CHAPTER 5. PRESENTATION OF THE DATA
5.2 MATERIAL ASPECTS OF THE THREE SELECTED SCHOOLS
5.4.2 DEVELOPING PEOPLE
El ámbito terapéutico es un mundo amplio, profundo, difuso a veces y el prefijo Psico le confiere una mayor ambigüedad pues amplía considerablemente los métodos y sistemas utilizados, con mayor o menor éxito, en el trabajo de ayuda, acompañamiento, curación, limpieza, liberación o análisis que se realizan en psicoterapia.
El trabajo psicoterapéutico es en verdad una actividad agradecida dado que nos pone en contacto con las limitaciones, sufrimientos complejos y vulnerabilidad del/la consultante, los cuales no dejan de ser los nuestros, y en cierta manera a través de esas personas que llegan pidiendo ayuda nos curamos nosotros y ayudamos a que ellos puedan iniciar su propio proceso de curación. Como es sabido, independientemente de la terapia escogida, la sanación o el objetivo que el consultante persigue al ponerse en manos de un/una psicoterapeuta se produce a menudo cuando esa persona toma conciencia de su situación y decide iniciar ese proceso que invariablemente pasa por un trabajo sobre y través del inconsciente.
El inconsciente, entre otras cosas, es creativo, simbólico y se conecta con lo arquetípico. Lo Mítico. Podemos acceder al inconsciente colectivo, al familiar, a lo que se denomina Registros Akhásicos y ahí es donde el simbolismo del Tarot nos permite expandir nuestras posibilidades de actuación mediante diversas formas de utilización. Una de las cualidades del Tarot es que nos permite ver claramente qué está sucediendo respecto al tema planteado y la evolución así como la posible resolución del mismo. Lo que sí es cierto, al menos desde mi punto de vista, es que las lecturas no se pueden realizar desde la óptica del tarotista clásico. En el contexto terapéutico no caben las predicciones sobre futuros hipotéticos. Como tarólogos no nos arrogamos ningún poder sobre el/la consultante y utilizamos el Tarot como apoyo terapéutico ofreciendo una visión ampliada, proponiendo alternativas y dando luz en aspectos inconscientes o negados. Así lo que el Tarot a través de sus Arcanos promueve es lo que cualquier psicoterapia intenta: que la persona que acude se comprometa con su curación mediante las herramientas pertinentes con el objetivo de “aliviar la obscuración del ego humano para que la expresión plena de las potencialidades de la persona pueda desplegarse” (Dr. Claudio Naranjo) El Tarot y el proceso terapéutico
Personalmente me alineo con el pensamiento de Alejandro Jodorowsky quien afirma que los Arcanos del Tarot conforman la arquitectura del Alma y cada
uno de los Arcanos Mayores actúa en el inconsciente como un arquetipo y para poder llegar a conocerlos hay que entrar en ellos, mejor aún dejarse poseer por ellos. Así es sumamente importante que el tarólogo haya trabajado con cada uno de los Arcanos antes de empezar a utilizarlos de manera terapéutica con los demás. Como símil podría decirse que ya que un psicoanalista se tiene que haber psicoanalizado primero antes de psicoanalizar a los demás, un tarólogo debe haberse tarotizado con anterioridad a utilizarlo con los demás.
Este proceso, si bien incluye un trabajo intelectual, se sostiene sobre todo a través del conocimiento sin palabras, por meditación y visualización así como del reconocimiento de nuestras proyecciones sobre las imágenes de los Arcanos. Hay que experimentar la sensación que cada Arcano nos produce, qué cartas nos atraen, cuales nos repelen y averiguar el por qué buscando en el inconsciente, y así estudiando de esa manera el Tarot se convierte en una autoterapia. Todo este trabajo interior nos servirá para enriquecer el significado de cada carta. Bien mirado no son más que una serie de dibujos que, de forma literal, dicen cosas muy simples. Para convertirlo en un instrumento psicoterapéutico debemos profundizar y ampliar esos significados, sus contenidos pues las lecturas que hagamos dependerán de nuestro nivel de Conciencia, cuanto más elevado menos limitado, cuanto más libre de creencias, juicios y proyecciones tanto más rico y profundo. En cierto sentido no se trata de “adivinar” nada sino de conectarse con ese inconsciente personal, luego el familiar, el social, el humano……..el Cósmico y hacer que las cartas hablen a través de nosotros en un diálogo con la persona, poniéndonos a su nivel sin intentar controlarlo ni condicionarlo con nuestras predicciones. Como en cualquier trabajo terapéutico uno de los objetivos es que la persona recupere su lugar, su fuerza, para encarar las vicisitudes de la vida con aceptación y con posibilidades de dirigir la parte de su destino que pueda cambiar.
