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Effects of Receiving Forecasts from Multiple/Single Sources and

CHAPTER 4 SURVEY ON FORECAST USING PRACTICE

4.2. Results

4.2.3. Effects of Receiving Forecasts from Multiple/Single Sources and

Deben considerarse dos factores principales: - El tamaño, localización y número de lesiones.

- La sensibilidad inicial a los quimioterápicos basados en platino y el tiempo libre de enfermedad transcurrido3.

La selección de las modalidades de tratamiento y los regimenes de fármacos para las pacientes con recurrencia de cáncer de ovario se basan en el régimen de quimioterapia empleado y en la respuesta inicial al tratamiento. Las pacientes con

recurrencia de cáncer de ovario se pueden dividir, en líneas generales, en dos subgrupos con marcada diferencia en el pronóstico. Las pacientes cuya enfermedad recurre después de un intervalo libre de enfermedad menor de 6 meses tienen un peor pronóstico, próximo al de aquellas pacientes que muestran progresión de su enfermedad durante su régimen inicial de quimioterapia. A diferencia de las pacientes que tienen un intervalo libre de enfermedad mayor de 6 meses o un año, las cuales tienen un marcado mejor pronóstico, fundamentalmente debido a la eficacia aumentada de la quimioterapia de rescate. Entre las pacientes con un largo intervalo libre de enfermedad, se puede considerar una cirugía citorreductora secundaria, en subgrupos elegidos de pacientes4.

Varios autores han sugerido la posibilidad de que la cirugía citorreductora secundaria (por ejemplo, la cirugía realizada para quitar enfermedad persistente conocida o recurrente después del comienzo de la quimioterapia) pueda ser beneficiosa para las pacientes si se consigue una cirugía óptima90-92. Los factores

predictivos para lograr una óptima cirugía incluyen un largo intervalo libre de enfermedad (más de 12 meses), distribución focal del tumor (una o dos localizaciones), y una citorreducción inicial óptima93.

Respecto a la cirugía paliativa, ésta puede ser necesaria en mujeres con cáncer de ovario avanzado. Esta cirugía puede suponer una colostomía debido a una obstrucción intestinal o a adherencias. La obstrucción del intestino delgado es una complicación común cuando el cáncer de ovario progresa y llega a ser refractario a la quimioterapia. Pueden a veces presentar un cuadro de pseudo-obstrucción intestinal en estadios avanzados con carcinomatosis peritoneal, donde las células tumorales infiltran el plexo mientérico del intestino delgado, y la cirugía no juega un papel en el manejo de estas pacientes4. El tratamiento médico con metoclopramida, que mejora la

motilidad intestinal del tracto gastrointestinal superior, puede en ocasiones ser útil. En cuanto a la quimioterapia en la recurrencia tumoral, las pacientes con cáncer de ovario que tuvieron una respuesta a la quimioterapia y experimentaron recaída después de un intervalo libre de platino de más de 6 meses se consideran sensibles al platino94. El carboplatino tiene un perfil de toxicidad más favorable que el

cisplatino y continúa siendo los compuestos con platino los preferentes para el tratamiento de la recurrencia tumoral. La probabilidad de respuesta a una segunda línea de quimioterapia está en relación con otros factores clínicos, además de con el intervalo libre de platino. Eisenhauer et al95, identificaron 3 factores como predoctores

independientes de la respuesta en un análisis multivariante de 704 pacientes que recibieron tratamiento previo quimioterápico basado en platino: histología serosa, número de localizaciones de la enfermedad y tamaño tumoral.

El tratamiento quimioterápico con la combinación de carboplatino y paclitaxel, también ha mostrado un impacto favorable en la supervivencia de las pacientes con recurrencia tumoral96.

Para las pacientes que no presentaron respuesta al tratamiento quimioterápico con platino o placlitaxel, o que desarrollaron resistencia a estos fármacos cuando se emplearon como agentes de segunda línea, otros muchos agentes han mostrado tener actividad. Sin embargo, las tasas de respuesta a estos fármacos son significativamente menores en pacientes en las que el cáncer de ovario mostró resistencia al platino o paclitaxel. Los fármacos que han mostrado ser activos en estas pacientes con resistencias a la quimioterapia habitual incluyen el topotecan97,

etopósido oral98, gemcitabina99, doxorrubicina liposomal100, vinorelbina101 y

altretamina94.

La terapia hormonal ha sido empleada durante mucho tiempo en el tratamiento de pacientes con cáncer de ovario refractario102. La tasa de respuesta total de los

agentes posgestacionales y androgénicos ha sido de un 10% a un 15%. La terapia hormonal continúa siendo una opción terapéutica viable para las pacientes que no pueden tolerar o han experimentado un tratamiento fallido con los numerosos regimenes citotóxicos. El tamoxifeno también se ha recomendado como terapia de rescate inicial para las pacientes que tienen elevación del CA125 como la única manifestación de la enfermedad. Aunque una elevación del CA125 en una paciente que se encuentra en remisión completa es altamente predictivo de una recurrencia sintomática (el tiempo medio para que aparezca evidencia física y radiológica de enfermedad recurrente es de 4 a 6 meses), no hay evidencia de que un tratamiento inmediato con quimioterapia de rescate sea más efectivo que reservar ese tratamiento para cuando aparezcan otras manifestaciones de recurrencia tumoral4.

La radioterapia, aunque raramente es curativa, puede jugar un importante papel en la paliación de las pacientes con cáncer de ovario incurable. Los síntomas producidos a causa del crecimiento de una masa pélvica frecuente en los últimos meses de vida de las pacientes con cáncer de ovario terminal, causan dolor,

hemorragia y estenosis rectal. La radioterapia paliativa puede proporcionar un alivio rápido y, en algunos casos, puede evitar o retrasar la necesidad de una colostomía4.

Estudios sobre el modelo farmacocinético, basados en el conocimiento de la anatomía y fisiología de la cavidad peritoneal y el comportamiento biológico del cáncer de ovario, han sugerido que la administración directa de fármacos antineoplásicos vía intraperitoneal es una estrategia terapéutica razonable para este tumor maligno103. La quimioterapia intraperitoneal basada en cisplatino, carboplatino, 5-fluorouracilo u otros tiene grandes ventajas farmacológicas en tumores con metástasis peritoneales (estadio III). La permeabilidad peritoneal a muchos citostáticos es menor que el aclaramiento plasmático. Así, la concentración de los fármacos es superior en el espacio peritoneal. La eficacia terapéutica de esta vía está en fase de experimentación24.

3. Evaluación de la enfermedad residual, la respuesta al tratamiento y la