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El abanico de objetos y problemas abordados en la filosofía de la imagen es, como se ha puesto de manifiesto en lo anterior y como muestran los textos incluidos en este volumen, enor- memente amplio como para siquiera proponer un catálogo o mínimamente una guía completa de los mismos. Sin embargo, y sin pretensión de exhaustividad, sí parece conveniente apun- tar al menos tres cuestiones, o mejor, tres grupos de cuestiones, que destacan especialmente (por unas razones u otras, ya sea por su amplia presencia en las publicaciones regulares, por su urgencia metodológica, etc.) en el pensamiento actual sobre las imágenes. Dichas cuestiones pueden ser agrupadas, de forma general, en tres epígrafes: A. Universal vs. Particular; B. Ima- gen vs. Imágenes; y C. Lenguaje vs. Imagen.

a) Universal vs. Particular

Una de las cuestiones abiertas más complejas presentes en todo estudio de la imagen, explícita o implícitamente, es la relación del análisis concreto y particular de una imagen, un grupo de imágenes o un tipo de imágenes y una teoría gene- ral de la imagen. Es decir, la pregunta metodológica sobre el punto de vista o la perspectiva del estudio teórico, propia de toda disciplina, se convierte en elemento urgente en un con- texto en el que, como se decía, la multiplicidad y heteroge- neidad de fenómenos estudiados, así como de las teorías y tradiciones involucradas, es uno de los rasgos característicos centrales.

Por un lado, disponemos de un gran número de análisis sobre casos singulares de la imagen o imágenes, definidos de forma muy concreta ya sea temporal, espacial, cultural, his- tóricamente, etc., que hacen enormemente rico el estudio de la imagen. Este tipo de análisis son especialmente relevantes

en el ámbito de los estudios visuales, como señala Martin Jay92,

o, por ejemplo, en la historia del arte o en las múltiples

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92 Ver su referencia a la multiplicidad y variedad de estudios en los últimos años

desarrollados en los estudios visuales y a la acentuada particularidad de los mismos en la entrevista incluida en este volumen: GARCÍAVARAS, Ana, «Estudios visuales, histo- ria de las ideas y la imagen en la sociedad actual. Una entrevista con Martin Jay».

disciplinas, como el diseño, la arqueología, etc., que participan en la Bildwissenschaft alemana. Sin embargo, esta situación plantea el reto de conseguir hacer dialogar y colaborar tales análisis, sin que su suma se convierta sin más en su yuxtapo- sición en un catálogo de curiosidades.

Por otro lado, una teoría general que elimine la multipli- cidad de perspectivas y sus particularidades en favor de un concepto abstracto y reduccionista de imagen, o que exija un punto de vista teórico único, parece claramente abocada al fracaso. En su respuesta al cuestionario de October, Michael Ann Holly ya insistía en que

[los que se dedican al estudio de las representaciones visua- les] necesitamos urgentemente —si vamos a continuar planteándonos nuevas dudas que siguen en el aire en lugar de reproducir tácitamente el conocimiento canonizado— el desorden de los espacios en conflicto, el alboroto de lo des- conocido93.

Y ello, para evitar «cualquier meta-narrativa totalitaria» que diera cuenta de toda evidencia, dado que la misma «esta- ría sujeta a profunda sospecha, principalmente por la razón de que se ha articulado desde un punto de vista determinado

(es decir, inevitablemente ideológico)»94. Esto es, los métodos

y teorías, los puntos de vista y las perspectivas, reclamados desde los orígenes del giro pictorial son múltiples.

