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Chapter 3. Design and Implementation

3.5 Development Environment and UI Design

Cada vez que se encuentre involucrado en un conflicto, podrá aplicar los cuatro principios básicos de la pacificación haciéndose las siguientes preguntas:

Glorificar a Dios: ¿Cómo puedo agradar y honrar al Señor en esta situación?

Sacar la viga de su propio ojo: ¿Cómo puedo mostrar la obra de Jesús en mí asumiendo la responsabilidad por mi contribución a este conflicto?

Restaurar humildemente: ¿Cómo puedo servir a otros amorosamente ayudándolos a asumir la responsabilidad por su contribución a este conflicto?

Ir y reconciliarse: ¿Cómo puedo demostrar el perdón de Dios y alentar una solución razonable de este conflicto?

La siguiente lista de verificación, que resume los principios presentados en este libro, está ideada para ayudarlo a contestar las cuatro preguntas.

Glorificar a Dios

Con la ayuda de Dios, buscaré glorificarlo de las siguientes formas:

• Dependiendo de su gracia y llamando la atención a su gracia –es decir su amor, misericordia, perdón, fuerza y sabiduría inmerecidos– que Él nos da a través de Jesucristo

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• Haciendo todo lo que está en mi poder para vivir en paz con los que me rodean.

• Recordando que la reputación de Jesús se ve afectada por la forma en que me llevo con los demás • Pidiendo a Dios que me ayude a confiar en Él, a obedecerlo, imitarlo y reconocerlo en medio del

conflicto

• Cuidándome de las maquinaciones de Satanás y las falsas enseñanzas, que buscan promover el egoísmo y estimular el conflicto

• Usando el conflicto como una oportunidad para servir a los demás

• Cooperando con Dios mientras me poda de deseos y hábitos pecaminosos, y me ayuda a crecer más a la imagen de Cristo

• Viéndome como un mayordomo y manejándome a mí mismo, mis recursos y mi situación de forma tal que Dios pueda decir: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel!”

Sacar la viga de su propio ojo

Para decidir si realmente vale la pena pelear por algo, con la ayuda de Dios haré las siguientes cosas: • Definir los temas (personales y materiales), decidir cómo están relacionados, tratar sólo con los conflictos

que son demasiado importantes como para pasar por alto, y comenzar en general con los temas personales • Pasar por alto las ofensas menores

• Cambiar mi actitud, regocijándome en el Señor y recordando cuánto me ha perdonado, siendo amable con los demás, reemplazando la ansiedad por la oración y la confianza, pensando deliberadamente en lo que es bueno y correcto en los demás, y poniendo en práctica lo que Dios me ha enseñado a través de la Biblia • Considerar cuidadosamente cuánto costará (emocionalmente, espiritualmente y financieramente)

continuar un conflicto en vez de simplemente dejarlo pasar

• Usar mis derechos sólo para promover el reino de Dios, servir a los demás y mejorar mi capacidad de servir y crecer según la imagen de Cristo

Para identificar deseos que se pueden haber convertido en ídolos y contribuido a este conflicto, examinaré mi corazón haciéndome las siguientes “preguntas de rayos X”:

• ¿Qué me preocupa? (¿Cuál es la primera cosa en mi mente por la mañana y/o la última por la noche?) • ¿Cómo completaría este espacio en blanco? “Si tan sólo ___________, entonces me sentiría feliz,

realizado y seguro”

• ¿Qué deseo preservar o evitar a toda costa? • ¿Dónde pongo mi confianza?

• ¿Qué temo?

• Cuando cierto deseo no es satisfecho, ¿siento frustración, ansiedad, resentimiento, amargura, ira o depresión?

• ¿Hay algo que desee tanto que estoy dispuesto a desilusionar o lastimar a otros para obtenerlo? Antes de hablar a otros acerca de lo que han hecho mal, con la ayuda de Dios me examinaré a mí mismo haciendo las siguientes preguntas:

• ¿Soy culpable de palabras imprudentes, mentira, chismes, calumnias o alguna otra palabra de poco valor? • ¿He tratado de controlar a otros?

• ¿He mantenido mi palabra y cumplido con todas mis responsabilidades? • ¿He abusado de mi autoridad?

• ¿He respetado a quienes están en autoridad sobre mí? • ¿He tratado a los demás como me gustaría ser tratado?

• ¿Estoy motivado por las lujurias de la carne, el orgullo, el amor al dinero, el temor de los demás, o por desear excesivamente cosas buenas?

Cuando veo que he pecado, le pediré a Dios que me ayude a:

• Arrepentirme; es decir, cambiar la forma en que he estado pensando, para alejarme de mi pecado y volverme hacia Dios

• Confesar mis pecados usando los Siete Elementos de la Confesión: dirigiéndome a todos los que he afectado, evitando usar las palabra si, pero o tal vez, reconociendo específicamente lo que hice mal,

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reconociendo cómo he lastimado a otros, aceptando las consecuencias de mis acciones, explicando cómo alteraré mis actitudes y comportamiento en el futuro y pidiendo perdón

• Cambiar mis actitudes y comportamiento pidiendo la ayuda de Dios en oración, deleitándome en el Señor para poder superar mis ídolos personales, estudiando la Biblia y practicando un carácter piadoso

Restaurar humildemente

• Cuando me encuentre distanciado de otra persona, pediré a Dios que me ayude a discernir la forma más eficaz de acercarme a ella para confesar mis pecados o mostrarle su falta

