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CHAPTER 5 CONCLUSION AND FUTURE WORK

5.2 Future Work

Tal y como se ha expuesto anteriormente, las bases de los modelos lineales fueron sentadas por Vannevar Bush y su apoyo incondicional a la ciencia básica financiada por el Estado. Sus planteamientos sirven para ilustrar una idea del funcionamiento de las relaciones entre Ciencia e Innovación y dan lugar a dos enfoques lineales de innovación (Blackman y Segal, 1991):

a. Science-push: en una primera fase, el organismo de investigación está llevando a cabo una determinada investigación básica (de forma independiente) y, en una segunda etapa, la industria se interesa por esa investigación, por lo que se inicia la colaboración. El punto inicial de este proceso es la investigación básica desarrollada por los científicos, que da lugar a investigación aplicada y desarrollo tecnológico y finalmente a innovaciones que se introducen en el mercado (Rothwell, 1994). Lo característico de todo el proceso es que tiene un carácter marcadamente secuencial y se concibe de forma unidireccional, siendo el promotor la comunidad científica, de forma que la investigación básica y la I+D se configuran como la principal fuente para productos y procesos innovadores.

b. Industry-pull: la industria, a partir de una determinada demanda del mercado, está interesada en realizar una investigación (aplicada), para la cual requiere la colaboración del organismo de investigación. De esta forma, las empresas cooperan con la universidad porque ésta realiza una revisión teórica de la línea de investigación que es de interés para las organizaciones, y no porque esperen obtener productos patentados. Este enfoque surge como una evolución del anterior a partir de la segunda mitad de los años sesenta, alterando la concepción del proceso de innovación pasando a ser protagonistas los factores vinculados a la demanda (Blackman y Segal, 1991).

Figura 1. Enfoques lineales de innovación.

Science-push

Investigación Básica. Universidad

Demand-pull

Necesidades del mercado

Empresas

Investigación

Aplicada Fabricación Mercado AGENTE PROMOTOR

Fuente: adaptado de Blackman y Segal (1991)

A partir de los anteriores modelos, algunos autores concluyen que el método más efectivo para la transferencia de tecnología en las relaciones empresas-centros de conocimiento debería ser un modelo mixto entre los enfoques expuestos anteriormente.

El objetivo de este modelo sería el promover una colaboración continuada en la que,

simultáneamente, el organismo de investigación "empuje" (university-push) y la

industria "tire" (industry-pull), (Gee, 1993; Betz, 1996).

Estos planteamientos suponen el inicio de la superación de los modelos lineales de relación universidad-empresa, para pasar a los denominado modelos interactivos que, en relación a los anteriores, favorecen en mayor medida la cooperación universidad-

empresa (Steen et al, 1998). En este sentido, trabajos como los de Kuhn (1962) sobre

los cambios en el paradigma científico, o los de Nelson (1959), Arrow (1962), o Callon, (1994), sobre el rendimiento a largo plazo de la investigación básica y su escasa posibilidad de apropiación económica, resaltan que el mecanismo del tirón del mercado no funciona adecuadamente.

En la década de los 70 se plantean formas alternativas de transferencia del conocimiento basadas no tanto en el desarrollo de la I+D, sino en la utilización de formas distintas de organización del trabajo que utilizaban técnicas ya inventadas en otros lugares y aplicadas a otros sectores económicos (Nonaka y Takeuchi, 1995). Esta corriente de intercambio florece en los años 80 con el auge de la biotecnología y las tecnologías de la información y las telecomunicaciones y desemboca en el desarrollo de grandes focos

de innovación comercial y emprendimiento como Silicon Valley y la Ruta 128 (USA),

al amparo de grandes centros de investigación (Saxenian, 1996; Castells y Hall, 1994). La creación de estos modelos de transferencia tecnológica pone en evidencia las dificultades asociadas a la obtención de rendimientos económicos de la investigación básica procedentes de universidades y entidades públicas de investigación. Ello incentiva el desarrollo de leyes que regulan la protección de los resultados de

investigación, y amplían los privilegios de liciencias y patentes, como la Bayh-Dole Act, aprobada en 1980.

