• No results found

Case study

4 Discussion

Hasta ahora hemos puesto hincapié en el poder estructural y la aplicación directa de los recursos políticos del mercado a partir de la primera dimensión del poder (o pluralismo). Sin embargo, la teoría del poder fue complementada por una segunda dimensión proveniente del texto de Bachrach y Baratz (1962). Si bien es cierto que el poder se manifiesta mediante la participación en la toma de decisiones, ésta no es su única expresión. También hay un ejercicio del poder cuando A gasta energía para crear o reforzar los valores políticos y sociales o las prácticas institucionales que limitan la agenda de los temas políticos, es decir, limitan el alcance de la adopción de decisiones a problemas relativamente inocuos, esta segunda dimensión del poder es excluida por Dahl. La formulación de no decisiones se logra a través de sanciones positivas o negativas o por la invocación de tendencias o reglas de juego existentes. En consecuencia, se deben analizar

tanto la toma de decisiones como de no-decisiones: “Si B no actúa porque prevé la reacción de A, entonces no ocurre nada y tenemos un no evento, que es susceptible de verificación empírica en que las llamadas no decisiones, que restringen el alcance de la adopción de decisiones, son a su vez, decisiones (observables)” (Lukes, 1974: 14). La decisión es la adopción entre varios modos de acción alternativos mientras que la no decisión es la frustración o supresión de un reto latente o manifiesto a los valores o intereses de quien adopta la decisión. En este segundo caso, las demandas de cambio y beneficio son incluso sofocadas antes de ser articuladas y representan conflictos observables encubiertos porque fueron impedidos de actualizarse.

La segunda dimensión del poder analiza “las reglas del juego”, es decir, los problemas existentes y potenciales referidos a conflictos observables -abiertos o encubiertos- por lo que se constituye sobre la lógica institucional como una forma de expresión del poder y de los recursos políticos de poder. En este sentido el principal recurso de las transnacionales se establece en el planteamiento de un orden institucional capitalista fundado en la propiedad privada de los medios de producción como principal vía generadora de no-decisiones, es decir, la no mutabilidad de este orden institucional o la no generación de acciones contrarias a este orden institucional son recursos de poder que aparecen como no-decisiones. Se hace notar que la capacidad de las transnacionales de ejercitar recursos directos en la toma de decisiones depende del tipo de capitalismo que institucionalmente se instaure: keynesiano, tercerviísta o neoliberal. Ahora bien, cabe preguntarse: ¿Qué es lo nuevo del nuevo modelo político-económico? Y podemos responder a partir de cuatro categorías muy amplias conformadas por diversas políticas públicas: un empequeñecido Estado neoliberal, una forma de producción flexible, una tendencia al mercado externo como generador del crecimiento y el desarrollo de la economía en un sistema abierto.

ESTADO NEOLIBERAL MERCADO EXTERNO SISTEMA ABIERTO PRODUCCIÓN FLEXIBLE ESTADO KEYNESIANO MERCADO INTERNO SISTEMA CERRADO PRODUCCIÓN FORDISTA

Así, a través del poder estructural del mercado junto con instrumentos propios de la primera dimensión del poder -elementos que ya hemos analizado- se lleva a cabo el cambio institucional del modelo económico entre 1989 y 1991. El hecho de que la decisión se diera entre el mantenimiento de un modelo económico keynesiano o el establecimiento de uno neoliberal anulando la posibilidad de decisión de algún modelo no-capitalista (estableciendo una no-decisión) es la primer expresión del poder estructural del mercado en los términos de la segunda dimensión del poder. Posteriormente hay una modificación en el modelo económico en los primeros meses del 2002 y ciertas modificaciones en el gobierno de Néstor Kirchner. Pese a que es el capitalismo el modelo imperante, lo cierto es que hay dos tendencias, una observada en los gobiernos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa y otra en el de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. El mantenimiento de ciertos aspectos del modelo heredado forma parte de una no-decisión de modificarlo y, por ende, una expresión del poder estructural del mercado (en este caso, de una parte del mercado: la oligarquía diversificada) para mantener fuera de la agenda los puntos que podrían lesionar sus intereses (cuadro 205).

