Al girar la perilla u oprimir un botón da inicio la magia de las ondas radiofónicas que de manera misteriosa bañan con su señal auditiva la casa, el automóvil, el campo o el mar. A veces el tamaño de los receptores puede ser tan pequeño como un reloj de pulsera lo que permite su fácil desplazamiento o tan grande como una consola que pueda ser oída y disfrutada desde la comodidad de su domicilio.
La radio puede ser escuchada por cualquier tipo de persona sin necesidad de ningún entrenamiento especial, ya que para recibir su mensaje no necesita saber leer o escribir. Es un medio instantáneo que transmite hechos y noticias en el momento mismo en que están
“La radio no ha de considerarse como un simple aparato transmisor, sino como un medio para crear, según sus propias
leyes, un mundo acústico de la realidad”.1
Técnicamente podría definirse a la radio como un medio de comunicación inalámbrico
que envía señales sonoras a distancia en forma dispersa y unidireccional. Es un complejo tecnológico que pone en contacto a por lo menos dos sujetos: emisor y receptor.
La radio tiene sus leyes propias, se trata de configurar un universo específicamente sonoro
que exprese la realidad. La radio no solo es música y palabra también es efectos especiales, ruidos, silencios y sonidos. “El valor de la radio consiste en representar un mundo para el oído y al poner de relieve las formas de su material creativo, la música al igual que sus sonidos sirven como un maravilloso medio auxiliar”. 2
Desgraciadamente para muchos la radio se ha convertido en un simple aparato de
entretenimiento, pero afortunadamente en contraparte hay quienes se han preocupado por crear una radio alternativa que informe, eduque, divierta y haya servicio social.
Desde las primeras etapas de la radio surgieron hombres lúcidos que captaron su verdadero valor y trataron de hacer comprender a sus semejantes la importancia de tan apreciable instrumento de que dispone el hombre para su enriquecimiento en diversos planos. Uno de los primeros fue Bertolt Brecht quien hace más de 60 años, sentó las bases de la radiodifusión más acorde con las necesidades de las mayorías. Él pensaba que la radio “ no debe considerarse como un aparato transmisor, sino para comunicar y que lejos de servir de mensajero promueva que los oyentes lo abastezcan”. 3
Brecht indico el principio fundamental: “El público no sólo tiene que ser instruido, sino
también tiene que instruir”. 4
Brecht y Enzesbergert cuestionaron que los medios se vieran como simples instrumentos de entretenimiento barato alejados de las preocupaciones cotidianas y de la cultura. Señalaron que los medios nacieron subordinados a los intereses económicos y propagandísticos dominantes y su función social no puede ser otra que preservarlos.
Por su parte Mario Kaplún señala que la radio debe tener un objetivo primordialmente pedagógico “un instrumento de educación y cultura populares y como una promotora de auténtico desarrollo”. 5
Opina que la división de los programas en educativos, culturales, de entretenimiento e
informativos, como si no tuvieran relación entre sí es discutible, porque estas categorías nunca se dan por separado.”Tanto como el programa cómico, una radionovela, un comentario de actualidad, una transmisión deportiva, una canción popular constituyen factores educativos, ya que todos influyen en la formación de valores y en las pautas de comportamiento del público... Todo programa, pues educa; sólo que lo mismo que en la escuela, lo mismo en el hogar – puede educar bien o puede educar mal”. 6
En la práctica, apunta Kaplún, la radio es el medio más eficaz de comunicación popular.
Para extraerle el mayor provecho posible es imprescindible conocer a fondo el lenguaje radiofónico, aprovechar al máximo sus recursos creativos.
