• No results found

LECCIÓN 20

COMERCIO, VIAJES E IMPUESTOS

En la Lección 17, aprendimos sobre el reino unido, la gran nación que David y Salomón edificaron con la ayuda de Dios. Éste fue el período del mayor poder y gloria terrenal de Israel. Durante ese período de cien años, Israel fue un líder en la política y economía del Oriente Medio. En esta lección, estudiaremos sobre: los viajes en Israel, el comercio que pasó por todo el país, y sobre los impuestos que estaban relacionados con el comercio. Al finalizar esta lección usted podrá:

• Mencionar y describir las dos rutas principales de norte a sur del antiguo Israel. • Mencionar cuatro artículos de exportación del antiguo Israel.

• Describir a los recaudadores de impuestos y los antiguos impuestos sobre las mercancías.

• Describir una caravana antigua y un mesón. A. VIAJES

En la Lección 12 aprendimos que cuando Israel conquistó la Cisjordania de la tierra prometida, no conquistó la costa por el mar Mediterráneo. Como resultado, Israel no tuvo mucho que ver con los viajes por el Mediterráneo. En el tiempo de Salomón, sin

embargo, Israel controló varios puertos y el mar Rojo. Salomón obtuvo barcos y marineros de Tiro y Fenicia para comerciar para él por esos puertos. Esto indica que Israel tenía pocos barcos y marineros propios. Por supuesto, del mar de Galilea salían pequeñas embarcaciones de pesca. Pero por lo general, podemos decir que los viajes a Israel se realizaban principalmente por tierra.

A fin de viajar rápido y con facilidad por tierra, la gente necesita buenas carreteras. Esto fue cierto tanto en tiempos bíblicos como lo es hoy. Ya en tiempos antiguos, había algunas carreteras importantes que las mantenían bien. Esas carreteras no estaban cubiertas de concreto, ni asfalto ni siquiera grava. A menudo estaban llenas de huecos y baches. Sin embargo, las principales tenían puentes para que los viajeros pudieran cruzar los: pantanos, arroyos, y ríos, durante las estaciones de lluvia. Algunas además tenían una serie de pozos y casas para descansar por el camino que proporcionaban comida y

alojamiento a los viajeros.

Había varias rutas importantes que corrían de norte a sur por toda la tierra de Israel en los tiempos bíblicos. Esas carreteras se muestran en el mapa en la página 90. La ruta más importante para los comerciantes era la que iba por la llanura de Palestina, cruzaba por el valle Jezrel a Meguido, y luego continuaba al norte por Galilea hasta llegar a la ciudad de Damasco. Ésta era la principal ruta comercial por tierra entre Mesopotamia y Siria en el norte y Egipto en el sur. La parte sur de este camino se llamaba el “camino que atraviesa la tierra de los filisteos” (Éx 13:17). También se le llamaba “camino del mar” ya que gran parte del camino seguía de cerca la orilla del mar Mediterráneo.

89

La segunda ruta más importante que conectaba Mesopotamia y Egipto estaba al otro lado del Jordán. A este camino se le llamaba “camino real”. La carretera empezaba cerca del mar Rojo, pasaba por las áreas pobladas y por el desierto a través de Edom, Moab, Galaad, Basán y terminaba en Damasco. Los hijos de Israel querían viajar por esta ruta hacia la tierra prometida, pero los edomitas no les permitieron pasar. Esos dos caminos sirvieron como corredores claves entre el norte y el sur. La mayoría de las personas que viajaban grandes distancias escogían una de esas rutas para su viaje. La ruta que escogían se determinaba por: el tiempo del año, las paradas que querían hacer, y la situación política de algunos países por los que debían pasar.

90

91

Una tercera ruta de norte a sur se desarrolló por la línea divisoria de aguas, en la cadena montañosa al centro de Israel. Siquén, Jerusalén, y Hebrón, eran algunas de las ciudades importantes por este camino. Esta ruta era especialmente importante para viajar por la tierra de Israel. Puede que María y José hayan tomado este camino en su viaje a Belén. Por las rutas comerciales principales que iban de norte a sur en Israel, también había varios caminos que corrían de este a oeste. Éstos unían Transjordania y el valle hendido con los principales puertos en el mar Mediterráneo. Había el camino del valle de Jezrel que empezaba en el valle hendido y luego seguía el valle Jezrel hasta el puerto

mediterráneo de Aco. También había el camino del corredor, que unía Jericó y Jerusalén con el puerto mediterráneo de Jope. Otro camino, más al sur, unía el área del mar Muerto y el Néguev con el importante puerto mediterráneo de Gaza.

B. COMERCIO

Mucho antes del tiempo de Salomón, el comercio internacional se realizaba en el antiguo Cercano Oriente. Casi cada país tenía sus propias especialidades que se exportaban a otros países cercanos y lejanos. Ezequiel describió la situación comercial internacional en sus días:

