3.2 Examples
3.2.1 Examples of MCS Analysis
La etnografía virtual es una perspectiva que presenta variaciones respecto de la etnografía9
tradicional. Con el fin de identificarlas, indagamos en tres áreas temáticas típicas de la etnografía: el viaje y la interacción cara a cara; texto, tecnología y reflexividad y la constitución del objeto etnográfico.
“Tradicionalmente, el registro etnográfico se realiza cuando el investigador viaja al lugar y, en presencia física, se comunica directamente con los participantes de su estudio” (Hine, 2004:58) en este esquema las “comunicaciones mediadas” son vistas como insuficientes. Sin embargo, debido a la expansión de las comunicaciones a nivel global y masividad de las TIC es necesario revisar este presupuesto, porque “es menester estudiar las interacciones mediadas, no desde perspectivas externas o fundamentos apriorísticos, sino en los términos en que estas ocurren” (Hine, 2004:58).
Respecto del viaje, acción de desplazamiento y traslación que da significado a la relación entre el escritor, los lectores del texto y los sujetos de la investigación, “la etnografía en Internet no implica necesariamente moverse de lugar. Pero visitar sitios en la Red tiene como primer propósito vivir la experiencia del usuario (…) Internet permite al etnógrafo sentarse en una oficina, o en su mismo despacho y explorar espacios sociales”, (Hine, 2004:60). En este sentido, respecto de la factibilidad de la investigación se indagará en las publicaciones digitales de los periódicos digitales Clarín y La Nación y se efectuará la registración que deben hacer los usuarios que quieran utilizar los espacios de participación para dejar comentarios. Asimismo obtendremos cuentas en las redes sociales online Twitter y Facebook para “seguir”, en estas plataformas, tanto a los periódicos digitales como a los periodistas seleccionados y a las cuentas tanto de las asambleas como de los usuarios/lectores destacados en el capítulo 1.
La experiencia es otro de los elementos del registro etnográfico, la cual dota de autoridad el relato del investigador. “El etnógrafo no es simplemente un viajero o un observador desvinculado, sino que, hasta cierto punto, es un participante que comparte las preocupaciones, emociones y compromisos de los sujetos de investigación” (Hine, 2004:62). El investigador no se aboca únicamente a observar los fenómenos sino que interactúa con los participantes y los interroga para llegar a tener una idea sobre los diversos aspectos de su vida, tanto desde la acción como desde la observación.
14 La etnografía ha cambiado mucho desde los tiempos en que era empleada por los antropólogos para estudiar y comprender las culturas de lugares distantes, donde estuvo basada en la presencia prolongada en un espacio social determinado. Frente a esto, Internet trasciende el lugar único y con una dinámica y perdurabilidad mucho más difusa. Esta perspectiva resulta muy fiable para el abordaje que se propone desde la EPV, por su estructura flexible y por la posibilidad que ofrece de analizar una multiplicidad de lugares.
En el ciberespacio, el etnógrafo puede observar sin ser visto, actividad que dista de la realizada a pie, donde “está siempre marcado por su diferencia incluso aunque guarde total silencio” (Hine, 2004:63). El riesgo de dedicarse únicamente al fisgoneo que permite investigar en Internet, implica la pérdida de autoridad etnográfica que basa su análisis en el sustento de la participación. Frente a esta disyuntiva y asumiendo los riesgos que implica, nuestra investigación se basa en la observación silenciosa. Puntualmente no se realizaron interacciones con los usuarios/lectores en las redes sociales online, pero si se llevaron a cabo todas y cada una de las prácticas que, desde nuestra perspectiva, creemos que lleva a cabo un usuario/lector. En este punto también reconocemos los peligros de asumir el punto de vista del objeto sin interrogarlos sobre sus representaciones.
En particular, además de la registración en las plataformas, se compartieron las notas utilizando los botones que están en las interfaces de los periódicos digitales y se modificaron los textos preestablecidos que resultan del uso de estos botones. También se realizaron publicaciones en las redes sociales online, para conocer las condiciones de usabilidad tanto de las plataformas como de botones que están en los periódicos digitales. Una aclaración que no se puede dejar pasar es que todas estas prácticas que realizamos desde el lugar del investigador se realizaron en forma privada, pero no porque no se quiere intervenir en el objeto, sino porque fueron realizadas varios meses después de que tuvieron lugar los acontecimientos de los que se ocupa el recorte.
La última de las dificultades está presentada por la imposibilidad de acotar el objeto de estudio a un campo finito y delimitable físicamente. Frente a esto, la etnografía multisituada se presenta como una alternativa viable y posible: “concebida como una exploración por medio de la experiencia interactiva y comprometida de la conectividad, que comporta interesantes innovaciones para el estudio de Internet, ofreciéndonos la posibilidad de diseñar estudios de los enlaces, tan comunes dentro del ciberespacio y a su alrededor, sin obligarnos a preconcebir una noción determinada de 'enlace'” (Hine, 2004: 77).
