6.4 Experiments on Pre-training Methods
6.4.1 HMM-based Pre-Training
718 Un DUMU.GABA y cuatro DUMU.SAL.GABA.
719 Aún desde nuestra perspectiva occidental moderna, donde es difícil concebir la
idea de un lactante trabajando, hay que poner de relieve que en la Antigüedad (e incluso en el s. XX de nuestra civilización) el período de lactancia rondaría los tres años, e incluso en ocasiones mucho más tiempo (el destete natural se puede posponer hasta los siete años; cf. Katherine A. Dettwyler, “Time to Wean: The Hominid Blueprint for the Natural Age of Weaning in Modern Human Populations”, en Patricia Stuart Macadam y Katherine A. Dettwyler [eds.], Breastfeeding Perspectives [Nueva York: Transaction Publishers, 1995], 39–73; José María Paricio Talayero y María Teresa Hernández Aguilar, “Aspectos histó- ricos de la alimentación al pecho”, en AA. VV. Manual de lactancia materna: De la teoría a la
práctica, Asociación Española de Pediatría [Madrid: Editorial Médica Panamericana,
2008], 16). Así, la falta de recursos alimentarios podría ser una de las razones para que el niño siguiera lactando hasta que su madre no produjera leche suficiente para nutrirle. Por tanto, la capacidad física de un pequeño de tres o cuatro años, aún lactante, será induda- ble. Sobre estas cuestiones y las prácticas de lactancia en el Próximo Oriente antiguo véase Justel, “Some Reflections”, 144, n. 10.
720 Si bien otros no tendrían la misma suerte (cf. en el presente §5.4 el subapartado
“Natalidad y mortalidad de niños esclavos”).
721 Dicha importancia de los niños de la época, también a un nivel productivo, echan
por tierra aseveraciones como la de Harris, quien afirma que “in death, as in life, infants had little impact on the community” (Gender and Aging, 15).
les. En el caso de las listas casitas de racionamiento, sin embargo, la causa prin- cipal se corresponde con que la mayor parte de la documentación permanece
aún inédita722. Aún así, evidencias directas o indirectas nos informan en ocasio-
nes sobre el grado de importancia con que los adultos enfocarían el tema. Evidentemente los niños más pequeños no podrían hacerse por sí mismos con alimentos, pero documentación de diversa naturaleza nos dará la clave para interpretar cada caso y extraer conclusiones al respecto.
Antes de analizar la alimentación de los niños ligados a la esclavitud, nos parece conveniente hacer una breve referencia a la cuestión de la provisión de alimentos y cuidados en general en relación a otro tipo de realidades sociales: los menores procedentes de familias de clase media-alta —incluso real, en el caso de Nuzi—, o al menos cuyo estatus no entraría dentro del ámbito servil.
Debido a su complicada interpretación sobre la condición social de algunos de estos niños, una mención especial merecen las asignaciones (ac. tēniqu o tarbītu) que recibían algunas nodrizas (ac. mušēniqtu). Para el Bronce Reciente conocemos el fenómeno del pago a las nodrizas principalmente a través de documentos administrativos mesobabilónicos y nuzitas, que consignaban lo recibido por estas
profesionales del amamantamiento723. A la hora de estudiar la alimentación y
cuidado de los menores, hay que añadir, para el caso del archivo del Palacio de
Nuzi, las raciones distribuidas a las mujeres e hijos del rey724. Muchos de estos
textos presentan una distribución de alimentos, como cebada725, pero también
722 Como apunta Tenney (Life at the Bottom, 145), hay suficiente material para estu-
diar la relación entre edad y cantidad de comida recibida. Por otra parte, no contamos con suficientes fuentes sobre las raciones de aceite o lana destinados a trabajadores forzados.
723 Véase la bibliografía principal sobre las nodrizas en el Próximo Oriente antiguo
en Maria Giovanna Biga, “Enfants et nourrices à Ebla”, KTEMA 22, 1997, 36, n. 4, así como en Stol, Birth in Babylonia and the Bible, 181–92; Schneider-Ludorff, “Die Amme”. Para la historia de la lactancia desde una perspectiva médica véase Paricio Talayero — Hernández Aguilar, “Aspectos históricos”.
