• No results found

La Conmemoración Jubilar Lebaniega se abrió en el Monasterio de Santo Toribio la tarde del domingo 15 de abril, en una solemne celebración de la Eucaristía. Se clausurará el 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, con la presencia del Señor Nuncio de Su Santidad el Papa en España.

Un signo característico y distintivo de la Conmemoración Jubilar es la indulgen- cia plenaria, que ha concedido a nuestra Diócesis de Santander la Penitenciaría

Apostólica de la Santa Sede. En esta carta pastoral hago unas breves reflexiones doctrinales.

La indulgencia, que es “la remisión ante Dios de la pena temporal por los peca- dos, ya perdonados en cuanto a la culpa” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1471), tiene su fundamento en el dogma de la comunión de los santos.

Esta verdad de fe significa que entre todos los fieles -los que ya están en el cielo, los que se purifican de sus culpas en el purgatorio y los que todavía peregrinan en la tierra- existe un vínculo de amor tal y una unidad tan estrecha que los bienes espirituales de unos benefician a todos los demás, a modo de vasos comunicantes. La imagen de la Iglesia como “Cuerpo de Cristo”, ya utilizada en las cartas de San Pablo, ilustra bien este misterio de comunión: así como el bien de un miembro del cuerpo repercute en el bien de todo el pueblo, así también en la Iglesia.

El Señor ha entregado a la Iglesia, con el poder de “atar y desatar”, el de interve- nir en favor de un fiel cristiano para que obtenga, por los méritos de Cristo y de los santos, la remisión de las penas temporales debidas por sus pecados. En uso de este poder, la Iglesia, animando a hacer obras de piedad, de penitencia y de cari- dad, concede indulgencias parciales, que liberan de parte de la pena temporal, o indulgencia plenaria, que libera totalmente de ella. Estas indulgencias pueden lu- crarse u obtenerse en beneficio de la misma persona que realiza las obras de pie- dad, de penitencia y de caridad que se señalen, o aplicarse en beneficio de los fie- les difuntos en vías de purificación, que son también miembros de la Iglesia. Las condiciones para ganar la indulgencia plenaria son las habituales:

- Confesarse sacramentalmente y comulgar, el mismo día o unos días antes o después, y rezar por las intenciones del Papa.

- Peregrinar, comunitaria o individualmente, al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, participando en alguna celebración litúrgica o dedicando un tiempo individual a la oración, recitando el Padrenuestro, el Credo o invocando a Santa María.

CAMPAÑA DE LA DECLARACIÓN DE LA RENTA

Marque la X en la casilla de la Iglesia Católica 4 de mayo de 2012

Nos encontramos de nuevo ante la Campaña de la Declaración del Im- puesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Los creyentes y las per- sonas de buena voluntad, que creen en la gran labor que realiza la Iglesia Católica, tienen la oportunidad de decidir libremente que un porcentaje míni- mo de sus impuestos ( 0, 7 %) se destine a la Iglesia Católica. Esto no supone pagar más impuestos ni una disminución en la devolución, si la declaración re- sulta negativa.

El sistema de asignación tributaria está justificado y resulta correcto en un Estado aconfesional, como el nuestro, ya que respeta la libertad religiosa de todos y, por otra parte, reconoce que la vida religiosa y moral de los ciudadanos creyentes, así como las actividades apostólicas y asistenciales de la Iglesia con- tribuyen al bien espiritual, social y material de los ciudadanos, a la paz y a la prosperidad de la sociedad y, en general, al bien común.

La Iglesia Católica para realizar su misión necesita hoy más que nunca la colaboración activa y responsable de todos sus miembros. Nadie debe extrañarse de que aún ateniéndose a criterios de austeridad, necesite disponer de recursos económicos para poder atender debidamente al culto divino, a las tareas de evangelización, al cumplimiento de numerosas obras de educación y a la promo- ción humana y social que tiene a su cargo. En estos tiempos de grave crisis eco- nómica, la Iglesia está ayudando a muchas personas en paro y que padecen otras necesidades, a través de Cáritas Diocesana, en las parroquias y comunidades re- ligiosas, que en ocasiones se ven desbordadas.

A esta enumeración de tareas y servicios de la Iglesia, conviene añadir la obra importante que realiza en la conservación y promoción del patrimonio de iglesias, capillas y ermitas; la Iglesia es propietaria de un valioso patrimonio, que no es enajenable, y que le cuesta mucho mantenerlo, incluso contando con ayudas de instituciones públicas y privadas, que agradecemos. Todos somos be- neficiarios del patrimonio de la Iglesia.

Con esta carta pastoral hago un año más el llamamiento a todos los cató- licos de la Diócesis de Santander, que peregrina en Cantabria y en el Valle de Mena, pero también a aquellas personas que aprecian y valoran la acción religio- sa, espiritual, cultural, caritativa y social de la Iglesia, para que colaboren al sos-

tenimiento de la Iglesia, poniendo la “X” en la casilla de la Iglesia Católica. Re- cordadlo a vuestro gestor, o a quien rellene el impreso. Espero que vaya en au- mento el número de contribuyentes que marquen la “X” en favor de la Iglesia Católica y confío en la responsabilidad y generosidad de todos. Muchas gracias.

Related documents