En referencia a que existen ámbitos y espacios en los que la ley no se aplica o solo se aplica en forma muy diluida, el sociólogo colombiano Víctor Reyes Morris desarrolla una propuesta metodológica para indagar los casos de anomia en el contexto colombiano32. A partir de la pregunta de investigación ¿Es útil, pertinente, valido y suficiente el concepto de anomia complementado y delimitado como espacio anómico y tiempo anómico para comprender algunas situaciones de conflicto normativo en Colombia? Reyes indagara ámbitos legales que se encuentran en constante pugna en el país.
Así, su propuesta de investigación no solo constituye una puesta a prueba de un concepto, sino que busca poder interpretar el sentido de distintos tipos de conflictos normativos y por ello se recure a un concepto clásico de la sociología como lo es la anomia. La idea original es ir más allá de la descripción de fenómenos y se opta por la línea de interpretación que prevé la anomia. De este modo, el autor lleva a cabo unos procesos de interpretación de nuevas líneas o formas de comprensión y adaptación (clásicos y contemporáneos) sobre el concepto.
La noción de “espacios anómicos” como se entiende como conflicto normativo, extensión o expresión del conflicto armado colombiano (en términos de dominio territorial);
y “tiempo anómico” que se trabaja a partir del concepto de Durkheim de “tiempo social”, donde se tiene una forma distinta de expresar el conflicto a través de lo que puede llamarse “anomia temporal” que son situaciones donde transitoriamente la transgresión normativa es permitida.
El conflicto normativo que comporta la presencia de espacios anómicos, se enmarca en el contexto estructural colombiano caracterizado como una formación económico-social de capitalismo emergente “reprimarizado” y de una sociedad modernizante con sectores tradicionales en pugna, con un Estado no totalmente consolidado, un sistema político de democracia restringida, dentro de un proceso de cambios signados por fuertes olas de violencia y conflicto armado y vigencia de economías subterráneas que disputan espacios físico y/o simbólicos al Estado y a la sociedad colombiana33.
Propone Reyes Morris una intersección entre las categorías tiempo (desde Norbert Elías34 y el mismo Durkheim,35) y espacio (desde Durkheim y Olga Sabido Ramos en
Espacio y Extranjerías) con el concepto de anomia para delimitar cronológica y tópicamente las situaciones de anomia como hipótesis.
Reyes Morris (2016) define tiempo anómico como: “…un transcurso en el cual se admite el incumplimiento de ciertas normas. Es un periodo de tiempo sin normas, usualmente transitorio” (p.101). Esto a partir de la idea que: “El tiempo social normal es el tiempo colectivo en donde la solidaridad impuesta por la conciencia colectiva fortalece los referentes comunes en la vida social” (p.102). Por lo tanto, el tiempo anómico es la alteración de esa solidaridad por la pérdida de los referentes comunes o de la fuerza costreñidora de los mismos36.
Reyes define espacio anómico: un conjunto de situaciones donde las normas sociales y jurídicas son rechazadas, cuestionadas, inaceptadas o inaplicadas de manera permanente o
33 Víctor Reyes Morris, La anomia. Espacios, tiempos y conflictos anómicos, p.27.
34 Para Norbert Elías: “la palabra tiempo es el símbolo de una relación que un grupo humano (esto es, un grupo
de seres vivos con la facultad biológica de acordarse y sintetizar) establece entre dos o más procesos, de entre los cuales toma uno como cuadro de referencia o medida de los demás (Elías, 2010, p.67).”
35 Para Durkheim “Lo que está en la base de la categoría tiempo es el ritmo de la vida social” (Durkheim, 1968,
p.25)
36 Para ejemplificar esta denominación Reyes Morris analizara los tiempos de carnaval, específicamente el
marginal en un territorio especifico (ese territorio puede ser físico, institucional o simbólico). En sus palabras: “un territorio (locus de relaciones) físico o simbólico en donde se admite el incumplimiento permanente de las normas y/o se rechaza el conjunto o parte de las normas de la sociedad de la cual se hace parte y que, de alguna manera, se tolera por parte del conjunto de la sociedad o constituye una válvula de escape relativamente admitida”37 (Reyes,
2016, p.102). Este concepto puede equipararse a la noción de Autonomía a la sombra del leviatán expuesta por Peter Waldmann. Los acercamientos de estos dos autores comparten unos mismos referentes.
De este modo Reyes Morris encontrara que espacios anómicos más complejos son los permanentes, aquellos que constituyen zonas marginales urbanas, que han surgido, en algunos casos por deterioro de sectores urbanos centrales y que, por la transición del monocentrismo urbano al policentrismo, entre otras causas, entran en rápidos procesos de deterioro y ocupación por personas de baja inclusión social, que en el perverso lenguaje de la exclusión son denominados <<desechables>>38, postura que concuerda con la tipificación
que hace Waldmann sobre sistemas alternativos de normas que se van instaurando. Para Reyes Morris el concepto de anomia es sintomático, pues expresa o manifiesta una situación, más que suministrar una explicación suficiente de la misma. No responde al porque se produce la violación de normas, sino que su valor tiene un carácter descriptivo aún más que explicativo.
37 Sobre este punto Morris se remite a Dahrendorf: “Las normas se han violado siempre y todas las sociedades
han tenido dificultades al hacerlas cumplir. Un cierto número de transgresiones normativas puede ser incluso saludable, después de todo. Una forma de paralizar la actividad económica es ‘trabajar de acuerdo con las normas’ y lo mismo puede decirse de la sociedad en general (Dahrendorf, 1993 p.194)”.
38 Analizara Reyes Morris la comuna 13, la calle del cartucho, la periferia de la ciudad, donde los habitantes
son producto de la migración campo-ciudad y que son señalados como <<zonas peligrosas>> o <<tierras de nadie>> donde los códigos son propios de la supervivencia.
II