Chapter 5 Findings, recommendations and conclusion
5.2 Dealing with the tensions between the entities in CHAT
Durante el inicio del conflicto, la Fuerza Aérea Argentina estaba entre una de las más numerosas y mejores equipadas de Latinoamérica. Contaba con un personal de más de 25.000 hombres entre oficiales, suboficiales, profesionales y técnicos como así también unos 400 aparatos, que se consideraban de guerra a más de la mitad. Antes de convertirse en la Fuerza Aérea, un arma totalmente independiente de la nación era la dirección de Aeronáutica de la Nación. El gobierno pro-militarista de Perón le dio un impulso importante otorgándole el rango de un arma totalmente independiente. Luego durante la década de los cincuenta disminuyó un poco el presupuesto y la importancia a dicha fuerza hasta la llegada de los sesenta donde nuevamente se la mejoró con nuevos aparatos como la compra de aviones A 4 “Skyhawk”.
La Fuerza Aérea recibió el asesoramiento de los jerarcas “Nazis”, más precisamente La Luftwaffe, al emplear sus estrategias al emplearse numerosos escuadrones entre sus filas y de todo tipo de aviones. De esta manera el País asomaba entre las mejores industrias aéreas al sacar el avión antiguerrilla I A 58 “Pucará”, de fabricación nacional con asiento en la provincia de Córdoba. Estaba equipada también con unos 60 aviones Skyhawk A 4, unos 44 Mirage, y sus medios hermanos “Dagger”, 60 Pucará, unos 5 aviones de la armada “Súper Etendard”, unos 16 aviones A 4 Q de la armada con asiento en el portaaviones 25 de mayo, y unos tantos Aermacchi de la Armada. La tarea del transporte de tropas lo constituía 2 aviones Boeing 707 y unos tantos Hércules. El apego al vuelo como la preparación técnica de los pilotos eran las óptimas, teniendo en cuenta el relativo atraso en cuanto a tecnología aérea del país en ese momento; si bien el País había acumulado un importante acopio de armas, algunos de los aviones resultaron “penalizados” a la hora de operar plenamente en sus ataques contra la flota por la distancia que había desde el continente a las islas. Además un cierto número de A 4 no disponía de los medios necesarios para las operaciones nocturnas como así también los dispositivos electrónicos. Era para ese entonces una Fuerza Aérea que se hacia respetar.
El accionar de nuestros pilotos y aviones echaron por la borda así las declaraciones que subestimaban el potencial de nuestra Fuerza Aérea del almirante y jefe de tareas Sandy Woodward, al referirse que el material bélico de la Argentina era un tanto obsoleto y no representaba un peligro potencial. El peligro más fuerte, teóricamente, lo representaban los 44 Mirages con que contaba la Fuerza Aérea Argentina. Pero había un secreto todavía no develado. Los 5 aviones Super Etendard que había adquirido el país, de un total de 14 que debían haber completado, pero eso no se hizo debido al embargo de armas que había decretado Francia a la Argentina. Ese gesto lo agradeció personalmente la primera ministra de Inglaterra Margaderth Thacher.
El bautismo de fuego se hizo efectivo el 1° de mayo ocasionando daños mayores e inesperados a la flota en su conjunto. Superados o no tecnológicamente, estos aviones y sus tripulaciones se enfrentaron con gran valor a los siempre efectivos aviones del enemigo, los Sea Harriers y los Harriers GR3. En el aeródromo de Puerto Argentino, a pesar de los intensos bombardeos que recibió este aeródromo, hubo operatividad permanente. El grueso de los aviones tenía como base el sur Patagónico en las bases de Espora, Rio Grande y Tierra del Fuego. Durante el bautismo de nuestra Fuerza Aérea logró hacer impacto en la Plymouth, averiar a la Alacrity, dar en el Sheffield en la zona de popa y alejar al Exeter. Sobre las pérdidas sufridas por la fuerza se estima un total de 60 aparatos de todo tipo, incluido un bombardero “Canberra”. Pero no obstante el enemigo también las sufrió. Hubo cerca de diez aviones Harriers abatidos
según fuentes dadas por los ingleses mismos. Pero seguramente las mayores pérdidas la sufrieron su caballería del aire, es decir, sus helicópteros. Fueron puestos fuera de combate o destruidos cerca de 45 aparatos de todo tipo, hasta en un momento hubo una carencia peligrosa sobre todo en el transporte para su tropa y la evacuación de heridos. Si tenemos en cuenta, el enemigo trajo embarcados cerca de 165 helicópteros de los Chinoocks, Sea King, Gazelle y Wessex; y tampoco hay que quitar méritos a los derribos de helicópteros por los aviones Pucará. Durante sus operaciones de patrullaje, los ingleses cometieron numerosos errores operativos con respecto a sus helicópteros ya que muchos de ellos se perdieron en accidentes y otros quedaron inutilizados. De esta manera los aviones de nuestra Fuerza Aérea, enfrentaron a más de una vez, a los 28 aviones de la Task Force.
Durante las incursiones aéreas se debatía en la plana mayor, entre ellos los Brigadieres Juliá y Destri, sobre si seguir mandando fuertes oleadas de aviones o parar un poco y seguir otra estrategia. Se pasaba, en horas, de la euforia a la tristeza. Hubo pilotos que por suerte consiguieron eyectar y caer al mar y luego ser rescatados. Pero lamentablemente se está preparado para lo peor: dar la vida por la patria. Y la frase que servía de entusiasmo en la Fuerza Aérea era: “Si la flota se hace presente, nosotros podemos
destruirla.”
Fotos: Izquierda: Los Harriers del Invincible. Derecha: los helicópteros Sea King.
La misión de los aviones Harriers era proteger a la flota de los aviones argentinos, pero además salían en operaciones de patrullaje de sus dominios al igual que los helicópteros Sea King. Cabe señalar que los Harriers fueron previamente equipados por tecnología norteamericana al adaptárselos y recibir el misil aire-aire Sidewinder. En la actualidad dichos aviones fueron reemplazados por unos sesenta Harriers de la versión anglo-americana y además la Real Fuerza Aérea posee aviones “Bucaneer” y “Tornado” con
bases en tierra. Sobre la eficacia de los Harriers en cuanto al combate aire-aire en su intercepción con cazas enemigos era más que notable. A éste se le atribuyen por lo menos unos 15 derribos. Hay que decir además que en 1984, se comprobó que un caza argentino, posiblemente un Mirage, había derribado un Harrier en un combate aéreo. Cercana la capitulación, varios aviones en especial de los Harriers GR3, operaron desde las islas abandonando la cubierta del Hermes.