Los síntomas negativos son aquellos que el paciente deja de hacer y que las personas sanas realizan con normalidad, como pensar lógicamente o experimentar sentimientos hacia los demás. Estos síntomas están relacionados con muchas de las habilidades que se ven deterioradas por la enfermedad, como la memoria de trabajo, la memoria verbal o la memoria espacial, aunque no se relacionen con trastornos de la personalidad.
La apatía es uno de los síntomas negativos más observables y también uno de los más comunes. Se ha constatado que quienes presentan más apatía puntúan más bajo en los test de inteligencia y tienen un volumen reducido del lóbulo frontal bilateral. Otra habilidad dañada en estos pacientes es su autocontrol.
Según Dachesky (2009), los niveles de apatía tienen una relación más importante aún que los síntomas negativos con la evolución funcional de estos pacientes. No obstante, es necesario seguir profundizando en la relación entre los niveles de apatía y su impacto en la esquizofrenia (Dachesky, 2009).
La teoría de la mente es una expresión para designar la capacidad de las personas de atribuir pensamiento e intenciones a los demás (Rivière, 2000). Esta habilidad se encuentra dañada en la población con esquizofrenia y a su vez está muy relacionada con trastornos del pensamiento, memoria verbal y desorganización cognitiva (Greig, Bryson, Gary y Bell, 2004; Janssen, Krabbendam, Jolles, y van Os,
2003). Esto ha llevado a emplear imágenes de resonancia magnética para contrastar la hipótesis de disfunción en determinadas regiones del cerebro (Russell, Rubia, Bullmore, Soni, Suckling, Brammer, Simmons, Williams y Sharma, 2000).
Los síntomas negativos pueden ser difíciles de evaluar, porque ocurren en la vida cotidiana de los pacientes, son relativamente inespecíficos y pueden deberse a otros factores, como por ejemplo a efectos secundarios de la medicación, hipoestimulación ambiental o pueden ser consecuencia directa de los síntomas positivos. Por ejemplo una persona que piensa que le persiguen, no saldrá de la habitación, por lo que puede estar aislada socialmente. La distinción entre los síntomas negativos reales y los debidos a la medicación dependen del juicio clínico, del tipo de antipsicóticos proporcionado, de la dosis y de los efectos de la actividad anticolinérgica. La mejor prueba para establecer la presencia de síntomas negativos en el diagnóstico de la esquizofrenia es su persistencia durante un periodo de tiempo considerable. De hecho, como comentáramos previamente, son los síntomas negativos y no los positivos los que presentan una fuerte influencia predictiva en la evolución funcional posterior de la esquizofrenia (Dachesky, 2009).
Los síntomas negativos comprenden restricciones en las siguientes áreas: 1) Embotamiento afectivo: no reacción ante estímulos emocionales, 2) Pobreza del habla (alogia), 3) Abulia o apatía: falta de voluntad, incapacidad para persistir o para iniciar una actividad, 4) Anhedonia: incapacidad para disfrutar de los placeres.
Los síntomas negativos alteran la capacidad de funcionar en la vida diaria de los pacientes; son personas que se acaban aislando y perdiendo a los amigos. El curso de la enfermedad se caracteriza por fases de agudización y fases de remisión de los síntomas, aunque algunos enfermos presentan un curso estable. A medida que pasa el tiempo, los síntomas negativos se acentúan más, mientras que los positivos van remitiendo.
También se produce una despersonalización donde los fenómenos psíquicos como la percepción, la memoria o los sentimientos aparecen como extraños a uno mismo: síndrome del espejo.
Otra característica es la desrrealización o sensación de extrañeza frente al mundo externo, que por su proximidad y cotidianeidad debería resultar reconocido. El entorno aparece como nebuloso, irreal, extraño e insólito.
a) Embotamiento afectivo
El aplanamiento afectivo se manifiesta como un empobrecimiento característico de la expresión de emociones y sentimientos. Esta pobreza afectiva se manifiesta en aspectos del comportamiento como (Donnoli, Santos, Almeida y Ferreira, 2007): 1) expresión facial inmutable, 2) movimientos espontáneos disminuidos y escasez de ademanes expresivos, 3) escaso contacto visual, 4) incongruencia afectiva y ausencia de respuesta y 5) ausencia de inflexiones vocales.
