3.2 Large-Scale User Study on Content Sharing Preferences
3.2.1 Experimental Setup and Dataset Description
Para concluir este apartado dedicado a la convivencia cotidiana de las familias cercanas a la literacidad dominante, apuntaré algunas reflexiones analíticas. El énfasis lo pondré en los dos aspectos que enuncié al final de la sección 3.1.1 Me refiero, por un lado, a la composición de las familias, sus características y problemáticas. Por otro lado, a la dinámica de relación y comunicación que prevalece en su interior, incluyendo algunos aspectos contradictorios.
Las cinco familias colaboradoras de la investigación, a las que en este apartado hicimos referencia, tienen en común estar integradas por madres y padres. Ellas y ellos tienen formación profesional, trabajan, y comparten la responsabilidad de mantener a los hijos y satisfacer sus necesidades físicas y afectivas.
Por lo que cuentan las mamás, se trata de hogares estables en el plano económico y emocional. Cuando surgen problemas, la mayoría de estas familias tiene la iniciativa, los medios y la disposición, de los sujetos involucrados, para solucionarlos. Sus estrategias abarcan desde el buscar la ayuda de un especialista (como un psicólogo infantil, por ejemplo), hasta reflexionar acerca de su propia participación en el conflicto (presente o pasado), tratando de contrarrestarlo. El diálogo es una práctica constante. Se emplea tanto en la resolución de problemas, como en los momentos de convivencia más íntimos. Aquellos en donde padres e hijos comparten momentos de descanso y relajación y pueden hablar acerca de cosas que los inquietan.
Pasando a otro aspecto del análisis, los niños de las familias cercanas a la literacidad dominante, reciben cotidianamente muestras de afecto por parte de diversos miembros de su familia. Al igual que en las familias lejanas de la literacidad dominante, los abuelos y las abuelas son figuras muy importantes en la vida de los niños. Ellos conviven cotidianamente con los chicos. Los cuidan, los llevan de paseo y comparten sus juegos. Sin embargo, a diferencia de las familias lejanas de la literacidad dominante, los abuelos y abuelas de estos núcleos familiares, no sustituyen al padre ausente (o presente, pero con
rala participación). Por el contrario, se suman a la red de cuidados, atención y cariño de la que son objeto los niños.
Esta es la plataforma desde la cual los niños de las familias cercanas a la literacidad dominante cotidianamente manifiestan sus opiniones, son escuchados y tienen iniciativa para comunicarse con otros, tanto chicos como grandes. Teodora, la mamá de Naya (4.6), ha observado que los niños que asisten a Bunko Papalote, son más abiertos y comunicativos que los compañeros de la escuela de su hija: 59
“Se ve la diferencia de los niños del kínder (al que asiste Naya), a los niños de aquí (de Bunko Papalote). Los niños de aquí vienen y te platican: cómo te llamas, y mira que color, ¿me ayudas a pintar? Y así (finge la voz de un niño o niña al poner estos ejemplos). Y en la escuela no, porque conviven pero ellos se encierran en su mundo ahí, ellos solos. Esa es una gran diferencia de, bueno siento que del taller, también.” (E 01 22 dic 07)
Es interesante observar que Teodora relaciona esta característica que ella ha observado en los(as) niños(as) que asisten a Bunko Papalote, con la cercanía de estos(as) con los libros y la lectura:
“Es impresionante lo importante de los niños, cómo su mentalidad se abre, hacia tanto la comunicación, como en la convivencia. No sé, algo así, porque bueno, te platican más, y aunque no te conocen van y se acercan a ti (se refiere a niños que en Bunko se han acercado a hablar con ella). Y yo siento que es parte también de los libros no, de la lectura, que les hace abrir su mentalidad. Porque un niño que no conoce libros y no tiene práctica así, hacia la lectura, pues hasta miedo le da la gente, y si la conoce, pues luego se esconde. Entons (sic) siento que sí es algo muy importante los libros.” (E 01 22 dic 07)
Desde mi punto de vista, hasta ahora, los datos nos indican otra cosa. La seguridad con la que se desenvuelven los niños de las familias cercanas a la literacidad dominante, así como la facilidad para entablar un diálogo con otros, proviene de la manera como son tratados en casa. Los niños están familiarizados con el empleo del lenguaje verbal para comunicar sus necesidades y sus sentimientos, entre muchas otras cosas. El lenguaje escrito, condensado en libros, por ejemplo, forma parte de su realidad cotidiana. Y la lectura de estos, es una más de las actividades que los padres promueven y realizan con sus hijos. De ninguna
59 Sin que ella parezca notarlo, todas sus referencias en la entrevista, aluden a los niños de las familias con elevado
manera es la única, ni la más importante, como veremos en el apartado dedicado a las actividades extraescolares.