En este espacio, Sachs-Hombach afirma, como se men- cionó, la necesidad de un discurso filosófico capaz de clarifi- car y ordenar conceptualmente, que permita explicar y poner en comunicación distintas miradas: de carecer de alguna forma de contacto entre teorías y análisis concretos, el estu- dio de la imagen podría estar abocado a convertirse, al menos en parte, en una torre de babel caótica poco produc- tiva. Ahora bien, sin duda, como señala también Sachs- Hombach en su entrevista, la definición de los roles de la

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93 HOLLY, Michael Ann, «Saints and Sinners», en AA. VV., «Visual Culture

Questionnaire», October, 77, 1996, pp. 39-41 [HOLLY, Michael Ann, «Santos y peca- dores», en «Cuestionario October sobre cultura visual», en Estudios Visuales, 1, 2003, pp. 96-98].

filosofía es ella misma múltiple. Así mismo, tanto la filosofía analítica como la continental, desde sus estudios de sistemas lingüísticos o de la percepción, proponen análisis de las imá- genes más generales que serán puestos en marcha en casos particulares diversos, como por ejemplo sucede en los estu- dios de Boehm de las imágenes de Mondrian, o en los de la semiótica de la fotografía.

Parece claro entonces que ante cada autor, ante cada texto, se abre el reto metodológico de un pensamiento de la imagen que permita la combinación e integración de la irrenunciable contextualización de la imagen en terrenos particulares, his- tóricos o culturales, con una perspectiva general que pueda hacer teoría de las imágenes, colocando los estudios particu- lares y las perspectivas teóricas en diálogo con el resto. b) Imagen vs. Imágenes

La imagen no es única. Como venimos diciendo, los fenó- menos que entendemos como «imagen» son enormemente variados: desde las imágenes mentales de la memoria o los sueños, a los reflejos en el espejo o los cuadros de Velázquez. Ahora bien, esta multiplicidad ha crecido exponencialmente en el último siglo a causa de transformaciones profundas tanto en la técnica y la tecnología como en la cultura, unas trasformaciones que necesariamente fuerzan al estudio de la imagen a preguntar no solo otras cosas, sino también de otras maneras. Estos cambios han sido numerosos, pero podemos agruparlos en torno a tres núcleos:

1. Cambios en las técnicas y tecnologías de la imagen. Desde la aparición de la fotografía y el cine hasta los verti- ginosos cambios de las últimas décadas en las formas de imágenes digitales y sus maneras de transmisión instantá- neas y globales en Internet, el desarrollo de nuevas técni- cas y tecnologías trae consigo forzosamente nuevas formas de producción, de lectura, de recepción, de consumo, de intercambio de imágenes, etc. Tales trasformaciones ten- drán radicales consecuencias en los significados de la ima- gen, tal y como, desde Benjamin, las teorías de los medios (Virilio, Baudrillard, Debray, etc.) ponen de manifiesto. Así, una de las definiciones centrales los estudios visuales,

relevante de manera especial en los años noventa, fue la que

proponía la obra de Nicholas Mirzoeff95, cuyo hilo conduc-

tor se articulaba a través de la categoría de «medios no tra- dicionales». Las «historias de las imágenes» dejan claras las

huellas profundas de estos cambios96. Los nuevos medios

transforman sustancialmente no solo los soportes, sino con ellos, las condiciones de espacio y tiempo icónicos. La tem- poralidad de la imagen pasa de esta forma a primer plano, y se establece un diálogo, más o menos amistoso según los casos, con los estudios tradicionales que primaban su dis- posición espacial, tal y como muestran las obras de Chris-

tian Spies97, Götz Grossklaus98 o José Luis Molinuevo99.

Todo ello exige de la teoría de las imágenes el desarrollo de un espacio conceptual que pueda acomodar con suficiente agilidad tales elementos.

2. Cultura – culturas. La cultura, y con ella sus imágenes, se hace plural, tanto en sentido vertical —se diluyen las fron- teras entre la «alta» y «baja» cultura— como en sentido horizontal —se trasladan, modifican o destruyen las fronteras entre naciones, cánones o tradiciones. De esta forma, las imá- genes y sus relaciones se multiplican, propiciando miradas y perspectivas nuevas.

La eliminación de la diferencia entre la «alta» y la «baja» cultura, o entre el «high art» y el «low art», o entre la cultura

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95 Cf. MIRZOEFF, Nicholas, An Introduction to Visual Culture, Lodon: Routledge,

1999 [MIRZOEFF, Nicholas, Introducción a la cultura visual, Barcelona: Paidós, 2003].