“Era tal tu riqueza que Tarsis comerciaba contigo. A cambio de tu mercadería, ella te ofrecía plata, hierro, estaño y plomo. También Grecia, Tubal, y Mésec, negociaban contigo, y a cambio de tus mercancías te ofrecían esclavos y objetos de bronce. La gente de Bet Togarma te pagaba con: caballos de trabajo, caballos de montar, y mulos. Los habitantes de Rodas también comerciaban contigo. Concretabas negocios con muchas islas del mar, las cuales te pagaban con ébano y colmillos de marfil. Por los muchos productos que tenías, Siria comerciaba contigo y a cambio te entregaba: topacio, telas teñidas de púrpura, telas bordadas, lino fino, corales, y rubíes. Judá e Israel también comerciaban contigo. Te ofrecían: trigo de Minit, pasteles, miel, aceite, y bálsamo. Por la gran cantidad de tus productos, y por la abundancia de tu riqueza, también Damasco comerciaba contigo. Te pagaba con vino de Jelbón y lana de Sajar. A cambio de tus mercancías, los danitas y los griegos te traían de Uzal: hierro

forjado, canela, y caña aromática. Dedán te vendía aparejos para montar. Tus clientes eran Arabia y todos los príncipes de Cedar, quienes te pagaban con: corderos,

carneros, y chivos. También eran tus clientes los comerciantes de Sabá y Ragama. A cambio de mercancías, te entregaban: oro, piedras preciosas, y los mejores perfumes. Jarán, Cané, Edén, y los comerciantes de Sabá, Asiria y Quilmad negociaban contigo. Para abastecer tus mercados te vendían: hermosas telas, mantos de color púrpura, bordados, tapices de muchos colores, y cuerdas muy bien trenzadas. Las naves de Tarsis transportaban tus mercancías. Cargada de riquezas, navegabas en alta mar” (Ez 27:12-25).

Este pasaje muestra cuán extendido estaba el comercio internacional alrededor del año 600 a.C. Ezequiel afirma que esas mercaderías se comerciaban con los fenicios de Tiro. Muchas de las mismas mercaderías pudieron haber pasado por Israel.

92

Ya en el tiempo de Salomón, Israel se había convertido en una importante nación exportadora. Además de exportar trigo y aceite, Salomón probablemente exportó gran cantidad de cobre de las minas de la región de Sinaí. Tal vez fue cobre lo que se enviaba desde el mar Rojo a Arabia y África donde se intercambiaba por oro (1R 9:28) así como “plata y marfil, monos y mandriles” (10:22). Salomón también importó de Egipto carros y caballos para su ejército, mientras que exportaba algunos de los caballos a Siria y a Asia Menor (10:28-29).

Siempre que la mercancía viajaba por Israel para venderse en otra parte, ésta pagaba impuestos. Esto se remonta a la historia primitiva, y continuó durante todo el período de la historia bíblica. Este impuesto era muy importante para la economía de países como Israel. Salomón recibió tanto dinero cada año, sin embargo, que no necesitaba los

"impuestos aportados por los mercaderes" (1R 10:15). Usualmente este impuesto se tenía que pagar en la frontera cuando los comerciantes ingresaban al país. Éste debió haber sido el trabajo de Zaqueo en la ciudad fronteriza de Jericó en los tiempos del Nuevo Testamento (Lc 19:2). Leví, mejor conocido como el discípulo de Mateo, parece haber sido un recaudador de impuestos en un camino más corto en el país (Lc 5:27). Incluso los viajes cortos de mercancías con frecuencia tenían que pagar cuota o peaje.

Por ambas historias está claro que los recaudadores de impuestos a menudo cobraban de más a la gente y por eso tenían mala reputación. Usualmente los recaudadores debían cobrar una cierta cantidad de impuestos para el gobierno cada año a cada región de la que ellos eran responsables. Y si cobraban más, se les permitía guardar el dinero extra. Así que, era una gran tentación cobrar más a fin de embolsarse para ellos mismos la riqueza extra. En los tiempos del Nuevo Testamento, los judíos odiaban a los recaudadores de impuestos también porque cobraban los impuestos para el gobierno romano. Puesto que se les veía como tramposos y traidores, eran condenados al ostracismo en la vida judía (Mt 18:17).

Viajar en tiempos antiguos casi siempre era peligroso, como lo ilustra la historia del buen samaritano (Lc 10:30ss). Esto era especialmente cierto para viajeros ricos o comerciantes que llevaban mercancía valiosa. Como resultado, la gente viajaba con frecuencia en grandes grupos. Éstos grupos eran conocidos como caravanas. La gente importante siempre viajaba en grandes caravanas, como lo hizo la reina de Sabá cuando fue a visitar a Salomón (1R 10:2). La caravana usualmente seguía las rutas principales, deteniéndose en la noche en un "mesón". Había muchos mesones en el tiempo de José (Gn 42:27). Estos proporcionaban alojamiento a los viajeros y a sus animales, y también ofrecían comida y agua. Los mesones eran usualmente muy primitivos comparados con nuestros niveles, pero proporcionaban un techo y suelo para dormir. Por lo general, estaban rodeados de paredes para proteger a los viajeros, a sus animales, y su cargamento, de los asaltantes de caminos y de animales salvajes. A uno de esos mesones sencillos el buen samaritano llevó al judío herido (Lc 10:34).

En los días primitivos, los ismaelitas (madianitas) eran los mercaderes más famosos que viajaban largas distancias (Gn 37:28). Más tarde, los amonitas y después los nabateos fueron mercaderes bien conocidos. Los animales que se usaban frecuentemente para

93

transportar su mercancía eran los camellos y los burros, algunas veces trasladaban a los viajeros. Los carros también se usaban a veces (Gn 45:21), pero usualmente era

demasiado difícil realizar largos viajes con carros por caminos llenos de baches. El comercio internacional prosperó en tiempos bíblicos. Este comercio fomentó el desarrollo de buenas rutas. El impuesto que se pagaba por las mercancías también ayudó a la economía de Israel y a otros países.

94

LECCIÓN 21

Related documents