Adelantándose a su tiempo, supo apreciar importantes ventajas y características que hoy parecen no ser apreciadas. “La radio atraviesa todas las aduanas sin cable alguno, sin que ningún muro impida su paso y, además resulta difícil de sorprender en los registros domiciliarios. La radio habla de todo, por lo menos hasta donde alcance. No sólo la persona instruida, sino también el hombre sin información confía en los sonidos extraños de la radio, desde el que se encuentra en el campo de batalla hasta el prisionero de guerra”.7
A sus 90 años aproximadamente del surgimiento de la radio, el medio más antiguo en México, es considerado como un vehículo publicitario, por los unos, y una forma de entretenimiento, por los otros. En su libro Radio e Ideología, la investigadora Alma Rosa Alva de la Selva apunta al respecto”Reducida en último término a aparato transmisor de música grabada y anuncios comerciales, abandonada a su empleo mercantil, nuestra radio parece no haber pronunciado palabra alguna a lo largo de su existencia”. 8
En el mismo tono, en el libro Perfiles del Cuadrante se señala: “Salvo excepciones, en nuestro país, la radio ha servido para muy poco. Ha cumplido más funciones de distracción o de evasión, que de auténtico entretenimiento. Ha analizado más que informado. En su factura habitual, los intereses mercantiles han sustituido a la imaginación o a la búsqueda de nuevas opciones de producción”. 9
No hay que perder de vista que la Radio es un negocio, y que como cualquier negocio
persigue también la ganancia, la plusvalía; sin embargo la radio es más que eso, es también un instrumento de comunicación social; sin embargo hoy por hoy la columna vertebral de
este medio, se sustenta en la promoción y consumo del interminable desfile de mercancías, productos y servicios.
Un ejemplo de lo importante que puede resultar el medio es el siguiente: El terremoto del 19 de septiembre de 1985; la radio jugó un papel importantísimo, estratégico. “Esto se
debió a tres factores principalmente: 1) La pérdida de la energía eléctrica en grandes zonas de la ciudad, lo que impidió que la población se informara por la televisión. 2) El movimiento telúrico derribó centrales telefónicas y 3) Destruyó total o parcialmente oficinas públicas encargadas de supervisar a la radiodifusión en México como la Secretaria de Comunicaciones y Transportes y la Dirección General de Radio, entre otras”. 10
Todo ello permitió que la radio se convirtiera en el principal instrumento de
comunicación social en las primeras y más dolorosas e importantes horas del desastre: reportó los daños; a través de ella se solicito la ayuda y se hermando la sociedad ayudando al semejante sin medir los riesgos ni las consecuencias; por primera vez, los radiodifusores dejaron a un lado la programación normal y sus diversos intereses y casi todas las estaciones trabajaron al servicio de la comunidad.
Sismo 19 de septiembre de 1985. 7:19 a.m. Hotel REGIS derrumbado.
Tlatelolco Edif.. Nuevo León. Escombros en Tlatelolco.
Por otra parte se ha observado en los últimos tiempos que la ciudadanía ha comenzado a voltear su mirada a la radio, gracias a su apertura, credibilidad y pluralidad. La sociedad civil se ha visto en la necesidad de contar con más información debido al asombroso desenvolvimiento de las ciudades y a la galopante globalización o estandarización; que en palabras de Mc. Luhan cada vez se empequeñece más la aldea global.
Debido a los diversos problemas que arrastran consigo las megaurbes, los ciudadanos han buscado desesperadamente nuevas alternativas que los ayuden a solucionar sus múltiples problemas, y es por esa causa que han proliferado infinidad de programas que ofrecen “soluciones verdaderas”, y algunos otros que con total falta de respeto y
charlatanería para el respetable, les ofrecen soluciones mágico – religiosa para la supuesta solución de sus problemas.
En los últimos años han surgido como hongos una infinidad de programas de orientación en diversas áreas como son las: legales, medicas, religiosas, alimenticias, sexuales, esotéricas, etcétera. Afortunadamente la sociedad ha ido evolucionando y la gente ya se defiende y analiza cada vez más los mensajes que le son emitidos, y se da cuenta perfectamente de quienes les dicen la verdad y quienes le mienten o intentan engañar o en definitiva están a favor del gobierno.