Hay que tener en cuenta que cuando una persona decide consultar al Tarot, lo suele hacer desde una imagen estereotipada; esta persona no sabe qué tipo de información vamos a procesar en la consulta; de alguna manera pone su destino es nuestras manos esperando que le demos respuestas a sus angustias así que hay que explicarle al consultante cual es el propósito de la consulta, qué podemos ofrecerle nosotros y preguntarle qué es lo que espera él de la sesión. Hemos de ver al consultante no como a alguien que sufre y del que debemos compadecernos sino como la persona completa que ya es pero de la que no es todavía consciente. Esto puede resultar, y de hecho lo es, complicado. Cada persona tiene una imagen de sí misma que le va
a costar trabajo deshacer, además viene con una supuesta imagen de nosotros que debemos reconducir. Sabemos que el éxito de una terapia no depende de lo que el terapeuta sabe sino de lo que ES, por eso la relación que se establece en este caso con el tarólogo, es lo que determinará el éxito o el fracaso pues como dice el Dr. Claudio Naranjo, la teoría y la práctica que se apliquen lo son a través de la actitud que el terapeuta toma ante el cliente.
Afortunadamente el Tarot Terapéutico, o Psicotarot, no es una terapia en sí sino una herramienta terapéutica que se utiliza en una sesión o tal vez en alguna más para aclarar conceptos por lo que la transferencia terapéutica no llega a alcanzar la problemática de una terapia convencional la cual suele durar meses o incluso años.
Aún así y tal vez por tratarse del Tarot pueden surgir tanto por parte del cliente como del tarólogo algunos inconvenientes relacionados con la relación que entre ellos se establezca durante la consulta. En primer lugar el consultante desplegará ante el tarólogo sus maneras de establecer vínculos con los demás; es posible que intente atraer al tarólogo a su terreno, hacerle partícipe de “su historia” buscando apoyo y empatía acerca de su visión sobre la consulta y , en definitiva, sobre la vida. La sesión entonces deviene en un posicionamiento víctima-ayudador, padre-hijo, maestro- discípulo. Podríamos encuadrarlo dentro de las definiciones que Joan Garriga, experto en terapia Gestalt y Constelaciones familiares articula como la figura del terapeuta como sacerdote, prostituta, científico o gurú. El tarólogo, dependiendo de sus esquemas mentales suele asumir el rol de maestro o gurú alentado por el propio consultante que desea que el Tarot despeje todas sus dudas y le dé las respuestas a sus incógnitas, en este punto y presa de una supuesta espiritualidad paternalista-esotérica, el tarólogo aconsejará según su propia visión de la vida, de sus proyecciones lo que puede desencadenar un tremendo desastre. La solución estriba en mantenerse centrado devolviendo la responsabilidad de sus pensamientos, sentimientos y actos al consultante.
