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CHAPTER SIX: METHODS

OSCE Quartile

6.5. ETHICAL CONSIDERATIONS

Un sistema tributario engorroso e ineficiente

Anualmente, los ecuatorianos tenemos que destinar 664 horas (4 meses de jornadas laborables) en promedio para cumplir con nuestras obligaciones tributarias. Mientras que, en países vecinos como Colombia y Perú, no supera las 260 horas. De acuerdo con el índice Haciendo Negocios 2020, publicado por el Banco Mundial, Ecuador posee una calificación de 58,6 sobre 100 en la facilidad para pagar impuestos y ocupó la posición 147 de un total de 190 países. Chile, referente de la región, reportó una puntuación de 75 sobre 100 y ocupó el puesto 86 a nivel mundial.

Fuente: Haciendo Negocios 2020

El sistema tributario ecuatoriano se caracteriza por mantener impuestos nocivos que no cumplen ninguna función en particular, pero que complican la generación de empleo y riqueza en el país. Por ejemplo, el Impuesto a los Consumos Especiales (ICE) fue creado en la reforma de 1988 para reducir el consumo de productos nocivos para la salud como bebidas alcohólicas y cigarrillos. En la actualidad, el ICE ya no cumple más esa función al haberlo generalizado con fines recaudatorios. En consecuencia, la recaudación del ICE se duplicó en los últimos 13 años al aumentar de $456,7 millones en 2007 a $910,6 millones en 2019.

Facilidad y agilidad son el mayor incentivo tributario

Los diferentes ICE son impuestos perversos que lejos de desmotivar hábitos no saludables, agrede la función empresarial. En algunos casos castiga la eficiencia, como en el caso de los vehículos. En otros, al crecimiento empresarial y, en los casos más irrisorios, castiga el acceso a la tecnología, como los planes celulares. Otro tributo perverso es el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD), que obstruye el libre flujo de capitales e incide en los costos de los bienes y servicios importados que ya son gravados con IVA, ICE, aranceles y contribuciones. El ISD tiene un objetivo recaudatorio y se convirtió en un obstáculo para la inversión y el comercio. La tasa de este tributo aumentó de 0,5% a 5% entre 2008 y 2012, provocando que la recaudación llegue a superar los $1.140 millones en 2019.

Fuente: Servicio de Rentas Internas del Ecuador (SRI)

El gasto tributario es otro reflejo de las ineficiencias que complica el cumplimiento de las obligaciones tributarias en nuestro país. Se estima que anualmente se dejan de percibir unos $5.000 millones por concepto de una serie de supuestos beneficios y exoneraciones que en la práctica terminan siendo privilegios para determinados sectores. Es mucho más eficiente aminorar la carga tributaria para todos los contribuyentes en general y eliminar estas prebendas. Caso similar sucede con el IVA, que en muchos sectores no se puede cruzar (pagado con cobrado) debido a la exoneración que tienen algunos productos terminados cuyos insumos sí gravan IVA. Por ende, es importante también analizar un sistema mucho más eficiente para este impuesto.

Es así como nuestro sistema tributario demanda de reformas de fondo, y no tan solo de forma. Una reforma definitiva y de largo plazo. Que maximice la eficiencia, promueva el crecimiento económico e incentive la solidaridad de los ecuatorianos con los más necesitados.

En el Ecuador, donde pagar impuestos nos toma 4 meses, el mejor incentivo tributario sería disminuir ese tiempo a la mitad. No solo se ahorrarían recursos sino también que se destinarían a actividades mucho más productivas que generen plazas de empleo. El problema tributario en el Ecuador no es tanto la carga como la dificultad para pagar impuestos. Debemos orientar nuestro sistema tributario hacia la facilidad y agilidad.

Un sistema tributario solidario con la gente y con el trabajo

La falta de inversión privada junto a la apremiante situación fiscal exige una reforma tributaria integral y de largo plazo. Nuestra propuesta estará orientada a asegurar la simplicidad, generalidad y progresividad del régimen tributario; eliminar impuestos distorsivos que perjudican el consumo, el ahorro y la inversión; reducir la carga administrativa en la declaración de impuestos; y la solidaridad de la mayor cantidad de ecuatorianos con los más pobres. Todo esto sin la creación de más impuestos.

En aras de la simplicidad, el nuevo régimen tributario deberá fundamentarse en tres tributos fundamentales: el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto a la Renta (IR), y los Impuestos a los Consumos Especiales (ICE) realmente justificados.

Para tener un sistema tributario ágil, eficiente y progresivo, propondremos una tarifa reducida de IVA para que varios productos de primera necesidad, que actualmente pagan la tarifa más alta del 12%, puedan beneficiarse con una tasa más baja. Mientras que otros productos industrializados con valor añadido seguirán pagando la tarifa más alta. Además, optimizaremos el IR, teniendo como base la solidaridad de las empresas y las personas naturales. También facilitaremos la declaración del IVA e IR, a fin de reducir las 664 horas que los ecuatorianos destinamos para pagar impuestos y los costos asociados en la elaboración de estas declaraciones.

Finalmente, eliminaremos los impuestos distorsivos que encarecen el consumo de las familias y restan competitividad al sector privado. Por ello, removeremos el ICE para varios productos que no afectan la salud de los consumidores. Asimismo, eliminaremos el ISD de forma progresiva, a fin de promover la llegada de capitales al país y elevar la competitividad del sector productivo mediante una reducción en los costos de bienes y servicios importados.

Esta reforma integral tiene como propósito un sistema tributario eficiente y progresivo, el cual incentive la llegada de inversión privada a nuestro país, eleve la productividad del sector privado y reduzca la carga de impuestos sobre las familias ecuatorianas. Así, lograremos una pronta y sostenible recuperación de la actividad económica y el empleo en nuestro país.