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Chapter 4 Digital Watermarking Algorithms for Colour Images

4.3 Algorithm 5: A Novel Blind Image Watermarking Technique for Colour RGB

4.3.2 The Embedding and Extraction Algorithms

En el resto de los casos, -(de hecho, en LA MAYORÍA de los casos)-, este tipo de acciones traerán GRAVES CONSECUENCIAS. En primer lugar para la Masonería como institución, pues así se verá invadida por profanos que NUNCA RECIBIERON LA CADENA INICIÁTICA, con lo cual se irá debilitando cada vez más hasta finalmente DESAPARECER… Lógico, pues al poner a “convivir” así en su seno a profanos e iniciados mezclados y confundidos entre sí, al cabo de poco tiempo ya no se sabrá quién es quién, y puesto que NADIE PUEDE TRANSMITIR LO QUE NO POSEE, la REGULARIDAD se verá gravemente comprometida, hasta finalmente perderse por completo… Es un verdadero GOLPE MORTAL a la Masonería, algo que sólo podrían desear sus PEORES ENEMIGOS…

No sólo eso, también habrá temibles consecuencias para el psiquismo individual y colectivo, tanto de las recipiendarias como de los operadores. Desde el punto de vista Logial, hablamos de la acción de “fuerzas disolventes” que se manifestará exteriormente en la forma de desarmonía, espantosos conflictos, agrias discusiones y desavenencias, fraccionamiento y creación de “partidos”, acompañados de negligencia y desinterés por el asunto realmente iniciático, que comenzarán por DESVIAR AÚN MÁS los objetivos de la Institución y que terminarán finalmente por HACER A LA LOGIA “ABATIR COLUMNAS” es decir, DESTRUIRLA.

En el plano personal (tanto de las recipiendarias como de los operadores del ritual), nos referimos a graves desórdenes psicológicos, obsesiones, compulsiones, pesadillas, pérdida de la memoria, e incluso, en algunos casos extremos, desórdenes fisiológicos que irán desde simples dolores de cabeza y desajustes glandulares, hasta cosas MUCHO más graves… Realmente no es algo a lo que valga la pena exponerse… Basta simplemente con RECORDAR (o quizás también COMPRENDER…) que tratándose de una Organización Iniciática Tradicional Regular, sus RITUALES no son vacías “ceremonias”, ni “requisitos formales” carentes de efectividad o significado, sino que se trata de verdaderos ACTOS SAGRADOS que implican SIEMPRE la presencia de un elemento NO-HUMANO que – entre otras cosas-, funciona también como CUSTODIO de tales instituciones…Se ve claramente que no es algo con lo que convenga “improvisar”…

Sobre este asunto de la Iniciación femenina en Occidente, que es realmente delicado y complejo, creemos absolutamente imprescindible apelar a la más alta autoridad en el tema, por lo cual, citaremos un LARGO pasaje, pero de una importancia TREMENDA, el cual, recomendamos leer con mucha atención y cuidado (el resaltado es nuestro):

“(…) la diversidad de los modos de iniciación, ya sea de una forma tradicional a otra, ya sea en el interior de una misma forma tradicional, tiene precisamente como meta responder a la de las aptitudes individuales; evidentemente no tendría ninguna razón de ser si un modo único pudiera convenir igualmente a todos aquellos que están, de una manera general, cualificados para recibir la iniciación. Puesto que ello no es así, cada organización iniciática deberá tener su «técnica» particular, y no podrá admitir naturalmente más que a aquellos que sean capaces de

conformarse a ella y de sacar de ella un beneficio efectivo, lo que supone, en cuanto a las

cualificaciones, la aplicación de todo un conjunto de reglas especiales, válidas solo para la organización considerada, y que no excluyen de ningún modo, para aquellos que sean descartados por eso, la posibilidad de encontrar en otra parte una iniciación equivalente, siempre que posean

las cualificaciones generales que son estrictamente indispensables en todos los casos. Uno de los

ejemplos más claros que se pueden dar a este respecto, es el hecho de que existen formas de

iniciación que son exclusivamente masculinas, mientras que hay otras donde las mujeres pueden ser admitidas igual que los hombres; así pues, se puede decir que en eso hay una cierta

cualificación que es exigida en un caso y que no lo es en el otro, y que esta diferencia reside en los modos particulares de la iniciación de que se trate; (…) Así, si la iniciación masónica excluye

concretamente a las mujeres (lo que, ya lo hemos dicho, no significa de ninguna manera que éstas

sean inaptas para toda iniciación), y también a los hombres que están afectados de algunas enfermedades, eso no es simplemente porque, antiguamente, aquellos que eran admitidos en ella debían ser capaces de transportar grandes pesos o de subir sobre los andamios, como algunos lo aseguran con una desconcertante ingenuidad; es porque, para aquellos que son así excluidos, la

iniciación masónica como tal no podría ser válida, y sus efectos serían nulos por falta de cualificación.”