Dicho aplanamiento se encuentra relacionado con la cronicidad y gravedad de la esquizofrenia (Donnoli, Santos, Almeida y Ferreira, 2007)
En primer lugar y respecto a la expresión facial inmutable, la cara del paciente parece como de madera, mecánica, helada. No modifica la expresión o lo hace menos de lo normal, a tenor del contenido emocional del discurso.
En segundo lugar y en cuanto a los movimientos espontáneos disminuidos y escasez de ademanes expresivos, el paciente puede permanecer sentado o inmóvil durante mucho tiempo o mostrar pocos o ningún movimiento espontáneo. No cambia de posición, no mueve las piernas, ni mueve las manos, etc., o lo hace menos de lo normal. El paciente no emplea su cuerpo como ayuda para expresar sus ideas, como por ejemplo, mover las manos o inclinarse hacia adelante en la silla cuando se defiende algún argumento, sentarse hacia atrás cuando se relaja, etc.
En tercer lugar, el escaso contacto visual se caracteriza porque el paciente rehúye mirar a los demás o utilizar sus ojos como ayuda en la expresión. Su mirada parece extraviada incluso cuando está hablando.
En cuarto lugar, respecto a la incongruencia afectiva y ausencia de respuesta, se caracteriza porque el afecto expresado es inapropiado e incongruente, no simplemente llano o aplanado. Generalmente esta manifestación del trastorno afectivo aparece como una sonrisa o expresión facial estúpida, mientras se habla de un tema serio o triste.
En quinto lugar, se produce una ausencia de inflexiones vocales, esto es, cuando el paciente habla no utiliza las variaciones normales de énfasis vocal. El habla es monótona y las palabras importantes no se enfatizan mediante cambios de tono o volumen.
b) Alogia
La alogia consiste en una disminución severa de la fluidez del pensamiento, acompañada de escasa o nula iniciativa para hablar, con respuestas breves y vacías ante preguntas. Las dos manifestaciones principales de la alogia son la pobreza del lenguaje y la pobreza del contenido del lenguaje. Además, el bloqueo y la latencia incrementada de la respuesta pueden también reflejar alogia.
Así pues, la Pobreza de lenguajeconsiste en la restricción de la cantidad del lenguaje espontáneo, de manera que las respuestas a las preguntas tienden a ser breves, concretas y poco elaboradas. Raramente se añade información adicional que no haya sido específicamente preguntada. La respuesta puede ser monosilábica, y algunas preguntas pueden quedarse sin respuesta.
Por lo que se refiere a la Pobreza del contenido del lenguaje, aunque las respuestas son suficientemente largas y el lenguaje es adecuado, cuantitativamente hablando contiene poca información. El lenguaje tiende a ser vago, a menudo muy abstracto o bien demasiado concreto, repetitivo y estereotipado. El entrevistador puede reconocer este hallazgo observando que el paciente ha estado hablando, pero
no ha dado la información adecuada para responder a la pregunta. A veces el entrevistador puede caracterizar el lenguaje como «filosofía barata». La pobreza del contenido del lenguaje difiere de la circunstancialidad en la que se tiende a dar pro‐ fusión de detalles.
En cuanto al Bloqueo consiste en la interrupción del curso del lenguaje antes de que se haya completado un pensamiento o idea. Así, tras un período de silencio, que puede durar unos segundos o unos minutos, la persona manifiesta que no puede recordar lo que estaba diciendo o lo que quería decir. Solamente se puede afirmar la presencia de bloqueo si la persona voluntariamente describe la pérdida del pensamiento o si, respondiendo a la pregunta del entrevistador, el sujeto indica que ésta fue la razón de la pausa.
