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5.3 Implementation issues relating to key mechanisms

5.3.2 Group migration

Debido a las características de la realidad lingüística que acabamos de exponer, la toponimia que se rotule en un mapa va a ser bilingüe, en el sentido de que a cada territorio, a cada franja, le corresponderá la suya, vasca o romance.

En el sentido de bilingüismo superpuesto, la rotulación conjunta de las dos versiones de toda la toponimia en un único mapa resulta prácticamente imposible (mapa 4). La excesiva longitud de los topónimos en doble versión dificultaría la identificación de la entidad geográfica a la que se refieren, su lectura sería farragosa, nos exigiría reducir el número de topónimos... Algunas soluciones parciales como las abreviaturas, ya normalizadas en ambos idiomas, o la inserción de vocabularios al

margen de los mapas pueden ayudar a aligerar o paliar, en parte, las difi cultades con las que nos encontramos al rotular nuestros mapas. Sin embargo, ante la inevitable necesidad de afrontar la rotulación del “mapa único” o “mapa bilingüe” que es hoy por hoy el más frecuente entre los editados por nuestros ayuntamientos e institucio- nes en general, hay que tomar una serie de decisiones que no son nada fáciles.

Así, se opta por un mapa bilingüe parcial con las siguientes opciones:

• Los nombres ofi ciales bilingües irán siempre rotulados en su forma bilingüe. En estos momentos son ofi ciales únicamente los nombres de los municipios y entidades de población28.

28 Debido a la complejidad de la estructura institucional y a los diferentes niveles de competencias existen-

tes, no existe un procedimiento establecido para la ofi cialización de los nombres de lugar salvo para el caso, ya citado, de los diferentes tipos de entidades de población (municipios, concejos…).

Mapa 4: Bilingüismo equívoco

Fragmento de la hoja 062-24

• Se puede hacer una distinción entre toponimia mayor y toponimia menor: los accidentes geográficos más importantes del mapa irán rotulados en su forma bilingüe y el resto en una única versión, excepto los denominados “topónimos referenciales” que, como ya hemos explicado, también irán es- critos en una doble versión siempre que el espacio lo permita. En caso de que haya que elegir se puede optar por dar prioridad a una lengua, por res- petar el uso corriente del topónimo en el lugar o por rotular el topónimo en función del origen de la lengua del elemento específico.

• En cuanto al resto de la toponimia menor, existen varias opciones:

- Eliminar los elementos genéricos del topónimo y que sea la simbología del mapa la que permita identificar el tipo de entidad geográfica.

- Mantener los elementos genéricos y dar prioridad a una de las lenguas oficiales en función de unas zonas lingüísticas previamente definidas. Un vocabulario al margen del mapa ayudaría a traducir el significado del ele- mento genérico.

- Rotular cada topónimo en función de la lengua correspondiente al ele- mento específico.

Cualquiera de las opciones que apliquemos a la toponimia menor tiene sus li- mitaciones, riesgos... Estos últimos meses la Comisión de Toponimia del Conse- jo Asesor del Euskera ha creado una subcomisión encargada de fijar las directrices de la rotulación de la toponimia en la cartografía aunque hasta la fecha no se han llegado a definir totalmente estos criterios.

7. CONCLUSiONES

Tal vez, dadas las características del tema tratado, sea más adecuado hablar de una recapitulación de todo lo planteado hasta ahora que de unas conclusiones en sentido estricto. Esta reflexión la he estructurado en torno a tres preguntas clave:

1. ¿Existe realmente una toponimia bilingüe en la CAPV?

2. ¿Es necesario el bilingüismo en la cartografía, en las sociedades plurilin- gües, o sólo supone una traba en la elaboración de productos cartográficos?

1. ¿Existe realmente una toponimia bilingüe en la CAPV?

El bilingüismo denominado “paralelo” está presente en toda nuestra toponimia lo que es un claro reflejo de la realidad lingüística del país. Sin embargo el bilin- güismo superpuesto obedece en parte a la convivencia (al contacto) de las dos lenguas, a políticas lingüísticas y a otros intereses extralingüísticos.

La toponimia oficial es todavía hoy muy escasa en la CAPV, limitada a los nombres de los municipios y barrios. Esta toponimia oficial presenta formas bi- lingües especialmente en Álava. En la CAPV se ha adoptado la barra (/) o el guión (-) para separar las dos formas de un topónimo bilingüe29.

El conjunto de la toponimia normalizada se presenta en tres versiones carto- gráficas (vasca o castellana y polivalente, la más próxima a la versión bilingüe).

2. ¿Es necesario el bilingüismo en la cartografía, en las sociedades plurilingües, o sólo supone una traba en la elaboración de productos cartográficos?

La respuesta, afirmativa o negativa, depende del punto de vista y de las priori- dades de cada uno. En ambos casos se alegan razones más o menos objetivas, de mayor o menor peso.

Sin embargo, dadas las especiales características de la CAPV, cada vez parece menos “políticamente correcta” la elaboración de cartografía monolingüe y, ade- más, un mapa monolingüe ignora parte de la información, ya que hay topónimos con versiones oficiales en ambas lenguas. Las principales razones que se alegan a favor del mapa monolingüe son aquellas cuestiones más “neutras” de carácter técnico relacionadas principalmente con la legibilidad (espacio, número de topó- nimos a incluir, escala, etc.).

