El objetivo principal de las acciones de las políticas monetaria, crediticia y cambiaria del Banco Central de Honduras será, como lo manda su Ley, mantener la inflación dentro de los rangos meta que el Directorio de esta institución ha determinado como coherentes y factibles de alcanzar en el mediano plazo. Para tal fin, el BCH adoptará una política monetaria proactiva, vigilante y dinámica, concentrada en el uso de mecanismos de mercado como instrumentos para implementar aquellas políticas que aseguren que la evolución de la liquidez y el crédito en la economía nacional, sean consecuentes con una trayectoria de gasto e inversión internos que no genere presiones sobre un mayor ritmo de inflación o debilite la posición financiera externa del país.
Si la Autoridad Monetaria logra el cumplimiento de sus metas de inflación y ésta tiende a ser baja y estable, se contribuye así a facilitar los planes de ahorro e inversión de los agentes económicos con un horizonte de más largo plazo. A su vez esto conlleva un efecto positivo sobre el sector productivo y el desarrollo del país, por cuanto se favorece el crecimiento de la producción, al permitir una mejor asignación de los recursos por parte de los consumidores y de las empresas en términos de sus decisiones de consumo e inversión, porque reduce la incertidumbre acerca de la evolución futura de los precios. Adicionalmente, la menor volatilidad de precios facilita el desarrollo del mercado de capitales al
disminuir los riesgos de mantener activos financieros a largo plazo, y aumenta la disponibilidad de fuentes de financiamiento para proyectos de diversión con maduración de largo plazo. Y finalmente, pero, no por ello menos importante, la estabilidad de precios contribuye a preservar el valor del dinero, con un impacto particularmente positivo para los agentes económicos cuyos ingresos son fijos, reduciendo distorsiones existentes en lo referente a la distribución del ingreso y del sistema tributario, favoreciendo la justicia social.
En esta ocasión, y por primera vez en la historia institucional, el programa monetario se realiza para un horizonte mayor que un año. La decisión del Directorio del BCH de establecer y divulgar un ejercicio de programación monetaria bianual obedece esencialmente a dos consideraciones.
En primera instancia se ha estimado pertinente profundizar el proceso de transparencia que ha caracterizado el accionar del BCH, lo cual se ha iniciado con la publicación y difusión de las principales medidas de política que adopta en sus reuniones el órgano colegiado que determina y desarrolla las políticas monetaria, crediticia y cambiaria del país. En este sentido, la divulgación de este escenario bianual permitirá a los agentes económicos establecer, con mayor grado de certidumbre, sus expectativas sobre el desempeño macroeconómico del país, facilitando la toma de decisiones que guardan relación con
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el consumo, la inversión y el ahorro financiero, entre otros.
La segunda consideración tiene que ver con la relación que tiene el comportamiento de la inflación con la intensidad y el rezago con que las políticas y acciones del banco central la afectan. En este sentido, es reconocido el hecho que en el corto plazo –por regla general un año o menos- la inflación está mayormente determinada por factores que afectan la oferta y demanda agregada, entre los que destacan la situación fiscal, la formación de expectativas de los agentes sobre los precios futuros, fenómenos naturales, factores climatológicos o de temporada, y otros de índole externo como el precio del petróleo. Mientras tanto, es también aceptado que en el mediano plazo –más de un año- la inflación está fuertemente identificada como un fenómeno monetario, esto porque el ritmo de crecimiento del dinero en la economía financia el crecimiento de la producción en torno a su nivel potencial, pero también puede producir el crecimiento sostenido de los precios (inflación)12.
