El porcentaje de variación entre regiones, obtenido con el AMOVA, fue bajo (5,98%) pero significativo por lo que se comprueba que existe variación entre las poblaciones del occidente con las de oriente. El mayor porcentaje de variación se encontró dentro de las poblaciones. Los resultados de los AMOVAs solo en las poblaciones occidentales y en las orientales coinciden con los PCAs (Figura 6 y 7). El AMOVA de las poblaciones occidentales dio un porcentaje de variación bajo entre poblaciones (3.16%), lo que se ve reflejado en el PCA debido a que estas poblaciones forman un grupo relativamente homogéneo debido a la
presencia de flujo génico. En cuanto a las poblaciones orientales, el AMOVA dio un porcentaje mayor de variación entre poblaciones (7.68%) a lo obtenido en el occidente. Este porcentaje de variación mayor entre poblaciones se ve reflejado en el PCA debido a que las poblaciones orientales no forman un grupo homogéneo debido a la alteración del flujo génico.
Se observó que a nivel global, P. acuminata presenta aislamiento por la distancia calculado
mediante un modelo de estructuración espacial, debido a que las distancias genéticas entre poblaciones aumentan a medida que lo hacen las distancias geográficas. Se puede inferir que la dispersión en P. acuminata ha sido eficaz como para mantener un modelo de aislamiento
por la distancia, pero no para mantener una estructura genética homogénea entre poblaciones que se encuentran en las estribaciones orientales y occidentales de los Andes.
No existen trabajos sobre la dispersión de semillas de P. acuminata, pero la dispersión podría
darse por medio de animales que recorran grandes distancias transportando sus semillas. Las de semillas de P. acuminata son pequeñas, con un diámetro de 1 a 1.8 cm (Borchsenius et al.,
1998; Henderson et al., 1995), por lo que pueden ser fácilmente transportadas por aves. Las
aves, al tener facilidad para realizar recorridos largos, podrían mantener cierto nivel de flujo génico entre poblaciones al cruzar la cordillera transportando semillas.
Según Frantz et al. (2010), el modelo de aislamiento por la distancia asume que todos los
individuos se dispersan igualmente en todas las direcciones en un ambiente homogéneo. Si existe alguna barrera que impida una dispersión normal de los individuos, las distancias efectivas entre poblaciones no serán correctas llevando a una desviación del aislamiento por la distancia. Esto se debe a que, en presencia de una barrera geográfica, la distancia genética entre un par de poblaciones sería mayor a lo esperado bajo un modelo de aislamiento por la
distancia. Al no existir una relación entre distancias geográficas y distancias genéticas (debido a barreras de flujo génico), no existiría aislamiento por la distancia, pero P. acuminata muestra
aislamiento por la distancia a nivel global.
Podría interpretarse que la diferenciación entre las poblaciones del oriente y occidente de los Andes se debe a la distancia que las semillas deben ser dispersadas, y no necesariamente a la ausencia de flujo génico entre las poblaciones causado por una barrera geográfica. Sin embargo los Andes también representan una barrera significativa para las aves.
En un estudio de Brumfield & Capparella (1996) se analizó las distancias genéticas de varias especies de aves, pertenecientes a varias familias, con distribución transandina y en Centroamérica. En dicho estudio se observó que las distancias genéticas entre poblaciones transandinas de aves son el doble que las distancias genéticas entre poblaciones en Centroamérica y la región del Chocó, donde no existe una barrera geográfica visible.
Mediante el uso de secuencias de ADN de mitocondrias que codifican proteínas, Weir (2009) encontró que al menos durante el Pleistoceno los Andes no representaron una barrera para la diferenciación de aves de bosques montanos con distribución transandina, basándose en valores bajos de diferenciación genética (0-5.3%). Weir además encontró que la mayoría de estas poblaciones de aves se aislaron a cada lado de los Andes hace aproximadamente un millón de años. Los ciclos de glaciación del Pleistoceno (2.5 millones de años) fueron lo suficientemente fuertes sólo durante los últimos 0.9 millones de años como para que los Andes se conviertan en una barrera efectiva al flujo génico produciendo la vicariancia de las poblaciones de aves transandinas (Weir, 2009). La cordillera de los Andes es un factor que ha limitado la dispersión de flujo génico en aves con distribución transandina, por lo que la
dispersión de semillas de P. acuminata por medio de aves a través de los Andes podría haber
sido afectada.