Para terminar, quisiera referirme a un aspecto que encuentro interesante. Por lo que nos cuentan los padres de familia, existen conflictos que les son fáciles de identificar y tratar de contrarrestar. Hay otros que no. El desacuerdo en la manera de educar al niño entre padres y abuelos, así como el sentimiento recurrente de frustración y malestar en un jovencito, están en la categoría de problemas visibles y para los cuales es necesario buscar una solución. Sin embargo, asuntos como el de la desobediencia sistemática de los hijos, o el sobrepeso de alguno de los miembros de la familia nuclear, parecieran no entrar en la misma categoría.
El primero de estos asuntos, es catalogado por Gladis mamá, como un problema que la inquieta y genera una dinámica familiar desgastante. Como quedará más claro en los apartados 3.2.2 y 3.3.2 la desobediencia de Gladis (5.2) está relacionada con el hábito de hacer sólo las cosas que le gustan. Lo que Gladis hija conceptualiza como “desagradable” (ya sea la acción de sentarse a comer, la de cambiarse de ropa para ir a la clase de jazz, o la de sentarse al lado de una niña que no conoce y que es físicamente distinta a ella), simplemente lo rechaza: no come, no se cambia de ropa, no se relaciona con otros diferentes.
Por el contrario, el tema del sobrepeso de la mamá y el hijo, es completamente silenciado por la familia. Se trata de una condición corporal muy evidente, que tiene implicaciones graves para su salud física y emocional. Ellos lo saben. Y están al tanto también que el origen de este problema es la calidad y la cantidad de los alimentos que comen. Sin embargo, por mucho tiempo emplearon estrategias poco eficaces para lidiar con la situación y se dieron por vencidos. Sin duda en el hábito de llevar cierta dieta, están involucrados fuertes componentes psicológicos y emocionales. Sin embargo, existe también un componente social que opera en el sentido de no considerar necesario dejar de hacer algo que resulta placentero. Esto, que pareciera una nimiedad, Pérez Gómez (2000:115) lo identifica como una tendencia que preside “los procesos de socialización en
la época posmoderna”. Y se refiere a este componente social como la “mitificación del placer y la pulsión como criterios incuestionables del comportamiento correcto”. En los términos en que he contextualizado el presente estudio, podemos decir que el modelo civilizatorio impulsado por la globalización hegemónica (Sousa Santos, 2001), también convierte el placer y la satisfacción del deseo, en un modo de vida y de conducta incuestionable (Pérez Gómez, 2000).
Volviendo a los ejemplos de los que hablaba en los dos casos, por diferentes que sean, está presente la misma problemática: considerar como Nora l seguir compulsivamente lo que resulta agradable o placentero, en función de la familiaridad que se tiene con ello. Gladis hija, sólo quiere llevar a cabo aquellas actividades que le gustan y relacionarse con de amigas que conoce. La familia de Basilio lleva una dieta completamente inadecuada para su salud, pero se trata de los alimentos que les gustan.
En ambos casos también, esta problemática no parece merecer el estatus de problema grave que necesita ser contrarrestado o corregido. En los dos eventos existe la percepción de que se trata de cuestiones que cambiarán ocasionalmente, por sí mismas (sin hacer nada al respecto), con el paso del tiempo. Situación poco probable, si consideramos que la familiaridad con algo, es el punto de partida para que se convierta en natural. Y si algo es natural, ¿cuál es el sentido de cambiarlo?
El punto a donde quiero llegar, es a que este mecanismo de transmutación de algo no necesariamente constructivo, en algo “natural”, ocurre fácilmente en otros aspectos de la convivencia social, como por ejemplo, la actitud prejuiciosa o excluyente a partir de la cual podemos relacionarnos con los otros, en especial, con los que consideramos diferentes. Más adelante, en el apartado dedicado a las actividades extraescolares, el caso de Gladis nos brindará la oportunidad de entender con más claridad a qué me refiero. Recordemos por ahora, que uno de los puntos centrales de esta investigación es la convivencia entre familias lejanas y cercanas a la literacidad dominante, a partir de su participación conjunta en Bunko Papalote.