El viejo topo del materialismo del encuentro hunde de nuevo su cuerpo y pasa siglos bajo tierra, para salir de nuevo en Alemania, bajo la pluma de un abogado de Tréveris; Karl Marx. Pero esta nueva aparición será algo especial frente a las anteriores; este abogado descubrirá el continente Historia en el mundo de las ciencias, y con él, la estructura sobredeterminada de toda sociedad. Pocos años después, en el Imperio Austriaco nacerá Freud, un asistente de investigación quien descubrió el continente Inconsciente, el elemento faltante para comprender la riqueza de una de las estructuras descubiertas por Marx: la ideología.
Con estos descubrimientos rompemos la relación especular de toda filosofía de la historia, es decir, de toda ideología que, como un espejo, refleje al sujeto en el proceso causalidad a la vez, lo que ocurre en el mundo de lo imprevisible y, sin embargo, del ser (Althusser, Para un materialismo aleatorio, 2002, pág. 57).
72 histórico. Sea de la forma que sea; bajo una ideología religiosa que vea en la historia la mano del Sujeto con mayúscula (Dios) actuar y hacer los hechos históricos, por ejemplo, sacrificar a su propio hijo por la redención de la humanidad, o una ideología liberal que vea al “sujeto libre y racional” hacer la historia, bajo la encarnación de esos “grandes hombres” que “cambiaron” con su genialidad o perversidad el rumbo de la historia. Althusser pronuncia su sentencia a estas filosofías de la historia:
Diremos que el materialismo del encuentro (o filosofía marxista) se basa por completo en la negación del Fin, de toda teleología, ya sea racional, mundana, moral, política o estética. Diremos por último que el materialismo del encuentro no es el de un sujeto (ya fuese Dios o el proletariado), sino el de un proceso sin sujeto pero que impone a los sujetos (individuos u otros) a los que domina el orden de su desarrollo sin
fin asignable60.
En este sentido, el sujeto ideológico siente en su relación especular con la realidad una fractura por medio de la cual puede vislumbrar el exterior de esta relación que es una relación de deseos. Una fractura que arroja y pierde el deseo seducido a ese mundo sin Sentido y absurdo en el cual no podemos vernos como lo hacíamos en ese espejo que ahora está roto, esa fractura, repito, no puede ser sino nostálgica. El sujeto vislumbra un mundo sin él; en el cual no cuenta y no puede establecer su Sentido. Comprende entonces que es un sujeto y que, como tal, está sujeto a la estructura social; a cada una de esas lógicas propias de las instancias sociales. Comprende que no es él, o sea, su consciencia de sí
mismo, quien hace los hechos económicos, sino que es un mero “soporte”, Träger diría
Marx, de ellos; una pieza más del engranaje económico. Comprende que está sujeto a su inconsciente y que no puede huir de él; pues donde quiera que se esconda éste aparecerá para recordarle quién es realmente.
La tesis sobre el sinsentido de la historia es, por ende, una tesis sobre la nostalgia del sujeto; el viejo topo aparece armado de la ciencia con la cual golpea el espejo de la ideología hasta romperlo. Pero este acto de rompimiento no es sino una señal para la filosofía: le señala que ella es ese terreno de la nada donde siempre comienza esta lucha
60 Ver, Althusser,
73 entre la nada, lucha por la imposición de los deseos que en delirio han confundido el mundo que desean con el mundo que realmente es, delirio de no ser lo que se desea ser. Le recuerda al sujeto que la imagen que añora ver en el espejo ideológico no existe ya que él es un ser preso de instancias objetivas que lo determinan y crean. En sentido estricto, el sujeto rompe su espejo ideológico al vislumbrar su no ser, que no es otra cosa que lo que no soporta de su ser, o sea, lo que realmente es. El no ser se confunde de este modo con el ser realmente; cuando el espejo se rompe el sujeto despierta de su sueño narcisista. El sujeto comprende, finalmente, que la historia no va a ninguna parte, y que él es una marioneta de ésta, o sea, que es marioneta de algo que no posee sentido alguno.
De esta manera podemos decir junto a Althusser:
Sí, en primer lugar, estamos unidos por esa institución que se llama espectáculo, pero todavía más unidos, profundamente, por los mismos mitos, por los mismos temas, que nos gobiernan sin nuestro consentimiento, sí, a pesar de que sea por excelencia la de los pobres, comemos el mismo pan, nos enfurecemos por lo mismo, nos indignamos por lo mismo, tenemos los mismos delirios (al menos en la memoria, que es por donde merodea esa posibilidad), incluso el mismo abatimiento antes una época que ninguna historia impulsa, sí tenemos la misma guerra a la puerta, a dos pasos de nosotros, e incluso en nosotros mismos, la misma horrible ceguera, la misma ceniza en los ojos, la misma tierra en la boca, entonces tenemos el mismo amanecer y la misma noche; nuestra inconsciencia. Compartimos la misma historia, y ahí es donde todo
empieza61.