RENÉ GUENÓN. Apreciaciones sobre la Iniciación. Capítulo XIV, “Sobre las cualificaciones iniciáticas”

Igualmente, en otra obra (póstuma) y esta vez expresamente dedicada a la Masonería y a la Iniciación Occidental, encontramos este capítulo que, debido a su pertinencia, nos vemos en la obligación de citar ÍNTEGRAMENTE resaltando los puntos más importantes respecto al tema:

“Se nos ha dicho repetidas veces que, en las formas tradicionales occidentales actualmente subsistentes, parecería no haber ninguna posibilidad de carácter iniciático para las mujeres: muchos se preguntan cuáles pueden ser las razones de tal estado de cosas, que es ciertamente muy lamentable, pero que sin duda sería muy difícil de remediar. Además esto debería llevar a la reflexión a los que se imaginan que Occidente ha otorgado a la mujer un sitial privilegiado que no ha sido jamás logrado en ninguna otra civilización. Tal vez sea verdad en ciertos aspectos, pero especialmente en el sentido de que Occidente, en los tiempos modernos, la sustrajo de su papel normal permitiéndole acceder a funciones que deberían pertenecer exclusivamente al hombre, de manera que estamos aquí en presencia de otro caso particular del desorden de nuestra época. Desde otros puntos de vista más legítimos, la mujer en Occidente, por el contrario, se encuentra en una situación mucho más desventajosa que en el caso de las civilizaciones orientales, en las cuales particularmente le ha sido siempre posible encontrar una iniciación que le conviniera, siempre y cuando poseyera las cualificaciones requeridas. Así por ejemplo, la iniciación islámica ha sido

siempre accesible a las mujeres, lo que, digámoslo de paso, es suficiente para refutar algunos

absurdos que en Europa se acostumbra a atribuir al Islam.

Volviendo al mundo occidental, está claro que no nos referimos aquí a la Antigüedad, cuando con

toda seguridad existieron iniciaciones femeninas y donde incluso algunas lo eran excluyentes de los varones, así como hubo otras exclusivamente masculinas. Pero ¿cuál era la situación en el

Medioevo? Sin duda no es imposible que las mujeres hayan sido admitidas en ese entonces en

algunas organizaciones poseedoras de una iniciación propia del esoterismo cristiano, e incluso

ello es perfectamente verosímil; pero como tales organizaciones están entre aquellas de las que

ya desde hace mucho tiempo no quedan rastros, es muy difícil tratar de las mismas con certeza y

precisión y, en todo caso, es muy posible que no hubiese nunca más que posibilidades muy restringidas. En cuanto a la iniciación caballeresca, es más que evidente que por su misma naturaleza no podría absolutamente convenir a las mujeres. Lo mismo puede decirse respecto a

las iniciaciones de oficio, o al menos de las más importantes entre ellas y de aquellas que, de una u

otra manera, se continuaron hasta nuestros días. Ésta es precisamente la razón verdadera de la

ausencia de toda iniciación femenina en el Occidente actual: todas las que subsisten se basan esencialmente sobre oficios cuyo ejercicio pertenece exclusivamente a los hombres, y es ésta

como decíamos la razón por la que no vemos muy bien cómo podría superarse tan fastidiosa laguna, a menos que se encuentre algún día el medio de realizar una hipótesis que pasamos a

considerar a continuación. Sabemos bien que algunos de nuestros contemporáneos han pensado

que en el caso en el cual el ejercicio efectivo de un oficio haya desaparecido, la exclusión de las mujeres de la iniciación correspondiente había perdido por ello mismo su razón de ser; pero eso es un verdadero sinsentido, pues la iniciación no está por ello cambiada, y, como hemos ya explicado en otro lugar, este error implica un total desconocimiento del significado y del real alcance de las

