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3.3 Primary Objective Function

3.3.3 Hydraulic Actuator

La primera capacidad explorada es el aprendizaje colectivo junto con la capacidad de absorción del conocimiento, los cuales tienen incidencia en el emprendimiento corporativo de la empresa, al aplicarse en la renovación constante de la firma y su crecimiento.

Grant (2006), explica que la aplicación y creación del conocimiento, representa importancia estratégica para la mayoría de las capacidades y procesos de la empresa; este recurso es fundamento de distintas líneas tradiciones de investigación, como el aprendizaje organizacional, la gestión de la tecnología y las capacidades cognitivas gerenciales. Para el autor, la Teoría

Resource-based view, enfocada en el conocimiento, ofrece una base teórica para la comprensión

de los retos de renovación e innovación de las organizaciones, por lo que presenta diversas características para que el conocimiento se convierta en una capacidad especial, entre otras, las habilidades de transferencia, agregación, apropiación, especialización, coordinación y cooperación.

Los procesos de absorción del conocimiento conllevan a individuos y empresas a desarrollar conductas emprendedoras y diferentes estilos en toma de decisiones, métodos y prácticas administrativas que permiten identificar y explotar proactivamente oportunidades del entorno (Kuratko y Audretsch, 2009; Wiklund y Shepherd, 2003a; Alas, 2007; Kreiser, 2011). Zahra (1993a), anota que la renovación estratégica implica cambios en todo el sistema que mejoran el aprendizaje de la organización y la solución de problemas; estos cambios impulsan una firma, la hacen atenta a su entorno externo y aumentan la capacidad de detectar amenazas, oportunidades y responder a ellas de manera creativa.

Zahra y George (2002) presentan un modelo que integra las dos etapas más importantes para el proceso de convertir el conocimiento en las acciones que producen una ventaja competitiva: el potencial de capacidad de absorción, que incluye la adquisición y la capacidad de asimilación; y la capacidad de absorción realizada, que agrupa la transformación y la explotación de capacidades, para aplicar el nuevo conocimiento. Para los autores, estos procesos se impulsan por la alta dirección, por medio de programas de formación y estructuras organizacionales que impulsen los determinantes internos del emprendimiento corporativo, como empoderamiento, autonomía, trabajo colaborativo y actitud emprendedora, entre otros.

La aplicación del conocimiento de los individuos de la empresa o actuando en equipo con los demás miembros que la integran, permite generar nuevas ideas y detectar oportunidades de renovación, transformación permanente y mejoramiento, desarrollando procesos de aprendizaje internos. La canalización de estos conocimientos a diversas alternativas de emprendimiento corporativo, conduce a aprovechar los recursos organizacionales existentes e incluso acceder a otros no disponibles internamente, para alcanzar los objetivos empresariales mencionados (Garzón, 2011).

Chetty y Wilson (2003) anotan que buena parte del conocimiento en las empresas se genera cuando sus miembros se comprometen en relaciones y comparten información; por tanto, para los autores, la colaboración posibilita a la firma adquirir gran cantidad de conocimiento rápido y a bajo costo. Otros recursos que usan las empresas pueden conseguirse en el mercado, pero lo mismo no ocurre cuando se trata de conocimiento específico de la industria.

Cohen y Levinthal (1990) definen la absorción del conocimiento como “la capacidad de reconocer el valor de nueva información, asimilarla y aplicarla a fines comerciales" (p. 128) y

afirman que ésta se desarrolla al analizar el entorno e identificar, asimilar y explotar el conocimiento; para los autores las firmas aprenden más cuando realizan esfuerzos significativos en procesar nuevos conocimientos. De otra parte, Cohen y Levinthal (1990) y McGrath et al. (1995) destacan que la intención de nuevas iniciativas contribuye a la capacidad de absorción de la empresa.

Cualquiera sea la fuente, las nuevas iniciativas proveen el significado de extender las fronteras de las capacidades corporativas y el descubrimiento de sinergias adicionales en la larga, y relativamente única combinación de recursos constituidos por la firma (Burgelman, 1983). Burgelman (1983) y Sapienza et al. (2005), sugieren que el aprendizaje es un proceso en el que se encaminan las firmas para desarrollar conocimientos; la atención que presta una empresa a analizar información del entorno se relaciona con la manera como desarrolla su capacidad de aprendizaje, convirtiéndose en un recurso cada vez más crítico y valioso para la economía basada en el conocimiento. Por esta razón, ellos sostienen que el aprendizaje y la creación de conocimiento son las actividades estratégicas más importantes de las firmas, encaminadas al desarrollo de la innovación y a la creación de ventajas competitivas sostenibles.

Añaden Rupčić, et al., (2010), que el proceso de aprendizaje es considerado crítico para el logro de la eficacia emprendedora; la afirmación general de su trabajo es que una empresa debe combinar la orientación emprendedora con una fuerte orientación al aprendizaje, con el fin de lograr beneficios de las sinergias; implica el compromiso de toda la organización para responder con prontitud a los cambios ambientales y desafiar constantemente los procedimientos, sistemas y modelos mentales que dirigen la relaciones internas y con el medio ambiente.

Para los autores es preciso configurar un entorno organizacional, en el que se participe en procesos continuos de aprendizaje para posibilitar la transformación; adicionalmente, acentúan la importancia de generar inteligencia y conocimiento, así como la necesidad de asegurar la comprensión del mismo y su aplicación en toda la organización. Subrayan, igualmente, que como parte del comportamiento de cada uno de sus miembros, deberían contar con la capacidad de actuar, disponer de la motivación personal, la asunción de riesgos, estar alertas y ser persistentes, pero esto se limita por la condición humana y la capacidad de liderazgo y gestión organizacional.

Kuratko y Audretsch (2009) examinan las dimensiones de la cultura intraemprendedora y factores internos de las organizaciones asociados con la capacidad para crear y apoyar la actividad emprendedora, y relacionan la formación en emprendimiento como un medio importante para el cambio de las percepciones individuales y la promoción del valor del emprender. Temas de formación en atención a cambios del entorno, identificación de oportunidades, formulación, evaluación y gestión de proyectos, trabajo en equipo y liderazgo, pueden desarrollar competencias de capital humano en las firmas para impulsar el emprendimiento corporativo efectivo.