De esta manera se rompe con la noción de espacialidad en las comunidades y se concentra en los procesos sociales en vez de en los lugares físicos. Por eso, resulta necesario delimitar la investigación en torno a distintos acontecimientos sociales -y el conflicto que se desata- debido a que funcionan como aglutinantes de los procesos de participación online. Esto implica que los procesos tampoco estarán acotados a interfaces específicas -Facebook, Twitter, la plataforma de una ONG o un periódico digital en particular- a razón de que la noción de hipertexto nos obliga a seguir un recorrido que va más allá de los límites de las páginas web. Resulta útil, entonces, recuperar la noción de espacialidad que presenta Christine Hine para interpretar cómo se concibe al espacio de la EPV: “...la espacialidad es algo más que una proximidad física o una distancia. El espacio como localización o como lugar (Appadurai, 1996), puede constituirse como una forma de pensar sobre la
mutua interdependencia y la coherencia compartida de las prácticas situadas, interpretaciones y relatos” (Hine, 2004:129).
En el mismo sentido, Carlos Scolari concibe a las hipermediaciones como una traslación analítica del objeto al proceso, como “la suma de hipertexto más multimedia. La dimensión interactiva está presente en el mismo concepto de hipertexto -para navegar e interactuar- y la digitalización, es una propiedad transversal y basilar de las nuevas formas de comunicación” (2008:113). Estas no remiten a un objeto sino a “procesos de intercambio, producción y consumo simbólico que se desarrollan en un entorno caracterizado por una gran cantidad de sujetos, medios y lenguajes interconectados tecnológicamente de manera reticular entre sí. (…) y a la trama de reenvíos, hibridaciones y contaminaciones que la tecnología digital, al reducir todas las textualidades a una masa de bits permite articular dentro del ecosistema mediático” (Scolari, 2008:113-114).
Textos
A la dimensión dual de Internet (Hine, 2004) podemos sumar el abordaje analítico como texto, es decir, como una cultura conformada discursivamente o como un artefacto cultural que puede ser abordado discursivamente. Las interacciones entre los sujetos ya no se dan cara a cara sino que están mediadas por redes interfaces y se materializan a través de paquetes digitalizados que pueden leerse como textos (imágenes, videos, audios, textos). Sin embargo, nuestro abordaje pone el foco en la centralidad del texto como cara visible de la interactividad virtual.
Asimismo, el análisis de las interacciones como textos presupone que cada texto debe ser analizado en consideración con el contexto en el que se produjo. “En el caso de Internet (...). Es posible aproximarse a autores individuales de páginas web según las interpretaciones y prácticas presentes en sus trabajos”(Hine, 2004: 68). En nuestra investigación, para abordar los tweets de los usuarios/lectores, se tuvo en cuenta la información que estaba disponible en su biografía, esta información, en algunos casos pudo ser cruzada y corroborada por comentarios de otros usuarios/lectores como con información publicada en periódicos digitales.
El análisis de los artículos periodísticos estará sostenido sobre la premisa que reconstruye el abordaje de los productos en la web como textos10 y que responderá a una acción interpretativa-
15 "El uso de Internet se reduce concretamente a un proceso de leer y escribir, y el trabajo del etnógrafo consiste en desarrollar una comprensión de los significados que subyacen a estas prácticas alrededor de los textos” (Hine, 2004:64)
descriptiva11 orientada por el conocimiento contextual del medio; el dominio al cual pertenece el
documento -económico, periodístico, científico, etc.- y el análisis de la información textual y paratextual, las imágenes y el contenido multimedial. Esto nos obliga a reconocer (aunque sea implícitamente) el ámbito de la noticia; el ámbito alcanzado y el implicado; si está introducida en un área temática específica o en una sección habitual; indicar qué actores y qué fuentes forman parte de la noticia y si tiene o no elementos audiovisuales. Sólo a los fines analíticos, serán tratados en forma separada los comentarios de lectores, pero sin anular la ligazón con el artículo que les dio lugar.
Todos los artículos de los periódicos digitales están abiertos a comentarios de lectores, lo que introduce un espacio de participación dialógico -en principio- referido a los tópicos de las notas. Sin embargo, estos mismos contenidos introducidos por los lectores muchas veces remiten a otros sitios web, los cuales se usan con la finalidad de sostener los argumentos. En este punto, empieza a expandirse la estructura de la EPV más allá de los límites impuestos y pretendidos por las empresas periodísticas y sus interfaces.
El abordaje del contenido de los artículos periodísticos, de los comentarios de lectores y de las publicaciones en las redes sociales online, así como de la dimensión dialógica, será desarrollado en el marco de la construcción del objeto de la polémica y la identificación de sus respectivos elementos (Ver capítulo 3).