Consideramos que para poder enseñar fútbol debemos tener un conoci- miento profundo de cuáles son sus características, finalidad y objetivos; y no sólo del fútbol de alto nivel sino del fútbol que, en cada etapa de su desarrollo juega el niño, porque evidentemente el fútbol de alevines no es el mismo fútbol que el de los profesionales. Aun teniendo características similares, la utiliza- ción que cada jugador hace de los posibles recursos son completamente dife- rentes, y esto depende en gran medida de las capacidades del sujeto, del indi- viduo que juega. Es por ello que pensamos que para enseñar fútbol debemos tener también un conocimiento profundo del sujeto a quien estamos entrenan- do o enseñando. Un conocimiento de sus capacidades físicas, emocionales, cognitivas y de aprendizaje será imprescindible.
A partir del conocimiento profundo del contenido a enseñar y del sujeto que aprende, nos queda la labor de definir una metodología de enseñanza: por dónde empezar, con qué contenidos, en qué fases vamos a dividir el pro- ceso, cómo expondremos esos contenidos a los alumnos, etc.
El proceso de enseñanza del fútbol debe tener como contenido central el propio juego y sus características fundamentales, es decir, la interacción entre los dos equipos. El proceso debe partir del análisis del juego, de definir los problemas que se le presentan al jugador y al equipo en cada momento de su desarrollo deportivo. El proceso de enseñanza no puede ser cerrado y prede- finido, sino que debe iniciarse a partir de las necesidades que tiene un jugador o un equipo, por eso un aspecto clave del buen enseñante es su capacidad de observación y análisis.
CAPÍTULO V
Esquema 1. Elementos de análisis para la enseñanza del fútbol.
Rendimiento
individual
Técnicamente individual Mesoestructura Microestructura MacroestructuraAnálisis del juego
ENSEÑANZA DEL FÚTBOL
Análisis del jugador
Finalidad del juego
Finalidad del equipo
Rendimiento
colectivo
Una vez definidas las características del juego, se plantearán los objetivos del proceso de enseñanza en cada fase o momento, y a partir de la definición de los objetivos se plantearán las tareas que darán lugar a la sesión.
LA ENSEÑANZA DEL FÚTBOL
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2. ¿Q
UÉ Y CÓMO DEBEMOS ENSEÑAR?
El fútbol se encuadra dentro de un grupo de deportes denominados Juegos Deportivos Colectivos (JDC). Estos juegos comparten las características de ser modalidades deportivas de cooperación-oposición en las cuales las acciones del juego son el resultado de las acciones entre los participantes, que se desa- rrollan en un espacio común a los dos equipos y cuya participación es simultá- nea.
Por lo tanto, en el fútbol todas las acciones que se desarrollen dentro del juego van a estar determinadas por los jugadores del mismo equipo y por los adversarios. El jugador, antes de llevar a cabo una acción técnica, ha de saber decidir qué técnica tiene que aplicar ante una determinada situación del jue- go. En resumen, antes de saber «cómo hacer» ha de aprender a decidir «qué hacer». Al hablar de «qué hacer» nos estamos acercando al término de tácti- ca. Desde este momento entramos en contradicción con las metodologías de enseñanza predominantes hasta este momento, en donde el elemento funda- mental y básico en la configuración y desenvolvimiento de la acción del juego en los deportes colectivos estaba constituido por la técnica. Cuando aborda- mos la técnica en la enseñanza de los JDC sin tener en cuenta los requisitos
Esquema 2. La didáctica del fútbol.
DIDÁCTICA DEL FÚTBOL
La tarea Metodología basada
en las características del juego
tácticos, ésta carece de valor para el juego, ya que una acción técnica va liga- da a una decisión táctica previamente seleccionada. De este modo, técnica y táctica se condicionan recíprocamente formando una unidad.