• Aun cuando trabaje inicialmente a través de otras personas, haré todo lo posible para terminar hablando cara a cara, para que ambos podamos expresar y confirmar el arrepentimiento, la confesión y el perdón • Cuando me entero de que alguien tiene algo contra mí, iré a esa persona para hablar sobre el tema, aun

cuando no considere que yo haya hecho nada malo

Consideraré que un pecado es demasiado serio como para pasar por alto si: • Deshonra a Dios

• Ha dañado nuestra relación

• Está lastimando o podría lastimar a otras personas

• Está lastimando al ofensor y está reduciendo su utilidad para Dios

Cuando necesito mostrar a otros sus faltas, con la ayuda de Dios haré lo siguiente: • Tomar de la gracia Dios para poder transmitir gracia a otros

• Hacer todo lo que pueda para traer esperanza a través del evangelio, centrándome en lo que Dios ha hecho y está haciendo por nosotros a través de Cristo

• Escuchar responsablemente, esperando con paciencia mientras otros hablan, concentrándome en lo que dicen, aclarando sus comentarios mediante preguntas adecuadas, reflejando sus sentimientos y

preocupaciones mediante respuestas parafraseadas y concordando con ellos cada vez que sea posible • Hacer juicios benévolos, creyendo lo mejor acerca de los demás hasta que tenga información que

demuestre lo contrario • Hablar la verdad en amor

• Hablar al lado de las personas, no por encima de ellas, como otro pecador que necesita el perdón y la gracia tanto como ellas

• Ayudar a otros a examinar los deseos que pueden estar gobernando sus corazones • Escoger un tiempo y lugar que serán conducentes a una conversación productiva • Hablar en persona cada vez que sea posible

• Involucrar a otros usando historias, analogías y metáforas que toquen sus corazones • Comunicarme tan claramente que no pueda ser malentendido

• Planificar mis palabras y tratar de anticipar cómo me responderán los demás • Usar declaraciones en primera persona cuando corresponda

• Afirmar información objetiva en vez de opiniones personales • Usar la Biblia cuidadosamente y con tacto

• Pedir retroalimentación (reacción y respuesta de la otra persona) • Ofrecer soluciones y preferencias

• Reconocer mis límites y dejar de hablar una vez que he dicho lo que es razonable y apropiado

Si no puedo resolver un conflicto con alguien en privado y el problema es demasiado serio como para pasar por alto, con la ayuda de Dios haré lo siguiente:

• Sugerir que busquemos ayuda de uno o más consejeros espiritualmente maduros que puedan ayudarnos a ambos a ver las cosas más objetivamente

• De ser necesario, pedir a una o dos personas que hablen con nosotros

• De ser necesario, buscar ayuda de nuestras iglesias respectivas y respetar su autoridad

• Acudir a los tribunales sólo si he agotado mis remedios eclesiásticos, si los derechos que estoy queriendo hacer cumplir son bíblicamente legítimos y si mi acción tiene un propósito recto

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Cuando alguien me ha agraviado, pediré a Dios que cambie mi corazón para que quiera perdonarlo. Cuando perdone a alguien, con la ayuda de Dios haré estas promesas:

• No me detendré en este incidente

• No volveré a mencionar este incidente para usarlo contra ti • No hablaré a otros acerca de este incidente

• No permitiré que este incidente se interponga entre nosotros o entorpezca nuestra relación personal Cuando me esté costando perdonar a alguien, con la ayuda de Dios haré lo siguiente:

• Renunciar al deseo de castigar a la otra persona, de hacer que la otra persona se gane mi perdón, o de exigir garantías de que nunca volveré a ser agraviado

• Evaluar mis contribuciones al problema

• De ser necesario, hablar con esa persona para tratar todo tema no resuelto y para confirmar su arrepentimiento

• Reconocer las formas en que Dios está usando la situación para bien

• Reconocer cuánto Dios me ha perdonado, no sólo en esta situación sino en el pasado

• Tomar de la fuerza de Dios por la oración, el estudio bíblico y, de ser necesario, la consejería cristiana Con la ayuda de Dios, demostraré el perdón y practicaré el principio de reemplazo de las siguientes maneras:

• Reemplazando pensamientos y recuerdos dolorosos por pensamientos y recuerdos positivos • Diciendo cosas positivas a la persona que he perdonado y habla bien acerca de ella

• Haciendo cosas amables y constructivas a la persona que he perdonado

Cuando necesito negociar un acuerdo sobre temas materiales, con la ayuda de Dios haré una PAUSA: • Preparación meticulosa para nuestras discusiones

• Afirmación de mi respeto y preocupación por mi oponente • Ubicación de los intereses de mi oponente

• Soluciones creativas que satisfagan la mayor cantidad de nuestros intereses posible • Evaluación objetiva y razonable de varias opciones

Cuando otras personas continúan maltratándome y oponiéndose a mí, con la ayuda de Dios haré lo siguiente:

• Controlar mi lengua y seguir diciendo sólo lo que es útil y beneficioso para los demás • Buscar consejo, apoyo y aliento de consejeros espiritualmente maduros

• Seguir haciendo lo bueno no importa lo que los demás me hagan

• Reconocer mis límites resistiendo la tentación de vengarme, y recordando que ser exitoso a los ojos de Dios depende de la fidelidad y no de los resultados

• Seguir amando a mi enemigo, esforzándome por discernir y tratar sus necesidades espirituales, emocionales y materiales.

Anexo B

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