Figure 2.5: Echelon with central warehouse
3 1: Research Onion
3.9. Research methods
3.9.1. In depth Interviews
La definición que recoge el Diccionario de la Real Academia Española para
ilación es bastante clara. Se entiende como la “trabazón razonable y ordenada
de las partes de un discurso”. Está vinculada, por eso, con la información que es requerida en el párrafo y con el modo en que esta está estructurada.
El debate en torno del velo islámico
En el último tiempo, se ha desatado en Francia, que es un país con gran cantidad de inmigrantes musulmanes, una intensa polémica sobre el uso del velo islámico. El problema se sus- citó a raíz de la prohibición del ingreso de un grupo de niñas musulmanas en algunas escuelas públicas. Los franceses defienden su medida bajo el argumento de que la educación en dicho país es laica, razón por la cual se ha propuesto una ley que prohíba el uso de atuendos religiosos, ostensibles y proselitistas, en las escuelas públicas.
La propuesta de ley ha causado un interesante debate de ideas. Algunos piensan que, detrás del hecho aparentemente intrascendente de mandar a unas niñas a la escuela veladas de pies a cabeza, se busca la legitimación de otras prácticas musulmanas que van en contra de las leyes francesas y el res- peto por la libertad, la igualdad y los derechos humanos. Estas serían los matrimonios arreglados y la ablación femenina, por ejemplo, prácticas favorecidas por la comunidad musulmana más radical e integrista.
Sin embargo, aprobar esta ley sería ir en contra de la libertad que cada persona tiene de usar los atuendos y símbolos religiosos que representen sus creencias. Esta sería también una actitud de abierta intolerancia religiosa, que va en contra de todo espíritu auténticamente laico en vez de defenderlo. No hay razones objetivas para pensar que permitir el uso del velo suponga aceptar otras prácticas, ciertamente criticables, que vayan en contra de los principios y leyes francesas ni en contra de los derechos humanos. Las diversas culturas que conviven en una nación deben aprender a respetar sus dife- rencias, sin privilegios ni discriminaciones. Teniendo esto en claro no hay por qué censurar ningún velo, cruz u otro objeto ‘’ostensible y proselitista’’. INTRODUCCIóN PLANTEMIENTO DEL ASUNTO POSICIóN PERSONAL: ARGUMENTOS PROPIOS ARGUMNENTOS DE LA POSICIóN CONTRARIA
4. Los párrafos
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Podemos plantearnos de tres preguntas para juzgar la ilación de los párra- fos; las dos primeras se refieren a la información, la tercera a la estructuración de las ideas:
• ¿todas las ideas son pertinentes, sobra información? • ¿las ideas expuestas son suficientes, falta información? • ¿las ideas están adecuadamente ordenadas?
Los ejemplos que siguen ilustran algunos problemas y virtudes de párrafos breves escritos por alumnos universitarios. Están clasificados en función de los aspectos por los que preguntan los tres puntos previos. Los títulos están en im- perativo; considéralos como pautas para la revisión de la ilación.
4.1.1 Revisa la pertinencia de las ideas
Párrafo 1
La política es una actividad que resulta ajena a la mayoría de los jóvenes peruanos de hoy. Hasta hace unas décadas, los partidos contaban entre sus filas con una notable cantidad de jóvenes, que participaban activamente en distintas organizacio- nes políticas. En cambio, ahora los jóvenes se muestran indiferentes a la política, y su participación es casi nula. Con respecto a las oportunidades laborales, estas también son diferentes a las de antes.
Comentario
El problema central salta a la vista después de una primera lectura. Hay una flagrante impertinencia. La última oración sobra porque se va del tema que se venía desarrollando. Evitar el error hubiera sido sencillo; bastaba con ser más cuidadoso y releer lo escrito. Nada más.
Hay otro problema. En la tercera oración (tercera y cuarta líneas), se reitera lo que ya se dijo en la primera. Esto genera en el lector la impresión justificada de que el escribiente se ha quedado sin ideas que puedan expandir lo que viene desarrollando. Es más, es probable que por eso se haya incurrido en la digresión final: había que decir algo más para que el párrafo no quede tan corto. Atendamos al siguiente ejemplo.
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Párrafo 2
Hoy en día, debido a los movimientos contraculturales de los años sesenta, las nuevas izquierdas, la revolución sexual y los procesos sociales afines, como la masificación de los medios de comunicación y la libertad de prensa, la juventud es totalmente distinta. Es más liberal y ha pasado de ser marginada a tomar las riendas de la administración mundial. Ahora vivimos en un mundo mucho más competitivo, en donde tanto el hombre como la mujer tienen que luchar para sobrevivir.
Comentario
Otra vez encontramos ideas que sobran hacia el final de párrafo. Se entiende (en la tercera línea) que la juventud haya cambiado y sea más liberal como conse- cuencia de los procesos sociales mencionados en la primera oración. Lo que se escapa y queda suelto es la idea de que la juventud haya tomado “las riendas de la administración mundial”, así como también que los jóvenes de ahora tengan “que luchar para sobrevivir”.
4.1.2 Revisa la suficiencia de las ideas (asegúrate de haber contextualizado al lector)
Te proponemos que juzgues cuáles de los siguientes párrafos son mejores expli- caciones del desenlace del cuento Continuidad de los parques de Julio Cortázar. En algunos casos, falta información y las ideas, por eso, no están claras. Lee primero el cuento y verás por qué el final, que se pide explicar en un párrafo, resulta singular.