cualificaciones iniciáticas. Como decíamos entonces, la conexión con el oficio, totalmente

independiente de su ejercicio exterior, permanece inscrita necesariamente en la forma misma de la iniciación, y en aquello que la caracteriza y constituye esencialmente como tal, de modo que en ningún caso podría ser válida para quienquiera que no fuera apto para ejercer el oficio en cuestión. Naturalmente, nos estamos refiriendo en particular a la Masonería, ya que por lo que

hace al Compañerazgo (Compagnonnage), el ejercicio del oficio no ha dejado jamás de considerarse como condición indispensable; por lo demás no conocemos ningún otro ejemplo de

una desviación de este tipo más que la "Masonería mixta", que por tal razón no podrá nunca ser considerada "regular" por nadie que al menos comprenda mínimamente los principios de la Masonería. En el fondo la existencia de esta "Masonería Mixta" (o Co-Masonry como se la

denomina en los países de habla inglesa) constituye simplemente una tentativa de introducir en el ámbito iniciático mismo, que por sobre cualquier otro debería estar exento de ella, aquella concepción "igualitaria" que, rehuyendo ver las diferencias de la naturaleza existentes entre los seres, llega hasta atribuir a las mujeres una función propiamente masculina, y que está además manifiestamente en la raíz de todo el "feminismo" contemporáneo.

Ahora bien, el problema que se plantea es el siguiente: ¿por qué todos los oficios que están incluidos en el Compañerazgo son exclusivamente varoniles, y por qué ningún oficio femenino parece haber dado origen a una iniciación de este tipo? A decir verdad es ésta una cuestión bastante compleja y no pretendemos resolverla por entero aquí; dejando de lado la investigación de contingencias históricas intervinientes, diremos solamente que puede haber ciertas dificultades particulares, de las cuales una de las principales posiblemente se deba al hecho que, desde el punto de vista tradicional, los oficios femeninos deben normalmente ejercerse en casa, y no como en el caso de los masculinos, fuera de ella. Sin embargo, una dificultad de este tipo no es insuperable, y

podría solamente requerir algunas modalidades especiales en la constitución de una organización iniciática; y, por otra parte, no hay duda alguna de que hay oficios femeninos perfectamente susceptibles de servir de soporte para una iniciación. Podemos citar, a título de ejemplo, el tejido, del cual hemos expuesto en una de nuestras obras su simbolismo

particularmente importante; este oficio es además de los que pueden ejercerse a la vez por hombres y por mujeres; como ejemplo de un oficio más exclusivamente femenino, citaremos el

bordado, al que se refieren directamente las consideraciones sobre el simbolismo de la aguja, del

que ya hemos hablado en diversas ocasiones, así como algunas de las que conciernen al sûtrâtmâ. Es fácil entender cómo podrá haber por este lado, en principio al menos, posibilidades de

iniciación femenina que no serían desdeñables; pero decimos en principio porque

desafortunadamente, en las condiciones actuales, no hay de hecho ninguna transmisión

auténtica que permita realizar tales posibilidades; y no nos cansaremos de repetir, visto que se

trata de algo que muchos parecen perder siempre de vista, que a falta de tal transmisión no puede

haber iniciación valida, ya que ésta no puede ser de ninguna manera constituida por iniciativas individuales que, cualesquiera que sean, no pueden, por sí solas, originar sino una pseudo- iniciación, puesto que falta necesariamente el elemento supra-humano, vale decir, la influencia espiritual.

De todos modos podría tal vez entreverse una solución considerando lo siguiente: los oficios que pertenecen al Compañerazgo tuvieron siempre, habida cuenta de sus afinidades más particulares,

la facultad de afiliar tales o cuales oficios, y conferir a éstos una iniciación de la que antes carecían, iniciación que es regular por el hecho mismo de ser una adaptación de una iniciación preexistente: ¿no habría algún oficio que sea susceptible de efectuar tal transmisión con relación a

determinados oficios femeninos? El asunto no parece enteramente imposible, y quizá no carece de antecedentes en el pasado. Sin embargo no hay que ocultar que habría grandes dificultades respecto de la necesaria adaptación, que evidentemente es mucho más delicada que si se tratara

de oficios masculinos: ¿dónde podrían encontrarse hoy hombres suficientemente competentes

como para lograr tal adaptación en un espíritu rigurosamente tradicional y guardándose de introducir la menor fantasía que arriesgaría comprometer la validez de la iniciación trasmitida?

