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4. Research findings

4.1 Adjustment Issues

4.1.3 Finding 2a: The adjustment issue content

responder, comprometerse ante algo o alguien, y no solo se remite a los actos o sus consecuencias, sino a la totalidad del ser, es decir, a dar una respuesta personal al propio proyecto de vida. En el ámbito de la ciudadanía, ser responsable implica asumir un compromiso con otros seres humanos, en donde se haga manifiesta la respuesta personal que contempla tanto el beneficio propio como el común, dentro de un contexto cultural y social específico, que genera ciertas necesidades y exige el cumplimiento de diversas normas que favorecen la convivencia y coadyuvan al desarrollo tanto individual como comunitario.

La sensibilidad a la realidad social resulta un elemento indispensable para la formación ciudadana, que considera tanto el conocimiento de los factores que componen esa realidad, desde un punto de vista tanto local como global, y el modo en el que interactúan, como la comprensión del papel que cada individuo desempeña dentro de ese escenario, según señala Martín (2002), de modo que en el respeto se simiente la auténtica convivencia y el desarrollo sostenible de las personas.

2.2.4.4.5 Solidaridad y espíritu de servicio

La conciencia de la problemática social a nivel global, como es la miseria, el hambre, la desigualdad, la guerra, la contaminación, la marginación, etc., hace fundamental la exigencia ética del valor solidaridad, el cual se encuentra muy ligado al de la justicia, complementándose. De acuerdo con Gil (2001), la solidaridad es una forma de sentir que determina la manera en la que el hombre contempla su realidad personal y social, es un sentirse afectado e involucrado ante el sufrimiento o las necesidades no cubiertas de otros.

La finalidad de la solidaridad es, necesariamente, buscar y lograr el bien común y un entendimiento, partiendo del reconocimiento de que todos los seres humanos poseemos un conjunto de características comunes que nos conducen a necesidades comunes, las cuales pueden ser comprendidas y valoradas en toda su extensión por cualquier persona; ser solidario es ofrecer una respuesta a ese reconocimiento, como producto del

convencimiento de que el prójimo tiene derecho a satisfacer esas necesidades y a conservar todas las características de su dignidad humana, para lo cual se requiere de un espíritu de servicio, es decir, de un sentido y disposición para ofrecer a otros bienestar.

La solidaridad, como sentimiento y actitud, favorece el cambio social orientado hacia la mejora de las condiciones de vida de las comunidades, a la conservación del medio ambiente y a la construcción de una sociedad más justa y pacífica.

2.2.4.4.6 Espíritu de superación

De acuerdo con Martín (2002), esta actitud surge tras la reflexión personal sobre el estado en el que se está actualmente y el que se considera ideal, con el objeto de realizar cambios para mejorar su plan de vida, definiendo metas por alcanzar, en los diversos aspectos de la vida. Desde el punto de vista académico, supone el mantener como reto el

logro de aprendizajes de tipo epistemológico, conductual y cognitivo y no únicamente la obtención de calificaciones elevadas; implica entonces, un interés y una motivación personal hacia la mejora del propio ser en forma integral y una actitud abierta hacia la retroalimentación por parte de compañeros, profesores, padres de familia y otros actores educativos.

2.2.4.4.7 Cultura de trabajo y de exigencia

Esta actitud está fuertemente vinculada con el concepto de calidad integral de Lepeley (2001) que señala que “la calidad es el resultado de un proceso desarrollado por personas para satisfacer necesidades” (P. 11), ya sea propia o de otras personas, quienes evalúan y determinan el nivel de calidad obtenido.

Aplicado al ámbito laboral, de acuerdo con Martín (2002), esta actitud consiste en alcanzar una elevada productividad mediante una organización y planificación adecuadas, lo cual implica realizar una serie de actividades disciplinadas, productivas y con un fin previamente establecido, que en el sector académico queda señalado por los objetivos formativos e informativos de los cursos, en donde están descritas las intenciones

educativas, razón por la cual el profesor juega un papel fundamental para el fomento de la cultura de trabajo, siendo éste quien determina el nivel de exigencia y de calidad del trabajo que se desarrolla y de los aprendizajes que se obtienen, motivando al alumno para que realice un esfuerzo constante, sea capaz de enfrentar los obstáculos que se le presentan, dé lo mejor de sí mismo y obtenga resultados que sean satisfactorios, de donde es posible dar reconocimiento a la importancia del trabajo desarrollado y su repercusión, tanto a nivel personal como grupal.

2.2.4.4.8 Trabajo colaborativo

Dentro del modelo educativo del Tecnológico de Monterrey, según señala Martín (2002), se han seleccionado una serie de estrategias didácticas de tipo constructivista, cuyo objetivo es centrar el aprendizaje en el alumno, lo cual constituye la base sobre la cual se seleccionaron las metodologías y técnicas didácticas que se utilizan, debiendo existir cinco elementos: la interdependencia positiva, la responsabilidad individual, las habilidades sociales, la interacción entre los miembros del grupo y la reflexión del grupo sobre el proceso.

El trabajo colaborativo es importante para consolidar el aprendizaje del alumno y fomentar su desarrollo como ser social, particularmente si tomamos en cuenta que se desenvuelve en un ambiente posmoderno, en donde se enfatiza el aspecto de la relación con los demás

Del éxito que se consiga en la formación de personas que sean capaces de trabajar en forma colaborativa, dependerá la capacidad del individuo y del grupo al cual pertenece para ser solidarios, valor que resulta indispensable dentro de un ambiente en donde se han deteriorado las relaciones sociales, según explica Martín (2002), como producto de la polarización y de la discriminación, problemática que se más hace evidente con la intervención de los medios de comunicación. Este mismo autor indica que, para el Tecnológico de Monterrey, la solidaridad constituye el elemento más importante a considerar en la formación del alumnado, dado que está inserta en todas las actividades y procesos educativos.

Por otra parte, el trabajo colaborativo permite a los estudiantes desarrollar habilidades y actitudes cívicas, indispensables para la formación del individuo como ciudadano, tales como la comunicación efectiva, el conocimiento y respeto a los demás, la

tolerancia, la toma de decisiones de manera colectiva y el compromiso mutuo y “constituye a la vez un medio adecuado para fomentar hábitos éticos de comportamiento” (Martín, 2002, p. 46).

2.2.4.4.9 Evaluación de los cambios y adaptación inteligente a ellos