En el apartado 3 se anticipó la especificidad o la autonomía que Ricoeur concedía a
lo político de cuyo seno procedían los males específicos que vimos corporizarse en el corre- lato de la política y la conquista, el ejercicio, el reparto y la conservación del poderέ ―Ra- cionalidad específica, mal específico, tal es la doble y paradójica originalidad de lo políti-
co‖,118
resume el autor. También se anunció que por la senda trazada por la fenomenología
se tratarìa de dar cuenta de uno de los dos grandes frentes de la tesis de ―δe paradoxe poli-
tique‖έ Restarìa ahora explicitar cuál es el otro frente, el trasfondo si se quiere, sobre el cual
lo político se recorta para conquistar la originalidad, la autonomía intrínseca, que le conce- de Ricoeur.
Cuando Ricoeur sostiene la tesis de que el mal del poder político, no puede emerger más que de la racionalidad específica de lo político, ella va dirigida, como él mismo extra-
cta en su ―Résponse à ηlivier εongin‖μ ―contra la insuficiencia del marxismo para pensar
lo político de otra manera que como una superestructura surgida del conflicto entre fuerzas de producción y relaciones de producción […] 119 Es decir, si lo político conquista su auto- nomía es porque la esfera del poder se recorta de la historia económico-social, en suma, de la esfera económica del tener como ya había anticipado en ―L'image de Dieu et l'épopée humaine‖; porque desarrolla una racionalidad específica y un mal específico muy distinto a la alienación económica; racionalidad y mal irreductibles a las dialécticas de base económi- ca propuestas por el marxismo-leninismo. Afirma el autor:
[…] creo […] que la mayor desdicha que afecta a toda la obra del marxismo- leninismo y que pesa sobre los regímenes que ha engendrado el marxismo es esta reducción del mal político al mal económico; de ahí la ilusión de que una sociedad liberada de las contradicciones de la sociedad burguesa se verá tam-
bién libre de la alienación económica […] Creo que hay que mantener, contra
118
Ibíd., p. 261.
Marx y Lenin, que la alienación política no puede reducirse a ninguna otra, sino
que es constitutiva de la existencia humana […] Esta reducción de la alienación política ha conducido en efecto al marxismo-leninismo a […] la tesis del debili- tamiento futuro del Estado [que] sirve de cobertura y de excusa para la perpe-
tuación del terrorismo […] y pone las bases para el totalitarismo […] [E]l debi- litamiento del Estado es contemporáneo de la dictadura del proletariado. 120
Ahora bien, estas críticas dirigidas contra el comunismo en el marco del programa marxista-leninista en torno a la exclusión de la problemática autónoma de lo político y del poder, por una parte, obedecerían, como advierte Dosse, a que para la inteligencia cristiana
―el comunismo rompe con la dimensión espiritual del hombre en beneficio de un economi-
cismo poco compatible con la preocupación por la persona‖έ121
Por otra parte, no implica de suyo reprobar la economía socialista, sino conjugarla con el cristianismo hasta conformar lo
que se conoce como el ―Cristianismo Social‖, a pesar del corte aparentemente generalizado
entre el cristianismo y la práctica de izquierda en la tradición política francesa del que da cuenta Dosse.122 En este punto Ricoeur se apoya en las conocidas revelaciones del discurso
―secreto‖ de Nikita Khrushchev sobre la esperanza de des-estalinización del PCUS [Partido Comunista de la Unión Soviética], cuyo texto completo se hizo publicó recién el 18 de marzo de 1956 y sólo en Belgrado y en Washington.123 El informe Khrushchev se erigiría
como prueba de que las crìticas al ―despotismo de Stalin‖ tenìan sentido siempre y cuando
la alienación política fuera autónoma, irreductible, a la economía socialista y al régimen soviético.124
Tres años después de publicar ―δe paradoxe politique‖, en ―δ‘Image de Dieu et la
épopée humaine‖ (1λθί)—125
, tras distinguir aquellas tres esferas institucionales de lo que
120
Ibíd., pp. 307-308 y 311-312.
