filme han sido, tradicionalmente, los fondos de ayuda del Ministerio de Cultura y, por otra parte, las ayudas que brinda IBERMEDIA46. Esta segunda fuente financiera que, normalmente, sirve para cerrar el presupuesto de una película requiere, sin embargo, que la película que aplica a estos fondos sea un coproducción entre dos o más países iberoamericanos, es decir, que exista un acuerdo de colaboración económica, técnica y artística entre, al menos, dos países iberoamericanos.
Hacer una película en el régimen de coproducción implica que, en la película resultante, necesariamente debe haber, cuando menos, un actor o actriz protagónica del segundo país coproductor. Eso, por cierto, supone una limitación a la verosimilitud de las
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http://www.programaibermedia.com/el-programa/ (11.06.2014; 19:03 pm) : “ (…) Ibermedia es un programa de estímulo a la coproducción de películas de ficción y documentales realizadas en nuestra comunidad integrada por diecinueve países: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, España, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela (…) Ibermedia promueve la excelencia del cine en la comunidad, contribuye a la realización de proyectos audiovisuales dirigidos al mercado, fomenta la integración en redes de las empresas productoras para facilitar las coproducciones y ayuda a la formación continua de los profesionales de la producción y la gestión empresarial audiovisual a través de talleres, becas o seminarios, estímulo a la colaboración solidaria y a la utilización de nuevas tecnologías (…) ”
películas, pues no siempre las historias que los realizadores conciben toleran, de manera natural, la presencia de un personaje con un acento de otro país. Sin embargo, las películas se ven obligadas a asumir esta condición, porque, de otra manera, no se podrían conseguir esos fondos que resultan imprescindibles para poder financiar un filme.
Esto fue exactamente lo que nos ocurrió en el proceso de búsqueda de financiamiento de nuestro largometraje Cielo oscuro: un probable coproductor español mostró interés por el filme, pero, luego de leer el guion, concluyó que imponernos una coprotagónica española destruiría la verosimilitud del filme. En el desarrollo de las negociaciones (en las que nosotros pretendíamos que él aceptara que la participación actoral española asumiera algún personaje secundario) nos manifestó que su “sueño como coproductor era que sus actores españoles no tuvieran que esconder su acento y condición extranjera en un filme en el que España fuera un país coproductor”.
Andando el tiempo, esa reflexión suya (aunada a otras impresiones) fue el germen de la idea inicial del guion del filme coral Cusco Affair. En ese entonces, nos hicimos una pregunta que podríamos glosar así: “¿dónde, en qué ciudad peruana, podrían haber personajes extranjeros que puedan formar parte de una película asumiendo su condición foránea de manera natural?”. La respuesta era evidente: Cusco, el destino turístico por antonomasia en nuestro país.
Para un extranjero, una de las primeras imágenes o palabras que asocia con el Perú es Macchu Piccchu, lo cual resulta natural porque, desde hace mucho, este santuario ha sido el ícono de nuestro país. Adicionalmente, podemos mencionar que Cusco fue
elegida como una de las siete maravillas del mundo el año 2011, con una votación de varios millones de votos, lo que cimentó aún más esa condición.
Ahora bien, aludir a Macchu Picchu implica situarnos inevitablemente en Cusco por diversas razones. Primero, porque todo turista (peruano o extranjero) que pretenda ir a Macchu Picchu arribará en primer lugar a Cusco que, así, deviene en la ciudad a partir de la cual se emprende la visita a Macchu Picchu, pero, también, a todos los atractivos del denominado Valle sagrado de los incas (Pisaq, Ollantaytambo, etc). Así, Cusco se convierte, por extensión, en la imagen icónica de nuestro país, la ciudad más tradicional, pero también la más cosmopolita del Perú. Decimos tradicional porque gran parte del atractivo de esa ciudad se sustenta en su casco urbano tradicional, con calles empedradas y paredes líticas que se mantienen idénticas desde hace siglos, pero, por otra parte, es, a la vez, una ciudad sumamente cosmopolita, rebosante de turistas de las más diversas nacionalidades. Lo singular es que el Cusco turístico que recorren los turistas no es muy grande y, por eso mismo, se genera la sensación de un denso y multiforme cosmopolitismo.
Esa amalgama de tradición y cosmopolitismo es, por otra parte, un ingrediente atractivo para una hipotética coproducción. Primero, porque se filmará en Cusco, la ciudad asociada a Macchu Picchu, la ciudad icónica del Perú. Es decir, tendremos un filme que valorizará ese interés por la tradición, por la historia. Y tendremos, a la vez, un filme que potenciará el acendrado cosmopolitismo de esta ciudad, lo que, en términos de coproducción, supone contar con actores de varias nacionalidades. Por razones de coproducción, elegimos que esas nacionalidades sean las de los países que puedan servir para aplicar a fondos de producción que suelen apoyar al cine latinoamericano. Luego
de una minuciosa criba, elegimos Argentina, España y EEUU. Los dos primeros permitirían aplicar a los fondos de Ibermedia y él último permitiría abrir la película a la más importante industria fílmica.