3.3 Real Data Example
4.2.5 False Discovery Rate (FDR) Estimation
Dándose cuenta de la oportunidad para el cambio que es ser capaces de re- sistir a un desastre, este puede brindar a una comunidad, mas de 50 lideres re- presentando 25 organizaciones indígenas y de base participaron en un encuentro de tres días para compartir y aprender3juntos titulado «El papel y el poder de las
organizaciones de base e indígenas de grupos de mujeres en la reducción del riesgo de desastre (RRD)».
Representando colectivamente a mas de 30.000 personas residentes en co- munidades proclives a los desastres, los grupos de mujeres de 10 países Latinoa- mericanos y Caribeños4, crearon recomendaciones tras analizar entre cinco y vein-
ticinco años de experiencia trabajando en comunidades proclives al desastre. A modo de conclusión, lanzaron una plataforma de redes regional para publicitar las buenas prácticas de las mujeres y asegurar su representación publica en las políti- cas y tomas de decisiones relacionadas con el desastre.
El evento se basó en el amplio conocimiento y las destrezas que las mujeres adquirieron al enfrentarse con las consecuencias, a corto y a largo plazo, de las inundaciones, sequías, huracanes, tormentas tropicales, heladas, terremotos y ero- sión de los recursos naturales como resultado del cambio climático. El seminario aglutinó a mujeres viviendo en situaciones muy diversas; desde comunidades cos- teras aisladas y/o marginalizadas por el gobierno debido a la geografía y a la iden- tidad cultural y étnica, a comunidades urbanas y semi-urbanas viviendo en asen- tamientos informales con servicios básicos muy limitados. Explicando y debatiendo sus diferentes enfoques para recuperarse o reducir su vulnerabilidad al daño producido por un desastre natural, la degradación medioambiental o el cambio climático, las participantes demostraron poseer una gran riqueza de co- nocimientos y experiencia incluyendo:
a. Capacidad de respuesta inmediata, recuperación y reconstrucción:
• La creación de cocinas comunitarias y la distribución de emergencia de ví- veres y enseres.
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3GROOTS International, apoyado por el Pro-Vention Consortium, facilitó a estos expertos locales en
un taller «pre-forum». La Fundacion Guatemala, organizo a lideres de base para participar, se ocupo de la lo- gistica local con ayuda del centro de entrenamiento de Antigua de la Agencia Española de Cooperacion In- ternacional.
4Los países participantes incluyeron a: Argentina, Brasil, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras,
• Difusión de información relativa a las opciones y programas de ayuda gu- bernamental a las que las personas afectadas tengan derecho (a través de emisoras de radio populares y de encuentros públicos) y tomando la delan- tera en lo relativo a la construcción de viviendas resistentes a las catástrofes, duraderas y que favorezcan el desarrollo de la comunidad.
b. A través de la practica de la planificación y la construcción de edificios re- sistentes, las mujeres asumen riesgos, planifican e investigan, llamando la atención de toda la comunidad sobre asuntos que permiten establecer planes de actuación en caso de emergencia.
c. Desarrollan comunidades menos vulnerables al desastre vía: almacena- miento de agua de lluvia y refuerzo de presas de río.
d. Evitan que los alimentos que produce la comunidad supongan un riesgo para la salud de todos, utilizando prácticas agrícolas de producción orgánicas, ro- tando las cosechas, usando semillas locales, usando herramientas y bancos de se- millas en común en las comunidades indígenas.
e. Observan los cambios climatológicos.
La mayoría de las participantes representaban a comunidades pobres, lo que evidenciaba la necesidad de crear planes de desarrollo que animen a la participación pública de las mujeres, evitando que su voz quede restringida al ámbito del hogar. Dichos planes deben además, facilitar un desarrollo sostenible capaz de minimizar los riesgos en lo tocante a la vivienda, la agricultura, las infraestructuras y demás.
