En el siglo XIV nos enfrentamos a diferentes culturas en España: la cultura cristiana, la musulmana y la hebraica cuya presencia en la Castilla del siglo XIV es inevitable. El centro de confluencia de estas culturas se sitúa en la Escuela de Traductores de Toledo, donde se puede encontrar la convivencia de las obras de diferentes autores musulmanes, judíos y cristianos como Avicena82, Avempace83,
81 Rodríguez Puértolas, Julio, Juan Ruiz Arcipreste de hita, Madrid, Edaf, 1978, pp. 152-154. 82
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Abentofail84, Abenjaldun85, Averroes86, Maimónides87, etc. El Arcipreste de Hita nace y crece en un territorio hispano-musulmán y bajo la cultura árabe, y se traslada a la Castilla cristiana situándose bajo dicha cultura. Con otras palabras, se forma dentro de este ambiente, un ambiente que desde el punto de vista literario está situado entre dos épocas: una época de los apólogos instructivos y algunas veces gemidos del mester de clerecía y otra del renacimiento desmañado. También por la condición clerical del arcipreste, Juan Ruiz tuvo muchos contactos con gente de diferentes tipos tanto social como culturalmente hablando. Así se pueden observar en su carácter, y en consecuencia, en su famosa obra el Libro de Buen Amor las influencias de dichas culturas. En su libro se encuentran las huellas de tres culturas: por una parte, la cultura oriental a través de su expresión alegre y en primera persona y el uso de las fábulas orientales; por otra parte, la cultura árabe a través de su referencia al destino, a la muerte, a la vida, a las cualidades del amor, al ideal de la belleza femenina, etc., también el uso de los términos y expresiones árabes en algunos episodios y los instrumentos musicales y cantares arábigos; y por último la cultura cristiana medieval, por los textos religiosos cristianos existentes en su obra. También se puede encontrar las huellas de la literatura latina por la inspiración de los textos latinos medievales como Pamphilus.88
A este respecto aludimos a algunas estrofas de la obra. Como ejemplo, en el episodio De cómo el pecador se debe confessar e de quién ha poder de lo absolver (estrofas 1128-1161)89 se puede observar el influjo del cristianismo, donde Juan Ruiz nos habla del tema de los métodos y jurisdicciones confesionales, así mismo las coplas de De quáles armas se debe armar todo aristiano para vencer el diablo, el mundo e la
carne (estrofas 1579-1605)90 son inspiraciones de los catecismos medievales. En Aquí
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Abu Bakr Muhammad ibn Yahya ibn al-Saig ibn Bayyah, Avempace (1080-1139) filósofo, médico, poeta y físico andalusí.
84
Ibn Tufail o Abentofail (1110-1185)médico, filósofo, matemático y poeta de Al-Ándaluz.
85 Ibn Jaldun o Abenjaldun (1332-1406) famoso árabe historiador, sociólogo, filósofo, geógrafo,
economista y estadista musulmán del norte de África.
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Abu l-Walid Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Rushd o Averroes (1126-1198) filósofo y médico andalusí.
87
Maimónides (1138-1204) médico, rabino y teólogo judío de Al- Ándalus.
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Rico, Francisco; Deyermond, Alan: Op. cit., p. 218; Alborg, Juan Luis: Op. cit., p. 233; Gonzálvez Ruiz, Ramón: Op. cit; Peña González, José: Op. cit.
89 Ruiz, Juan: Op. cit., pp. 443-453. 90
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fabla de la<s oras que reza> Don Amor con <garçones golfines> (estrofas 372-387), en
una parte de Enxiemplo de la propiedat quel dinero ha (estrofas 490-512)91 y en Cántica
de los clérigos de Talavera (estrofas 1690-1709)92 se encuentran las huellas de la poesía latina y su influencia en el autor, y en otras como la 118393 aparece una serie de elementos de la cultura de los judíos.
