9.2 Relevant Systems
9.2.2 Geo-replicated Databases for Server-Side Applications
El análisis de cuatro tipos de marcadores moleculares en diferentes regiones ha permitido identificar los patrones y procesos que condicionan la estructura de las poblaciones de los robles esclerófilos presentes en el Mediterráneo Occidental. Por un lado, el análisis del oDNA es una herramienta útil para evaluar la actual distribución de las poblaciones de robles esclerófilos y relacionarla con la historia geológica y climática del Mediterráneo Occidental desde una perspectiva biogeográfica. Por su parte, el análisis de marcadores nucleares (AFLPs e ITSs) ha permitido determinar la mayor homogeneidad de Q. coccifera en el área frente a un patrón vicariante en Q. ilex y, en menor medida Q. suber, y cómo afecta el fenómeno de la introgresión a las poblaciones de las tres especies.
Los linajes de oDNA han mostrado una estructura geográfica marcada de las poblaciones de Q. suber, Q. ilex y Q. coccifera, coincidente con los resultados de otros autores que sugieren una migración de las tres especies desde zonas peribalcánicas y el mantenimiento de refugios glaciares en Norte África, las penínsulas Ibérica e Itálica y las islas mediterráneas (Lumaret et al., 2002; Lumaret et al., 2005; Fineschi et al., 2005). En particular, se muestra que las especies
los períodos glaciares del Pleistoceno. Este patrón podría extenderse sensu lato al resto de islas mediterráneas y a la Península Itálica, pero requerirá de un muestreo más intensivo en estas áreas para su comprobación.
Por otra parte, los linajes organulares han mostrado diferencias en la distribución en función de la especie analizada. Quercus suber se muestra prácticamente homogéneo en su rango occidental (Oeste de Iberia y Marruecos), con un único clorotipo del linaje suber, aunque otros autores han descrito la presencia de otro clorotipo a muy baja frecuencia en Marruecos y el Sur de Portugal (Belahbib et al., 2001; Lumaret et al., 2005). La homogeneidad en cuanto a diversidad neutral en este área también se ha descrito mediante isoenzimas (Toumi y Lumaret, 1998; Jiménez et al., 1999) y AFLPs (Lopes y Parker, 2000).
El rango oriental de Q. suber está ocupado por grupos de clorotipos del linaje suber pero diferentes del que se presenta en el rango occidental. El área disjunta que comprende Argelia- Túnez, Italia continental-Sicilia y Cerdeña muestra tres clorotipos similares cuyas diferencias obedecen a procesos de vicarianza que han tenido lugar históricamente en la zona. A pesar de que en este trabajo no se han analizado poblaciones de Córcega o Provenza, Lumaret et al. (2005) han señalado que las primeras están relacionadas con las poblaciones sardas, mientras que las segundas presentan el mismo clorotipo que las poblaciones italianas. También es destacable la presencia del clorotipo propio de Cerdeña (c2) en Menorca. Las fluctuaciones del nivel del mar que se han dado en el Pleistoceno crearon puentes de tierra entre Cerdeña y Córcega o entre Sicilia e Italia continental durante los pleniglaciares, volviendo a generar condiciones de insularidad durante los tardiglaciares (Schüle, 1993), y son las responsables de los tres clorotipos del linaje suber presentes en la zona (c2, c3 y c4). Un rasgo destacable en estas regiones es que Q. suber no muestra introgresión con las poblaciones de Q. ilex con linaje i-c II.
Frente a las áreas orientales y occidentales, el rango central de Q. suber presenta una franja central de poblaciones discontinuas que tienen el linaje i-c I como producto de introgresión con Q. ilex. Estas poblaciones, ocupan el Este peninsular, el Este de Marruecos y las Islas Baleares. Los datos aportados sugieren que las hibridaciones han sido antiguas y que se produjeron en momentos de crisis demográfica de las poblaciones de Q. suber frente a Q. ilex. No es posible determinar si los clorotipos primitivos de estas poblaciones tenían mayor relación con las masas del rango oriental (c2-c4) o del rango occidental sólo a partir de los datos de oDNA. No obstante, el análisis exhaustivo de la secuencia de ITSs en todo el rango de Q. suber (Simeone et al., 2006) indica que las poblaciones de estas áreas tienen mayor grado de relación con las poblaciones orientales que con las occidentales.
En el caso de Q. ilex y Q. coccifera los tres linajes presentan una distribución coincidente con la obtenida por Lumaret et al. (2002) mediante RFLPs en el cpDNA de Q. ilex, aunque nuestros resultados muestran un mayor número de clorotipos, especialmente en la Península Ibérica. El linaje i-c III se corresponde con el clorotipo 2 (Lumaret et al., 2002) presente en poblaciones de Grecia, apareciendo de forma testimonial en Q. ilex y Q. coccifera de Argelia, Apulia y la isla de Corfú. Por otro lado, se confirma que el valle del Ródano es una barrera para los linajes i-c I (clorotipos 12-25) e i-c II (clorotipos 4-11) en Q. ilex, aunque no así en Q. coccifera, que aparece también en el Sudeste ibérico e Ibiza. Si superponemos los linajes organulares en Q. ilex y en Q. coccifera (Figuras 6b y 6c), observamos que no hay una coincidencia total, sino que éstos se hallan ligeramente desplazados hacia el Oeste en Q. coccifera.
Así, tomando en consideración la migración desde posiciones peribalcánicas postulada para las tres especies (Palamarev, 1989; Lumaret et al., 2002; Lumaret et al., 2005), el actual patrón espacial de las especies en el Mediterráneo Occidental se deriva de su continua presencia, manteniendo la capacidad de cambio frente a perturbaciones de diversa índole, por ejemplo glaciaciones, incendios recurrentes, actividad humana, etc. El mantenimiento de la diversidad intraespecífica y de la capacidad de interacción entre las especies deben ser los elementos clave en las estrategias de conservación de las especies frente a perturbaciones futuras.