El enorme potencial que habita en en la habilidad de las mujeres de los mo- vimientos de base para utilizar sus grupos y redes de apoyo, que sirve como pla- taforma para la recolección y comunicación de información, y la planificación asociada a los intentos por minimizar los riesgos de desastre, al igual que a lo que se refiere a otros derechos, como el derecho a la tierra, la vivienda y otros recur- sos. Aunque las participantes eran conscientes de que deberían desarrollar otras capacidades para maximizar su grado de involucración (previsión de peligros, pla- nificación de riesgos), comprendieron, también, que representar dicho papel, po- dría legitimar públicamente a los grupos de mujeres y promover la igualdad cul- tural y de género al reducir la subordinación de éstas a las decisiones fruto de los procesos de deliberación exclusivamente masculinos.
Decididas a llevar más allá su trabajo en la prevención de desastres, las muje- res de los movimientos de base exigieron programas de desarrollo, mitigación de las consecuencias de un desastre e inversiones que:
1. Apoyen la transmisión y fortalecimiento de los conocimientos y prácticas indígenas que han demostrado ser de importancia vital para la supervivencia de las comunidades.
2. Difundan rápida y efectiva de prácticas implementadas por programas educativos de movimientos de base que faciliten que mujeres en grupos más avan- zados puedan transmitir su saber, hacer y conocimientos.
3. Financien directamente a los grupos y redes de apoyo de movimientos de mujeres de base para que puedan redactar informes, estudiar las comunidades, en-
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marcar, reconocer y priorizar los riesgos y crear directorios para asistirlas y cola- borar con los actores principales para reducir los riesgos en sus comunidades.
4. Creen sistemas de comunicación culturalmente accesibles para la comuni- dad (como radios populares y redes) que lleguen hasta los grupos rurales e indí- genas, en idiomas indígenas.
Algunos ejemplos de PRR de movimientos de mujeres:
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Unión de Cooperativa «Las Brumas» (Nicaragua):
La Unión de Cooperativas Las Brumas, en Nicaragua, consiste en 20 cooperativas que representan a más de 1200 mujeres granjeras de 45 comunidades y 10 municipalidades en Jinotega. Fundada en 1991, la cooperativa trabaja con métodos orgánicos de producción de café, flores con fines orna- mentales, pesticidas orgánicos y otros productos básicos relacionados con la alimentación. Todo ello en medio de una guerra civil, de inundaciones y de una degradación medioambiental evidente por momentos. Las Brumas está federada en una Unión de cooperativas y ha creado comités para asegu- rar el acceso a la propiedad de la tierra de las mujeres. Denuncia la degradación medioambiental y crea campañas para la preservación del suelo y la reforestación, ademas de colaborar con los servicios locales de emergencias a través de su Comité de respuesta a situaciones de emergencia. La coopera- tiva da prioridad a la adquisición de conocimientos y habilidades a través de su estructura, que faci- lita la transmisión de éstos así como el fomento del liderazgo.
La Cooperativa apoya, en la actualidad, una propuesta de ley presentada por la Asamblea Nacional en Noviembre de 2007 para la creación de un fondo para la Compra de Tierra y la Igualdad de Gé- nero. La propuesta consiste en la compra de tierra con un capital inicial cedido por el Estado, gene- rado a través de cooperación, donaciones y financiación multilateral, que beneficiará a las cabeza de familia. Las mujeres adquirirán la tierra a través de un crédito de 10 a 15 años, a un interés anual no superior al 5%. Podrán comprar entre 1 y 5 acres de terreno, dependiendo de su capacidad finan- ciera. Las mujeres del medio rural disfrutarán de un subsidio especial que les permitirá comenzar el trabajo agrícola inmediatamente después de recibir el subsidio.
Las Brumas está aprovechando la ocasión de la próxima celebración de elecciones en octubre, apo- yando a varios candidatos de los que espera un apoyo al proyecto de ley. Si llegado el momento no es ese el caso, Las Brumas retirará su apoyo a las candidaturas, y con 1200 mujeres granjeras afilia- das, su fuerza está en su número.