121
Dosse, François, Paul Ricoeur…, pέ η3έ
122Ver Dosse, François, obέ citέ, pέ ηιέ δa idea del Cristianismo Social habrìa sido ―la realización del reino de
Cristo en el plano social‖, ibìd., p. 59.
123
El texto completo del discurso de Khrushchev, pronunciado en Moscú el 25 de febrero de 1956 en sesión cerrada del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, no se publicó en la URSS sino hasta 1988. Ver el discurso completo en http://www.marxists.org/espanol/khrushchev/1956/febrero25.htm [Con- sulta hecha: el 03/02/2012]
124
Respecto al discurso de Khrushchev es interesante la lectura que propone Hannah Arendt a la que se hará
referencia en la ―Evaluación final‖ de este trabajoέ Ver Arendt, Hannah, Los orígenes del totalitarismo. 3. Totalitarismo (trad. Guillermo Solana), Madrid, Alianza, 1982, p. 497.
llamamos ―sociedad‖μ el tener [avoir] ligado a la economía, el poder [pouvoir] vinculado a la política y el valor [valeur] asociado a la cultura, Ricoeur se desliga explícitamente de la
―ortodoxia marxista‖ en la esfera económica del tener —en particular, del ―dogmatismo‖
de la teoría de la lucha de clases, del proletariado como clase universal, de la dictadura del proletariado—, sin dejar de reconocer que:
δa grandeza de εarx […] está en haber intentado una descripción y una expli- cación de la alienación [económica] —es decir de la caída de lo humano en lo inhumano— en el nivel de las estructuras, en haber escrito un libro que no se ti- tula El capitalista, sino El capital. Ciertamente el capital es el de la humanidad abolida, cosificada; es el gran fetiche en el que la humanidad se he deshumani- zado. A partir de allí el marxismo es verdadero: el pensamiento, la palabra, en un mundo dominado por el dinero, no son más que variables del gran fetiche; el
―materialismo‖ es la verdad de un mundo sin verdadέ126
ζueve años después de ―δe paradoxe politique‖, en pleno momento de planificación
democrática que, como relata Gérard Mathon, alcanzó su máximo esplendor en Francia en
los años ‗θί cuando Charles de Gaulle la convirtió en una ―obligación imperiosa‖,127
en
―θrévision economique et choix étique‖ (1λθθ),128
Ricoeur vuelve a reivindicar, aunque más implícitamente, la teoría marxiana de la alienación económica propia de la sociedad
industrial y condena al ―modelo del liberalismo económico integral‖129
por considerarlo
una ―bulimia del consumidor‖130que articula ―la libertad de iniciativa […] con ciertas fat
a-
lidades cuyo mecanismo no se comprende ni se domina‖έ131
Asimismo, la libertad de inicia- tiva y de decisión individual —que vimos erigirse como el eje conductor de su Philosophie de la volonté —, cede su lugar a la decisión y la discusión colectivas inherentes a una de-
126
Ibíd., pp. 496-497.
127Ver εathon, Gérard, ―Capìtulo IIIμ δa economìa‖, en Bernard δauret y François Refoulé (edsέ),
Iniciación a la práctica teológica (trads. J. F. Zulaica y R. Godoy), Madrid, Ediciones Cristiandad, 1984, pp. 13-81, p 77.
128
Ver Ricoeur, θaul, ―θrévision economique et choix étique‖ en Histoire et vérité, pp. 301-316.
129 Ibíd., p. 304. 130 Ibíd., p. 310. 131 Ibíd., p. 304.
mocracia económica todavía por hacer, en la que prospere un pluralismo distinto a la idea marxiana del pluralismo como reflejo de la lucha de clases.
