6. Methods and Materials 121 !
6.3 Post-Survey Methods 140!
6.3.1 Diagnostic Artefacts 140 !
La democracia otorga la oportunidad de: “aprender lo esencial: a convivir con el respeto, en la tolerancia y en la mutua aceptación de las diferencias; a convivir en el reconocimiento del derecho del otro a ser persona; en el aprecio por la vida y el respeto a la propia dignidad humana.” (Capella 2002:260).
Ella se concibe como una serie de procedimientos y estrategias que nos permite elegir, expresar nuestros puntos de vista, participar cooperativa y responsablemente para desarrollar climas de aprendizaje bilateral e institucional en donde prevalece el razonamiento productivo.
A juzgar por Durkeim (1976:236):
” El único remedio eficaz consiste en una caridad colectivamente organizada. Es necesario que se reúnan, que se concentren, que se organicen los esfuerzos individuales si se quiere obtener algún resultado. Y en ese mismo momento el acto moral asume un carácter moral más elevado, porque sirve a fines más generales”.
Esta acepción, por ende, propone tomar conciencia de las resistencias que provocan la disfuncionalidad en el interior de las organizaciones; y los
procedimientos de funcionamiento burocrático requeridos por la civilización para concertar sus ideologías y lograr así, el bienestar común en solidaridad para el desarrollo de la organización.
Así, el ejercicio del poder y la lucha de clase que suscita la reproducción de esta sociedad y la resistencia caminarán hacia una concepción política elemental que conducirá el rumbo de la civilización.
Civilización, entendida como conciencia de identidad, un quehacer solidario en autoestima, donde la responsabilidad de sus miembros se circunscribe a identificar los límites de sus derechos y obligaciones en la organización para comprender y construir el rumbo de una propuesta política institucional desde el interés social. “Comprende cuanto hay de conciencia cívica, de sentido de libertad, de derecho, de rectitud moral, de convivencia, de felicidad, de justicia y de solidaridad.” (Capella: 2002: 266)
La educación, entonces, es vista como práctica emancipadora y transformadora de la realidad, como una comunidad que construye una sociedad más humana que busca la justicia social, la equidad y la autonomía a partir de la comunicación, la responsabilidad social y el consenso.
Por ello, la gestión en la dinámica del funcionamiento organizativo de la escuela considera las tres funciones básicas propuestas por las escuelas eficaces: la gestión económica, la gestión empresarial y la gestión profesional. Como gestor económico afronta las realidades económicas de la escuela; la empresarial, busca la eficacia y la satisfacción en equipo. Por último, como profesional, la capacidad de enseñar, delegar, orientar y concertar coaliciones sobre la concepción educativa de la institución, siendo esta última, en este enfoque, la más prioritaria.
A juzgar por Connel (1982) en Giroux (1992:151):
La única educación que se merece tal nombre es aquella que forma gente capaz de tomar parte de su propia liberación. La empresa de la escuela no es la propaganda. Es la de habilitar a la gente en el conocimiento, destrezas y conceptos relevantes para reconstruir un mundo peligroso y desordenado. En el sentido fundamental, el proceso de educación y el proceso de liberación son lo mismo. Son aspectos del doloroso crecimiento de la sabiduría y autocontrol colectivos de la especie humana.”
La gestión empresarial, en esta perspectiva, estaría vista como la participación responsable y consciente de los deberes y derechos de cada miembro para conseguir los intereses comunes que se plasman en esta ética moral de concertación de coaliciones y posibilita la solidaridad de cada miembro y el desarrollo de sus propias competencias para lograr la satisfacción institucional.
La escuela cumple así la función de formar una sociedad que se ejercita en la acción a través de la concertación de los fines colectivos que nos permite según Durkeim (1976:84):”Ayudar a nuestros contemporáneos a reconocerse en sus ideas y en sus sentimientos mucho más que para gobernarlos” sobre la base que en ese intercambio de ideas aprendemos y perfeccionamos las nuestras propias.
En esta interacción de principios y actitudes se plasma la construcción y el desarrollo de un proyecto educativo del centro que va definiendo estas huellas de identidad y que además facilita el horizonte de la organización. En ese documento se plasmarán los principios y los ejes orientadores que los
miembros de una comunidad desean dar a sus actuaciones concertando coaliciones.
Tedesco (1995) y Edmond (1990) en Pérez (1998:150) afirman que en definitiva:
"la posibilidad de elaborar y desarrollar un proyecto educativo del centro que defina las señas de identidad del mismo, definido por la coincidencia de objetivos, métodos, tradiciones, y formas de funcionamiento aceptadas o al menos asumidas por los agentes implicados tanto por lo que respecta a las tareas académicas como a las relaciones sociales".