El Comité de Emergencia Garifuna (Honduras):
El Comité de Emergencia se formó en 1998, tras el paso del Huracán Mitch, cuando esta comuni- dad aislada se vió forzada a organizar su propio rescate y actividades de apoyo, al tardar las agencias nacionales e internacionales tres días en llegar hasta ella.
El Comité organizó comités de comunidades de 16 comunidades Garifuna, visita a colegios, iglesias y centros comunitarios para crear espacios seguros para familias desplazadas, y desvelar las zonas mas vul- nerables e inseguras en las comunidades. Realizaron este esfuerzo al constatar que en Santa Rosa de Aguán, siempre existiría el riesgo de sufrir inundaciones y huracanes. Para promover la inmediata puesta en marcha de los medios de vida, se establecieron bancos de apeos de labranza comunitarios, y lucharon por conseguir títulos de propiedad sobre terrenos y viviendas para los residentes afectados. En los últi- mos siete años han luchado por la reconstrucción de viviendas, negociando con el gobierno local la ad- quisición de elementos adicionales de construcción, y han conseguido realojar a 200 familias en casas en un terreno más elevado en Santa Rosa de Aguán. El Comité también trabaja a largo plazo, centrándose en la reforestación, la preservación de la identidad cultural, organizando a la juventud e incrementando la manutención procesando yuca, almacenando alimentos y creando bancos de semillas indígenas.
A MODO DE CONCLUSIÓN
Las mujeres se enfrentan a la discriminación en los ámbitos de la tierra y la vivienda. Sin el acceso al control sobre y los beneficios que derivan del binomio tierra y vivienda, las mujeres se encuentran en desventaja siendo incapaces de re- conocer otros derechos humanos que les corresponden. Demasiado a menudo, no pueden satisfacer sus necesidades más básicas ni las de sus familias. El derecho a la tierra y a la vivienda se reconoce como un derecho de las mujeres en todo el mundo, pero leyes, prácticas culturales y tradiciones continúan denegándoselos.
En América Latina, las leyes que reconocen a las mujeres sus derechos a la tie- rra y a la vivienda, resultan a menudo insuficientes a la hora de señalar las causas del problema, y frecuentemente se las ignora de facto. En muchos casos, son le- yes poco ambiciosas que no van lo suficientemente lejos para proteger los dere- chos de las mujeres. Tierra y vivienda proporcionan seguridad económica y per- sonal, especialmente de cara a los cada vez más frecuentes desastres naturales. Por lo tanto, es vital que las mujeres tengan acceso, controlen y se beneficien de la tie- rra; ello contribuirá a minimizar los riesgos inherentes al desplazamiento y pér- dida de la vivienda, los terrenos y los medios de vida a los que, las mujeres particu- larmente, se enfrentan trás un desastre natural. Las estrategias para reducir riesgos que las mujeres han desarrollado en Latinoamérica se focalizan en asegurar su ac-
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Mujeres Indígenas de Guatemala (Guatemala):
Los grupos de mujeres indígenas y de ascendencia africana insisten en el respeto al acerbo cultural y el sistema de valores, como piedra de toque de la comunidad en sus prácticas de reducción de riesgo y creación de programas de resistencia.
Las participantes indígenas guatemaltecas de diversas comunidades procedentes de todo el país, pre- sentaron una serie amplia de buenas prácticas para combatir la pobreza y la discriminación, mediante el empoderamiento de las comunidades proclives a sufrir desastres. Entre algunos de los ejemplos mas creativos figuraron:
1. Grupos de mujeres indígenas que crearon redes para que las mujeres pudieran asegurarse la tierra y la vivienda trás las pérdidas y desplazamientos como consecuencia de la guerra civil.