A nivel regional, P. acuminata se comporta de la misma manera al realizar un análisis solo
con las poblaciones del occidente, pero no se observa este tipo de estructuración espacial entre las poblaciones del oriente de los Andes. La ausencia de aislamiento por la distancia se interpreta comúnmente como la existencia de gran cantidad de flujo génico en grandes distancias (Crispo & Hendry, 2005), sin embargo este no es el caso debido a que las poblaciones del oriente presentan una marcada tendencia hacia una divergencia molecular entre sus poblaciones. El aislamiento por la distancia puede presentarse en especies con gran distribución, como P. acuminata, en comparación a su capacidad de dispersión (Bernal et al.
2005; Planes & Fauvelot, 2002), pero se observa que en el oriente el flujo génico entre poblaciones es demasiado bajo, lo que no permite que exista una estructuración espacial en esta región.
En Ceroxylon equinulatum se observó que el flujo génico entre poblaciones transandinas al
norte y centro del Ecuador está muy limitado (Trénel et al., 2008) debido a la presencia de la
cordillera de los Andes. Al parecer la cordillera de los Andes representa una barrera efectiva al flujo génico en palmeras, y una potencial explicación para la existencia de aislamiento por la distancia en poblaciones transandinas de P. acuminata es que su estructura genética es en
parte un remanente del pasado. La Hipótesis de Vicariancia por el Levantamiento de los Andes (Chapman, 1926) sostiene que la distribución de las especies transandinas es el resultado del levantamiento de las cordilleras andinas. Se cree que muchas de las especies de plantas y animales presentes en ambos lados de los Andes, han evolucionado y divergido debido al levantamiento de la cordillera al separar poblaciones (Trénel et al., 2008; Weir,
2009). Según Gregory-Wodzicki (2000), en el Mioceno la cordillera de los Andes tenía un 40% de la altura actual, por lo que las especies podían mantener un flujo génico normal, pero se elevó rápidamente hasta tener su tamaño actual hace aproximadamente 2.7 millones de años en el Pleistoceno. Probablemente P. acuminata presentaba un modelo de aislamiento por la
distancia antes de que los Andes aparecieran, y en cierta medida se ha conservado hasta la actualidad. El hecho de que la mayoría de alelos estén compartidos entre las diferentes poblaciones entre las regiones y existan pocos alelos únicos (no ha existido gran fijación de alelos por deriva génica) nos indica que las poblaciones mantuvieron flujo génico en el pasado. Sin embargo, el reciente levantamiento de los Andes ha limitado el paso de flujo génico entre poblaciones del este y oeste (demostrado con los valores de diferenciación D),
provocando un lento proceso de diferenciación genética entre regiones.
P. acuminata es una especie con un gran potencial económico, por lo que se la ha cosechado a
partir de poblaciones naturales en las últimas décadas y esto suele conllevar implicaciones en la estructura genética de la especie. Al conocer varios aspectos sobre la estructura genética de
P. acuminata, se pueden desarrollar planes de manejo sustentables con el objetivo de
aprovechar su potencial económico en un futuro cercano.
En base a los valores de D y al AMOVA, se ve que la cordillera de los Andes representa una
barrera efectiva para el flujo génico en Prestoea acuminata debido a que se observa una
divergencia genética entre las poblaciones del occidente y oriente. También se observa que las poblaciones del occidente (Naengalito, Chiriboga, Pahuma, Mindo y Cotopaxi) forman un grupo homogéneo a nivel genético, pero las del oriente (El Chaco, Cosanga, Borja, Baeza- carretera y Baeza-antenas) no lo hacen debido a motivos desconocidos los cuáles solo son posibles especular. Se recomienda un estudio morfológico con la finalidad de compararlo con
los resultados obtenidos con técnicas moleculares y determinar con exactitud si existe una diferenciación de las poblaciones del este con las del oeste.