos dentro de los países y entre ellos– permitió a los gobiernos administrar las crisis, lo que podría explicar en parte la recuperación económica del bienio 1999-2000 (FMI, 2000, pp. 2-3). Empero, los analistas internacionales reconocen que si bien hubo
un mejor manejo de las condiciones
macroeconómicas en la totalidad de los países industrializados y en gran parte de los países en desarrollo, esto fue sólo uno de los componentes de la recuperación económica y que, además, no había bastado para generar condiciones de crecimiento más estables para la economía mundial, y promover así un desarrollo más eficiente y equitativo.
Más aún, las últimas crisis enseñaron que los mecanismos monetarios, financieros y comerciales de transmisión de las fluctuaciones macro- económicas abarcan relaciones complejas entre la formación de expectativas por parte de los agentes privados, las decisiones sobre la oferta y la demanda de crédito, y el diseño y ejecución de las políticas públicas, en el actual cuadro de elevada movilidad del capital y de desreglamentación de los mercados financieros.8Esa trama compleja dificulta la labor de los analistas internacionales y explica su incapacidad
para prever con precisión la magnitud, duración y extensión de la crisis iniciada a mediados de 1997, sea en términos de la retracción de las economías afectadas así como de la economía mundial en su conjunto o de sus avances hacia la recuperación.9
Existe el temor subyacente de que la economía global se esté volviendo más vulnerable a los impactos macroeconómicos ya que, en la actualidad, la respuesta de los mercados a estos embates sea más difícil de predecir que en la situación anterior de mercados regulados. En el ámbito microeconómico, se supone que el uso generalizado de las TIC por parte de las empresas y los agentes económicos aumenta el acceso a la información y disminuye la incertidumbre que entraba las decisiones económicas. Sin embargo, debido al limitado conocimiento que aún se tiene acerca de la estructura y el funcionamiento de la “nueva economía" surgen inquietudes respecto de los efectos netos en la economía mundial de una creciente disposición de los agentes económicos a tomar riesgos en mercados determinados. Contradictoriamente, sin embargo, la reducción de la incertidumbre en las decisiones económicas de los agentes individuales y en el funcionamiento de los mercados de bienes y servicios puede conducir a una mayor incertidumbre acerca de los efectos agregados de estas decisiones sobre la economía mundial.
8 Cabe señalar que la CEPAL hizo hincapié en conceptualizar las crisis financieras como “el resultado inevitable de bonanzas mal manejadas” (Ocampo, 1999, p. 14). En consecuencia, la vulnerabilidad de América Latina y el Caribe frente a los ciclos de financiamiento externo torna imperioso que el interés de las autoridades monetarias se transfiera del manejo de las crisis al manejo de las bonanzas. El desafío básico que plantea el manejo de la vulnerabilidad externa es el de diseñar instrumentos adecuados para administrar las bonanzas.
9 En el recuadro 1.5 de Banco Mundial (2000, pp. 12-13) se exponen las razones por las cuales, seis meses después de iniciada la crisis del sudeste asiático, no había sido posible aún estimar su magnitud y alcance macroeconómico. En el estudio se sostiene que la inadecuada representación de los mercados financieros en los modelos macroeconómicos explica en gran parte su incapacidad para estimar los impactos reales de la crisis (Banco Mundial, 2000, pp. 38-39).