Quien desea dedicarse a la lectura terapéutica debe reducir su ego al mínimo y trabajar lo más honestamente posible incluyendo no proyectar sus neurosis en la sesión ya que ésta debe ser lo más transparente posible. Una de las tareas del tarólogo es conseguir que el consultante abandone su posición de niño-herido para actuar desde el adulto con todo lo que ello representa; así pues cada tarólogo trabajará con el sistema que mejor se
adapte a su saber y personalidad bien que el resultado final ha de ser siempre el mismo si se ha realizado desde un espíritu sereno y presente. Al aplicar el tarot terapéutico se debe tener en cuenta que NO EXISTE UNA VERDAD ABSOLUTA, solo niveles individuales de percepción, concienciación y realización. Por lo tanto la verdad de nuestras acciones será demostrada por los resultados los cuales deben atenerse al axioma: el mayor bien para el mayor número, no en base a definiciones dictadas por reglas arbitrarias, sino en base a la experiencia real de bienestar, bondad, amor y realización. Además de que NO EXISTEN LÍMITES. La separación es solamente una ilusión, siendo así que existe un potencial creativo ilimitado. Si no hay separación significa que el YO siempre acaba encontrándose a sí mismo en el TU de una forma u otra, así que tiene sentido ser amables con la persona que consulta porque a fin de cuentas el consultante es YO. Aceptemos también que EL MUNDO ES LO QUE PENSAMOS QUE ES, consciente e inconscientemente por lo que tiene sentido trabajar para transformar nuestras creencias para mejorar y tener una vida más plena. Nos guste o no todo lo que vamos a tener es una realidad subjetiva así que como no podemos escondernos de nuestras creencias la vida será mejor cuanto mejor sea nuestro pensamiento.
Las cartas de la Vida
El objetivo de una sesión de Tarot Terapéutico es sintonizar a la persona que consulta con su esencia y ayudarle a resolver patrones de conducta y bloqueos, identificando su origen y proponiendo vías de solución; aunque como en todo método o herramienta terapéutica, es la persona quien decide cuándo y cómo quiere curarse. El Tarot Terapéutico nos invita a tomar conciencia de todo aquello que supone un freno a nuestra evolución, nos abre los ojos y nos ofrece herramientas para poder quitar de nuestro camino las piedras que nosotros mismos hemos ido poniendo. Sobre todo nos coloca en una posición de responsabilidad ante y con nosotros mismos, por eso el proceso de interpretación está más cerca de las posibilidades de intercambio de ideas que sobre la aplicación de significados.
El Tarot utilizado de forma terapéutica se convierte en una lente maravillosa a través de la cual podemos ver lo que ES. Cuando reconocemos lo que es, podemos ver las opciones con mayor claridad sabiendo que podemos elegir cualquiera de ellas. Eso es liberador; no somos víctimas más que en nuestros pensamientos acerca de lo que nuestras experiencias pasadas o presentes han sido.
Cuando la persona que consulta se encuentra bien dispuesta y es capaz de articular y relacionar lo que ve en las cartas con sus experiencias, es posible explorar los mecanismos de cómo llegó a la situación por la que consulta, cómo puede consolidar su proceso y cómo puede desarrollar su nueva vida. En cierto modo lo que el consultante experimenta a través de la lectura del Tarot no resulta tan extraño dado que, después de todo, ya ha pensado en ello muchas veces antes de decidirse a efectuar la consulta; aunque seguramente le faltó valor para cambiar de conducta o no podía ver claramente lo que podía hacer para que funcionara su nueva realidad. Puede que durante la lectura se comente algo que active nuevas posibilidades, aunque esas posibilidades ya estuvieran latentes, esperando a emerger a la superficie de la conciencia. Puede ser, incluso, que la consultante vea con extrañeza el desarrollo de la sesión; pero esa misma extrañeza permite que afloren nuevas posibilidades. Generalmente, además, los consultantes no suelen explayarse al principio en sus comentarios sobre la situación así que del tarólogo depende poder articular y dar sentido a lo que está sucediendo en su vida.
Mary K. Greer, autora entre otros libros de Complete Book of Tarot Reversals, afirma que el viejo estilo de lecturas del Tarot es pasivo y está condenado al fracaso. Cuando se encuentra con un cliente que solo espera que el Tarot le dicte lo que debe hacer, si ella no consigue convencerle de la inutilidad de ese enfoque, entonces da por acabada la lectura. En cierto sentido lo que hace el Tarot Terapéutico es encontrar un camino para validar y hacer consciente lo que el consultante ya sabe. Por eso mismo un tarólogo debe trabajar para producir una transformación dentro de sí mismo para, posteriormente, ayudar a sus consultantes.
En una lectura de Tarot Terapéutico la consultante tiene la oportunidad de elevarse por encima de la situación, de ver la vida desde una nueva perspectiva. El desarrollo de una sesión representa un impasse en el tiempo que refleja la relación del consultante con la vida en ese momento. Tras la consulta la vida se reinicia, tal vez en una nueva dirección, una nueva determinación o nuevas metas por alcanzar.
