4.2 Scale Development Procedure
4.2.4 Step 4: Finalising the Scale
4.2.4.3 Confirmatory Sample
4.2.4.4.4 Factor invariance test
Lo que aprendí en este curso es que todo reside en estar a favor o en contra, y en rebatir un argumento con otro.
En ciencias de la administración se alienta a los estudiantes a incluir ejemplos de su propia experiencia, y se centran menos en la teoría expuesta en el libro de texto que en otras materias.
Este año hice cursos de inglés, teatro y español, y el tipo de redacción utilizado es completamente distinto en cada caso.
Uno de los problemas más difíciles de superar, en cuanto estudiante universitario, es el abordaje de la gran variedad de trabajos escritos asignados a lo largo de la carrera. Cuando se habla de la redacción universitaria normalmente se piensa en "cómo escribir un ensayo". Sin embargo, el ensayo tradicional no es sino uno de los muchos tipos de redacción que se exigirán durante los estudios. También será preciso escribir informes,enfocar la asignatura desde un determinado punto de vista -por ejemplo, en un estilo periodístico o para un público de profesionales-, hacer un resumen, evaluar una investigación, escribir un comentario, criticar un libro o un artículo. En este capítulo recordaremos algunos tipos de redacción requeridos a los estudiantes, esperando que esto les permita reflexionar sobre los trabajos académicos que han debido completar hasta la fecha. Los distintos estilos de escritura necesitan de enfoques diferentes. Por lo tanto, antes de
que pueda completar una redacción satisfactoriamente, tendrá que hallar métodos para desentrañar lo que ese trabajo probablemente implique.
Maneras de escribir
Cuando se escribe en una forma que resulta familiar, generalmente se atraviesa el proceso de averiguar lo que se debe hacer sin siquiera pensarlo. Ya nos referimos al tema en el capítulo 1. Un buen ejemplo de ello es la redacción epistolar. Casi todos hemos enviado cartas en algún momento de nuestra vida. Si se escribe a un amigo, las palabras fluyen fácilmente, pero si es preciso enviarle una carta de condolencias, entonces habrá que pensar con detenimiento no sólo en el lenguaje a emplear, sino en lo que se desea comunicarle. Es muy posible que sepamos cómo reaccionará nuestro amigo ante la lectura de la carta. Pero no siempre es el caso. A veces hay que presentar una solicitud de empleo, elevar una queja al consejo municipal o al gerente del banco por un descubierto injustificado. Cada tipo de escritura será diferente, pero no es fácil discernir en qué reside tal diferencia o, lo que es más importante, identificar las nuevas estrategias que deben adoptarse cuando se redacta en otro estilo. Toda vez que escribimos lo hacemos, a menudo inconscientemente, pensando en nuestros lectores. Nos apoyamos en un vastísimo vocabulario para expresar cuanto queremos comunicar a la persona, real o imaginaria, que va a leer nuestro escrito. A veces "las reglas básicas" de la buena redacción parecen muy claras y explícitas. En otras circunstancias nos esforzamos, sin embargo, por desentrañar cuál podría ser la manera correcta de usar el lenguaje.
Diferentes perspectivas
Escribir de maneras diversas para distintos fines no sólo implica el uso de otro léxico, sino también el ordenamiento de las ideas en oraciones y párrafos con el objeto de comunicar al lector cada mensaje que deseamos transmitirle. En la univer-
sidad, el estilo lo determinará el título del trabajo encomendado en la disciplina o materia que estamos cursando. Pensar en términos de "campos de estudio" y no de disciplinas o materias nos permite reflexionar con más claridad sobre los diversos requisitos que nos impone cada asignatura. Las tradicionales disciplinas académicas están definidas hoy con menos precisión que en el pasado; así pues, es difícil decir específicamente cómo se espera que el alumno escriba, por ejemplo, en historia, lengua y literatura o psicología. Ello dependerá, en gran parte, de la orientación del curso y del programa de grado que se esté siguiendo. Digamos que es posible estudiar las cuestiones relativas al medio ambiente desde una perspectiva geográfica, social, cultural o biológica, según el curso o la unidad especial que se haya emprendido. La manera como el lector debería escribir sobre tales asuntos no está subordinada a la asignatura "estudios acerca del medio ambiente", sino a la orientación particular del curso y de los profesores que la concibieron. En el primer semestre en la universidad, se le pidió a una estudiante que completara los siguientes trabajos escritos, tomados de un programa de grado de lengua y literatura:
•
Elija una imagen y analícela desde el punto de vista semiótico, explicando los posibles significados denotativos y connotativos, y mostrando qué características concretas de la imagen son aplicables a esos significados.•
Escriba un ensayo de aproximadamente 1500 palabras acerca de una obra teatral representada actualmente en Londres, basándose en las perspectivas aportadas en el curso.•
Escriba un análisis detallado de la lectura de uno de los poemas de la antología, mostrando cómo esa lectura está influida por uno de los siguientes factores: la raza, la clase y el sexo al que usted pertenece, así como su educación.•
Elija una novela que haya estudiado en clase y, usando uno o dos textos críticos, analice cómo la novela que eligió ha sido interpretada por otro crítico.Si bien todos los trabajos pertenecían a la carrera de lengua y literatura, la estudiante tuvo que abordar cada uno de ellos de modo diferente, remitiéndose a distintas fuentes y efectuando distintos tipos de análisis. En el primero, se le pidió
analizar una imagen (posiblemente un anuncio publicitario); por tanto, era preciso incorporar a la redacción un léxico nuevo y complejo, y utilizarlo a fin de desplazarse de la imagen a la interpretación que ella hacía de esta y viceversa (ya nos referimos al empleo de nueva terminología en el capítulo 2). En el segundo, se le requirió que escribiera un ensayo, aunque, de hecho, tuvo que redactar algo más parecido a una reseña teatral. En el tercero, se vio obligada a incorporar algunas de sus propias experiencias y, en el último, si bien podía elegir la novela, lo importante, para su análisis, eran las fuentes secundarias de consulta. Cada uno de los trabajos exigía considerar el área de conocimiento -la novela, el poema, la pieza teatral y la imagen visual- de una forma y desde una perspectiva específicas. Si el lector está siguiendo cursos de índole profesional o vocacional, tales como estudios comerciales, asistencia social o pedagogía, a menudo se le pedirá que escriba desde un punto de vista muy concreto; por ejemplo, la redacción de un informe administrativo o la relación entre la teoría y la práctica profesional.