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5. PAIRWISE COMPARISON EXPERTS

5.3 Generated design

Tal como lo señala Agustina Palacios, en este modelo que transcurre entre los siglos XVIII y XX las características fundamentales que se distinguen son que: en primer lugar, las causas que se alegan para justificar la discapacidad ya no son religiosas, sino que pasan a ser científicas. Ya no se habla de dios o diablo, divino o maligno, sino que se alude a la diversidad funcional en términos de salud o enfermedad. En segundo lugar, las personas con discapacidad ya no son consideradas inútiles respecto de las necesidades de la comunidad, sino que ahora se entiende que pueden tener algo que aportar, aunque ello en la medida en que sean rehabilitadas o normalizadas. Desde la visión prevaleciente se considera que la persona con discapacidad puede resultar de algún modo rentable a la sociedad, pero dicha rentabilidad se encontrará supeditada a la rehabilitación o normalización y esto significa, en definitiva que la persona logre asimilarse a los demás —válidos y capaces— en la mayor medida de lo posible.

Ahora bien, siendo las causas que se alegan para explicar el nacimiento de una persona con discapacidad, científicas, ciertas situaciones pasan a ser consideradas modificables. Y la asunción de la diversidad funcional como una enfermedad, fruto de causas naturales y biológicas, se traduce en la posibilidad de mejoramiento de la calidad de vida de las personas afectadas, como también en el desarrollo de los medios de prevención, tratamientos de rehabilitación y de cierta manera de comprensión del significado de la integración social. Como resultado de la utilización de los avances científicos y tratamientos médicos, gran parte de los niños y niñas con diversidades funcionales sobreviven o tienen una mayor probabilidad de supervivencia. 58

De esta forma, se busca la recuperación de la persona dentro de la medida de lo posible, y la educación especial se convierte en una herramienta

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ineludible en dicho camino de recuperación o rehabilitación. Asimismo, dentro de las prácticas habituales, aparece plasmado un fenómeno que lo caracteriza: la institucionalización. Por otro lado, la mirada se encuentra centrada hacia la diversidad funcional por lo que se produce una enorme subestimación con relación a las aptitudes de las personas con discapacidad. En consecuencia, las respuestas sociales se basan en una actitud paternalista, centrada en los déficit de las personas que -se considera - tienen menos valor que el resto: las válidas o capaces.

En lo relativo a los modos de subsistencia, la apelación a la seguridad social y al empleo protegido son casi los medios obligados para las personas con discapacidad. De este modo, la asistencia social pasa a ser el principal medio de manutención, siendo ello en ciertos casos consecuencia de la imposibilidad de realizar ningún tipo de tarea, pero en otros muchos debido a que la subestimación de la que son objeto genera la exclusión del mercado laboral de muchas personas con discapacidad, plenamente capaces de trabajar. 59

Por considerar, siguiendo el análisis del Lic. Alejandro Ontiveros, que el enfoque Biopsicosocial se ubica dentro de este modelo, se lo incluye y a continuación se lo describe:

 Enfoque BIOPSICOSOCIAL:

Como se menciona anteriormente, el modelo Rehabilitador considera la discapacidad como un problema "personal" directamente causado por una enfermedad, trauma o condición de salud, que requiere de cuidados médicos prestados en forma de tratamiento individual por profesionales. En este sentido,

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el "tratamiento" de la discapacidad estará encaminado hacia una mejor adaptación de la persona y a un cambio de conducta.

Sin embargo, el movimiento de vida independiente, surgido en la década de 1970 se refiere a la discapacidad como un problema principalmente "social", desde el punto de vista de la integración de las personas con discapacidad en la sociedad. En este sentido la discapacidad no es un atributo de la persona, sino un complicado conjunto de condiciones, muchas de las cuales son creadas por el ambiente social. Por ello, el manejo del problema requiere la actuación social y es responsabilidad colectiva de la sociedad hacer las modificaciones ambientales necesarias, para propiciar una participación plena de las personas con discapacidad en todas las áreas de la vida social. Así, ―la causa de la discapacidad es puramente social, por lo cual el eje de análisis se sitúa en el contexto social, económico, político y cultural, y es la opresión social y ―el contexto discapacitante‖ el que determina la existencia de discapacidad, por lo tanto existe una responsabilidad social-colectiva al momento de buscar la inclusión de la persona con discapacidad a la sociedad.‖60

La conjunción de estos dos modelos permite la integración de las diferentes dimensiones del funcionamiento humano, permitiendo obtener una visión coherente e integral desde las diferentes dimensiones de la salud con una perspectiva biológica, individual y social: es lo que ha dado en llamarse el Enfoque Biopsicosocial. 61

―Es a partir de este modelo que se realiza la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2001. Este enfoque tiene una mirada holística donde la discapacidad se manifiesta a partir de la interacción entre un individuo (con una deficiencia), es decir se tiene en cuenta las condiciones de

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Ontiveros, Alejandro; año 2012, pág. 99.

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salud y su entorno físico y social, los factores ambientales, por lo cual no es monocausal, sino que es complejo y multifacético.‖62

―Es precisamente esta visión integradora, que defiende el enfoque Biopsicosocial, la que nos permite explicar de manera más satisfactoria ese hecho complejo y multifacético que es la discapacidad. Gracias a él es posible establecer un lazo entre los distintos niveles (biológicos, personales y sociales) que sustentan la discapacidad y desarrollar políticas y actuaciones dirigidas a incidir de manera equilibrada y complementaria sobre cada uno de ellos. Se facilita además, gracias a esta visión integradora, el establecimiento de una diferenciación entre los distintos componentes de la discapacidad, por ejemplo entre las deficiencias, las actividades personales y la participación en la sociedad, lo cual nos clarifica la naturaleza de las actuaciones que son requeridas y los niveles a los que dichas actuaciones han de estar dirigidas.‖ 63

Así, este enfoque define a la discapacidad como un término genérico que incluye las deficiencias en las funciones y estructuras corporales, las limitaciones en la actividad y las restricciones en la participación, por lo cual la persona con discapacidad es resultante de fundamentaciones biológicas, motivaciones psicológicas y condicionamientos sociales. No obstante, ―sigue subyaciendo el principio de normalidad-anormalidad, y considera que la inclusión de la persona con discapacidad es a partir de la rehabilitación integral de la persona y de la construcción de facilitadores ambientales que permitan un entorno accesible, con políticas sanitarias integrales.‖64

Como señala Ontiveros, los principales aportes de este enfoque son: promover la utilización de una terminología neutral y positiva al definir y clasificar la discapacidad, plantear de manera incipiente la distinción entre enfermedad y discapacidad, a partir de lo cual aparentemente supera la

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Ontiveros Alejandro; Op. Cit. pág. 96.

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UIPCS-IMSERSO citado por Ontiveros Op. Cit.

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monocausalidad biológica atribuida al fenómeno; e incorporar además de los factores biológicos y psicológicos, los condicionantes ambientales y contextuales, en la construcción del objeto discapacidad.

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