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4-40 FUNCTIONS OF THE UPPER MEMBER

Section X. THE APPENDICULAR SKELETON

4-40 FUNCTIONS OF THE UPPER MEMBER

Las fumigaciones han generado los siguientes efectos a la salud de los pobladores de la región, que no son terroristas, y que sin embargo, padecen la desdicha de ser el blanco directo no solamente de las acciones de los actores nacionales al margen de la ley, del in- hóspito abandono del Estado en su política nacional para con la región, el cual incursiona, en tierras extrañas para la solución de sus omisiones, por vías perversas, sino también, de los Estados Unidos.

Soluciones del primer mundo que generan múltiples “reacciones alérgicas de piel como dermatitis, impétigo, abscesos, dolor abdominal, diarreas, infección respiratoria agu- da… bronquitis, gripe y resfriados… la visita realizada el 9 de febrero de 2001 a la vereda El Rosal, del Valle del Guamez, permitió entrevistar al dueño de una de las fincas afectadas por la aspersión aérea con agroquímicos; esta persona refirió que se encontraba en el potre- ro de su propiedad en momentos en que las avionetas pasaban fumigando y al ser alcanzado por la fumigación, presentó reacción dérmica con intenso escozor y dolor de cara. Además, señaló la muerte de gallinas, pollos y ganado porcino… muerte de matas de plátano, yuca, borojó, jadín y otras plantas… sequía de varias hectáreas de pasto para ganado así como de la quebrada que atravesaba el potrero de su finca”385.

Por otro lado, los demócratas argumentaron promover e incrementar el nivel máximo de fumigaciones con glifosato al territorio colombiano, acertando en “afirmar que la reducción de la oferta de drogas por esta vía fue insignificante respecto de la meta del 50% propuesta por el Departamento de Estado, e incluso contrarrestada por un fuerte in- cremento en la productividad de las cosechas y el procesamiento que ponen en cuestión el propio indicador de éxito de la política… en números crudos eso significa que por cada hectárea de coca efectivamente erradicada fue necesario fumigar 38.5 has, con las connota- ciones socioeconómicas, ambientales y humanitarias que pueden derivarse de un procedi- miento tan intensivo e indiscriminado en su aplicación”386.

No obstante, Bush junto con congresistas republicanos contradijeron lo afirmado por los argumentos demócratas. Ellos, los republicanos y el Presidente Bush, sostuvieron que el Plan Colombia “no ha fracasado porque está agotando las reservas de droga acumu- ladas por la mafia y llevado a su límite inferior la capacidad de las FARC para financiarse con los dineros provenientes del monopolio de la pasta básica y la exportación de una parte importante de la cocaína. Aunque les disguste el proceso con los grupos paramilitares y muchos narcotraficantes se escabullen a las solicitudes de extradición en su contra, su des-

384 VARGAS, R, op.cit., 88.

385 . Informe preliminar sobre el efecto de las fumigaciones en el Valle del Guamez y San Miguel (Putumayo). Gobernación del Putumayo, Departamento Administrativo de Salud, sección de epidemiología, febrero de 2001. GONZALEZ, F (a), op.cit., 181-2.

movilización y entrega significará la entrega real de cultivos, rutas y laboratorios, aunque no en la proporción esperada y deseada”387.

Cabe resaltar que, en el 2004 se concentraron las aspersiones aéreas en 4 departa- mentos del territorio colombiano, y fueron distribuidas, causalmente de la siguiente manera: “una cuarta parte de las fumigaciones se adelantó sobre Nariño, otra cuarta parte sobre Guaviare y otra cuarta parte sobre Caquetá y Putumayo… sin embargo, sobre este último sólo se llevo a cabo el 2.8 de las fumigaciones lo cual muestra serias inconsistencias si se trata de responder con esa estrategia frente a la concentración de cultivos de coca… lo que las comunidades perciben a partir de estas cifras, es que existe una selectividad en el impul- so de las acciones de fumigación más asociadas a la ofensiva de la guerra contra la cúpula insurgente, que al diseño de una estrategia antidrogas rigurosamente decidida ya evalua- da”388.

Lo anterior revela un desfase “en los criterios de focalización y aprobación de re- cursos para el apoyo directo a los departamentos y municipios con una alta dependencia en la economía ilegal de los cultivos de coca y amapola”389.

El dinero recibido de los Estados Unidos, condiciona nuestro sistema político, por- que no lo deja pensar libremente. Además el Plan Colombia, discrimina sus acciones a un solo grupo, prácticamente. Dicho Plan “ganaría credibilidad si todos esos grupos fueran atacados simultáneamente. Pero la política estadounidense actual se dirige en particular co- ntra las FARC y no tanto contra otros grupos armados que intervienen en las diferentes fa- ses y regiones del narcotráfico… En efecto, ningún esfuerzo por restaurar la legitimidad del gobierno tendrá éxito a menos que el Estado recupere su monopolio del uso de la fuerza, y considere a todos los ejércitos privados como amenazas importantes a la gobernabilidad democrática”390.

Ahora bien, como se previó desde la ambigüedad, entre la concepción y la acción del Plan Colombia, “el Congreso de Estados Unidos, mediante ley del 2 de agosto de 2002, autorizó el uso de los recursos del componente militar del Plan Colombia en estrategias conjuntas, es decir, en la guerra contra el narcotráfico y contra los grupos armados ilegales. Así, el Plan Colombia, y en general toda la ayuda militar estadounidense, prácticamente ya no establecen diferencias entre la lucha antiinsurgente y el combate al narcotráfico”391.