En efecto, la cartografía, a diferencia de otros soportes como las bases de datos por ejemplo, limita en gran medida el empleo de la toponimia bilingüe, funda- mentalmente por su excesiva longitud, que provoca confusión al ocultar otros

29 El criterio de Euskaltzaindia/Real Academia de la Lengua Vasca no es éste y aparece publicado en la

norma 141 (“Herri-izenak: hurrenkera eta zeinu grafikoen erabilera”) publicada en Euskaltzaindiaren Arauak 3. Carpeta (Euskaltzaindiaren Arau-bilduma) pp. 1417-1424.

accidentes geográficos e impide la lectura clara y precisa del mapa, sobre todo en las escalas pequeñas.

Sin embargo, en mi opinión, estos problemas de legibilidad y la incomodidad o dificultad que supone la elaboración de una cartografía bilingüe no son tan graves e irresolubles como para justificar una cartografía monolingüe. Además, las razones y ventajas de una cartografía bilingüe compensan el mayor esfuerzo que hay que realizar para su elaboración.

Quienes apoyan la necesidad de una rotulación bilingüe consideran que hoy en día es insoslayable, en una sociedad con dos lenguas oficiales, el total respeto a ambas comunidades lingüísticas. En general las personas que pertenecen a la misma comunidad lingüística están familiarizadas con los mismos nombres; en muchos casos las personas que hablan euskera aplicarán un nombre y las que hablan castellano otro distinto. Ambos son importantes y forman parte de la identidad lingüística local.

En la CAPV las políticas de normalización lingüística siguen esta tendencia y por ello parece que no tiene mucho futuro la cartografía monolingüe que obliga a seleccionar una versión vasca o castellana de la toponimia. Por otro lado, el uso de la denominación bilingüe puede contribuir a la normalización del euskera: dos rótulos, uno en euskera y otro en castellano, separados por una barra pueden tener una claro efecto didáctico.

Por otro lado, razones como la economía de medios aconsejan también la elaboración de una cartografía bilingüe. Además, el impacto de los problemas que plantea esta cartografía bilingüe puede minimizarse con un buen diseño cartográfico y la aplicación de criterios de rotulación bien definidos.

3. ¿Es posible realizar un mapa con una toponimia totalmente bilingüe?

La incorporación de una toponimia totalmente bilingüe, que incluya tanto el elemento genérico como el específico a la cartografía es imposible. La longitud de los topónimos bilingües unida a la falta de espacio, más grave cuanto menor sea la escala, y los problemas de legibilidad derivados de todo ello repercuten en la posibilidad de aplicación del rótulo bilingüe.

Además, en los países multilingües, el principio de univocidad y el respeto a las lenguas oficiales son, en muchos casos, difíciles de conjugar. El escoger, el

proponer un topónimo como “nombre preferente” es siempre una de las tareas más delicadas.

Para terminar, hay que señalar que la cartografía que tal vez responda mejor a todas las cuestiones suscitadas a lo largo de mi exposición y que, por tanto, de- bería ser la empleada de manera preferente, es aquella que tiene como resultado el denominado mapa bilingüe donde se incorpora la versión polivalente de la toponimia.

Esto implica que la tarea no está acabada. Ahora es necesario un estudio ex- haustivo para la fijación de criterios definitivos a fin de determinar la forma final de cada topónimo, así como los elementos a incorporar (símbolo, tipo de letra, color…) en sustitución del genérico correspondiente.

Glosario

Alónimo: Cada uno de dos o más topónimos empleados para referirnos a un mismo accidente topográfico. (Glosario, 005, p. 79)

Alónimo normalizado: Cada uno de dos o más topónimos normalizados empleados para referirnos a un mismo accidente topográfico (Glosario, 006, p. 79) Por ejemplo, Arrasate y Mondragón.

Bilingüe: Escrito o impreso en dos idiomas o en dos tipos diferentes de escri- tura (Glosario, 022, p. 80).

Bilingüe: Se denominan así a veces a los nombres de lugar que comprenden elementos en dos lenguas; se emplea más a menudo el epíteto “híbrido”. En un sentido diferente, el término “bilingüe” se emplea también en ocasiones para de- signar los nombres utilizados paralelamente en dos lenguas para caracterizar un mismo lugar: el Saint-Laurent, Saint Lawrence River (CDN); se prefiere entonces “corónimos alternativos” aunque esta expresión no implique necesariamente que provengan de lenguas diferentes” (Lexique des termes utiles, p. 25)

Lengua de origen: Lengua en cuyos términos se produce un nombre geográ- fico y a partir de lo cual éste puede ser adoptado o convertido para su empleo en otra lengua, denominada lengua de término (Glosario, 156, p. 91)

Lengua de término: Lengua en la que un topónimo puede ser adoptado o transformado a partir de su lengua de origen (Glosario, 158, p. 91)

Mapa multilingüe: Mapa que para un accidente topográfico determinado presenta alónimos en lenguas diferentes, no necesariamente normalizados (Glo- sario, 187, p. 93).

Rotulación multilingüe: Mapa que para un accidente topográfico determi- nado presenta alónimos en lenguas diferentes, no necesariamente normalizados (Glosario, 165, p. 92)

traducción: 1. Acción de expresar con palabras de una lengua de término lo que está escrito o se ha expresado antes en otra lengua, la lengua de origen. 2. El resultado de este proceso. En toponimia se aplica a veces sólo al elemento gené- rico de un nombre (Glosario, 350, p. 105)

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