(Comité de Mujeres Fe y Esperanza):
2. Redes regionales de grupos de productores que organizan y administran a grupos de productores
de artesanías, asegurando así el acceso al mercado de 125 comunidades mayas. (Ak’Tenamit);
3. Redes regionales centradas en preservar el medioambiente (mediante la limpieza de ríos y la re- forestación) que son vitales para asegurar el abastecimiento de alimentos, la generación de capital y
que además pone en contacto a las mujeres con los mercados internacionales. (Red de Pescadores de
Livingston);
4. Redes nacionales medioambientales que transfieren anualmente grandes cantidades de dinero a múltiples grupos de movimientos de mujeres de base para hacer factible la implementación de pro- yectos de administración y protección medioambientales dirigidos a la educación, la recolección de
ceso y control sobre la tierra. Las estrategias se centran principalmente en la or- ganización y el trabajo en red, ya que, trabajando juntas y en red, las mujeres tie- nen más éxito a la hora de reclamar sus derechos y protegerlos.
La organización permite el aprendizaje mutuo y el aumento de las capacida- des de construcción comunitarias, que son cruciales para compartir información y posibilitar cambios en las propias comunidades.
Las mujeres enfrentan enormes obstáculos para ganar y mantener tierra y vi- vienda. Costumbres, formas tradicionales de organización de la familia y la so- ciedad, incluso las leyes, están influenciadas y atrincheradas en la discriminación. En muchas ocasiones, las mujeres no creen merecer poseer la tierra o tener dere- cho a disfrutar de sus beneficios, y sin embargo, tierra y vivienda juegan un papel fundamental en las vidas de las mujeres, ofreciendo seguridad personal, econó- mica y social. Esto es válido para Latinoamérica y para el resto del mundo. Las es- trategias de reducción de riesgo de desastres mencionados en este texto, que las mujeres de los movimientos de base latinoamericanos llevan a cabo, demuestran que no están meramente a la espera de que cambie su suerte. Están utilizando la cada vez mayor importancia de los conocimientos sobre reducción del riesgo de desastres para avanzar posiciones en lo tocante a la propiedad de la tierra y la vi- vienda mediante el desarrollo e implementación de estrategias innovativas que ha- cen posible compartir conocimientos, involucrar a otros actores sociales, y au- mento progresivo de su poder. Es de suma importancia que estos avances obtengan reconocimiento y apoyo.
Las mujeres de los movimientos de base no son simplemente víctimas de un sistema discriminatorio que impide que accedan a la tierra y su control. Ellas es- tán a la vanguardia de los cambios, buscando y encontrando oportunidades: or- ganizándose colectivamente y tratando de llevar a cabo buenas prácticas y avan- ces para mejorar sus vidas y las de sus comunidades.
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1. INTRODUCCIÓN
La mayor parte de los estudios que han contribuido a la creación de Estrate- gias Nacionales de Reducción de la Pobreza en el África Occidental francófona muestran que la pobreza continúa estando feminizada. En algunos estudios loca- les, las mujeres entrevistadas apuntan precisamente a la denominada «feminiza- ción de la pobreza» que establece un vínculo directo entre la situación mencio- nada de las mujeres y su falta de autonomía.
No obstante, junto a esta feminización, en muchos de estos países asolados por la pobreza, podemos decir que es mayoritariamente rural. En Burkina Faso, más de la mitad de los hogares viven por debajo de la línea de la pobreza, desta- cando que el 80% de la población de la región vive en aldeas, y su economía está dominada por la agricultura o actividades asociadas a productos relacionados.
Las soluciones defendidas para la lucha contra la pobreza en las estrategias na- cionales pusieron más énfasis en la creación de riqueza. Sin embargo, la cuestión fundamental que aquí se presenta es la de si la situación actual de las mujeres ru- rales en países pobres puede crear riqueza. La creación de riqueza, si bien apro- piada, debe considerar el estatus de la mujer en una sociedad donde la multidi- mensional inequidad de género y la discriminación están muy enraizadas. Aunque el acceso a la tierra agrícola confiere beneficios directos como son ingresos, esta-
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