La meta del Plan Colombia del presidente Pastrana era reducir el cultivo, el proce- samiento y la distribución de drogas de Colombia en 50% en un plazo de seis años. A estas alturas, queda en claro que el Plan Colombia ha fracasado totalmente en el cumplimiento de su meta principal y explícita: reducir la oferta de drogas colombianas disponible en Estados Unidos. No importa ni siquiera el problema narcótico en Colombia, es decir, no importa que en Colombia haya más o menos droga, sino que no se venda en Estados Unidos. El fra- caso del Plan Colombia como estrategia antinarcóticos es resultado directo de su naturaleza poco equilibrada.

Únicamente, y, “a beneficio del Pentágono, está la regionalización de la política antinarcóticos a tal punto que Perú y Bolivia no logran sacudirse del rasero de la erradica- ción de las plantas de coca como medida de colaboración bilateral con los Estados Unidos,

387 Ibidem.

388 VARGAS, R, op.cit., 116. 389 Ibidem, 123.

390 ARNSON, Cynthia. “La degradación…, op.cit. 391 LÓPEZ RESTREPO, A, op.cit., 217.

mientras Ecuador afronta las consecuencias políticas internas de haber permitido la instala- ción de la base de Manta como puntal de operaciones ofensivas en el sur de Colombia”392.

6.6. En la administración Uribe

393

En los últimos tiempos, Uribe apoyándose en los trabajos del Consejo Nacional de Estupefacientes, dirige la amenaza sobre “los parques nacionales naturales, en donde la fu- migación estaba prohibida… existen 50 parques naturales que cubren 10 millones de hectá- reas y se hallan entre las cinco principales redes de parques del mundo en cuanto a diversi- dad de plantas, anfibios y reptiles”394.

Uribe395 acuñó, obteniendo el beneplácito estadounidense, que “en Colombia no

existía un conflicto armado sino un escenario de actividades narcoterroristas”396 frente a lo

cual dio prevalencia a la variable de la seguridad, así como, a los diferentes valores que de ella resultan. A Uribe contar con el beneplácito estadounidense sobre su gestión en Colom- bia, lo hace más fuerte, casi inmune, de los ataques de sectores de la oposición, y lo ayuda a perpetuarse en el poder. Es una operación donde dos partes ganas y una multitud indefinida pierde.

Obedientemente, Uribe decidió incrementar lo establecido por los Estados Unidos en cuanto a la guerra contra las drogas se refiere, dando total aplicación a los condicionan- tes made in usa, asimilando al país liderado por Bush, como un país aliado en cuanto a la defensa de la democracia se refiere, convirtiendo a Colombia finalmente en una amenaza para la seguridad regional, fórmula elaborada decididamente por los Estado Unidos en su proyecto de dominación y expansión.

Así, los dos últimos presidentes, Pastrana y Uribe, “han propiciado un mayor invo- lucramiento estadounidense en los asuntos internos del país”397. El Plan Patriota, “la ofensi-

va militar más grande de la historia colombiana contra los grupos armados, a mediados de 2003, marcó también una etapa de mayor intensidad en la cooperación militar entre Colom- bia y Estados Unidos… el Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos participó acti- vamente en su diseño, fue protagónico en su ejecución… a comienzos de 2004… 1,400 (800 efectivos en las tropas y 600 contratistas estadounidenses)”398, fueron destinados a

nuestras tierras.

392 PUYANA, op.cit.

393 Llegó a la presidencia con una asfixiante campaña publicitaria, haciendo mella de las virtudes de su vice- presidente, Francisco Santos, miembro de la familia “dueña” del Diario de circulación masiva y nacional, El Tiempo.

394 VARGAS, R, op.cit., 117.

395 Puede decirse que es un escenario que él mismo preparó, cuando desde la década de los ochenta, con colabora- ción del Cartel de Medellín, se introdujo a la política en el Departamento de Antioquia, incluso desde antes de re- cibirse como Abogado, compartiendo partido con Pablo Escobar, que lo llevaría a ser Diputado, Senador, Director de la Aeronáutica Civil (de donde se expidieron miles de licencias para las avionetas de cocaína de los narcotrafi- cantes hacia Miami), entre otros datos a resaltar. Pertenece a las clases sociales altas de Medellín, hijo de un reco- nocido narcotraficante, que fue dado de baja en un secuestro a manos de la insurgencia, lo que hace dudar de la capacidad moral, para gobernar, sin tomar partido.

396 TICKNER, A, op.cit., 90-111. 397 Ibidem, 90-111.

Conforme lo afirma el “recién nombrado jefe del Comando Sur, General Brantz Craddock, tiene un balance más integral de la política contrainsurgente diseñada para Co- lombia. A pesar de los reveses, el Plan Patriota supone un aprestamiento militar inédito en las Fuerzas Armadas, del que se espera una ofensiva definitiva sobre las FARC en los próximos años. Ello justificaría la segunda fase del Plan Colombia. Con una insurgencia en dificultades para comprar municiones y pertrechos de guerra será más fácil doblegarlas o reducirlas a proporciones de menor peligro para la estabilidad de las instituciones colom- bianas y la seguridad nacional de los Estados Unidos, afirma Craddock”399.

6.7. El camino de la política internacional hacia la privatización