La ganadería es intrínseca a la FT en la que también se generan diversos productos agrícolas y pecuarios, ello por la acción afro campesina de orden familiar y de comunidades representadas, en veredas específicas, por los consejos comunitarios.
La FT es una representación simbólica fruto de la construcción que el mismo afro ha hecho a través del tiempo en que desplegó su propia ancestralidad, lo que traía desde sus orígenes, la metamorfosis que vivió en la Hacienda esclavista, sus ansías de libertad y de bienestar que aún perduran. Tal referente debe ser reconocido como patrimonio cultural colombiano en el paisaje rural norte caucano. Así como se habla de paisaje cafetero colombiano hemos de lograr hablar de paisaje rural cultural afro norte caucano. Ello debe gestarse desde AMUNORCA, gracias a la incidencia de los consejos municipales de estos cuatro municipios y de otras zonas afro en los otros seis municipios de la región donde hay presencia afro: Corinto, Miranda, Caloto, Santander de Quilichao, Suarez y Buenos Aires. ¿Qué implicaría? Lo mismo que el tratamiento diferencial que se hace con el paisaje cultural cafetero colombiano: Reconocimiento a la Identidad cultural regional. Fortalecería políticamente la unidad productiva Afro, en tanto que FT, y ello daría para reactivar económicamente la ruralidad de la región. Caracterizaría a las comunidades afro rurales de manera distinta del ingenio azucarero y los visibilizaría como una ruralidad particular dada sus connotaciones culturales. Atraería turismo, mejoraría las condiciones de agua potable para las ciudades y veredas. Focalizaría una especial atención de parte del gobierno departamental y nacional. Incentivaría la productividad agroecológica y los mercados en diversas líneas productivas con las que se cuenta.
Los consejos comunitarios rurales deben insistir en fortalecer el hacer comunidad y para ello hay que formarse. Deben explorar nuevas formas de economía solidaria. Hacer valer la institucionalidad que les es propia y la que se conjuga desde la asociación de los consejos comunitarios de la región. La estructura organizacional de ACONC debe afianzarse desde su propio interior y de cara a las comunidades para acabar de legitimarse. Desde aquí se deben hacer los siguientes llamados de atención que, de ser planteados e implementados oportunamente, tendrán una repercusión sin precedentes en la afro ruralidad de la región:
Exigir al gobierno nacional, al ministerio de agricultura y de desarrollo rural, desde las alcaldías agrupadas en AMUNORCA que el Banco Agrario cumpla con la misión para la que fue creado, frente a las comunidades rurales más vulnerables, pues no lo está haciendo en el caso particular de la región. Que facilite los recursos financieros con tasas de interés razonables a las realidades económicas de las comunidades. Préstamos blandos sin intermediarios y con los acompañamientos correspondientes para asegurar los logros que anhelan los ganaderos y los distintos frentes productivos de las afro comunidades.
Que la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Económico del Cauca gestione más recursos financieros, que fortalezca su capacidad de gestión y acompañamiento a las comunidades, empezando porque las reconozca, pues obra como si no existieran. Entonces que impulse los proyectos correspondientes en la afro ruralidad, incluido el caso del sector ganadero. No existe ni ha existido un solo proyecto en favor de estos últimos de parte de dicha entidad, lo cual desdice de la institucionalidad, la política gubernamental y habla de la inexistencia de compromiso alguno para con las comunidades.
Que el Comité departamental de Ganaderos del Cauca impulse nuevas sinergias para la región y haga presencia en la zona, vía el acompañamiento a las nuevas asociaciones de afro ganaderos y agricultores que se están gestando, que dinamice alianzas entre ellos y los ingenios para el acceso y generación de productos e insumos para el ganado, que complementen su nutrición y la sanidad de los mismos, dada la carencia de tierras y pastos adecuados. Que tome la iniciativa de montar una subsede en el norte caucano de la empresa que proyecta crear de derivados de la leche, para así estimular la compra directa de la producción primaria de los mismos, para su adecuada transformación. Esta sería un ideal de empresa caucana de base rural e inter cultural sin precedentes.
Que el sector académico se vincule al estudio y acompañamiento de la vida rural de la región. Hay demasiado por hacer y se requiere un compromiso decidido que se concrete en investigaciones que impulsen la transformación positiva de la afro ruralidad norte caucana. Faltan estudios de orden cultural, sobre el campesinado, sobre nuevas alternativas económicas rurales, lo organizacional, políticas públicas rurales que representen los intereses legítimos de las bases campesinas. Igualmente, que potencien lo agro ecológico en los campos, dinamicen los mercados campesinos, promuevan una producción y nutrición sana libre de agro tóxicos, entre otros tantos temas.
Que el sector Empresarial demuestre su “responsabilidad social,” su real compromiso con las comunidades rurales carentes de tierra, agua potable, con problemas medio ambientales, gracias al glifosato con el que fumigan la caña, con una inmensa y creciente inseguridad alimentaria, dada la no soberanía sobre la misma. Dada la riqueza económica que sacan de la región es necesario incrementar la inversión social rural. No hay un estudio al respecto y no hay nada que evidencie que son dolientes de las
comunidades afro rurales. En la región urge armonizar con el equilibrio de los ecosistemas, pues lo que históricamente se ha hecho es vulnerar la biodiversidad, empezando por extinguir el modelo de Finca Tradicional Afro. En esto el empresariado y los agroindustriales tienen un reto y compromiso que deben asumir cuanto antes, pues las comunidades están esperando su aporte decidido más allá de cálculo de la rentabilidad financiera, para ir a la rentabilidad social y medio ambiental. El sector ganadero afro rural está esperando el compromiso del sector agro industrial y empresarial, su acompañamiento y vinculación directa con la superación de los problemas clásicos que aquejan a la comunidad entera.