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1. Pesos

Los pesos que alcanzaron los cerdos al final del experimento (180 días de edad), registraron diferencias altamente significativas (P<.01), entre las medias de los diferentes tratamientos mediante el ADECOVA (cuadro 5), determinándose que los mayores pesos finales (104.87 kg), presentaron los machos enteros, que son diferentes estadísticamente con respecto a los machos castrados, las hembras castradas y las enteras, pues se encontraron pesos de 100.79, 100.59 y 100.37 kg, respectivamente (gráfico 5), respuestas que concuerdan con lo que señala Santillán, R. (1998), al citar a Cahill y col. (1990), quienes reportaron que los cerdos machos sin castrar demostraron gran eficiencia en aumento de peso en menor tiempo y esto en algunos lugares ha sido incentivo para que los productores no castren sus animales, de igual manera se confirma lo que se indica en http//: www.monografias.com. (2007), donde se manifiesta que en los cerdos enteros, los testículos son muy prolíferos en andrógenos, los mismos que estimulan el apetito y favorecen la retención de nitrógeno a nivel de ciertos grupos musculares y los estrógenos aumentan la ganancia media de peso y mejoran los índices de conversión en hembras.

2. Ganancia de peso

En las ganancias de peso por período como diarias, las diferencias entre las medias fueron significativas (P<0.05), estableciéndose las mejores respuestas en los machos enteros (gráfico 6), por cuanto presentaron un mejor incremento de peso con 41.01 kg, durante la fase de engorde, que equivale a un incremento de 0.66 kg/día, mientras que en los otros grupos evaluados, se registraron incrementos totales de pesos entre 36.51 y 36.93 kg, o entre 0.59 y 0.60 kg/día, que corresponden a las hembras enteras y castradas, respectivamente, por lo que se ratifica lo señalado en http//: www.monografias.com. (2007), en que los testículos del cerdo al producir los andrógenos estimulan el apetito y favorecen la retención de nitrógeno a nivel de ciertos grupos musculares y los estrógenos aumentan la ganancia media de peso en hembras.

3. Consumo de alimento

Los consumos de alimento por habérseles suministrados en cantidades similares de acuerdo a sus requerimientos nutricionales, las medias establecidas tanto diarias como por período no fueron diferentes estadísticamente (P>0.05), pues se registraron valores entre 2.30 y 2.71 kg/día, que equivalen a 142.74 y 167.73 kg, en los 60 días de experimentación que duró la presente etapa (Cuadro 5), correspondiéndoles numéricamente el mayor consumo a los animales machos enteros y el menor consumo a las hembras enteras, que son los casos opuestos, respuestas que se deben al desarrollo corporal alcanzado, por cuanto se conoce que un animal con mayor peso registrará un mayor consumo de alimento, que los animales que

incrementan en menor proporción su peso. Los resultados obtenidos contradicen a http//: www.minag.gob.pe. (2007), señala que por las circunstancias que fueren se ceben machos castrados y hembras es aconsejable la separación de los dos tipos de animales, fundamentalmente por las diferencias de ingestión: en el caso de utilizarse la alimentación (ad limitum), hay el riesgo, en los machos castrados, de que empeore el índice de transformación y la calidad de

la canal. Los machos castrados consumen de 100 a 200 gramos, más al día que las hembras. En este caso convendría: racionar a los machos castrados (a partir de los 50-60 kg, de peso vivo) y llevar a los machos castrados a pesos vivos no superiores a los 85-90 kg, (salvo que se destinen a chacinería). Ello equivaldría a decir que el cebo de los machos castrados concluye antes que el de las hembras. Como también lo indica http//: www.monografias.com. (2007), en que los testículos del cerdo al producir los andrógenos estimulan el apetito y favorecen la retención de nitrógeno a nivel de ciertos grupos musculares.

4. Conversión alimenticia

Las conversiones alimenticias determinadas en los diferentes grupos de animales evaluados no presentaron diferencias estadísticas (P>0.05), entre sus medias, aunque numéricamente se determinó que las hembras enteras requirieron una menor cantidad de alimento por kg, de ganancia peso que los machos enteros pues los valores determinados en estos dos grupos fueron de 3.91 y 4.10, respectivamente, que corresponden a los dos casos extremos (gráfico 7), por lo que al parecer este parámetro es respuesta directa de la individualidad de los cerdos en aprovechar y asimilar el alimento proporcionado, ya que las hembras enteras a pesar de presentar los menores incrementos de peso, registraron también los menores consumos de alimento. Lo que contradice a http//: www.cuencarural.com. (2007), exhibe que los machos enteros tienen mayor tejido magro y menor grasa con el mismo nivel de nutrientes ofrecidos, tienen un mejor radio de alimento/ganancia de peso, asimismo los castrados tienen un menor radio en relación a las hembras. Los machos enteros tienen un menor rendimiento en canal que las hembras y castrados debido al peso de los testículos y tejidos asociados.

5. Costo/Kg ganancia de peso

Los costos por Kg, de ganancia de peso no presentaron diferencias estadísticas (P>0.05) entre las medias determinadas de los diferentes grupos de animales evaluados, sin embargo numéricamente se observó que los menores costos de producción se registraron al engordar hembras enteras (1.07 dólares/kg, de

Grafico7

ganancia de peso), en cambio que al emplearse machos enteros su costo se elevó a 1.55 dólares, por lo que al parecer mejores respuestas económicas se obtendrían al emplearse hembras enteras para ser cebadas.

C. ETAPA TOTAL

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