CHAPTER 3: FACE LIVENESS DETECTION
3.3 Auto-encoder
Como en el episodio de la carrera a pie, el carácter reprensible de las acciones de Niso y Euríalo en el noveno canto es evidente. El primer punto cuestionable es su motivación: la sed de gloria254, pues la necesidad de alertar a Eneas acerca de la precaria situación del campamento troyano es superflua, considerando que el héroe ya había emprendido el retorno255. El fundamento de esta aventura es expresado por Niso en el discurso donde declara sus ansias de actuar:
Nisus ait: ‘dine hunc ardorem mentibus addunt, Euryale, an sua cuique deus fit dira cupido?
aut pugnam aut aliquid iamdudum inuadere magnum mens agitat mihi, nec placida contenta quiete est.
(Aen. 9.184-187). La ansiedad de Niso, que se manifiesta en las dos menciones a su mente enardecida por el deseo de emprender acciones heroicas256, parece ser mayormente injustificada257, pues la quietud referida no cuenta sino un par de horas de existencia, dado que Turno había intentado incendiar las naves ese mismo día.
Euríalo, aun más joven que Niso, percibe el beneficio potencial en la propuesta de su compañero y sucumbe ante la misma ambición, que, en esta oportunidad, es explícitamente presentada como un enorme amor por el elogio:
ambiente en el tránsito entre el quinto canto y el noveno, en relación con la belleza como arma de seducción de Euríalo: “Furthermore, as Virgil makes only too clear in the second half of the Aeneid, a young man’s
beauty will no longer be able to help him”. Fratantuono & Alden Smith 2015, 390 alcanzan una conclusión equiparable: “The drama of the two lovers, in any case, will not be crowned until they reappear in 9, where Euryalus’ handsome appearance will be decidedly unhelpful in saving him from his doom”.
254 Duckworth 1967, 131; Pavlock 1985, 210, Whittington 2010, 597, Syson 2013, 123. El primero de estos
críticos apunta: “…Vergil was more interested, I believe, in showing that the two young men do the wrong thing and pay the penalty for their actions” (Duckworth 1967, 133).
255 En este punto disentimos con Lennox 1977, 341-342, quien defiende la urgencia de la misión de Niso y
Euríalo, argumentando que la ausencia de Eneas es equivalente a la de Aquiles, en relación con las nefastas consecuencias que acarrea para su facción. El autor funda este paralelismo en los regalos prometidos por Ascanio a los jóvenes, que, a su entender, replican la oferta de Agamenón al pelida en el noveno canto de
la Ilíada. También nos alejamos de las interpretaciones de Farron 1993, 9, quien juzga urgente la misión de
Niso y Euríalo, aunque considera innecesaria la matanza de enemigos dormidos, y Perotti 2000, 76, que ve en el plan de Niso una búsqueda de beneficio para la comunidad.
256 En relación con el término mens, cf. Adorno 1987, 484: “M. intesa come la più alta capacità dell’uomo,
come saper pensare (vero) e saper vivere secondo misura civilmente (etica-politica), adeguandosi alla m. divina, da cui l’altre eccezioni entro l’ambito degli uomini e delle loro vicende”.
obstipuit magno laudum percussus amore Euryalus…
(Aen. 9.197-198). Pero Euríalo intensifica los trazos de imprudencia juvenil presentes en Niso, al plantear un absoluto desprecio por el valor de su vida, frente a la posibilidad de realizar una acción gloriosa258:
est hic, est animus lucis contemptor et istum qui uita bene credat emi, quo tendis, honorem
(Aen. 9.205-206). La exclamación de Euríalo es herencia directa del paradigma establecido por Aquiles, que opta por una breve vida terrenal seguida de una gloria imperecedera. El subtexto se justifica en la clara inspiración homérica del episodio virgiliano, basado en la incursión de Ulises y Diomedes al campamento de los troyanos. A su vez, la cercanía de Niso y Euríalo con la ideología de Aquiles patentiza el anacronismo del modelo heroico que los inspira, el cual reaparecerá en Palante259. Sin embargo, en la exaltada declaración de Euríalo no solo resuenan los paradigmas heroicos griegos. La frase animus lucis contemptor establece un problemático vínculo intratextual con la única figura virgiliana que recibe esta caracterización, además del joven: Mecencio (Aen. 7.648 y Aen. 8.7), célebre por despreciar a las divinidades. La relación léxica entre estos dispares personajes sanciona la displicencia de Euríalo hacia su propia vida, al equipararla con el comportamiento profano de uno de los héroes más vilipendiables de la Eneida.