724 Provenientes casi todos estos documentos de la habitación R 76 de los archivos
palaciegos, los textos aparecen referenciados en Walter Mayer, Nuzi Studien I: Die Archive
des Palastes und die Prosopographie der Berufe, AOAT 205/1 (Neukirchen-Vluyn: Butzon &
Becker, 1978) (habiendo que añadir varias tablillas, en Brigitte Lion y Philippe Abrahami, “Remarks to W. Mayer’s Catalogue of the Nuzi Palace Texts”, Cuneiform Digital Library
Bulletin 2012:1, 5 sub §4.3). Véase al respecto Brigitte Lion, “Les femmes comme signe de
puissance royale: la maison du roi d’Arrapha”, en Gernot Wilhelm (ed.), Organization,
Representation, and Symbols of Power in the Ancient Near East: Proceedings of the Fifty-Fourth Rencon- tre Assyriologique Internationale at Würzburg, 20–25 July 2008 (Winona Lake: Eisenbrauns,
2012), 531–42 (para las referencias a niños cf. esp. p. 539).
725 Véase al respecto el texto de Nippur BE 15 184: 15, o los documentos de Nuzi
provenientes del archivo del Palacio HSS 14 212 (cebada recibida por la nodriza Nuḫu- nazi, que sella el documento), HSS 13 77 (cebada para cinco “hijas del rey” para un
prendas de vestir, en general726, y lana en particular727. Sin embargo, el aceite
constituye el elemento que encontramos en más ocasiones en estos textos, aspec- to relacionado con las raciones de amamantamiento mesopotámicas, ya
tipificadas en la tradición legal paleobabilónica728. El aceite (sum. Ì, ac. šamnu)
era un elemento vegetal que no solo servía a las nodrizas en tareas culinarias, sino especialmente para el cuidado de su cuerpo y del bebé al que amamanta-
ba729. En este sentido, con más frecuencia está atestiguada la variante del aceite
de sésamo (sum. ŠE.Ì.GIŠ, ac. šamaššammū), elemento abundantemente presente
en los textos cuneiformes del 2.º y 1.er milenio a. C.730.
Estos documentos guardan relación con los pagos del teḫambašḫu nuzita, si bien las referencias a este último término se encuadran en textos de adopciones infantiles (§4.3). De hecho, resulta difícil conocer el estrato social en el que deben inscribirse estos lactantes, y aunque las nodrizas pertenecerían en otras épocas a
una clase social baja731, es indudable que las asignaciones mencionadas de ceba-
da u otros productos en el archivo del Palacio de Nuzi están destinadas a
mujeres cercanas al rey732. Para otros archivos del Bronce Reciente, poco o nada
sabemos sobre este aspecto.
período de dos meses) y HSS 14 216 (cebada recibida por tres mujeres, para el período de un mes y destinada a cinco mujeres). Para otros casos de niños receptors de grano, cf. HSS 16 7, HSS 16 333 o HSS 16 408. Proveniente del mismo archivo palaciego, véase el documento HSS 14 90, que muestra la entrega de una planta-salḫu para cuatro hijas del rey.
726 El pago a nodrizas mediante prendas está atestiguado tanto en Nippur (p. ej., BE
14 46: 2) como en Nuzi (p. ej., la prenda-ziyanatu en HSS 13 165: 5).
727 Sirva como ejemplo el documento de Nuzi HSS 13 227: 14.
728 Como muestran incluso textos legislativos, como el Código de Ešnunna (CE 32):
“Si un hombre entrega a su hijo para que lo amamanten, para que lo críen, y no da las raciones de grano, aceite ni lana durante tres años, que pague 10 siclos de plata por la cría de su hijo y podrá llevarse consigo a su hijo” (traducción en Sanmartín, Códigos legales, 68). Complétese este aspecto en Stol, Birth in Babylonia and the Bible, 182, n. 67.
729 Sobre los usos del aceite en la Mesopotamia antigua véase Cécile Michel, “Hui-
le”, en Joannès, Dictionnaire, 395 (con bibliografía en p. 396).
730 Sirva como ejemplo el texto de Nuzi procedente del archivo palaciego HSS 15
247, que reza así (ll. 1-6): “La nodriza ha tomado 5 qû de aceite de sésamo para los niños, en el mes de Arkapinni” (sobre HSS 15 247 véase CAD Š/1 304b, sub šamaššammū, así como Schneider-Ludorff, “Die Amme”, 485 y n. 44). Este documento, mediante el sin- tagma ana TUR.TUR.MEŠ, “para los niños”, muestra que el empleo del aceite de sésamo estaba también destinado al cuidado corporal de los pequeños. Sobre las caracte- rísticas y funciones de este tipo de aceite en Mesopotamia véanse en particular Fritz Rudolf Kraus, “Sesam im alten Mesopotamien”, JAOS 88 (1968): 112–19; Maynard P. Maidman, JAOS 102 (1992): 391–92; Brigitte Lion, “Sésame”, en Joannès, Dictionnaire, 778.