De cualquier manera, no podemos obviamente hacer otra cosa que formular una sugerencia, ya que no nos toca a nosotros ir más lejos en este sentido; pero oímos tan frecuentemente deplorar la inexistencia de una iniciación femenina occidental que nos ha parecido que valía la pena indicar al menos lo que, en este orden, nos parecía constituir la única posibilidad actualmente subsistente.”

RENÉ GUENÓN. “Estudios sobre la Francmasonería y el Compagnonnage”. Parte II, Capítulo III: “INICIACIÓN FEMENINA E INICIACIONES DE OFICIO”

A propósito de este artículo, en concordancia con lo ya expuesto en el capítulo XIV de su libro “Apreciaciones sobre la Iniciación”, en referencia a las posibilidades iniciáticas en occidente, pareciera que no hay posibilidades para la INICIACIÓN FEMENINA; Sin embargo, la última palabra subrayada en el texto es la más importante de todas: “ACTUALMENTE” … en efecto, como el mismo Guenón casi proféticamente escribía en otro libro (“Oriente y Occidente”), desde entonces han aparecido otras posibilidades… y es de ellas que daremos cuenta de inmediato:

Esto, ENTIÉNDASE BIEN, no significa que no estemos de acuerdo con Guenón acerca de este tema; AL CONTRARIO, LO ESTAMOS en un 100%, sobre todo, en la parte en que él mismo reconoce y especifica que, NO ERA SU FUNCIÓN dar respuesta completa a

esa cuestión. Debe prestarse especial atención al planteamiento formulado en el último

párrafo, en especial a las porciones que hemos resaltado en mayúsculas… Pues bien, estas palabras, con todo su PESO ESPECÍFICO, fueron escritas en julio-agosto de 1948...

Algunos lectores irreflexivos o de insuficiente capacidad para la comprensión de la obra que “admiran”, con una asombrosa ingenuidad, recitan todavía esta cita de Guenón PALABRA POR PALABRA en 2009, es decir, para ellos, EL TIEMPO NO HA TRANSCURRIDO, y –PEOR AÚN-, están por lo visto convencidos de que en occidente, más de 60 años después, no ha ocurrido NADA significativo en el campo del ESOTERISMO y LA INICIACIÓN!!, no ha aparecido NADIE capaz de efectuar lo propuesto por Guenón, no se han abierto incluso otras puertas insospechadas que Guenón pudo no haber ni siquiera mencionado…, lo que es peor, TODOS ellos, SIN EXCEPCIÓN, saben hoy en día lo que saben (o creen saber), y han llegado hasta donde sea que piensen que han llegado, sin duda debido a la síntesis que Guenón les aporta y que serían incapaces de producir (o incluso continuar) por sus propios medios, pero olvidan que, AL MENOS EN ESTE PAÍS, conocieron DIRECTA o INDIRECTAMENTE dicha obra gracias a la existencia y labor RECONSTRUCTORA del Il y Pod H FERMÍN VALE AMESTI, quien tuvo la responsabilidad de convertirse en todo lo que su nombre Iniciático Sufí,

Estos “guenonianos de libro” ignoran -(esperamos que NO VOLUNTARIAMENTE)- la posibilidad planteada por el mismo Guenón (y resaltada por nosotros en mayúsculas). Muchos de estos HH que, -pese a todo-, se creen y sienten como agentes de la Obra de Reconstrucción a la que invitaron tanto Guenón como F.V.A., se encierran en su “vía personal” dando a entender claramente respecto al asunto de las Iniciaciones Femeninas que “ese no es su problema”, pero he aquí que algunos no se limitan a eso, -lo cual sería mejor-, sino que, en la práctica, entorpecen el trabajo de los demás queriendo erigirse en “adalides” de una Tradición que creen comprender en totalidad, prefiriendo la omisión dolosa y nociva e incluso la NEGATIVA CRASA a prestar colaboración en lo que –para ellos- es algo que “no está de acuerdo con la obra de Guenón”. Estas inacciones u omisiones que no se deben más que AL TEMOR A EQUIVOCARSE, o a la DESCONFIANZA EN LAS ENSEÑANZAS RECIBIDAS (indirectamente) -(y recordaremos a este efecto que todo TEMOR no tiene otra fuente que la IGNORANCIA)-, se traducen luego en RETRASOS en el Proyecto de Conjunto, CONJUNTO que NO LOGRAN VISUALIZAR -pues su propio auto-interés e INDIVIDUALISMO confeso se los impide- dejando de lado, incluso voluntariamente, cualquier DUDA favorable a los -(en este caso LAS)- interesadas…

