INTEREST IN REALTIME FEEDBACK ON ELECTRICITY CONSUMPTION
5 Conclusions & Recommendations
5.3 Future Impact
de vista de los fisiócratas y, como estos últimos, piensa que en la industria no hay creación de plusvalía. En cambio, los “agricultores pueden consumir todo su ingreso y todavía enriquecer al Estado, porque su trabajo crea un excedente llamado renta”7.
Y Marx, al analizar la obra de Gray, sostiene:
Es este el único escrito importante que se enlaza directamente con la doctrina fisiócrata (…) Este escri- to contiene, en primer lugar, un óptimo y conciso resumen de la doctrina fisiócrata (…) Hay que distinguir netamente entre producción de plusvalía y transferencia de plusvalía (…) Y esta es la grandeza de la fisiocracia. Se pregunta ella cómo se produce y reproduce la plusvalía (que en él [Gray] equivale a renta). La cuestión de cómo se reproduce a escala ampliada, de cómo se acrecienta, pasa a un segundo plano. Se debe primero descubrir la categoría, el secreto de su producción (1993a: 411-412).
Partiendo de premisas mercantilistas, Gray consigue explicar, como los fisiócratas, que la ganancia de la industria no es otra cosa que profit upon alienation.
Y continúa Marx: “Este inglés llega a la lógica conclusión de que esa ganancia solo es tal si el producto de la industria se vende en el exterior. De la premisa mercantilista extrae la lógica conclusión mercantilista” (1993a: 413).
Entonces, esa ganancia solo es tal si la industria vende sus mercancías en el extranjero. Escribe en efecto Gray:
Ningún industrial, sea cual fuere su ganancia personal, añade algo a la renta de la nación si su mercancía es vendida y consumida en el país. De hecho, el comprador (…) pierde exactamente tanto (…) cuanto gana el industrial (…) entre comprador y vendedor se produce un intercambio del cual no deriva ningún incremento de renta. Para remediar la falta de un excedente, el empresario agrega una ganancia de 50% a lo que gasta en salario; o seis peniques por cada chelín pagado en salario… y si el producto es vendido en el extranjero, esa será la ganancia nacional para tantos y tantos trabajadores8.
2. Y, regresando directamente al problema de la ganancia, prosigue:
Un industrial puede enriquecerse solamente en tanto sea un vendedor (en tanto produzca su producto como mercancía). Si deja de ser un vendedor, inmediatamente cesa su ganancia, porque no es una ganancia natural, sino artificial. El agricultor, en cambio (…) puede existir, prosperar y hacer crecer la suya, aun sin vender nada (…) Los vendedores no se enriquecen como resultado del aumento del valor nominal del producto (…) dado que lo que ganan como vendedores, lo pierden en la misma exacta medida en calidad de compradores9.
6. robert owen
1. Considerable fue también el análisis teórico realizado por Owen sobre temas del trabajo y la riqueza. Afirmó, siguiendo a Ricardo, que el valor de las mercancías únicamente podía medirse por el trabajo y que solo el progreso científico podía acrecentar el valor del trabajo; de esa manera, los trabajadores
42trAtADo De métoDos De Análisis De los sistemAs económicos
no tendrían ya que estar sujetos a los sistemas de esclavitud que los habían oprimido en el pasado, sino que –haciendo referencia a los tiempos de trabajo efectivamente empleado para producir la riqueza nacional y más allá de todo “típico problema” de acumulación capitalista y por tanto de riqueza– se llegaría a la conformación de la nueva organización social.
2. Escribe Owen:
la unidad de medida natural del trabajo es, en principio, el trabajo humano, o las fuerzas humanas, manuales y mentales, que conjuntamente intervienen en él (…) del mismo modo se quiere calcular la media del trabajo y de la fuerza humana; y desde el momento en que ello constituye la esencia de toda riqueza, se puede también calcular el valor contenido en todo producto, y procediendo en modo análogo para todos los productos se pueden determinar las relaciones de intercambio entre ellos; el conjunto de estos valores permanecería constante por un determinado período. El trabajo humano vendría de esa manera a asumir su valor natural o intrínseco, que aumentaría con el progreso de la ciencia; es ese, en efecto, el único objetivo realmente útil de la ciencia. La demanda de trabajo humano no estaría ya sometida al capricho, ni el sostenimiento de la vida humana sería, como ahora, un artículo de comercio de valor siempre cambiante, y las clases trabajadoras no serían esclavizadas por un sistema artificial de salarios, más cruel en sus efectos que cualquier esclavitud jamás practi- cada por una sociedad, bárbara o civilizada (1971: 184-193).
Owen intentó materializar su proyecto en la fábrica y ciudad cooperativa de New Lanark, en Es- cocia, organizada sobre principios de propiedad cooperativa de los trabajadores. Más allá de eso, New Lanark se convirtió además en una pequeña ciudad socialista, con asilos, escuelas, asistencia sanitaria, vida cultural, todo ello gestionado sobre bases comunitarias.
7. claude-Henry saint-simon
1. Saint-Simon, uno de los más fecundos y geniales socialistas “utópicos”, dedicó toda su vida a proyec- tos de reorganización económica, política y social. Pero, aun cuando su mensaje fue radical, no puede ser clasificado como un socialista, si con tal definición se identifican los ideales de ruptura definitiva con el sistema capitalista. El suyo puede ser considerado un socialismo “industrial”, que se apoyaba en el progreso económico. Al criticar, pues, el atraso económico y social de las civilizaciones precapitalistas y atacar duramente la “anarquía” capitalista –incapaz de resolver los problemas sociales, puesto que era guiado por especuladores–, el problema emergente del análisis saintsimoniano era el de la adecuación de las estructuras sociales y políticas a un proceso de rápida industrialización y expansión productiva mediante la “reorganización” del capitalismo, para dar vida a una nueva dimensión de la sociedad, a un nuevo Estado de científicos, organizado jerárquicamente pero no autoritariamente. Los científicos, al administrar de manera más funcional los asuntos del Estado, debían sustituir a todo Gobierno político.
En la célebre parábola de Saint-Simon (1819) se argumentaba acerca de la inutilidad de la nobleza, los senadores, los ministros, etcétera, frente a los verdaderos “productores”: obreros, maestros de arte, industriales, banqueros, etcétera10.
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