El proyecto educativo institucional como instrumento de gestión de mediano y largo plazo no sólo se enmarca al ámbito pedagógico, trasciende, al marco institucional por ello requiere del esfuerzo colectivo. Es por tanto una herramienta democrática con vida propia y la comunidad educativa debe otorgarle el reconocimiento y valía puesto que depende sólo de la comunidad y del equipo para lograr las metas institucionales.
El consenso participativo para concretizar su visión traspasa los límites de la negociación. Ella es esencial para tomar decisiones de concertación y lograr las metas comunes en el área pedagógica y de gestión. Es decir, el éxito o el fracaso de la institución dependerán de la coherencia, solidaridad, colaboración y voluntad de empeño de cada miembro del equipo para comprometerse en transformar a coaliciones concertadas las resistencias y restricciones que puedan presentárseles.
El “entendimiento productivo”6 cumple aquí un rol esencial en la
construcción ideológica de las percepciones. En ella se hace uso de técnicas reflexivas que aspiran a ser coherentes con la práctica educativa en un proceso inacabado de evolución y desarrollo en el desarrollo de habilidades de competencia para suscitar aprendizajes organizativos.
Se busca desarrollar la comprensión de las diversas alternativas ideológicas que sirvan de referencia a una crítica basada en la acción social para que en el ínter aprendizaje puedan posibilitar acciones de transformación de valores cívicos que permitan realmente vivir en democracia.”Solamente en la acción, es decir actuando a través de las instituciones y en las instituciones mismas, una sociedad puede transformarse.” (Crozier 1969:18).
Los hitos de convivencia construidos con responsabilidad social y negociaciones de interacción permiten la convergencia de diversos elementos que confluyen en una institución: seres heterogéneos, influencias de los miembros, convergencias, divergencias entre otros para ir construyendo una estructura social coherente y de calidad. Por ello, su accionar es social en la medida en que la subjetividad individual y personal se adjudica en la interrelación con los otros para orientarse en un contexto ideológico común llamado convivencia.
Carr (1996) nos señala cuatro planos en que se presenta la significatividad de la convivencia. Primero, el comprender las intenciones que tiene cada profesional sobre sus pretensiones; segundo, la forma de ver la situación actual de su propia clase; tercero, las interpretaciones en consenso de sus propios marcos particulares e ideosincráticos, reflejados en actitudes
6Técnica aplicada por el equipo de trabajo basada en los modelos sociológicos y sicológicos
dominantes o sumisas; y finalmente por el discurso y los procesos de concertación en las decisiones: "Sin referencia a estas estructuras generales y a su carácter ideológico carecemos de una comprensión crítica del sentido y la significación de la práctica educativa”. (Carr 1995:24)
En el cuadro siguiente se ha tratado de simplificar algunas características señaladas en el capítulo sobre los dos grandes componentes, la reproducción y la resistencia, ambas con sus respectivas acepciones. Cada una de ellas existe en la actualidad como parte de una herencia cultural internacional que ha calado en nuestras convicciones sobre la educación.
De ello, se puede deducir que en la medida en que ponemos atención a las relaciones humanas somos conscientes de la intervención directa de los actores y de sus resistencias, signo latente de nuestros tiempos. Por ello, optamos por una u otra estrategia para afrontarlos. La manera de confrontarlos serán producto de nuestras experiencias vivenciales y nuestras actitudes de dominación-sumisión o de liberación de nuestras ideologías vigentes en el accionar social.
El tipo de participación social en la toma de decisiones de los diferentes centros educativos estará influido por el tipo de acepción que prevalezca en su contexto. Ella puede presentar: primero, esa añoranza de la disciplina militar automatizada y la obediencia en sumisión; segundo, acceder a la capacidad productiva segmentada de la sociedad, y finalmente, permitir la formación del ser humano capaz de ser crítico de su propia realidad luchando cívicamente para transformarla en el ideal de la sociedad democrática. Una sociedad que se anhela y se desea mantener a través de los tiempos.
CUADRO 2
CUADRO COMPARATIVO DE LAS TRES ACEPCIONES DEL FENÓMENO BUROCRÁTICO.
FENÓMENO BUROCRÁTICO
BUROCRACIA REPRODUCTIVA BUROCRACIA DE LA RESISTENCIA
COMPONENTES: Procesos Jerárquicos Jerarquías Administrativas Disfuncionalidad Procesos Democráticos
Carga de Trabajo Perfección de la
Disciplina. Automatización de hábitos determinados Ejecución de tareas eficaces y efectivas. Productividad eficaz. Acuerdos en función a resultados. Tareas sistematizadas. Agilización o aletargamiento de las acciones por las convergencias o divergencias de los actores.
Solidaridad y responsabilidad social que suscitan compromisos de cada miembro en la concertación de acciones coherentes al Proyecto Educativo institucional