96 Ver, por ejemplo, prácticamente toda la obra de Vilèm Flusser, como FLUS-

SER, Vilèm, Ensaio sobre a fotografia. Para una filosofia da técnica, Lisboa: Relógio d’á- gua, 1998; o FLUSSER, Vilèm, Medienkultur, Frankfurt a. M.: Fischer, 1997; o FLUSSER, Vilèm, Gesten. Versuch einer Phänomenologie, Frankfurt a. M.: Fischer, 1994. Así mismo, ver el último libro de BREA, José Luis, Las tres eras de la imagen, Madrid: Akal, 2010.

97 Cf. SPIES, Christian, Die Trägheit des Bildes. Bildlichkeit und Zeit zwischen

Malerei und Video, München: Wilhelm Fink Verlag, 2007.

98 GROSSKLAUS, Götz, Medien-Zeit, Medien-Raum. Zur Wandel der raumzeitlichen

Wahrnehmung in der Moderne, Frankfurt a. M.: Suhrkamp, 1995.

99 Ver, así, MOLINUEVOMARTÍNEZ DEBUJO, José Luis, Retorno a la imagen. Esté-

tica del cine en la modernidad melancólica, Salamanca: Archipiélagos, 2010. Mientras

Spies y Grossklaus privilegian la temporalidad a partir de una lectura de la historia de los medios, la obra de Molinuevo reivindica por el contrario la espacialidad de la imagen frente al tópico temporal inscrito en las obras de Bergson, Bazin o Deleuze. Sobre imagen y nuevas tecnologías ver así mismo MOLINUEVOMARTÍNEZ DEBUJO, José Luis, Humanismo y nuevas tecnologías, Madrid: Alianza, 2004.

de élites y la cultura de masas, una de las constantes de la estética, la teoría del arte o la teoría de la cultura de todo el pasado siglo, tiene como consecuencia para el pensamiento sobre las imágenes de las últimas dos décadas la inclusión y aceptación en pie de igualdad de toda forma de imagen: las obras de arte son tan valiosas para el estudio del significado icónico como las telenovelas, los cromos o el paisajismo. De hecho, una de las formas de diferenciación iniciales de las dis- ciplinas de los estudios visuales y de la ciencia de la imagen alemana respecto de la historia del arte tradicional fue preci- samente el énfasis en dichas formas «democratizantes» de inclusión de toda representación icónica.

Ahora bien, este proceso trae así mismo consigo la pro- blematización de los criterios de valor: ¿desde dónde, si es que acaso, podemos distinguir entre imágenes? Esta cues- tión será central no ya solo para el estudio de las imágenes, sino de forma clave para la decisión de políticas sobre ellas.

Tal y como Martin Jay señala100, el hecho reconocido de que

las jerarquías de valor no se articulen únicamente a partir de los méritos intrínsecos a las obras, sino que están definitiva- mente inmersas en la cultura y la historia, no niega que dichas jerarquías existan, y que, por lo tanto, merezcan aten- ción teórica, sea para disolverlas en otros términos (políticos, sociales, etc.) o para conservarlas de alguna manera. Si no toda imagen «vale» exactamente lo mismo que otra, ¿cuáles son los criterios para diferenciar entre ellas? Y sobre todo, ¿de qué tipo? Autores como Gottfried Boehm consideran necesario el desarrollo de la ciencia de la imagen también

para la explicación de la diferencia estética101, es decir, para la

explicación de los criterios estéticos. Sin embargo, también es posible que los criterios de diferenciación, si es que exis- ten, pudieran ser éticos o políticos, tal y como sucede en las

imágenes de las que habla Vilèm Flusser102o, recientemente,

Martin Jay en su interpretación de la fotografía y la obra de

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100 Cf. GARCÍAVARAS, Ana, «Estudios visuales, historia de las ideas y la imagen

en la sociedad actual. Una entrevista con Martin Jay», incluido en este volumen.