De una progresión a la inversa en su propia obra — es decir, partiendo de ―θrévi-
sion economique et choix étique‖ (1λθθ) y ―δ‘Image de Dieu et la épopée humaine‖
(1λθί), hasta llegar a ―Le paradoxe politique (1957)—, resultaría que la intención explícita de Ricoeur en ―δe paradoxe…‖ es hacer, por un lado, y por fuera del poder socialista, una crítica al reduccionismo marxista-leninista, pero conservando el núcleo de la economía so-
cialista, en particular, el concepto marxiano de ―alienación económica‖, que le resulta efi- caz para poner al descubierto la explotación relanzada constantemente por actos individua- les de apropiación. Por otro lado, articular este momento económico colectivista, opuesto a
la ―economìa de mercado‖,132
con los principios de un cierto liberalismo político cuyo pro- blema central sea la libertad individual y colectiva. En términos de Dauenhauer, Ricoeur
irìa en busca de una ―tercera forma‖ de socialismo, una suerte de socialismo genuino o de
humanismo socialista, situado entre el capitalismo liberal y el comunismo soviético de cuya
naturaleza perversa habrìa tomado conciencia ya en 1λζλ en ocasión del ―affaire Kravchen-
ko‖έ133
Dicho con mayor especificidad, su idea sería hacer prevalecer las necesidades
económicas de todos como si fueran un ―gran cuerpo doliente‖ y realizar la libertad de cada
individuo gracias a la mediación de las instituciones políticas, y al mismo tiempo, la del
cuerpo polìtico como un todoέ De ahì que concluya ―δe paradoxe…‖ de esta maneraμ ζo sé si el término de ―liberalismo‖ polìtico puede salvarse del descrédito; quizá lo haya comprometido definitivamente su vecindad con el liberalismo
132Ver Ricoeur θaul, ―δe socialisme d'aujourd'hui‖,
en Christianisme social, Nº 69, 1961, pp. 450-460. En este texto, Ricoeur muestra la vez sus simpatìas por lo que entiende por ―socialismo‖ a nivel económico y sus
reticencias frente a una ―economìa de mercado‖έ Dice al respectoμ ―θor socialismo entenderemos […] una
economía planificada que responda a las necesidades humanas y se caracterice por una transferencia de la
propiedad de los medios de producción a entidades colectivas […] θor ‗economìa de mercado‘ entendemos
una economía en la que la producción y el consumo son regulados por los beneficios y necesidades de carác- ter monetario”. Ricoeur, Paul, ob. cit., pp. 450-451.
133
Ver Dauenhauer, Bernard, Paul Ricoeur…, ppέ ικ ssέ El ―affaire Kravchenko‖, también conocido como
―El Juicio del Siglo‖, consistió en un ataque contra Vìctor Kravchenko por los comunistas franceses en el semanario Les Lettres Françaises que dio lugar a una demanda por difamación ante un tribunal francés ante el cual fue acusado de traidor, estafador y desertor por el Estado soviético por haber renunciado al ejército so- viético y haber pedido asilo político a los EE.UU. Si bien Kravchenko ganó su caso, ―a fin de cuentas el caso causó más daño a Kravchenko que a los comunistas franceses, y aunque a la Unión Soviética y a su sistema policial no les vino bien el caso, el asunto Kravchenko no interfirió de ninguna manera con la gran Campaña por la Paz que los comunistas franceses planeaban lanzar en el mundo‖, Spiegel, Irving, ―Kravchenko Kills
económico […] Si es posible salvar esta palabra, podrìa decir muy bien lo que
tiene que decir: que el problema central de la política es la libertad, tanto si el Estado fundamenta la libertad por su racionalidad, como si la libertad limita las pasiones del poder por su resistencia.134
La relación recíproca entre lo individual y lo colectivo que se entrevé aquí, el
―singular colectivo‖ del que habla Ricoeur en distintos momentos de su obra para dar a entender que está a igual distancia de posturas singularistas como colectivistas, es un tema que atraviesa todo su pensamiento. Una cuestión que si bien adopta diferen- tes rostros conforme el tema en debate —palabra versus texto en materia lingüístico- hermenéutica, liberalismo versus comunitarismo en el terreno de la ética, historia acontecitiva versus historia estructural en filosofía de la historia, atomismo versus
holismo en filosofía política, etc.—, oportunamente veremos que se le presenta como un verdadero desafío de difícil solución.