Las AP alcanzadas estuvieron entre 44,4 y 57,8 cm correspondientes a SA100 y G250 respectivamente, pero sin diferencias estadísticas entre tratamientos (Tabla 25). Las AP fueron independientes de la DN aplicada y de la fuente utilizada. Los valores hallados fueron similares a los reportados por Gonzalez et al. (2009), pero más altos a los hallados por González (2013). Los diámetros de tallo estuvieron entre 5,3 y 6,6 mm correspondientes a U150 y G300 respectivamente sin diferencias entre tratamientos. Los valores de diámetro de tallo estuvieron por encima de los reportados por Guerrero (2008). Los diámetros alcanzados por la G estuvieron entre 2% y 10,6% por encima del T, mientras que el L lo estuvo solamente en un 2%. Los diámetros alcanzados estuvieron por encima de los obtenidos en el experimento anterior, donde se evaluaron varias DN usando urea como fuente. Estos resultados indican que, para el desarrollo del diámetro de tallo, no sólo es importante considerar la DN, sino también la fuente y la lámina de agua aplicada. En el primer experimento, la lámina aplicada fue calculada para llevar el suelo a valores cercanos a la CC, mientras que las láminas de agua aplicadas en este experimento, fueron calculadas utilizando el Kc; dichas láminas aplicadas mantuvieron el suelo en niveles de humedad por debajo de CC. Es posible que la reducción en la lixiviación, mantuviera elementos importantes como el N y las bases intercambiables en el suelo, lo que permitió mayor absorción de nutrientes por parte de la planta y se vió reflejado en el diámetro del tallo. También es de resaltar que los abonos empleados en este experimento, no sólo estaban compuestos por N, sino que tenía contenidos de azufre (S), fósforo (P) y calcio (Ca) entre otros, brindando otros nutrientes a la planta.
Las MF y MS estuvieron entre 27,7 y 54 g·planta-1 y entre 8,1 y 13,1 g·planta-1 respectivamente. Los tratamientos
con G obtuvieron valores de MF por encima de los demás tratamientos, sin diferencias significativas entre DN aplicadas. La G incrementó la MF de la albahaca en un 17% con respecto a L250, en 30% con respecto SA200, 33% con respecto a U200, 37% con respecto al NC y 26% con respecto al T. Al analizar los tratamientos con
79 abonos orgánicos de manera independiente se encontraron diferencias estadísticas entre G250 y L300 (anexo 13). Estos resultados pueden deberse en primer lugar, al mayor contenido de N que tenía este abono con respecto al L, y a su mayor contenido de N potencialmente mineralizable. En segundo lugar, los abonos orgánicos mejoran la estructura y las relaciones de porosidad; este suelo presenta baja macropososidad en sus condiciones naturales, limitando su aireación; la aplicación de abonos orgánicos pudo mejorar las condiciones de porosidad y el ingreso de oxígeno al suelo, estimulando la actividad microbiana y mineralizando el N. En tercer lugar, el aumento del área superficial de adsorción del suelo, que incrementa la capacidad de retención de agua y cationes. Los abonos de moderada y rápida liberación, al suministrar N fácilmente disponible, este pudo haber sido traslocado a capas más profundas, mayores de 10 cm, más allá de la zona de raíces, por esta razón, las respuestas en planta no fueron las mismas. Similar comportamiento presentó la MS, donde los tratamientos con G obtuvieron los mayores valores que los tratamientos con L y similares a la DN más alta con SA. Los abonos orgánicos no sólo suministran nutrientes, sino que modifican favorablemente las propiedades físicas del suelo, que permite una mejor absorción por parte de las plantas.
Tabla 25. Efecto del uso de abonos nitrogenados de liberación lenta en propiedades agronómicas de albahaca.