Interpretación y Significados
A nivel terapéutico en ocasiones no es necesario ofrecer una interpretación de las cartas o sus significados, incluso es mejor pues así se trabaja dentro del marco fenomenológico lo que es una liberación tanto para el terapeuta como para quien consulta. Ambos pueden disfrutar de sus propias percepciones e intuiciones y así el consultante pasa a ser responsable de sus
decisiones, en lugar de conferir todo el poder al tarólogo. Desde esta perspectiva el Tarot Terapéutico se puede ver entonces como un dispositivo de análisis profundo capaz de descubrir y poner de relieve el interior psicológico de la persona dentro de, podríamos decir, una dinámica espiritual.
De esta manera se permite al consultante realizar un viaje interior para descubrir el saber interno que maneja su destino y así se le ayuda a reescribirlo. A diferencia del psicoanálisis convencional, que puede durar meses e incluso años, el Tarot Terapéutico puede considerarse como una conversación psicoanalítica en la que consultante y lector se encuentran al mismo nivel. Los mejores resultados se obtienen cuando el tarólogo no toma una postura de poder y la consultante no intenta hacer cómplice al tarólogo de sus puntos de vista, así éste toma una postura, digamos, gestáltica en la que no entra en el juego del consultante y lo ancla en el aquí y ahora de la lectura para que tome conciencia de la situación.
Una cuestión de energía
Desde el punto de vista espiritual todas las formas provienen y existen de una Fuente, de la fuerza vital, de la Conciencia. De hecho todas las formas físicas, incluidos los pensamientos, son el resultado final o la manifestación de la energía en una forma particular. Así una enfermedad física es el resultado de un desequilibrio o bloqueo en la energía de la persona, en este contexto el campo de la física cuántica nos está revelando nuevas perspectivas y una mayor comprensión de nuestra propia naturaleza.
Por su parte el Tarot explica de una manera pictórica y simbólica la naturaleza y la manifestación exterior de la energía, mostrando el lugar del ser humano a nivel terrenal y cómo se expresa en el contexto universal. Los Arcanos nos ayudan a explorar las energías subyacentes que hacen que la persona experimente las situaciones de cierta manera. Combinando el trabajo con las imágenes de los Arcanos, sus mensajes e intuiciones junto con otras prácticas de curación, se puede inducir un cambio en esa energía la cual puede restablecer el equilibrio y el bienestar del alma.
Una vez se han puesto de relieve los bloqueos, traumas e inseguridades, la persona queda habilitada y capacitada para realizar los cambios necesarios en sí misma y en su vida. Así podemos afirmar que el Tarot utilizado de forma terapéutica se ocupa de los 4 centros o niveles del ser: intelectual, emocional, material y creativo-sexual. El desequilibrio en alguno o varios de esos centros es lo que ocasiona los bloqueos y enfermedades así que la
curación puede ser vista como la capacidad de restaurar ese equilibrio, el cual requiere al menos un reconocimiento de las necesidades de cada centro o nivel de la persona. El Tarot ofrece ese mínimo ya que por su propia naturaleza se compone de los cuatro centros tal y como apreciamos en los cuatro palos de sus Arcanos Menores. Además esta capacidad se potencia al combinar esas energías con los Arcanos Mayores permitiendo abordar las consultas en un nivel muy profundo.
Así pues el Tarot utilizado como herramienta psicoterapéutica busca el conocimiento, la comprensión de lo que nos ocurre para poder transformar aquello que podamos transformar y aceptar plenamente lo que la vida nos da ya que de alguna manera las circunstancias y personas que se presentan ante nosotros han sido atraídas por nuestros pensamientos y en definitiva las necesitamos para crecer en ese momento; por lo tanto nuestra responsabilidad es total aunque siempre haya algo dentro de nosotros que se resista a cambiar viejos patrones de pensamientos y conductas que ya no nos son útiles.
El camino, el proceso, la vía o como queramos llamar a ese viaje vital nos lo ofrece el Arcano de EL LOCO el cual deja atrás su zona de confort, su comodidad que generalmente es sufrimiento disfrazado de acedía, y se lanza más allá de sus límites autoimpuestos.