61 Ver, Althusser,
74
Bibliografía
Althusser, L. (1975). Curso de filosofía para científicos. Barcelona: Laia.
Althusser, L. (1980). Filosofía y lucha de clases. Madrid: Akal Editor.
Althusser, L. (1996). Freud y Lacan. En L. Althusser, Escritos sobre psicoanálisis (págs. 17‐48).
Ciudad de México: Siglo Veintíuno Editores.
Althusser, L. (1967). La revolución teórica de Marx. Ciudad de México: Siglo Veintiuno Editores.
Althusser, L. (1981). Lenin y la filosofía. (F. Sarabia, Trad.) Ciudad de México: Ediciones Era.
Althusser, L. (2004). Los aparatos ideológicos del Estado. En: La filosofía como arma de la
revolución. Ciudad de México: Siglo Veintíuno Editores.
Althusser, L. (2004). Maquiavelo y nosotros. Madrid: Ediciones Akal S.A.
Althusser, L. (2003). Marx dentro de sus límites. Madrid: Akal Editor.
Althusser, L. (1985). Para leer El Capital. Ciudad de México: Siglo Veintiuno Editores.
Althusser, L. (2002). La corriente subterranea del materialismo del encuentro. En: Para un
materialismo aleatorio. Madrid: Arena Libros.
Althusser, L. (2002). Retrato del filósofo materialista. En: Para un materialismo aleatorio. Madrid:
Arena Libros.
Althusser, L. (1971). Sobre el conocimiento del arte. En L. Althusser, Escritos I (C. Rincon, Trad.,
págs. 123‐130). Bogotá, Colombia: Ediciones Contacto.
Castro Gómez, S. (2000). Althusser, los estudios culturales y el concepto de ideología. Revista
Iberoamericana (193), 737‐751.
Charmichael, T. (2004). Rhetoric, Ideology and the Social Totality. Rethinking Marxism , 16 (2), 173‐
183.
De Ípola, E. (2007). Althusser, el infinito adiós. Buenos Aires: Siglo veintiuno editores .
Engels, F. (1976). Carta a José Bloch de 20‐21 de septiembre de 1890. En K. Marx, & F. Engels,
Obras escogidas III (págs. 514‐515). Moscú: Editorial Progreso.
Freud, S. (1999). Psicopatología de la vida cotidiana. Madrid: Alianza Editorial.
Gordy, M. (1983). Reading Althusser: Time and the Social Whole. History and Theory , 22 (1), 1‐21.
Lewis, W. (2005). Knowledge versus "Knowledge": Louis Althusser on the Autonomy of Science and Philosophy from Ideology. Rethinking Marxism , 17 (3), 454‐470.
75 Lucrecio Caro, T. (2003). La naturaleza. Madrid: Gredos.
Marx, K. (1977). El Capital I (Vol. I). Bogotá: Fondo de Cultura Económica.
Marx, K. (1977). El Capital II (Vol. II). Bogotá: Fondo de Cultura Económica.
Marx, K. (2002). Grundrisse. Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Vol.
III). Ciudad de México: Siglo XXI Editores. Biclioteca del pensamiento socialista.
Marx, K. (1976). La ideología alemana. En K. Marx, & F. Engels, Obras escogidas I (págs. 11‐81).
Moscú: Editorial Progreso.
Marx, K. (1961). La miseria de la filosofía. Moscú: Ediciones Lenguas Extranjeras .
Marx, K. (1976). Trabajo asalariado y capital. En K. Marx, & E. Friedrich, Obras escogidas (págs.
145‐153). Moscú: Editorial Progreso.
Marx, K., & Engels, F. (1976). Obras escogidas. Moscu: Editorial Progreso.
Milios, J. (2009). Rethinking Marx's Value‐Form Analysis from Althusserian Perspective. Rethinking
Marxism , 260‐274.
Orozco, L. E. (1977). Dialéctica materialista y teleología en Althusser. Ideas y Valores (50), 3‐11.
Pereyra Boldrini, C. (1977). Los conceptos de inversión y sobredeterminación en Althusser.
Dialéctica (3), 55‐68.
Pérez Cortés, S. (2001). La elusiva subjetividad: contribuciones de Althusser, Benaviste y Foucault.
Iztapalapa , 271‐296.
Rosental, M. M., & Straks, G. M. (1958). Categorias del Materialismo Dialéctico. Ciudad de México:
Editorial Grijalbo, S.A.
Rousseau, J. J. (2006). El contrato social: o principios de derecho político. Ciudad de México:
Porrúa.
Sánchez Vásquez, A. (1978). Ciencia y revolución. El marxismo de Althusser. Madrid: Alianza
Editorial.
Smith, A. (1986). The Wealth of Nations. New York: Penguin Classics.
Winter, H., & Livi, A. (1978). Louis Althusser: la revolución teórica de Marx y Para leer El Capital.
Madrid: Magisterio Español S.A.
Wittgenstein, L. (2006). Tractatus Logico‐Philosophicus. Madrid: Alianza Editorial.