Asimismo, el comportamiento de Niso y Euríalo genera cuestionamientos morales porque contradice las órdenes de Eneas, que había instado a sus hombres a permanecer en el campamento, aun frente a un ataque:
namque ita discedens praeceperat optimus armis Aeneas: si qua interea fortuna fuisset,
258 Fitzgerald 1972, 118-119 fundamenta la obnubilación de Euríalo: “The attraction is so great that he is
stunned in first reaction to the suggestion; blatantly he is completely uncritical in respect of the projected action, its inherent values and rewards being to him so manifestly worthwhile”. Rabel 1981, 803 explica esta situación: “A number of factors underlie the heroic resolve to barter death for glory: the limitations imposed by human mortality, the need to attain a second-best kind of existence in the memory of later generations, and the value of eternal glory and its physical manifestation in prizes…”
259 Este tema, a desarrollar en el capítulo dedicado a Palante y Lauso, es notado por Rabel 1981, 804:
“…they are creatures of the night, representatives of an ethic that will become outmoded when Aeneas returns to end the war”.
neu struere auderent aciem neu credere campo; castra modo et tutos seruarent aggere muros.
(Aen. 9.40-43). La desobediencia de los jóvenes contrasta con el comportamiento de los demás guerreros troyanos, quienes respetan la disposición de su líder, a pesar de que la espera los impacienta y experimentan un fuerte deseo de tomar las armas y defender el campamento:
ergo etsi conferre manum pudor iraque monstrat, obiciunt portas tamen et praecepta facessunt, armatique cauis exspectant turribus hostem.
(Aen. 9.44-46). Esta descripción de los soldados, donde el sentido del deber prevalece por encima de los deseos personales, sirve como un interesante contrapunto, que destaca la osadía y el desprecio por la autoridad como dos aspectos sumamente problemáticos de Niso y Euríalo260.
Por último, el carácter nocturno del episodio constituye un núcleo teórico conflictivo en su doble aspecto de rito iniciático y espacio transgresivo. En relación con el primer punto, es sabido que, por su propensión a confundir las formas familiares y transformarlas en algo amenazante, la noche integra las pruebas del camino iniciático del héroe. No es casual, entonces, que Eneas y la Sibila recorran el inframundo al amparo de las sombras: ibant obscuri sola sub nocte per umbram (Aen. 6.268)261, pues el paso del
protagonista por el infierno constituye un importante estadio en su maduración heroica. Niso y Euríalo también transitan un camino nocturno, con claras reminiscencias rituales, como se desprende de los numerosos puntos en común con la institución griega de la
ephebeia:
260 Punto destacado por Block 1980, 136: “This command, which Vergil mentions at the beginning of the
book, excuses the reluctance of the Trojans to fight, but it also condemns them when, like Nisus and Euryalus, and Ascanius (…) they violate it. Vergil, it should be noted, includes in the pageant of Roman heroes in Book 6 (818ff.) both Brutus, who executed his sons for encouraging rebellion, and Torquatus, who did so because his sons engaged the enemy against his orders…”
261 Sobre el carácter infernal de la aventura nocturna, ver Hardie 1994, 27: “…the expedition of Nisus and
Euryalus in the dark of the night is somehow like a journey through the Underworld, but from which, unlike Aeneas in book VI, they do not emerge”. También Campbell 1959, 62: “…el otro mundo es el lugar de la noche eterna…” y Azara 2000, 159: “Estos caminos, al alejarse del universo humano (que es el universo al que la mirada alcanza, y que, por tanto, es un universo iluminado, sin zonas oscuras), se adentran necesariamente en la noche. De ahí que el camino que emprende el héroe, civilizador o fundador, parezca laberíntico, porque, justamente, al perderse cualquier referencia conocida, semeja un camino sin retorno que se hunde en el abismo”.
The initiatory character of the ephebe’s passage between adolescence and maturity is marked by a two-year transitional period in which the young warrior acts out the reverse of hoplite values. Instead of fighting on the plain in full armor, the ephebe does his military service in the mountains or forests at the frontiers of the city. He uses trickery, cunning, and deception (apathé) rather than open confrontation. His activities are associated with night, with the hunt, with the dagger rather than with spear and shield. These features of the ephebate place it on the side of the “raw” and “savage” rather than the fully civilized realm of the city (Segal 1997, 165)262.
Sin embargo, la iniciación de Niso y Euríalo falla como consecuencia de su impulsividad, opuesta a la necesaria templanza de los héroes.
