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1.3. Atomic force microscopy

1.3.1. General introduction

En este segundo apartado de la conclusión general se intenta reseñar, en compendio, el resultado fundamental alcanzado en el camino de análisis hecho a lo largo de este estudio. Se puede caracterizar como un cambio de imagen sobre el movimiento cristiano de los orígenes: desde una imagen apologética, propugnada por el autor de Hechos (10.2.1), hacia una imagen históricamente más fidedigna, más conforme con la antigua tradición cristiana (10.2.2).

10.2.1. Imagen apologética de Hechos

a) Imagen de apología eclesial

La imagen que el autor de Hechos ofrece sobre los orígenes cristianos está determinada por la situación del movimiento cristiano de su tiempo. Según el texto clave de 20,29-30, dentro del discurso de despedida de Pablo, se trataba de una situación de división interna y de tergiversación de la tradición, producida por la actuación de falsos maestros cristianos. Es normal, entonces, que esa difícil situación determinara la imagen que el autor de Hechos intenta trazar sobre los orígenes cristianos. Toda ella tiene por finalidad la defensa del movimiento cristiano ortodoxo, al que el autor del escrito pertenecía, frente a la amenaza de la tergiversación herética, que, al parecer, estaba adquiriendo cada vez más fuerza.

Eso explica que, frente a la situación actual de división del cristianismo, la imagen que se presente del movimiento cristiano de los orígenes, el fundante de todo el cristianismo posterior, sea de una unidad compacta, sin grieta alguna, basada en la enseñanza oficial de los doce apóstoles, ligados a la comunidad de Jerusalén, centro clave de unidad de todo el movimiento cristiano original. De ese modo, el autor de Hch buscaba ofrecer garantía de seguridad al cristianismo ortodoxo de su tiempo, en su polémica contra los grupos heréticos, declarándolos así fuera de la comunión cristiana de los orígenes, la fundante de todo el movimiento cristiano auténtico.

b) Imagen de apología social

El autor de Hechos intentaba también hacer frente a la creciente hostilidad política y social contra el cristianismo de su tiempo. El interés del escrito era conseguir el reconocimiento social y político del cristianismo, como una religión aceptada, al estilo del judaísmo y de otros movimientos religiosos.

Eso explica los diversos rasgos de la imagen ofrecida por Hch. Explica que presente al movimiento cristiano como una religión socialmente respetable, no peligrosa; así, los personajes de los orígenes cristianos aparecen como leales a las autoridades civiles, y

estas, como no hostiles al movimiento cristiano. Explica que muestre al cristianismo, no como una superstición nueva, término con el que lo caracterizaban las autoridades, sino como una religión venerable y con raíces antiguas; así, el movimiento cristiano aparece como el auténtico heredero de la religión ancestral judía. Y explica también que describa al cristianismo como una religión razonable, que no solo asume la religiosidad judía, sino que también es el cumplimiento pleno de la religiosidad helenística.

10.2.2. Imagen más fidedigna

Frente a la imagen ofrecida por el autor de Hechos, el análisis realizado en este estudio ha ido perfilando una imagen del movimiento cristiano antiguo más conforme con la antigua tradición cristiana y, de seguro, más fidedigna en cuanto a la realidad histórica.

a) Variedad en el cristianismo antiguo

Según las noticias de la antigua tradición cristiana, el movimiento cristiano tuvo sus

inicios en diversos lugares de Palestina, y no solo en Jerusalén, como quiere Hechos. Y

su expansión fue rápida y variada, ya desde los primerísimos momentos, llegando a formar grupos cristianos no solo en Palestina, sino también en las regiones de su entorno, alcanzando muy pronto incluso las grandes ciudades de la cuenca del Mediterráneo. Esa expansión tuvo que efectuarse no solo por una misión organizada, sino también por otros contactos de diverso tipo, como viajes ocasionales o incluso emigración estable. Una de las razones principales para la dispersión de los cristianos de la corriente abierta al mundo gentil fue, sin duda, la hostilidad que encontraron entre los judíos de Palestina.

b) Diferencias en el cristianismo antiguo

Hay que reseñar también que la historia real del cristianismo primitivo fue mucho más diferenciada que la imagen de unidad compacta que presenta el autor de Hechos. Los datos de las antiguas tradiciones cristianas apuntan claramente a diversas corrientes cristianas desde los mismos orígenes del movimiento cristiano y a diversas actitudes dentro de ellas.

1) Una corriente estaba ligada aún a las prácticas del judaísmo y tenía una estrategia misional centrada en el pueblo de Israel. La comunidad más importante y más beligerante de esa corriente fue, sin duda, la de Jerusalén. Pero había también diferencias entre los miembros de esa corriente. Porque la actitud de los cristianos jerosolimitanos a los que Pablo califica de falsos hermanos era diferente de la actitud de los dirigentes de la comunidad (Gal 2,1-10). Y tampoco la actitud de Pedro era exactamente igual a la actitud de Santiago y sus seguidores (Gal 2,11-14).

2) De diferente tipo era la corriente cristiana con una misión abierta al mundo gentil y cuya vida comunitaria había superado las prácticas legales del judaísmo. Esa corriente,

originaria de Palestina, se abrió muy pronto, probablemente por la hostilidad de las comunidades judías palestinas, a las grandes ciudades helenísticas. La comunidad más significativa de esta corriente en los tiempos antiguos fue, sin duda, la de Antioquía, a la que Pablo estuvo ligado durante catorce años aproximadamente. Pero el conflicto surgido en esa comunidad muestra las diferentes actitudes entre los miembros de ella (Gal 2,11- 14). También la misión autónoma paulina testifica diferentes actitudes dentro de esa corriente helenística, ya que la actitud del equipo misional paulino era muy diferente de la de otros misioneros helenistas, como muestra claramente la correspondencia de Pablo con la comunidad de Corinto. Las cartas de Pablo testifican también frecuentes tensiones y conflictos incluso dentro de las mismas comunidades paulinas.

3) No encajan en ninguna de las dos corrientes anteriores los grupos cristianos que subyacen a las tradiciones utilizadas por el evangelio de Juan. Aunque vivieron en su época antigua dentro del ámbito palestino, esos enigmáticos grupos juánicos tuvieron un tono diferente del de la corriente ligada a la comunidad de Jerusalén. Su actitud y su ámbito misional, que incluía el mundo samaritano, muestran un carácter más abierto que el de las otras comunidades cristianas palestinas.