Tratamiento AP (cm)1 Diámetro
de tallo (mm)2
MF aérea (g)3 MS aérea (g)2 Porcentaje de MS1 Rendimiento MF (Mg·ha-1)2 Rendimiento de MS (Mg·ha-1)1 % NF4
TA 53,5±0,5a 5,9±0,3a 40,3±4,2abcd 10,0±0,8cd 25,1±1,2c 9,2±1,0abcd 2,3±0,2cd 0,1±0,0c
NC 47,3±1,7a 5,9±0,5a 33,6±1,0cd 11,0±0,6bcd 32,5±0,6abc 7,6±0,2cd 2,5±0,1bcd 0,7±0,2c
U100 52,9±2,4a 5,7±0,1a 35,6±3,2bcd 13,1±1,4abc 36,6±1,3abc 8,1±0,7bcd 3,0±0,3abc 2,7±0,6ab
U150 50,8±3,6a 5,3±0,2a 32,5±1,9cd 10,1±0,8cd 31,1±1,1abc 7,4±0,4cd 2,3±0,2cd 2,8±0,4a
U200 51,0±3,5a 6,2±0,3a 36,3±7,8bcd 10,8±2,4bcd 29,4±1,7abc 8,3±1,8bcd 2,4±0,6bcd 0,4±0,0c
SA100 44,4±2,5a 5,9±0,2a 31,0±4,3cd 9,6±1,3cd 30,8±1,0abc 7,1±1,0cd 2,2±0,3cd 2,7±0,0ab
SA150 52,4±6,5a 5,9±0,0a 29,9±3,1d 11,4±0,4bcd 38,7±3,5ab 6,8±0,7d 2,6±0,1bcd 3,5±0,4a
SA200 55,9±2,2a 5,8±0,3a 37,6±1,8bcd 15,9±2,2a 43,0±7,9a 8,5±0,4bcd 3,6±0,5a 3,0±0,2a
L200 53,4±1,2a 5,7±0,4a 40,1±3,5abcd 10,3±0,4bcd 26,0±1,2bc 9,1±0,8abcd 2,3±0,1bcd 0,6±0,1c
L250 47,7±1,4a 6,0±0,3a 45,0±7,3abc 11,4±1,2bcd 26,0±2,5bc 10,2±1,7abc 2,6±0,3bcd 0,3±0,0c
L300 51,0±7,4a 5,6±0,3a 27,7±2,2d 8,1±0,6d 29,3±1,2bc 6,3±0,5d 1,8±0,1d 0,6±0,2c
G200 56,2±5,5a 6,0±0,5a 49,1±6,1ab 12,0±1,0abcd 24,6±0,9c 11,2±1,4ab 2,7±0,2abcd 0,5±0,1c
G250 57,8±2,0a 6,1±0,3a 54,0±5,8a 14,3±1,3ab 26,6±0,5bc 12,3±1,3a 3,3±0,3ab 1,4±0,4bc
G300 48,0±7,1a 6,6±0,4a 41,0±3,0abcd 12,2±0,2abcd 30,0±2,0abc 9,3±0,7abcd 2,8±0,0abcd 0,9±0,0c
F 1,10 0,83 2,85 2,65 4,31 2,85 2,64 9,68
p 0,37 0,63 0,01 0,02 0,00 0.01 0,02 0,00
Promedio de tres repeticiones ± error estándar. Letras iguales indican que no existen diferencias significativas entre las medias. 1Comparación de promedios por el Test de Dunnett (95%); 2Comparación de promedios por el Test de Duncan (95%); 3Comparación de promedios por el Test de Tukey (95%). 4NF= nitrógeno foliar. TA= testigo absoluto; NC = Nitrato de calcio; U= Urea de liberación lenta; SA= sulfato de amonio_; L= lombricompost; G= Gallinaza. Anova de medidas repetidas en anexo 16 y 18.