Además de la Escuela de Traductores de Toledo se puede aludir a los sendos núcleos de población judía y musulmana establecidos en Alcalá y su influencia en Juan Ruiz.94
Entre todas estas culturas, la influencia de la cultura islámica ha sido la más polémica. Alan Deyermond en Historia y crítica de la literatura española remite a los artículos de López Baralt y a las argumentaciones de Américo Castro sobre la herencia cultural del poeta. Cree que, a pesar del evidente contacto cotidiano de Arcipreste de Hita con lo musulmán, no se puede observar un influjo coherentemente islámico en su característica ni tampoco una inspiración fundamentalmente islámica en su obra el Libro
de Buen Amor.95
Américo Castro en La realidad histórica de España expone la peculiar actitud de Juan Ruiz de esta manera:
Si el Arcipreste hubiera sido musulmán, la transición continua de uno a otro plano habría acontecido con ingenua sencillez, sin sorpresa ni esfuerzo, siendo cristiano (aunque imbuido de tradición islámica), tenía por fuerza que reflejar el contraste entre la espontaneidad sensible y la reflexión moral. Un escritor cristiano no podía aparecer, en una misma alentada, como pecador y moralista, cosa que el Arcipreste veía y leía acontecer entre musulmanes, para quienes vivir en la carne no significaba necesariamente alejarse del espíritu, ni viceversa. El cristiano medieval no se abstenía de vivir en la carne, pero sabía que era pecado hacerlo, aunque se obstinara en él y lo convirtiese en tema de literatura cómica… Más a este o a otro cristiano no se le ocurrió escribir poemas que incluyeran a la vez lo alegre y lo moralizante; Juan
91 Ibid., pp. 225-231. 92 Ibid., pp. 625-631. 93 Ibid., p. 459.
94 Gonzálvez Ruiz, Ramón: Op. cit. 95
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Ruiz, muy familiarizado con la vida islámica, pudo hacerlo, aunque tendiendo un puente humorístico entre sensualidad y moralidad _con un humorismo suyo, no islámico_. Esta combinación centaurica entre dos modos de vida confunde y desorienta cuando nos acercamos al Arcipreste… Visto en adecuada perspectiva, el Arcipreste deja de parecer cínico o hipócrita; su arte (porque arte es y no abstracta didáctica) consistió en dar sentido cristiano a formas literarias de algunos ascetas islámicos, y es así paralelo al de las construcciones mudéjares tan frecuentes en su tiempo.96
Alborg también señala diferentes aspectos que revelan la influencia de la cultura árabe en el Libro de Buen Amor y entre ellos alude a los personajes moros, a los instrumentos musicales arábigos, al uso de zéjel y al empleo de las palabras de origen árabe en dicha obra.
Esta cultura árabe, fomentada por Alfonso el Sabio, causó unas transformaciones en la literatura. Así que en esta época el mester de clerecía, que había nacido en los comienzos del siglo XIII como un género de poesía se tiñó de estos cambios. Juan Ruiz también perteneció a esta época por el carácter moralizador de su libro, por la doctrina peculiar y por las fábulas orientales, pero con el estilo de mester de juglaría.97
Alborg en otro punto también indica las raíces mudéjares de Juan Ruiz:
Ahora bien: este supuesto que no ve pecado en el ejercicio amoroso sino fuente de todo género de perfecciones y estímulos y puede, por tanto, conciliarse con la piedad, no era un concepto cristiano, sino bebido por Juan Ruiz desde sus raíces mudéjares.98
Otros estudiosos como Lida de Malkiel y Sánchez Albornoz han destacado la influencia árabe en el carácter de Juan Ruiz y en su obra. Lida de Malkiel está de acuerdo con Castro en la teoría de la influencia de la cultura árabe en Juan Ruiz, pero insiste en que dicha influencia se puede observar en los propósitos didácticos del Libro
de Buen Amor y no en la fluida ambigüedad de la obra. Según Malkiel, Juan Ruiz ha
escrito su libro bajo la influencia de la cultura mudéjar, engastando los motivos cristianos dentro de la estructura de la maqamat hispano-hebrea, un género biográfico o
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Castro, Américo, La realidad Histórica de España, Madrid, Porrua, 1975, pp. 378-442.
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Alborg, Juan Luis: Op. cit., pp. 110- 111; Rico, Francisco; Deyermond, Alan: Op. cit., pp. 213- 214.
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autobiográfico de origen semítico, reproducido entre los siglos XII y XIV por los judíos de Cataluña, cuyo propósito es moralizar. Malkiel también atribuye el carácter autobiográfico del Libro a las fuentes orientales expresando la singularidad de este carácter en el ambiente cultural de la España cristiana del siglo XIV.99
A manera de breve conclusión se puede decir que Juan Ruiz integra en su obra elementos culturales del momento, tanto cristiano, como musulmán o hebreo; nos presenta la situación cultural de su época y todos aquellos elementos inspiradores, recogidos de dichas culturas. Además, en algunas partes indica directamente la presencia de los judíos y árabes en su época:
La nota de la carta venié a todos: «Nos, don Carnal, poderoso por la gracia de Dios, a todos los cristianos e moros e judiós:
salut, con muchas carnes siempre, de Nos a vos. (c. 1193)100 Después muchas cantigas fiz de dança e troteras
para judías e moras e para ëntenderas; para ën estrumentes, comunales maneras:
el cantar que non sabes, oilö a cantaderas. (c. 1513)101