101 Cf. BOEHM, Gottfried, «El giro icónico. Una carta», incluido en este volumen. 102 Cf. FLUSSER, Vilèm, Ensaio sobre a fotografia. Para una filosofia da técnica, Lis-

boa: Relógio d’água, 1998.

103 Cf. JAY, Martin, «Magical Nominalism: Photography and the Re-enchant-

Benjamin103: se trataría entonces del análisis y estudio de las formas de emancipación en las imágenes.

Por otro lado, además, las fronteras «horizontales» entre las culturas se trasladan, se hacen difusas o desaparecen: el canon occidental, no solo artístico, sino visual en toda su amplitud (televisión, cómics, cine…), se ve «colocado junto» a otros. Las «otras» culturas han dejado de ser «otras» en muchos casos, y las fusiones, los híbridos de distintas tradi- ciones son comunes, como sucede claramente en el mundo visual del cómic. Además, el estudio de otras tradiciones trae nueva luz y nuevas miradas sobre lo conocido, abriendo nue- vas formas de interpretación. Así, interesantes líneas de investigación se abren en la confluencia de distintas culturas visuales, como sucede, por poner solo un ejemplo, en el caso de la colaboración entre Martin Jay y Sumathi Ramaswamy

sobre imperialismo y visualidad104.

Pero no solo se ponen en contacto cánones de naciones o culturas distintas, sino que las otras «dos culturas», el arte y la ciencia, se reúnen en sus imágenes, intercambiando méto- dos de interpretación icónicos, miradas o técnicas de repre- sentación. Su intersección es especialmente fructífera en el estudio de la imagen: la historia visual de la ciencia, las imá- genes como fuentes de conocimiento científico auténtico, la relación íntima de los cánones de representación artísticos y científicos en determinados momentos históricos, el arte como herramienta para la ciencia y viceversa… son elemen- tos que conforman otro de los núcleos centrales de atención

en el análisis de lo visual en las últimas décadas105.

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104 Cf. GARCÍAVARAS, Ana, «Estudios visuales, historia de las ideas y la imagen

en la sociedad actual. Una entrevista con Martin Jay», incluido en este volumen.

105 Dentro de las muy numerosas publicaciones en este espacio, a caballo entre el

arte y la ciencia, una de las obras de mayor impacto en la ciencia de la imagen alemana es la de Horst Bredekamp. Ver, por ejemplo, BREDEKAMP, Horst, Galilei der Künstler.

Der Mond, die Sonne, die Hand, Berlin: Akademie Verlag, 2007, o BREDEKAMP, Horst,

Darwins Korallen. Die frühen Evolutionsdiagramme und die Tradition der Naturgeschichte,

Berlin: Wagenbach, 2005. Sobre al amplísimo campo de la imagen en la ciencia, ver la introducción de Dieter Mersch en «Argumentos visuales. El rol de las imágenes en las ciencias naturales y las matemáticas», incluido en este volumen, y clásicos como BAI-

GRIE, Brian S. (ed.), Picturing Knowledge: Historical and Philosophical Problems Concerning

The Use of Art In Science, Toronto: The University of Toronto Press, 1996, o GIERE, Ronald N., Scientific Perspectivism, Chicago: University of Chicago Press, 2006.

3. Visión y sentidos. La definición de imagen, ya comple- ja de por sí como acabamos de ver, se amplia y modifica sus límites dentro del estudio de la interacción de la visión con el resto de sentidos. Dicho estudio comienza a dejar atrás el aislamiento de la cultura visual en favor de aproximaciones más integradoras, haciendo hincapié en la sensibilidad como un todo. En ellas, las imágenes no forman parte de un uni- verso aislado de representaciones, sino que su continuidad con otras formas de generación de significado es subrayada, redefiniendo de nuevo y de manera más compleja los meca- nismos de sentido de la imagen, como muestran, por ejem-

plo, las obras de David Howes o Constante Classen106.