Debemos clarificar que dichas DUDAS, son siempre VALORACIONES PERSONALES, pues bien saben que no tienen otro argumento que esgrimir a favor de sus posturas, que una trasnochada, rumiante y literal repetición de cosas escritas –lo repetimos- HACE MÁS DE SESENTA (60) AÑOS, saltándose a la torera las indicaciones expresas del mismo Guenon –(a quien citan cada dos palabras para poder hablar “con autoridad”, pero cuya obra conocen bastante insuficientemente)-. Guenon estaba, por el contrario, MUY CLARO sobre lo que podría pasar A FUTURO, y sobre los LÍMITES de SU FUNCIÓN como, de hecho, lo demuestra en la cita que hemos subrayado acá...

Lo más grave, quizás, es que todas las afirmaciones de estos individuos son efectuadas de una forma “periférica” y “bibliográfica” prescindiendo de todo contacto DIRECTO con

cualquier verdadero Maestro… Ésta SÍ es verdaderamente SU responsabilidad, no la

nuestra, pues NEGARSE A EMPRENDER LAS ACCIONES CORRECTAS, (por temor o ignorancia) -y cuidándose en primer lugar “la propia espalda” en desmedro de los intereses colectivos-, TENIENDO ADEMÁS LA POSIBILIDAD CIERTA DE OBRAR, pero cerrándoles así con nuestra VOLUNTARIA omisión las Puertas del Templo a los demás, ES TAN MALO -O PEOR- QUE HACER LO INCORRECTO A SABIENDAS…

No ahondaremos más en este asunto, que dejamos a la reflexión PERSONAL y –cómo no- INDIVIDUAL… Sencillamente, aclararemos que, en nuestro caso, nos sentimos verdaderamente honrados de haber tenido la oportunidad de CONOCER, TRATAR y ser INSTRUIDOS DIRECTAMENTE por uno de esos HOMBRES SUFICIENTEMENTE COMPETENTES de los que hablaba Guenon por allá en 1948… Uno de aquellos que -con el sacrificio de su propia comodidad, bienestar material y conveniencia personal- LES

TOCÓ “IR MÁS LEJOS EN ESTE SENTIDO” -como decía Guenón-, y en consecuencia, supieron abrir el camino PARA OTROS y en este caso, sí cabe, OTRAS, sin egoísmos o individualismos secesionistas, con perfecto CONOCIMIENTO DE CAUSA, sin fantasmagorías ocultistoides, en un ESPÍRITU RIGUROSAMENTE TRADICIONAL e INICIÁTICO que, -aunque a algunos les pese-, es IMPRESCINDIBLE en la MASONERÍA; abriendo posibilidades que –ciertamente- ANTES no estaban disponibles para Occidente… Ese Maestro HÁBIL, Superior Desconocido, Caballero Benefactor de la Ciudad Santa, Gran Profeso, Maestro de Qabalâh, Patriarca Gnóstico, Gran Inspector General del 33º, Príncipe Patriarca Gran Conservador General de la Orden, Soberano Príncipe de los Jefes del Santuario de Memphis, Gran y Poderoso Soberano Imperial de la Orden Grado 95º, Gran Réau-Croix y Albanaim detentor de la silsilâ del Tazawuf, a quien con verdadero amor filial dedicamos nuestro propio trabajo y aporte, no es otro que el Il y Pod H FERMÍN VALE AMESTI o, mejor aún, el SHEIKH ALBANASHAR AL-

WÂLI… De hecho, no conocemos a NADIE MÁS, que tenga o haya tenido en nuestra

época las CREDENCIALES para emprender esta labor, hasta donde sus propias capacidades lo permitieron…

Ha llegado REALMENTE el momento de REUNIR LO DISPERSO y DIFUNDIR LA LUZ, y sabemos que todo RETORNO a la FUENTE implicará cambios que DEBERÁN

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