En segundo lugar, en la Eneida se valora la franqueza en las acciones marciales, su realización a la luz del día, porque la noche constituye un momento de tregua para los ejércitos263. Incluso Turno (que es un prototipo heroico con características problemáticas) sostiene que no es necesario recurrir al amparo de las sombras para poder vencer:
… tenebras et inertia furta Palladii caesis late custodibus arcis
ne timeant, nec equi caeca condemur in aluo: luce palam certum est igni circumdare muros. haud sibi cum Danais rem faxo et pube Pelasga esse ferant, decimum quos distulit Hector in annum. nunc adeo, melior quoniam pars acta diei,
quod superest, laeti bene gestis corpora rebus procurate, uiri, et pugnam sperate parari
(Aen. 9.150-158). El carácter cuestionable de las empresas nocturnas se aprecia en el sentido negativo conferido a las acciones de los griegos en el relato de la caída de Troya, pues allí los invasores se sirven tanto de la confianza y el sopor de los troyanos como de las sombras para concretar el ataque final. La aventura de Niso y Euríalo replica este episodio en tres
262 La adscripición de esta práctica a Niso y Euríalo es un aporte de Hardie 1994, 16: “The night in which
Nisus and Euryalus run amok and then die may also symbolize their failure to emerge into the full daylight of the adult male hero (real men fight during the day)”. Ver, particularmente, Hardie 1994, 16, n.24 y Hardie 1997, 320-321, donde el autor conecta este episodio con la institución griega de la ephebeia, que asocia la caza nocturna con el paso a la adultez. Anteriormente, Lee 1979, 109 había visto la presencia de elementos iniciáticos espartanos en el episodio: “two youths closely resembling a twenty-year-old Spartan erastes and his twelve-year-old charge: the younger schooled by the older in warfare, the older eager to shine in the younger’s eyes”.
263 Perotti 2000, 73: “Infatti, nel modo classico, la notte doveva essere dedicata al sonno (…) ovvero, in
alternativa o in subordine, ai banchetti o all’amore, e non alle operazioni militari o di spionaggio (…) Il mancato rispetto di questa norma “naturale” rappresenta un gesto di slealtà, di frode, di “perfidia”, che dunque talora è punita dal Fato o dagli dèi, e comunque stigmatizzata dagli uomini più giusti e sensibili…”
aspectos: el empleo de una estrategia moralmente cuestionable, la elección de la noche como momento de realización del plan264 y el aprovechamiento de la indefensión de los rivales, debida al vino y al sueño265. El cruce intratextual perjudica la imagen de la dupla troyana.
A su vez, la oscuridad, que en un primer momento los ampara, y el estado indefenso de los enemigos convierten la gesta de Niso y Euríalo en una expresión particular del reiterado tópico virgiliano de la batalla desigual, porque, a diferencia de otros encuentros bélicos, donde la asimetría perjudica a los personajes juveniles, en este episodio la disparidad beneficia a la dupla (al menos en una primera instancia), aunque no aporta ningún elemento positivo a su caracterización.
A través de la reiterada alusión a prácticas moralmente cuestionables, Virgilio vuelve a presentar un aspecto negativo de sus personajes juveniles. En el caso de la carrera, la trampa es evidente. En cambio, la crítica a la incursión nocturna se realiza desde los parámetros de la idiosincrasia latina, pues la legalidad del episodio análogo de la Ilíada, la Doloneia, no está problematizada en la obra griega. El ataque de Niso y Euríalo al campamento del ejército local dispone un escenario complejo, cuyas funestas repercusiones critican duramente su planeamiento y concreción. De todos modos, a pesar de la violación de uno de los pocos principios humanos presentes en la guerra (el mantenimiento de las treguas), la voz autoral concede a Niso y Euríalo el privilegio de dedicarles una alocución (sobre la que trabajaremos más adelante) que, en el transcurso de la obra, está reservada para ocasiones muy particulares. El valor del heroísmo ha cambiado266. Las aristeias también tienen su lado oscuro267.
264 Osmun 1962, 30: “In the raid of Nisus and Euryalus Vergil uses night and darkness for still another
purpose –to increase the suspense and to underline the danger of an already hazardous exploit”. Ver también Farron 1993, 4-7. Petrini 1997, 31 sostiene: “Light is inimical to Nisus and Euryalus (…) and their element is shadow”.
265 Contrastar Aen. 2.265 y Aen. 9.189-190, 236-237, 316.
266 Petrini 1997, 29 sostiene la vigencia del código heroico de Sinón: “No less than the Homeric Doloneia,
the fall of Troy in the Aeneid is a series of deceptions in an unrecognizable heroic world, with dolus
(treacherous cunning) as its pervasive theme and darkness as its medium”.
267 Nos alineamos detrás de Makowski 1989, 11, quien considera que el episodio constituye una aristeia.