Pensador del siglo XVII poco conocido hasta mediados del siglo XX y que tuvo una influencia significativa en pensadores como J.J. Rousseau, J. Stuart Mill y Simone de Beauvoir.
Para Poullain el estatuto real de la mujeres en la sociedad -su inferioridad-, es el indicador social más eficaz y determinante para analizar la sociedad, y constituye un poderoso instrumento que nos ilumina sobre la génesis, estructura y porvenir de la sociedad.
Con esta tesis, este pensador revisa conceptos filosóficos, propone nuevos esquemas políticos, critica valores que posteriormente serán exaltados y asumidos colectivamente, elabora un modelo de estado de
24El texto aquí presentado es una síntesis de un artículo de Rosa Cobo “El discurso de la igualdad en el
pensamiento de Poullain de la Barre” en Historia de la Teoría Feminista coordinado por Celia Amorós (1994). Madrid. Instituto de Investigaciones Feministas.
naturaleza igualitario, funda las técnicas de investigación social, entre otras cosas. Sus escritos se inscriben en una polémica sobre los sexos que se desarrollará mucho más ampliamente en la Ilustración:
“Hasta el momento en que nuestro autor publica sus textos, aparecen en esta polémica dos tipos de discursos: el de la inferioridad y el de la excelencia o superioridad de las mujeres. Ambos discursos tienen en común su carácter esencialista o biologicista. En el primer caso se sostiene la inferioridad de las mujeres, mientras que en el segundo se enfatiza su excelencia y se la tematiza como el sumo bien. A modo de ejemplo señalaremos al escolasticismo como un pensamiento que conceptualiza a la mujer como inferior al varón e incluso como el mal. Por el contrario, Christine de Pisan o Madame de Gournay tematizan a la mujer como excelente respecto a los varones.”25
Tenemos así que el pensamiento de Poullain de la Barre surge con el telón de fondo de estos dos discursos. Por ello, el suyo supone una ruptura teórica muy profunda respecto al de la inferioridad y al de la excelencia al fundar su análisis de diferencia de los sexos sobre el concepto de igualdad. Este nuevo discurso, el de la igualdad de los sexos, aparece en el pensamiento de Poullain de la Barre inserto en un discurso político más amplio y general que no se desarrollará plenamente hasta el siglo siguiente.
A partir de asumir el concepto cartesiano de “bon sens”, Poullain emprende la tarea de deslegitimar las ideas y opiniones tanto de las Escrituras como de las autoridades científicas y filosóficas respecto a la creencia de la desigualdad de los sexos, basándose en que sólo reconocerá la autoridad de la Razón: la Razón como un instrumento que desenmascara y desmonta prejuicios.
La aportación más importante de Poullain se sitúa en el campo del derecho natural. Al recorrer el origen de la historia descubre que el dato más constante que une las distintas etapas de la historia humana es la ley del más fuerte, es decir, la fuerza ha prevalecido históricamente sobre la razón. Considera que la igualdad es uno de los rasgos
25Ibidem, p. 12
definitorios del estado natural, y que las únicas diferencias existentes entre los individuos se refiere a la fuerza. Y la única diferencia es con respecto a la fecundidad, pero esta no significa dependencia dentro del estado natural.
Por tanto para este pensador la desigualdad se inicia a causa de la extensión de la familia, la introducción de nuevos miembros en la familia primitiva es lo que provoca la dependencia de las mujeres. En la extensión de la familia es donde se origina la división sexual y funcional del trabajo. Las mujeres se ocupan de la casa y de su familia y los hombres se ocupan de la subsistencia familiar. Por tanto la subordinación de las mujeres se realiza en la evolución de la institución familiar, al imponer a los individuos roles sociales. Y es esta extensión familiar lo que pone fin al estado de la naturaleza.
La culminación de este estado natural es la guerra. Para Poullain, la guerra comienza dentro de la propia familia, al rebelarse los hijos pequeños contra la propiedad y autoridad del primogénito. Pero en esta guerra las mujeres no participan, sino que pasan a formar parte del botín, no sólo se roban los bienes sino también mujeres; y esta situación hace que sean consideradas inferiores por parte de los hombres. Así cuando se forman los primeros estados las mujeres quedan excluidas, y en opinión de este pensador, el desarrollo de la historia ha significado el agravamiento de su dependencia y sujeción.
“En lo que respecta a nuestra investigación, el aspecto que nos interesa subrayar de la hipótesis de Poullain acerca del estado de la naturaleza es que la existencia social de la desigualdad entre los sexos al no tener un origen natural, es decir, al carecer de base racional, carece de legitimidad.” 26
Otro campo en el que Poullain rompe radicalmente con las ideas tradicionales es respecto a la educación femenina. Esta ruptura reposa sobre la creencia en la igualdad entre los sexos y entre los diferentes órdenes sociales. El método que utiliza es darle la vuelta a las
26Ibidem, p. 18
argumentaciones tradicionales: las diferencias educativas específicamente para hombre y mujeres no son consecuencia de la desigualdad natural entre los sexos sino que por el contrario es la propia desigualdad cultural la que produce las dos educaciones. Si bien entiende que hay diferencias con respecto a la capacidad de los individuos, estas diferencias varían en función de las personas y no de los sexos.
Asimismo piensa que lo más importante no es lo que se aprende sino la manera de aprenderlo: es mas importante el método que el contenido, y ambos deben ser iguales para ambos sexos. De acuerdo con sus concepciones pedagógicas y políticas reclama para las mujeres el acceso a todas las profesiones y funciones sociales.