c) Lenguaje vs. Imagen

La relación entre la imagen y el lenguaje verbal es una de las más complejas y problemáticas en el estudio de lo visual, tanto históricamente como en la teoría de la imagen en las últi- mas dos décadas. Desde su primer momento, según decíamos, la misma idea de giro icónico o giro pictórico sigue el patrón del giro lingüístico, conformándose de forma paralela al mismo e incluso, como muestran Boehm y Mitchell en su correspondencia, como su propia continuación. «El giro icóni- co —dice Boehm— no se basa en una oposición fundamental al giro lingüístico, sino que más bien asume el giro argumen-

tativo que implica y lo lleva más lejos»107. Es la atención de la

filosofía sobre el lenguaje la que traerá, como consecuencia, una atención ampliada sobre la representación en general.

Y sin embargo, como Boehm señalaba, el análisis de la imagen ha tenido que desembarazarse de modelos y metodo- logías impuestas desde lo verbal, tanto dentro de la tradicio- nal historia del arte (Boehm describe esto con claridad dentro de la iconología de Panofsky, por ejemplo) como dentro de la reciente ciencia de la imagen, para poder concentrarse de manera independiente en los propios mecanismos icónicos.

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106 Ver, por ejemplo, HOWES, David, Sensual Relations: Engaging the Senses in Cul-

ture and Social Theory, Ann Arbor: University Michigan Press, 2003, o CLASSEN, Constance, Worlds of Sense: Exploring the Senses in History and Across Cultures, London y New York: Routledge, 1993.

Mitchell afirma así que el lenguaje verbal es el «significant

other» o esa pareja de la imagen, a partir de la cual y, sobre

todo, frente a la cual, se define, y esto tanto como categoría y por tanto teóricamente, como, en la práctica, dentro de «las artes visuales y el cine, en las creencias populares, en la cul- tura de masas, en la política y en la ideología».

Metodológicamente, la aplicación de las categorías dise- ñadas para el estudio de lo verbal en el estudio de la imagen ha sido especialmente controvertida en la semiótica. Muchos autores han acusado a los estudios semióticos de la imagen de olvidar y renunciar a la especificidad de lo icónico al basarse en conceptos creados primeramente para lo lingüístico, sien- do este uno de los principales argumentos en la crítica a la perspectiva semiótica dentro de la ciencia de la imagen. Pero

de hecho, tal y como indica Sachs-Hombach108, el concepto

central de signo no pertenece a la lingüística, únicamente está aplicado primeramente en ella. Además, subraya, el hecho de que gran número de categorías semióticas fueron utilizadas en primer lugar en dicha disciplina es exclusiva- mente histórico, no lógico, y no prueba sin más su incapaci- dad en el ámbito de las imágenes.

Una vez reconocida y definida la independencia del logos de la imagen de la estructura de lo verbal, sin embargo, se abre la compleja cuestión de su relación: ¿cómo están conec- tados imagen y lenguaje en los múltiples ámbitos en los que aparecen conjuntamente? Un caso particular de dicha rela- ción es la posibilidad de traducción entre ambos, fundamen- tal por supuesto para el estudio de la imagen: ¿se puede hablar o escribir con sentido sobre la imagen? Esta cuestión es la que Boehm plantea en su «Zu einer Hermeneutik des

Bildes»109, en el que remitirá, finalmente, tanto los mecanis-

mos de sentido de la imagen como los del lenguaje a un últi- mo fundamento, fundamento que nombra bajo el concepto de figuración (Bildlichkeit). Tal noción hace referencia, por un

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108 Cf. SACHS-HOMBACH, Klaus, «Kann die semiotische Bildtheorie Grundlage

einer allgemeinen Bildwissenschaft sein?», en SACHS-HOMBACH, Klaus (ed.), Bild-

handeln, Magdeburg: Scriptum Verlag, 2001, p. 13.

109 BOEHM, Gottfried, «Zu einer Hermeneutik des Bildes», en GADAMER,

Hans-Georg (ed.), Die Hermenutik und die Wissenschaften, Suhrkamp, Frankfurt a. M,