En los JDC la técnica no constituye una finalidad sino un medio del juego que debe ser utilizada de acuerdo con las exigencias tácticas de la competi- ción. La técnica debe ser practicada dentro del contexto del juego, ya que no tiene sentido enseñarla aislada del propio juego, en cuanto que una determi- nada técnica se aplicará en función de las necesidades que se presente en el propio desarrollo del juego. De este modo, en vez de abordar el juego a partir de la técnica, como se venía haciendo habitualmente, pasamos a abordar el juego desde la dimensión táctica, por ser más motivadora para los practican- tes y permitir ejercitar las habilidades técnicas en contextos próximos al juego. Todo ello se justifica por la naturaleza propia del juego, ya que estamos ante un JDC situacional en donde las habilidades que se suceden son abiertas, por lo que carece de sentido tratar respuestas estereotipadas que no encontrare- mos en el desarrollo del juego; por ello, la automatización de cualquier movi- miento o acción a través de su reproducción y repetición en condiciones analí- ticas no garantizará su correcta realización en el juego. Nuestro primer objeti- vo ha de ser enseñar al niño a pensar, a analizar el juego y a decidir una ac- tuación en función de la situación concreta en la que se encuentre. El segundo paso tendrá que ser la enseñanza de la técnica específica para resolver la si- tuación.
En el juego del fútbol se enfrentan dos equipos y ello da lugar a constantes situaciones de cooperación (entre los miembros del mismo equipo) y oposición (con los jugadores del otro equipo). Esta relación permanente de cooperación- oposición entre ambos conjuntos provoca constantes alternativas comporta- mentales, con el objetivo de crear situaciones ventajosas para lograr el máxi- mo objetivo del juego: el gol. Estos comportamientos deben ir acordes con la situación del juego, la cual se diferencia en función de la posesión o no del ba- lón. Así, durante el desarrollo del enfrentamiento se pueden observar dos comportamientos diferenciados de los jugadores: unos tratan de crear situa- ciones ventajosas para mantener la posesión del balón y obtener gol (fase ofensiva), y los otros procuran romper el equilibrio de los contrarios con el ob- jetivo de hacerse con la posesión del balón (fase defensiva).
En un enfrentamiento, podemos observar dos fases diferenciadas en las cuales las actuaciones de los jugadores están marcadas por la posesión o no del balón, buscando en cada una de ellas unos objetivos y comportamientos diferenciados y antagónicos.
En el fútbol la relación de cooperación-oposición se manifiesta a través de acciones individuales, de grupo y colectivas según reglas de acción y princi- pios bien definidos, los cuales son denominados por Theodorescu (1984) co-
mo comportamientos fundamentales de la táctica. Según este autor, los com- ponentes fundamentales de la táctica son:
– Las fases: etapas que transcurren desde el inicio al final de un ataque o de- fensa.
– Principios: normas de base según las cuales los jugadores, individual, en grupo o colectivamente, deben coordinar su actividad durante el desenvolvi- miento de las fases.
– Factores: medios que los jugadores utilizan, cualquiera que sea la fase del juego, teniendo en cuenta la aplicación de los respectivos principios. – Formas: estructuras organizadas de la actividad durante el juego en las di-
versas fases.
Por lo tanto, el comportamiento de los jugadores vendrá definido por todos estos factores. En función de la fase del juego en la que se encuentre un juga- dor, éste tendrá que adoptar unos principios de actuación y unos medios espe- cíficos para lograr su desarrollo. Pero este desarrollo de juego es una realidad compleja para el jugador novel porque éste tiene que atender a muchas varia- bles al mismo tiempo, tales como su situación en el terreno del juego, la de sus compañeros y la de sus adversarios. Por ello, antes de llegar al juego formal ha de resolver un conjunto de problemas jerarquizados, en función de la es- tructura de los elementos del juego: jugador, balón, portería, compañeros y adversarios. De este modo, la enseñanza del juego se llevará a cabo de un modo gradual, pasando por diferentes fases que vendrán determinadas por las características del juego que presenta el jugador en dicha etapa; contando cada una de ellas con unos objetivos diferenciados y concretos de compleji- dad creciente y con unos indicadores de calidad específicos. Así, la enseñan- za del fútbol se irá desarrollando a través de fases evolutivas interrelaciona- das, en donde el abordaje de los contenidos de unas fases no suponga el abandono de los otros.