Desafortunadamente el torbellino de la transculturización y el consumismo desmedido, hace que se siga haciendo uso de la vieja fórmula que versa; lo que no existe en los medios, no existe en la realidad o lo que es lo mismo, lo que no se ve en la televisión, se lee en los diarios o no se escucha en la radio; simplemente no existe.
Pero la radio es tan fuerte que ha luchado contra el tiempo, las modas y las ideas retrógradas, y continúa con vida, gracias a su creatividad, simultaneidad, a su instantaneidad, a su flexibilidad, rentabilidad, a que es oportuna y fundamentalmente al
servicio que presta a la sociedad. Es precisamente en ese rubro en el servicio social en donde la radio ha sido enormemente desperdiciada; ya que la balanza se ha inclinado a favor de la diversión; de la programación musical en sus diferentes géneros lo que ha limitado las opciones radiofónicas del escucha, al ofrecerle como única vía de participación instantánea las llamadas telefónicas cuyo uso reduce al auditorio a solicitar melodías, enviar saludos o votar por tal o cual “cantante” con sus pequeñas excepciones de calidad. Es necesario revalorar la formula y virar el timón al terreno social de la radio, entrando
por la puerta del terreno educativo y cultural; a propósito del cual opina la investigadora Cristina Romo en su libro “Introducción al conocimiento y práctica de la radio afirma que “en nuestro país los esfuerzos educativos resultan insuficientes para atender a la población, se hace necesaria la búsqueda y utilización de todas las posibilidades, medios e instrumentos que coadyuven a solucionar el problema educativo. Por esta razón el uso de los medios masivos de comunicación para la educación se nos presenta como una responsabilidad ineludible”.11
Todos quienes participan en la realización de la radio, tiene la responsabilidad social de
contribuir a cambiar de manera real, reflexiva y critica la radio de nuestros días, para modificar los excesos que por parte de los gobernantes “servidores públicos” se siguen realizando por sobre los desprotegidos y desvalidos.
Es necesario crear espacios principalmente dentro de la radio comercial, orientados a públicos específicos niños, comunidades indígenas los cuales cabe destacar que también son seres humanos y que además son mexicanos; campesinos, colectivos sindicales principalmente. Se trata de enriquecer al radioescucha, de motivarlo a la reflexión, a la crítica constructiva, al movimiento a la revolución pacifica y pensante, con argumentos sólidos y reales en la motivación de un cambio a favor de los más necesitados; a servirle por medio de este valioso instrumento en su vida cotidiana y a contribuir en el equilibrio
de los poderes que por décadas han estado a favor de las clases oligárquicas y en total detrimento de los más desposeídos.
5.2 El poder del mensaje radiofónico
“Las masas son esas aglomeraciones de individuos sin nombre y sin rostro – un número
apenas- que congrega en torno a sus usinas el capitalismo premonopolista; el primer proletariado, apenas un poco más que “animales de trabajo”deslomándose en jornadas de doce y catorce horas diarias de labor: campesinos arrastrados de la tierra y puestos en barrancones urbanos que forman ciudades cada vez más grandes analfabetos que ven escribir con letras de oro el nombre de sus amos. Para ellos, especialmente, se crea la comunicación de masas (primero el diario tabloide; después el cine, la radio, la televisión
en nuestros días; no para redimirlos, para hundirlos, para uniformarlos en su “manera de pensar” luego de haberlos estandarizado en su modo de producción; para distraerlos de sus objetivos de clase, para crearles falsos valores, ilusiones que no verán concretarse en si vida; para calumniar a sus líderes y a su ideología. ¡Y vaya que se ha logrado éxito en sus propósitos de comunicación de masas de los burgueses en siglo y medio de labor!”.12
A las masas hay que homogeneizarlas para que produzcan disciplinadamente y consuman “en masa”los productos lanzados por los capitalistas al mercado; hay que alejarlas de la protesta, de la rebeldía de los sindicatos y la acción política propia”.13