En las escuelas secundarias, las presencias y ausencias de sus estudiantes se contabilizan y controlan a través de un documento denomi-
nado “Registro de Asistencia”. Quienes están a cargo del mismo son los/as preceptores. Los Registros de Asistencia son documentos que permiten hacer visibles ciertas cosas y no otras de acuerdo a la organización de los datos. Se trata de un tipo de registro organiza- do por mes; en cada mes hay una cuadrícula en la que se consignan días hábiles del mes, y los nombres de cada estudiante. En cada cuadrito correspondiente a la coordenada de día y estudiante, se escribe con una P o una A, el presente o el ausente respectivamente. Las llegadas tarde, quedan graficadas con una T en lápiz o con un punto.
Esta es una manera de registrar y organizar la información sobre las inasistencias. Presento a través de un cuadro, el seguimiento a dos estudiantes de primer año que he realizado desde los datos ofrecidos por los Registros de Asistencia pero presentados de otra manera:
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PARTE 2Lucas
Renata
Dos primeras semanas: asistencia completa.
Tercer semana: faltó el martes. Cuarta semana: se ausentó el miércoles.
Dos primeras semanas: asistencia completa.
Tercer semana: faltó lunes y jueves.
Cuarta semana: faltó lunes. Martes con llegada tarde.
Primer semana: presencia completa. Segunda semana: presencia completa. Tercer semana: presencia completa. Cuarta semana: faltó el miércoles. Primer semana: asistencia completa. Segunda semana: asistencia completa. Tercer semana: faltó lunes.
Cuarta semana: faltó martes, miércoles y viernes.
Marzo: 19 días funcionales
Primer año, sección A del Turno Mañana - 2018:
Abril: 18 días funcionales
Mayo: 21 días funcionales
Primer semana: faltó el martes.
Segunda y Tercer semana asistencia completa.
Cuarta semana: faltó miércoles y viernes. Quinta semana: faltó el lunes.
Primer semana: lunes feriado, faltó de martes a viernes.
Segunda semana: faltó lunes y jueves.
Tercer semana: faltó martes. Cuarta semana: asistencia completa.
ESPACIALIDAD Y EDUCACIÓN
XX88
Dos primeras semanas: asistió en forma completa.
Tercer semana: faltó el viernes.
Cuarta semana: asistencia completa.
Junio: 20 días funcionales
Faltó el primer lunes de julio y faltó
el último lunes del mes. Faltó el lunes 3 de julio, (jueves 6 de julio feriado). faltó viernes 7 de julio. Cuarta semana: faltó lunes, miércoles, jueves y viernes y faltó el lunes 31 de julio.
Julio: 8 días funcionales
Faltó el viernes de ese primer día del mes.
Primer semana: faltó todos los días.
Segunda semana: faltó lunes, martes, jueves y viernes.
Tercer semana: faltó lunes (martes feriado), miércoles y jueves.
Cuarta semana: faltó toda la semana.
Agosto: 21 días funcionales
Primer semana: tuvo asistencia en forma completa. Segunda semana: faltó el viernes.
Tercer semana: asistió en forma completa.
Cuarta semana: el lunes fue feriado, faltó miércoles, jueves y viernes.
PARTE 2
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Primera semana: faltó martes y miércoles.
Segunda semana: faltó jueves.
Tercer semana: asistencia completa. Cuarta semana: faltó martes.
Septiembre: 19 días funcionales
Octubre: 18 días funcionales
Primer semana: faltó jueves y viernes. Segunda semana: faltó martes y jueves.
Tercer semana: faltó lunes y martes. Cuarta semana: asistenciacompleta.
Quinta semana: asistencia completa.
Noviembre: 21 días funcionales
Primer semana: asistencia completa.
Segunda semana: faltó martes, miércoles y jueves.
Tercer semana: faltó martes (lunes sin clase).
ESPACIALIDAD Y EDUCACIÓN
XX90
El cuadro, tal como está diseñado, permite visualizar cómo se produce la intermitencia semana a semana o la discontinuidad en el año. El dibujo de ausencias en Lucas le permite sostenerse hasta fin de año, aún habiéndose excedido de las 25 inasistencias reglamenta- rias, alcanzando las 31. El caso de Renata es más crítico: en la semana, el equilibrio entre las A y las P se desbalancea hacia las A, a diferen- cia de Lucas, acumulando semanas completas sin asistir a clase. Cuando queda libre, Renata acumuló 53 inasistencias y una llegada tarde (sin contar en estos dos casos las inasisten- cias en el contraturno con educación física). Como se puede visualizar, no se sabe cuándo van a faltar Lucas ni Renata y de qué modo se puede anticipar pedagógicamente esa inasis- tencia.
El tiempo interno de la escuela, escribe Onetto (2008), aparece como un suceder ininterrumpi- do, como una continuidad temporal sin saltos ni sorpresas. Pensar el tiempo escolar como este sucederse continuo de momentos discre-
tos no es “correcto ni incorrecto” nos dice el autor, “pero es una descripción entre otras muchas posibles y hay que juzgarla por sus efectos. El primer efecto del tiempo como continuidad sin sobresaltos es su previsibili- dad. (…) La escuela es, entonces, una tempora- lidad que se puede anticipar”. Es ese contínuun temporal organizado y previsible el que queda jaqueado por la intermitencia, pues ésta no es previsible. Algunos preceptores expresaban “no sabés cuándo te van a faltar” “no podés prever con ellos nada” (Entrevista a Preceptora, Escuela A, 3/09/2018). En las zonas de pobre- zas e intemperies como la de esta escuela, la previsibilidad de la temporalidad escolar, trac- ciona con otras lógicas no anticipables ni previsibles, y que refieren a la discontinuidad de un presente bastante lleno de vulnerabilida- des, soledades y búsquedas erráticas por parte de los y las estudiantes. Sin embargo, la casi imposibilidad de anticipar una ausencia en estos contextos, no inhabilita en términos pedagógicos a reconocer e inventar caminos para la intervención educativa.