En este contexto, la adopción de cierta postura en la política monetaria o cambiaria de la Autoridad Monetaria, considera no sólo la
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Es claro que no todo aumento en la cantidad de dinero es inflacionario, ya que si los agentes desean mantener más dinero en sus manos -por ejemplo por un mayor nivel de actividad económica- el dinero debe circular a una mayor velocidad o bien crecer la cantidad del mismo; así una expansión de la masa monetaria por sobre esas necesidades de los agentes económicos, crea la condición para un aumento general en los precios internos.
situación vigente de la tasa de inflación y de las variables que la afectan, si no que además toma en cuenta la trayectoria que estas variables tendrán en el mediano plazo y cómo los cambios de política les pueden afectar en el futuro.
Así, en razón de esas dos consideraciones fundamentales y haciendo explícito que el horizonte de política del BCH se centra en el mediano plazo, el presente programa monetario, además de formular el escenario más probable sobre el que transitará la economía nacional en el año en curso, también incluye una descripción de los resultados previstos para las principales variables económicas para el año 2007, los que se han determinado con base en la información disponible hasta la fecha de elaboración de este documento y están basados en las medidas y estrategias de políticas que el BCH adoptará en el corto y mediano plazo; cabe aclarar que este escenario considera supuestos importantes sobre el comportamiento de variables internas y externas, así como la ausencia de choques externos relevantes, tales como fenómenos naturales o la modificación de otras políticas económicas, especialmente en la política fiscal, elementos que escapan totalmente a la incidencia de las acciones y políticas del BCH.
Entre los factores más importantes que tendrán una influencia significativa en la evolución económica durante 2006 y 2007 y que han sido considerados en este Programa Monetario destacan los siguientes.
En primer término, debe subrayarse la importancia que asume la continuidad de la implementación de la Estrategia de la Reducción de la Pobreza (ERP), así como que Honduras haya alcanzado el Punto de Culminación dentro de la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC), accediendo de tal manera a los alivios de deuda contemplados en el Documento de Punto de Decisión para Honduras.
A lo anterior, se suma la decisión del G-8 de condonar deuda que Honduras ha contraído con algunos organismos multilaterales dentro de la iniciativa MDRI. En conjunto, estos eventos se condensan en la posibilidad de invertir esos recursos en el combate a la pobreza y en el mejoramiento de la infraestructura productiva, educativa y de salud del país; pero a la vez, constituyen importantes retos para la gestión fiscal y el mantenimiento y consolidación de la necesaria estabilidad macroeconómica.
En segundo término, a partir del 1 de abril de 2006 entró en vigencia el DR-CAFTA, con el cual el país garantiza los beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe y del Sistema Generalizado de Preferencias que ha otorgado el Gobierno de los EUA a las exportaciones hondureñas. Bajo este ámbito, se espera que el país resulte más atractivo para inversionistas locales y extranjeros, favoreciendo la creación de empleos y adoptando nuevas tecnologías de producción; así mismo, que el país continúe avanzando en el proceso de negociación de otros acuerdos de esta naturaleza, y de manera especial, en los
que permitirían establecer en un futuro cercano una Zona de Libre Comercio con los países del Mercado Común Centroamericano.
Así, el instrumento del Tratado constituye un elemento importante para propulsar la inversión productiva; no obstante, deben continuarse los esfuerzos ya iniciados para mejorar aquellos elementos estructurales básicos para el crecimiento económico sólido y sostenido, tales como: la seguridad jurídica y ciudadana; la capacitación, actualización y formación técnica del capital humano nacional; la infraestructura física de transporte, energía y comunicaciones.
En este punto vale insistir que esta postura de política monetaria del BCH se mantendrá bajo una estricta vigilancia, observando cuidadosamente la evolución de las condiciones macroeconómicas, particularmente de la inflación registrada y prevista y el comportamiento de los agregados monetarios y la situación financiera del sector público, a efecto de adecuar dicha política para asegurar el cumplimiento prioritario de su mandato de velar por la estabilidad del valor interno y externo de la moneda nacional y, consecuentemente, lograr una estabilización de las tasas de interés, tanto en los mercados de dinero de muy corto plazo como en los de crédito y captación de recursos.
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