Cuadro 205.- Modelos económicos en Argentina, 1989 – 2006.

Modelo económico de Menem y De la Rúa Modelo económico de Néstor Kirchner

Directrices: Directrices:

Realización de reformas estructurales: Mantenimiento de las reformas estructurales con pocas excepciones:

Privatizaciones ventajosas para los compradores en el centro del modelo.

Ligera revisión a las privatizaciones, no hay aumento de tarifas.

Apertura económica bajando o desapareciendo aranceles.

Se mantiene la apertura económica, se establecen más impuestos a la exportación.

Desregulación económica. Se mantiene la desregulación económica. Flexibilización laboral. Cambios a la política laboral.

Reforma fiscal regresiva. Se mantiene el régimen fiscal.

Control de la inflación vía demanda. Control de la inflación vía oferta y acuerdos de precios.

Menor intervención del Estado en Economía. Mayor intervención estatal (intervención monetaria, mayor inversión).

Ajustes económicos, política monetaria rígida. No más ajustes económicos, política monetaria menos rígida.

Alto déficit fiscal al inicio y al final de este periodo.

Se logra superávit fiscal durante el gobierno. Posición amigable con los organismos

internacionales de crédito y el capital financiero.

Mayor confrontación con los organismos internacionales de crédito y el capital financiero.

Convertibilidad 1 a 1. Tipo de cambio flotante.

Salarios a precios internacionales altos. Fuerte caída del precio internacional salarial.

Globalización financiera: Globalización financiera:

Libertad de movilidad de capitales. Libertad de movilidad de capitales. Tipo de cambio fijo, dólar bajo. Tipo de cambio flotante, dólar alto. Política monetaria exógena. Política monetaria endógena.

Lo cierto es que, pese a que se sigue jugando dentro del capitalismo, hay un importante cambio en el modelo económico que significa, con el fin de la convertibilidad, el agotamiento de un patrón de acumulación específico que beneficiaba a un sector del capital: el financiero. El cambio relativo de precios posterior a la convertibilidad junto con las bajas tasas de interés generaron no sólo una fuerte y sostenida expansión económica entre 2003 y 2005 sino incluso una expansión superior de los productores de bienes con respecto al crecimiento económico, y muy por encima del sector servicios, a diferencia de lo que había sucedido durante el menemismo (Basualdob, sf). Sin embargo, es importante resaltar que, como parte de esta transformación, mediante la devaluación realizada durante todo el 2002 se llevó a cabo una fuerte pérdida del poder adquisitivo del salario recomponiendo también la tasa de ganancia en el sector productivo.

Así, la segunda dimensión del poder se manifiesta bajo la forma de no-decisiones a través de los temas que quedan fuera de la agenda porque su inclusión podría lesionar los intereses del poderoso, en este caso el mercado. De esta forma, la agenda se construye con aquellos temas que o son inocuos para el poderoso o son importantes porque benefician los intereses del poderoso. El mantenimiento de las opciones en dos de tipo capitalista en la crisis hiperinflacionaria de 1989 es una expresión del poder estructural del mercado. El mantenimiento de las opciones gubernamentales en distintos modelos todos capitalistas se mantiene entre 1995 y el 2002, cuando nuevamente se ponen en tela de juicio algunos de los elementos del modelo. Para el 2002 se discuten dos modelos capitalistas que mantienen muchas semejanzas (privatizaciones, libertad de capitales, apertura económica), haciendo evidente la generación de mayores restricciones a las decisiones gubernamentales o, visto de otra manera, la disminución de la agenda por la toma de no-decisiones; pero que guardan también importantes diferencias. De aquí un punto importante: puede haber una sociedad que esté pluralmente organizada en su toma de decisiones pero sea elitista o dictatorial en su toma de no-decisiones. No obstante, es importante mencionar que, si bien Néstor Kirchner ha generado autonomía con respecto al capital financiero y gracias al apoyo de la

oligarquía diversificada, en la recta final del periodo analizado comenzó a generar autonomía (mediante su política antiinflacionaria) incluso con respecto del bloque económico que es su aliado.

Related documents