Finalmente, respecto al incremento de la latencia de respuesta consiste en que el paciente tarda más tiempo de lo normal en responder las preguntas. Puede parecer «distante» y a veces puede que el examinador dude de si realmente ha oído la pregunta. Si se insiste normalmente se descubre que el paciente conoce la pregunta, pero que tiene dificultad en desarrollar sus pensamientos para construir una respuesta apropiada.
c) Abulia – Apatía
Debido al trastorno, muchos pacientes pierden su entusiasmo normal, su energía y su interés por lo que les rodea. Esto implica, con frecuencia, que los
pacientes son incapaces de cumplir con sus obligaciones o de llevar una vida social normal. Los pacientes son incapaces de iniciar por sí mismos o de terminar un gran número de tareas. A diferencia de la disminución del interés o la energía de la depresión, el complejo sintomático abúlico de la esquizofrenia tiende a ser relativa‐ mente crónico y persistente y normalmente no viene acompañado por una afectividad triste o deprimida. El complejo sintomático abúlico conduce frecuentemente a dificultades sociales y económicas severas. Se manifiesta en aspectos del comportamiento como: 1) aseo e higiene, 2) falta de persistencia en el trabajo o en la escuela, 3) anergia física.
Así, el paciente muestra menos atención al aseo y a la higiene de lo normal. La vestimenta puede parecer extravagante, vieja o sucia. En términos globales la apariencia es descuidada, sucia y desaliñada.
Respecto a la falta de persistencia en el trabajo o en la escuela, el paciente tiene dificultades para buscar o mantener un empleo propio para su edad y sexo. Si es estudiante, no realiza los deberes y o incluso no va a clase. Si es universitario, es típico que se matricule en diversas asignaturas, pero que las abandone antes de que finalice el curso. Si está en edad laboral, puede tener dificultades en mantener un trabajo debido a su incapacidad para completar y acabar las tareas o a su aparente falta de responsabilidad. Puede ir al trabajo de manera irregular, no realizar las tareas encomendadas, o hacerlo de modo desorganizado. En muchas ocasiones los pacientes pueden permanecer en casa sin realizar actividad alguna.
En cuanto a la Anergia física, el paciente tiende a estar físicamente inerte. Pue‐ de permanecer sentado durante horas en una silla sin iniciar ninguna actividad espontánea. Si se le anima a empezar una actividad, participa solamente de manera fugaz y luego se va a otra parte o se desinteresa volviendo a sentarse solo. Puede pasar largos ratos en algo relativamente simple o físicamente inactivo, como mirar la televisión o jugar al solitario. Tanto en casa como en una sala hospitalaria el paciente dedica la mayor parte del tiempo a estar sentado.
d) Anhedonia – Insociabilidad
La Anhedonia consiste en la dificultad para experimentar interés o placer por las cosas que antes gustaba hacer o por las actividades normalmente consideradas placenteras. Estos pacientes tienen pocas o ninguna afición, tienden a mostrar una reducción en el interés sexual e incapacidad para crear relaciones próximas e intimas apropiadas. Estos pacientes refieren que subjetivamente experimentan un mínimo impulso sexual o que obtienen escasa gratificación de la relación sexual o de la actividad masturbatoria, incluso cuando la realizan. También pueden mantener relaciones restringidas con amigos y compañeros o realizar poco o ningún esfuerzo para desarrollar dichas relaciones.
A pesar de que este síntoma puede empezar de manera insidiosa o lenta, normalmente se observa una clara disminución de intereses y actividades, con respecto a etapas previas. Los pacientes con una pérdida leve de intereses se
involucran en actividades de tipo pasivo y poco exigentes, como mirar la televisión, o muestran solamente intereses ocasionales o esporádicos. Pacientes con pérdidas más extremas parecen totalmente incapaces de involucrarse o de disfrutar de distintas actividades.
e) Atención
El paciente tan sólo es capaz de concentrarse esporádicamente, se distrae en medio de una actividad o conversación. Este déficit se manifiesta en situaciones sociales donde la mirada se pierde, no sigue el argumento de una conversación, le interesa poco el tema y acaba bruscamente una discusión o tarea aparente.
Una vez presentadas en este capítulo las principales características conceptuales, clínicas y etiológicas de la esquizofrenia, procederemos en el siguiente capítulo a abordar las características del funcionamiento cognitivo de esta población.