El florecimiento de estos polos de desarrollo tecnológico constituye la ruptura definitiva de las barreras tradicionales existentes entre ciencia y tecnología, generando dinámicas de intercambio continuado entre investigación básica, aplicada y desarrollo tecnológico. En este sentido, ya en 1987 Freeman, preveía un cambio de modelo, afirmando que la política tecnológica de un país debería relacionar la educación básica, la estructura de la industria, el sistema fiscal y los incentivos salariales.

A partir de este cambio de enfoque, autores como Kline y Rosenberg (1986); Blackman

y Segal (1991); Lundvall (1992) y Autio et al. (1996), entre otros, afirman que el

proceso de innovación tecnológica basado en el progreso secuencial que va de la investigación básica a la aplicada, y de ésta a la I+D industrial y al mercado ha quedado obsoleto, dejando paso a un nuevo modelo centrado en el supuesto de que las demandas del mercado y de la industria influyen en el proceso de generación de la investigación básica. Para Häusler et al (1994), los nuevos modelos de innovación circulares o interactivos potencian las relaciones entre investigación científica, desarrollo técnico y producción a través de complejas redes que ponen en contacto a empresas, organismos de investigación y gobiernos. Asimismo, Mustar (1997) destaca que el modelo clásico lineal que une investigación y producción (investigación–desarrollo–producción– mercado), ha sido sustituido por un modelo de innovación interactivo en el que se producen continuas y numerosas interacciones entre diversas partes muy heterogéneas entre sí. Por último, Hicks (1995) propone un modelo de múltiples relaciones entre ciencia y tecnología, donde tanto empresa como organismo de investigación lleven a cabo una cierta actividad investigadora.

Las reflexiones teóricas de los autores sobre la evolución necesaria de los modelos lineales a los modelos dinámicos de cooperación Universidad-Empresa se vieron respaldados en la práctica partir de la década de los años setenta y como consecuencia de acontecimientos tales como el fin de la Guerra fría, el desarrollo de la biotecnología y las tecnologías de la información y la comunicación en EE.UU, y el desarrollo de Japón como gran potencia mundial. En este sentido, se puso en evidencia la correspondencia entre gasto en I+D y los resultados económicos empresariales.

Tabla 1. Enfoques evolutivos de los modelos lineales a los modelos integrados.

Autor Año Enfoque

Bush 1945 Modelo lineal universidad-

empresa

Nelson 1959 Críticas al rendimiento de la

investigación básica y su relación con el mercado

Arrow 1962

Kuhn 1962 Necesidad de un cambio de

paradigma científico

Kline & Rosenberg 1986 Planteamiento de un modelo de

enlaces en cadena entre investigación y mercado

Freeman 1987 Nuevo enfoque de una política

tecnológica basada en la interacción educación, industria y sistema de incentivos

Dosi 1988 Cambio de paradigma y revisión

de la naturaleza de los procesos de innovación

Lundvall 1992 Enfoque sistémico de la

transferencia de innovación basada en el aprendizaje interactivo

Callon 1994 Críticas al modelo industry-pull

Häusler et al. 1994 Propuesta de nuevos enfoques

interactivos en la relación universidad-empresa

Hicks 1995 Propuesta de un modelo basado en acciones conjuntas de investigación

(empresa/organismos de investigación)

Autio et al. 1996 Propuesta de un nuevo enfoque

de generación de investigación básica a partir de la demanda de mercado y la industria

Mustar 1997 Estudio de innovación generada

por la interacción entre agentes diversos

Fuente: elaboración propia

A raíz de estos acontecimientos, se supera la tradicional ruptura entre ciencia y tecnología, generándose interactuaciones sistemáticas entre investigación básica, investigación aplicada y desarrollo tecnológico. Esto supone el inicio de toda una serie de acciones orientadas a potenciar la colaboración Universidad-Empresa, tales como la

propuesta de la National Science Foundation para la aplicación de fondos para la

construcción de centros mixtos entre universidades y empresas (Steenhuis y Gray, 2006), o las ya anteriormente mencionadas Ley Stevenson-Wydler y Ley Bayh-Dole, de 1980.

1.2. Revisión de los principales modelos interactivos e integrados de transferencia

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