La realización de un procedimiento quirúrgico fuera del ambiente habitual del cirujano le hace estar sujeto a variables ajenas a él que en ocasiones pueden ser de difícil control. Un ambiente quirúrgico poco familiar, compañeros nuevos con un nivel de experiencia variable en el ámbito en el que vamos a trabajar, material nuevo distinto al habitual con el que podríamos estar poco familiarizados facilitando errores en su uso e incluso, un idioma diferente, pueden ser algunos de los factores que alteren la rutina habitual del procedimiento quirúrgico. Este ambiente poco cotidiano sería el entorno perfecto para la producción de malentendidos, conflictos y la consecución de una escasa coordinación por parte de todo el equipo (109-110). Muchos artículos coinciden en que en el resultado del análisis de las causas de algunos de los eventos adversos más frecuentes en el quirófano, los aspectos no puramente técnicos cobrarían una relevancia mucho mayor de la que aparentemente podrían tener, concluyendo en alguna ocasión que los lapsus y malentendidos en cuanto a la comunicación del cirujano con su equipo podrían ser incluso la causa principal que llevase a un error intraoperatorio (111).
5.2.4. Distracciones (discusión con la audiencia)
La realización de cualquier procedimiento quirúrgico requiere la combinación de una serie de destrezas por parte del cirujano; habilidades cognitivas, coordinación
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psicomotora y conocimientos teóricos y prácticos a los que, en el caso de la cirugía mínimamente invasiva, se suman las añadidas propiamente por las herramientas necesarias para el desarrollo de un procedimiento realizado por mínima invasión; percepción en dos o tres dimensiones (incluso sistemas 4D en los equipos más recientes), adaptación a las imágenes de la cámara, coordinación psicomotriz entre imagen y movimientos manuales y manipulación de equipos, entre otros. Todo ello hace que en el desarrollo de un procedimiento quirúrgico se requiera una concentración y coordinación extrema por parte de todo el equipo, pero especialmente por parte del cirujano responsable. Pero el ambiente quirúrgico nos expone de forma constante a diferentes factores distractores; cuidados del paciente paralelos al procedimiento, consultas durante el mismo, conversaciones no relacionadas con el acto quirúrgico, sonidos de teléfonos móviles, dispositivos y máquinas de quirófano son algunas de las distracciones que se pueden detectar en el entorno de un quirófano (112-117). Si bien todo el equipo debe de estar preparado para trabajar bajo la posibilidad de cualquier tipo de distracción, éstas deben siempre ser evitadas en la medida de lo posible, dado que, como recogen artículos como el de McDonald y su equipo (118), el éxito de la cirugía se basa en dos pilares fundamentales: la concentración absoluta y el control de los factores distractores. A este respecto, cabría destacar que siendo el cirujano principal el mayor responsable del desarrollo del procedimiento quirúrgico, autores como Healey y su equipo (119), recogen
que el cirujano principal es sin embargo el miembro del equipo que con más frecuencia se ve sometido a distracciones. Son múltiples los estudios cuyo fin ha sido objetivar como las distracciones afectarían al desarrollo de un procedimiento quirúrgico (120). Moorthy describía en su estudio (121) los resultados de un grupo de cirujanos realizando procedimientos laparoscópicos en simuladores mientras que se veían sometidos a diferentes distracciones. El resultado era que un número significante de errores eran
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cometidos bajo esta situación de estrés inducida, siendo el riesgo de cometer algún error exponencial si se combinaban varios factores de distracción a la vez. En el caso concreto de mantener una conversación, o sencillamente realizar preguntas al cirujano principal durante el procedimiento, algunos estudios como el de Cowan y su equipo (120), sugerirían
que si bien la actividad continúa desarrollándose con la destreza habitual y acorde a la experiencia del cirujano, la posibilidad de cometer errores cuando eran sometidos a distracciones en forma de cuestiones durante el procedimiento era similar para todos los especialistas estudiados independientemente del grado de experiencia. Por todo ello, la Agencia para la Investigación y Calidad Sanitaria, junto a otras entidades, refleja como una prioridad de nivel alto de evidencia la necesidad de reducir las distracciones en el quirófano como medida para optimizar la seguridad de nuestros pacientes (122).
A este respecto, se cuestionaba a los participantes en el estudio si consideraban que, durante el desarrollo del procedimiento, debían permitirse distracciones como comentarios y, más allá de ellos, mantener discusiones con la audiencia. En el grupo de estudiantes, 110 (63.6%) expresaban su negativa a que se permitiera colaborar, a través de una discusión entre el cirujano principal y la audiencia, a incrementar las distracciones sobre el cirujano. En el grupo de médicos especialistas y en formación era un porcentaje bastante menor el de aquellos profesionales que consideraban la discusión como una distracción, siendo tan sólo 57 las respuestas negativas (37.7%). En este grupo, habría por lo tanto 94 médicos especialistas y en formación (62.3%) que constituirían una mayoría de acuerdo con que se permitiera que el cirujano principal mantuviera una discusión con la audiencia, no considerándolo en su opinión un factor de distracción. Llamaría la atención sin embargo, que en el análisis por grupo de interés, las respuestas en el grupo de médicos especialistas y en formación tanto que realizaban CEV como que no la realizaban, sería bastante homogéneas. Presentando el grupo de médicos que llevaban a
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cabo procedimientos mediante CED un 59.7% de respuestas afirmativas y el grupo de médicos que no la llevaban a cabo un 64.4% de respuestas afirmativas que reflejaría su acuerdo respecto a la posibilidad de mantener una discusión con la audiencia sin que suponga un factor distractor para el cirujano o de incremento de riesgo para el paciente.