A medida que aumentó la DN aplicada, el porcentaje de MS se incrementó, tanto en los tratamientos con abonos orgánicos como en los de síntesis industrial. Los tratamientos con U y los de SA presentaron los mayores valores, entre 31% y 43% aproximadamente, sin diferencias estadísticas entre ellos (anexo 16). La U permitió el suministro adecuado de N para el crecimiento y la formación de tejidos y órganos vegetales. Comparando las DN evaluadas, la aplicación de 100 y 150 kg·ha-1 fueron las que mayor porcentaje obtuvieron, sin diferencias
significativas entre ellas, pero si con el resto evaluado (Figura 43A). A su vez, fueron los abonos de liberación rápida los que mejores porcentajes consiguieron, siendo significativamente diferentes de los FLL (Figura 43B); los abonos convencionales proporcionaron mayor porcentaje de MS que los abonos orgánicos (Figura 43C). Los abonos orgánicos favorecieron la absorción de agua y nutrientes pero su concentración de minerales fue menor, mientras que los abonos de liberación más rápida, permitieron mayor concentración de minerales, y por tanto mayor porcentaje de MF. Estos resultados sugieren que, dependiendo del destino final de la albahaca, se deben aplicar diferentes tipos de fertilizantes, de tal manera que, para comercialización en fresco, el uso de
80 abonos orgánicos resulta ser más apropiado y para forma deshidratada o extracción de aceites, la fertilización con abonos como el sulfato de amonio o la urea recubierta resulta mejor.
Figura 43. A. Efecto de la DN (F= 1,98; p= 0,11), B. el tipo de abono (F=11,56; p<0,001) y C. el tipo de liberación (F=9,16; p<0,001) en el porcentaje de MS de albahaca.
Comparación de medias por la prueba de Tukey (95%). TA= testigo absoluto; NC = Nitrato de calcio; U= Urea de liberación lenta; SA= sulfato de amonio_; L= lombricompost; G= Gallinaza. Las barras indican el error estándar.
Los rendimientos de hoja fresca y seca fueron mayores para los tratamientos con G, en especial en la DN de 250 kg·ha-1. Este tratamiento obtuvo 25% más de MF y 30% más de MS que el T. Los valores de MF de la G
no fueron estadísticamente diferentes de las halladas con las DN más bajas de L, ni con los tratamientos con U. Al analizar los tratamientos con abonos orgánicos por separado solamente se encontraron diferencias entre G250 y L300 para hoja freca y entre G250 y L300 y T para masa seca (anexo 16).
El NF estuvo entre 3,5% y 0.1% para SA150 y T respectivamente. Los tratamientos con SA fueron los que presentaron los mayores valores, estadísticamente diferentes de los abonos orgánicos, del T y del NC. Los valores fueron muy similares a los de la U. Esto podría indicar que el S, elemento secundario indispensable para el crecimiento de las plantas y en el proceso de fotosíntesis, jugó un papel importante en los resultados hallados. Tanto el SA como la U contienen una cantidad representativa de S que pudo haber favorecido la absorción de N. Al analizar los tratamientos con abonos orgánicos por separado solamente se encontraron diferencias entre G250 y T, L250, L300 y G200 (anexo 17). Asi mismo, al analizar de forma independiente la U y el SA no se encontraron diferencias estadísticas entre ellos, pero si entre SA200 y T (anexo 17) Las DN de 100, 150 y 200 kg·ha-1 de N obtuvieron los mayores porcentajes de NF sin diferencia significativas entre ellos,
pero si fueron diferentes del T y de las DN más altas de N aplicadas (Figura 44). Nuevamente los fertilizantes convencionales de rápida liberación fueron los que obtuvieron los valores más altos sin diferencias significativas con los FLL.
Figura 44. Efecto de la DN (F=5,99; p=0,00), el tipo de abono (F= 16,2; p< 0,001) y el tipo de liberación (F=9,68; p< 0,001) en el porcentaje de NF en albahaca.
Comparación de medias mediante la prueba de Tukey al 95%. TA= testigo absoluto; NC = Nitrato de calcio; U= Urea de liberación lenta; SA= sulfato de amonio_; L= lombricompost; G= Gallinaza. Las barras indican el error estándar.
3.4.5.3. Efecto de los Fertilizantes de Liberación Lenta (FLL) en las propiedades del suelo: