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The focus on school level variables and ECLS-K’s non-cognitive variables: Final

El punto de partida teórico y empírico es que la financiarización representa una transformación estructural de las economías capitalistas avanzadas, y sus raíces deben situarse en las relaciones fundamentales de las empresas no financieras, las empresas financieras y los trabajadores. No tiene sentido tratar de definir la financiarización sin primero examinar sus fundamentos:

70El marco teórico se basa en M. Itoh y C. Lapavitsas, Political Economy of Money and Finance,

Londres, Macmillan, 1999; y C. Lapavitsas, Social Foundations of Markets, Money and Credit, Londres, Routledge, 2003.

71Véase C. Lapavitsas, «Financialised Capitalism: Crisis and Financial Expropriation», Historical Materialism 17:2, 2009, pp. 114-148, y en general el trabajo de la red Research on Money and Finance. Véase también C. Lapavitsas (ed.), Financialisation in Crisis, Leiden, Brill, 2012.

la conducta de los capitales no financieros, las operaciones de los bancos y las prácticas financieras de los trabajadores. Solo sobre esta base es posible examinar cómo se articulan los mercados e instituciones financieras entre sí y con el resto de la economía, y cómo interviene el Estado en la esfera financiera. En resumen, el trasfondo de la financiarización se ve con clari- dad solo tras demostrar la financiarización de las empresas no financieras, los bancos y los hogares, y, en consecuencia, tras considerar lo que esto implica para el conjunto de las economías capitalistas maduras.

La interpretación de la financiarización como una fuga del capital hacia el ámbito de las finanzas en búsqueda de mayores ganancias (posiblemente especulativas) es confusa. La financiarización se caracteriza, de hecho, por un rápido crecimiento de la circulación en contraste con la producción, pero esta asimetría no es más que el resultado de las interacciones «finan- ciarizadas» entre los agentes principales de la economía capitalista. Los fenómenos sociales emergentes son muy complejos y no se pueden inter- pretar como el resultado de la maniobra de los capitalistas no financieros para escapar de las bajas ganancias en la esfera de la producción. Hay que tener en cuenta que es especialmente problemático asumir que la finan- ciarización produce mayor rentabilidad en el ámbito de las finanzas que en la esfera de producción. Como se muestra en los capítulos 5 y 6, este supuesto va en contra de los principios básicos de la economía política marxista sobre la determinación de la tasa de ganancia, y especialmente en lo que respecta a la remuneración del capital financiero. No hay duda de que las crecientes ganancias financieras son un rasgo prominente de la financiarización, pero las causas de este fenómeno no deberían confundirse con la rentabilidad relativa de las finanzas.

Las finanzas son un campo bien definido de la actividad económica capitalista, no una esfera sombría donde el capital escapa cuando la ren- tabilidad es baja en la producción. Los procesos de las finanzas deberían analizarse en sí mismos, en vez de ser tratados como fenómenos que se hallan en la superficie de las actividades de producción e intercambio de la economía «real». Más específicamente, el sistema financiero es un con- junto de relaciones económicas ordenadas, que comprende mercados e instituciones movidos por el beneficio y que son necesarios para sustentar la acumulación capitalista. La base racional y social para la extracción de ganancias financieras se deriva del papel desempeñado por el sistema finan- ciero en el contexto de acumulación. Al mismo tiempo, las finanzas son un campo relativamente autónomo para la generación de ganancias capitalis- tas, que tiene sus propias normas y su propia vida interna. Por esta razón, la ganancia financiera también tiene un aspecto predatorio que la distingue de la ganancia en la esfera de la producción. La dimensión predatoria de las finanzas ha dejado huella en la financiarización.

Además, la financiarización representa una transformación histórica espe- cífica de las economías capitalistas. Las finanzas y el resto de la economía interactúan a través de un conjunto complejo de estructuras instituciona- les que, a menudo, reflejan factores históricos, políticos, tradicionales, e incluso culturales. Una fuente de dificultad importante en el análisis de la financiarización radica en identificar las mediaciones necesarias en cada contexto histórico particular. La financiarización no se presta fácilmente a la teorización abstracta, porque representa un cambio de época que des- cansa en fenómenos financieros inherentes a cada estructura institucional. Como consecuencia, el enfoque teórico de este libro se centra en las tenden- cias fundamentales que definen la financiarización a nivel de las empresas no financieras, las empresas financieras y los hogares. Posteriormente, se considera concretamente cómo estas tendencias se han evitado a través de las peculiaridades históricas e institucionales de los principales países capi- talistas. La financiarización carece por naturaleza de una forma homogénea válida en todo el mundo; antes bien varía entre los distintos países madu- ros como se muestra con las referencias a lo largo del libro a EEUU, Japón, Alemania y Reino Unido. Además, la financiarización también varía entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo, en los que toma una forma subordinada.

Existen similitudes, pero también diferencias, entre la financiarización y la primera oleada de ascenso de las finanzas en el capitalismo avan- zado, que tuvo lugar entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Tanto Hilferding como Lenin situaron el origen de las transformaciones históricas del capitalismo de su época en las interacciones fundamenta- les que se producían en el seno del proceso de acumulación capitalista. Hilferding asoció la transformación con la expansión del capital finan- ciero, una amalgama de capital industrial y bancario que se generó porque las corporaciones monopolísticas dependían cada vez más de los bancos para financiar la inversión. El capital financiero «organiza» la economía para satisfacer sus propios intereses, lo que tiene como resultado la forma- ción de zonas de comercio exclusivo y la exportación de capital en dinero. Consecuentemente, trata de establecer imperios territoriales movilizando el apoyo político y militar del Estado. Lenin adoptó el análisis de Hilferding, añadió a los «rentistas parasitarios» y un mayor énfasis en los monopolios y, con todo, produjo una teoría marxista definitiva del imperialismo en el siglo XX. Los diagnósticos y conclusiones de Hilferding y Lenin no encajan fácilmente con el actual periodo de ascenso de las finanzas. Sin embargo, su aproximación analítica y metodológica es vital para examinar teóricamente la financiarización.