3.4 Isolated disk galaxy
3.4.2 Evolution of the gaseous disk
silvestris catus)
Garbarino, Stella; Bieler, María Emilia; Pepino Sandra; Miño, Karina; Widenhorn, Nelsa
Hospital de Salud Animal Área de Pequeños Animales. Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad
Nacional del Litoral (UNL) [email protected]
Las células mesoteliales normales revisten las superficies serosas de las cavidades pleural, pericárdica y peritoneal. Cuando las células mesoteliales son alteradas por malignidad o inflamación adquieren características citológicas reactivas similares que dificultan la diferenciación entre células mesoteliales activadas y neoplásicas. Los procesos tumorales de las serosas viscerales o parietales, casi siempre se acompañan de efusión. La neoplasia de serosa altera la integridad capilar, lo cual facilita una mayor exudación de proteínas. Las células tumorales pueden obstruir el drenaje linfático, promoviendo colectas. El
proceso puede ser acelerado por la reacción inflamatoria contra las células tumorales1. Los mesoteliomas
raras vez alcanzan el volumen suficiente para ser identificados mediante radiología, ecografía o tomografía
computarizada (TC), aunque puede notarse la efusión. Los mesoteliomas son raros en todas las especies2.
Generalmente, se enferman animales gerontes, siendo más frecuente en machos que hembras y no parece
haber predilección racial firme1. Los signos clínicos dependen del asiento del mesotelioma: los torácicos
presentan colecta maligna, tonos cardíacos apagados, disneas, disminución de los ruidos pulmonares con pulsos periféricos débiles. El mesotelioma abdominal suele presentar distención abdominal causada por ascitis, letargia y, anorexia. Se describe un caso clínico de un mesotelioma maligno epiteliode en un felino. Se presentó a la consulta en una clínica veterinaria de la ciudad de Santa Fe, una hembra felina castrada, mestiza de 18 años de edad que presentaba distensión abdominal, pérdida de peso progresiva, cambio de conducta y letárgica. A la exploración física, el paciente presentaba un estado general regular, las mucosas rosadas, tiempo de llenado capilar de 2 segundos, estado de conciencia alerta, temperatura 38,3°C, taquipnea y abdomen abultado. Se realizó punción con aguja fina de la cavidad abdominal, ecografía y análisis clínicos. El hemograma presentaba un hematocrito: 48%, GR: 6720000/mm3, Hb: 10,2% ,GB: 13500, con neutrófilos segmentados 10%, neutrófilos en cayado 0%, eosinófilos 2%, basófilos 0%, linfocitos 78%, monocitos 10%, plaquetas 219.000/mm3, glucemia 1,43g/l, uremia 0,87g/l creatinina 10,9mg/l, GOT (AST) 21 UI/l, GPT (ALT) 11 UI/l FAS 23 UI/L proteínas totales 6.4g/dl, albúmina 2,9g/dl. El líquido de punción abdominal tenía una densidad de 1020, incoloro con aspecto límpido, sobrenadante límpido, sedimento escaso y rojo, proteínas totales 3,70g/dl y albúmina 1,60g/dl. El examen citológico presentaba células 670/mm3, leucocitos 1100/mm3, 58% de polimorfonucleares. En el estudio ecográfico se observó una cantidad de fluido abdominal libre de aspecto anecoico; la vejiga urinaria con forma conservada contenido anecoico en su interior, moderado tamaño y paredes conservadas; ambos riñones con forma y tamaño contornos y estructura conservada, el hígado con forma y bordes conservados, al igual que la vesícula biliar y el bazo. El cuadro fue empeorando durante 15 días posteriores a la consulta, con pérdida de peso, constipación, oliguria y anorexia. Se realizó tratamiento paliativo hasta que finalmente la paciente murió. En la necropsia se obtuvieron muestras de hígado, Intestino delgado, riñón y corazón para análisis histopatológicos. El informe evidenció que el hígado presentaba esteatosis centrolubillar extensiva, presencia de abundante pigmento biliar en citoplasma de los hepatocitos y en los canalículos biliares. En la serosa se observó una marcada infiltración de células neoplásicas, que en algunos sectores sobrepasaba la cápsula de Glisson y se introducían en el parénquima. Las células anaplásicas presentaban un gran citoplasma y macronúcleo con nucléolos prominentes. Se observaron numerosas células binucleadas, con figuras mitóticas y formación de células gigantes. En algunas zonas se apreciaron estructuras similares a glándulas y se evidenciaron restos celulares, neutrófilos y marcada proliferación de tejido vascular. Intestino delgado: mucosa con necrosis de vellosidades. En la serosa se observó una proliferación de células neoplásicas con las mismas características que las descriptas en el hígado. Riñón: nefritis intersticial crónica con Glomerulonefritis, cortical con severos cambios degenerativos en los epitelios tubulares con esteatosis y necrosis tubular, glomérulos con degeneración fibrinoide de capilares, focos de infiltrados mononucleares intersticiales y fibrosis severa, que también se observaba en la medular. Corazón: el miocardio con fibrosis intersticial multifocal. Cardiomiocitos con cambios degenerativos. Se diagnosticó Mesotelioma maligno epiteliode. El tratamiento para este tipo de lesión puede ser la cirugía agresiva pero pocas veces es factible o justificada debido a la afectación extensa de la serosa. La paliación de los signos clínicos resultantes de las colectas se puede aliviar mediante toracocentesis o pericardiocentesis repetidas, las cuales pueden ser toleradas por el paciente durante varios meses. Terapia inmunosupresora, terapia de sostén, antimicrobianos. En los mesoteliomas pleurales o peritoneales que no pueden ser tratados quirúrgicamente, se puede utilizar la quimioterapia intracavitaria. Los fármacos que pueden emplearse son el 5-fluorouracilo, el cisplatino o el carboplatino. Otro posible protocolo quimioterápico que se encuentra en la fase II de experimentación y que parece mostrar resultados preliminares satisfactorios, es el uso de la combinación de doxorrubicina y mitoxantrona. En medicina humana se están estudiando tratamientos con factores de crecimiento plaquetario y factores de crecimiento epitelial.
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BIBLIOGRAFÍA
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