Continuidad de los parques
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza
4. Los párrafos
83 descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chico- tazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
CORTÁzAR, Julio (1996). Cuentos completos. Buenos Aires: Alfaguara, p. 291.
Párrafo 1
Explicación sobre el final de Continuidad de los parques
Continuidad de los parques se desarrolla sobre la base de tres personajes de los cuales no se tiene mucha información. Además, los detalles, que al inicio de la historia son aparentemente nimios, terminan siendo claves para entender el final del cuento.
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Comentario
La explicación está incompleta. Faltan aclaraciones que le permitan seguir el hilo de la explicación al lector. ¿Quiénes son los tres personajes? Es necesario decir que dos de ellos son personajes de la novela que alguien (el tercer personaje) está leyendo en el cuento. Esta precisión es indispensable, pues solo así sabremos que hay dos niveles en el cuento: el cuento mismo y la novela que se lee dentro del cuento. ¿Por qué los detalles, en apariencia irrelevantes, son importantes? Nótese que, si no se aclara esto, tampoco sabremos que se trata de pistas que Cortázar nos deja para que podamos vincular los dos niveles de la narración.
La dificultad de redactar una buena explicación radica en que nuestro texto debe anticiparse a las necesidades del lector y darle la información que no com- partimos con él. Hay que ponerse en el lugar de quien nos lee y preguntarse qué sabe y qué no sabe. Dicho en pocas palabras, el escribiente tiene que elaborar el contexto informativo necesario para que el lector comprenda el texto. Veamos otro ejemplo.
Párrafo 2
Explicación sobre el final de Continuidad de los parques
Los detalles del cuento Continuidad de los parques, que en sí mismos resultan irrelevantes, adquieren en el desenlace la fuerza de una revelación. Cortázar narra la historia de un personaje que se encuentra leyendo una novela acerca de una pareja de amantes que planea el asesinato de un hombre que, finalmente, resulta ser el lector de la novela. Aparecen enunciados aparentemente intrascendentes como la presencia de un sillón de terciopelo verde, al principio y al final, que nos revelarán que el personaje se encuentra inmerso en la novela que lee.
Comentario
Sin duda esta es una mejor explicación. Desde la primera oración, se indica que los detalles son cruciales en la revelación del desenlace. Esta mención genera una expectativa en quien lee (¿Por qué, cómo, qué detalles?, se preguntará); es labor del escribiente atenderla y no dejar el cabo suelto. La segunda oración nos informa, a través de una síntesis clara, del juego central del cuento: hay una novela dentro del cuento y ambas narraciones se hacen una sola al final. La última oración retoma el cabo suelto del principio y hace explícita la función del sillón de terciopelo verde, el detalle anunciado, en el final del cuento.
4. Los párrafos
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4.1.3 Asegúrate de que el orden de las ideas sea adecuado
Veamos un ejemplo que incumple con la indicación del apartado. Se trata nue- vamente de un párrafo escrito por un alumno nuestro.
Párrafo
El término ecología se empleó en el siglo XIX. Sin embargo, el hombre del Paleolítico ya sabía, intuitivamente, de su existencia. La palabra ecología viene del término griego oikos, cuyo significado es casa. Fue utilizada por pensadores y naturistas del siglo XIX para referirse a la interacción de la vida animal y vegetal con su me- dio. Pero eso no señala que recién allí se haya sabido de la existencia de dicha palabra, ya que en el Paleolítico el cazador tenía que conocer a los animales y plantas de su entorno.
Comentario (y corrección)
Es difícil seguir el hilo de las ideas. El orden de las oraciones es confuso. Vamos a separarlas y ponerlas en una lista para ver el asunto con más claridad. 1. El término ecología se empleó en el siglo XIX.
2. Sin embargo, el hombre del Paleolítico ya sabía, intuitivamente, de su existencia.
3. La palabra ecología viene del término griego oikos, cuyo significado es casa. 4. Fue utilizada por pensadores y naturistas del siglo XIX para referirse a la
interacción de la vida animal y vegetal con su medio.
5. Pero eso no señala que recién allí se haya sabido de la existencia de dicha palabra, ya que en el Paleolítico el cazador tenía que conocer a los animales y plantas de su entorno.
La causa del desorden esté quizás en que el escribiente confunde la palabra
ecología con la actividad que la ecología supone. Las oraciones 2 y 5, aunque no
digan eso literalmente, aluden a una actividad, es decir, a eso que los hombres del Paleolítico hacían y que supuso conocer intuitivamente cuestiones hoy llamadas ecológicas. Las demás oraciones sí tienen como tema común el término en cuestión.
Con miras a reordenar el párrafo, está claro, pues, que 1, 3 y 4 conforman un grupo de ideas, y 2 y 5, otro. Dado que 1 nos brinda información ya contenida en 4, habrá que eliminarla. El orden quedaría así: 3, 4, 2, 5. Veamos el nuevo
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párrafo con algunos ajustes más.
Párrafo corregido
La palabra ecología viene del término griego oikos, cuyo significado es casa. Fue utilizada por pensadores y naturistas del siglo XIX para referirse a la interacción de la vida animal y vegetal con su medio. Sin embargo, ya el hombre del Paleolítico tuvo, intuitivamente, preocupaciones ecológicas, puesto que le resultaba necesario conocer a los animales y plantas de su entorno.
Hemos empleado determinadas estrategias lingüísticas y textuales para expresar ordenadamente las ideas. En el siguiente apartado, nos detendremos en ellas.