731 Al respecto véase Stol, Birth in Babylonia and the Bible, 182.
732 Como en Nuzi, el pago a nodrizas está ampliamente atestiguado en el Mari pa-
leobabilónico, donde encontramos varios casos en los que estas mujeres reciben aceite y vestimentas por amamantar niños. Éstos pertenecen a un estrato social elevado, puesto
Por último, y aunque no sea una práctica generalizada, los documentos de Nuzi HSS 14 212 y HSS 15 247 plantean un aspecto novedoso. Aunque nor-
malmente el tēniqu es entregado directamente a las nodrizas733, quienes en teoría
disfrutarían de los beneficios del pago, en estos documentos son explícitamente
destinados a los niños734. Por tanto, y si bien los bebés no tendrían capacidad de
recibir por ellos mismos este pago, podrían ser destinatarios del mismo de alguna forma: cereales para complementar su alimentación de leche de la nodriza, vestimentas, aceite para ingerir o para recibir tratamientos corporales, etc.
Centrándonos en el corpus del Bronce Reciente que nos informa sobre la alimentación de niños esclavos, debemos hacer primeramente referencia a las listas mesobabilónicas de racionamientos. Estas no aportan por regla general información alguna sobre la duración de los trabajos, y por lo tanto resulta com- plicado estimar las necesidades alimentarias de los individuos, así como la
adecuación de las raciones735. Lo que sí se evidencia es que los niños recibían
menor cantidad de raciones que los adultos, fenómeno obvio y constante en la
documentación cuneiforme de esta y otras épocas736.
Por otra parte, podemos observar la evolución de las raciones en la docu- mentación casita atendiendo a casos concretos de individuos. Este análisis es posible debido a que poseemos diversas listas mesobabilónicas de raciones que
consignan los mismos individuos en un lapso temporal determinado737. Como
que son herederos potenciales del trono de Mari o niñas destinadas a ser sacerdotisas o a un enlace matrimonial de carácter político. Sobre esta cuestión, y mentando algunos ejemplos concretos, véase Nele Ziegler, “Les enfants du palais”, KTEMA 22, 1997, 45–57 (esp. pp. 46–47).
733 Como muestran por ejemplo los textos de Nuzi HSS 13 165: 5 (a-na mu-še-ni-iq-
tu4), HSS 14 102: 6 (a-na SAL.MEŠ mu-še-ni-qa-ti) y HSS 16 234: 19 (a-na mu-še-ni-iq-ti).
Para otros corpora en que se señala que el pago irá destinado a las nodrizas, en este caso designando el nombre personal de las nodrizas, véanse por ejemplo los textos de Mari MARI 3 71, ARM 7 50, ARM 7 55, ARM 7 61, ARM 7 32, M.18121, T.108 (al respecto cf. Ziegler, “Les enfants”, 47).
734 HSS 15 247: a-na TUR.TUR.MEŠ (5 qû de aceite de sésamo).
735 Es la conclusión a la que llega Brinkman (“Forced Laborers”, 20) tras una prime-
ra evaluación de las fuentes (la inmensa mayoría aún inéditas).
736 Como aparece en las listas de raciones de Nuzi procedentes del archivo de Šilwa-
Teššup, o como mostramos en una comparativa entre los datos casitas y la información de las listas de raciones de época de Ur III (§5.5).
737 Véase al respecto la tabla presentada por del Giuseppe F. del Monte (“Razioni e
classi d’età in Nippur medio-babilonese”, en Aldo Zanardo [ed.], Stato, Economia, Lavoro nel
Vicino Oriente antico [Milán: Francoangeli, 1988], 28), que compara diferentes individuos a
lo largo de varios documentos mesobabilónicos ordenados cronológicamente. Para la terminología y otras cuestiones específicas de las listas de raciones mesobabilónicas véanse especialmente Giuseppe F. del Monte, “Su alcune tecniche contabili delle amministrazio-