• No results found

Los escritores apelan a los creyentes, para que diesen a conocer lo que era su opinión—¿lo habría ex- presado ocasionalmente alguno de ellos?—de que Pablo, Silas, y Timoteo habían llevado a cabo su obra (ἐργαζόμενοι) con devoción a Dios (piadosa, santamente, como hombres separados para Dios y su servi- cio), esforzándose siempre para hacer lo que es justo ante la ley; es decir, en forma irreprensible. Pero pues- to que el juicio humano es, después de todo, falible,—porque “el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”—la declaración, “vosotros sois testigos”, es seguida de inmediato por: “y (lo es) Dios”.

11, 12. Conforme sabéis cómo, al modo que un padre (tratando) con sus propios hijos, (así fuimos)  amonestando a cada uno y a todos vosotros, y confortando y testificando, a fin de que vivieseis vidas  dignas de Dios, que os llama a su propio reino y gloria.51

[p 81] Pablo, Silas, y Timoteo, estando en Tesalónica, habían amado a aquellos hermanos como una madre ama y acaricia a sus propios hijos (v. 7) y les habían amonestado como lo haría un padre. Como Bengal lo hace notar, les habían amonestado a fin de que pudiesen actuar libremente, confortado con el fin de que actuasen gozosamente, y testificado para que actuasen reverentemente (con el correcto sentido de respeto hacia la voluntad de Dios tal como se expresa en su Palabra; es decir, con temor), Habían trata- do con cada uno en particular, habiendo realizado entre ellos una obra pastoral en forma personal. (Su estancia en Tesalónica debe haber sobrepasado las tres semanas.) Habían tratado también con todos ellos como congregación, hablándoles colectivamente, enseñándoles, explicándoles la Palabra de Dios, y ex- hortándoles a aceptarla por medio de la fe y vivir en conformidad a ella52. Habían actuado conforme a la falta de madurez de ellos, mostrándoles tierno amor. Ambas ideas (inmadurez, amor) están implica- das en el término hijos.

51

Los intentos para construir esta difícil cláusula suman legiones. La que nos parece ser la mejor es la siguiente: (1) Traducción literal: “Tal como vosotros sabéis cómo cada uno de vosotros como un padre sus propios hijos amonestando vosotros y alentando y testificando para vosotros para andar dignos de Dios, Aquel, llamando a voso- tros a su propio reino y gloria”.

(2) La declaración que comienza con “tal como vosotros sabéis” va en forma paralela con la que comienza con “vo- sotros sois testigos y (lo es) Dios” (versículo 10); en consecuencia “como cada uno de vosotros” es coordinada en pen- samiento con “cuán piadosamente”, etc. El pensamiento con referencia a la piadosa, justa, e irreprensible forma en que los tres habían llevado a cabo su obra (v. 10) se ha elaborado en base a la declaración de que ellos habían tratado con los tesalonicenses como lo hace un padre con sus hijos, amonestándoles, alentándoles, testificándoles a fin de que vi- viesen vidas dignas de Dios, etc.

(3) Los gerundios amonestando, alentando, testificando deben combinarse con el imperfecto del verbo ser (entendido), formando el imperfecto perifrásico. El uso del perifrásico tiene el efecto de hacer la frase más vívida, como si dijese, “nosotros estábamos actuando así y así; ¿no lo recuerdan? La omisión de la cópula en tales casos no es de ningún modo extraño (cf. 2 Co. 7:5) y puede ser debido a influencia aramaica.

(4) Las palabras “sus propios hijos” deben ser consideradas el objeto de la idea principal en los gerundios. Si la cláusula hubiese sido expresada en forma más amplia, los gerundios se habrían repetido.

(5) El pronombre vosotros después de amonestando (véase la traducción literal más arriba, bajo 1) es recapitularia, resumiendo la idea expresada en cada uno de vosotros. Esta repetición del pronombre puede también ser debido, en parte, a la influencia aramaica. Sin embargo en griego koiné (tanto como en otros idiomas, aun hoy día) tal “redundan- cia” no es rara. No debe considerarse como una repetición superflua: los misioneros, durante su estada en Tesalónica, habían ministrado a cada persona individualmente y habían también tratado con las personas colectivamente.

(6) Expresada en forma más completa, la oración, en consecuencia podría tomar la siguiente forma: (después del versículo 10: “vosotros sois testigos y también lo es Dios, de cuán piadosamente”, etc., y continúa el v. 11) “tal como vosotros sabéis como, del modo que un padre amonesta a sus propios hijos y alentándoles y testificándoles, así estu- vimos amonestando a cada uno y a todos vosotros, y alentándoos y testificándoos a fin de que viváis vidas dignas de Dios, quien os llama a su propio reino y gloria”. Esta forma, ligeramente abreviada, es la que hemos adoptado en el texto.

52 Como Calvino dice brillantemente, (Commentarius In Epistolam Pauli Ad Thessalonicenses I, Corpus Reformatorum, vol. LXXX, Brunsvigae, 1895, p. 150): Et certe nemo unquam bonus erit pastor, nisi qui patrem se ecclesiae sibi creditae praestabit. Nec vero se universo modo corpori talem fuisse asserit, sed etiam singulis. Neque enim satis est, si pastor omnes pro suggestu in commune doceat, nisi particularem quoque adiungat doctrinam, prout vel necessitas postulat, vel occasio se offert.

Ahora bien, el propósito de esta paternal exhortación tenía por objeto que los lectores pudiesen an‐

dar (desempeñar sus vidas) de [p 82] una manera digna de (en armonía con) su relación con Dios, quien,

por medio de la predicación y cuidado pastoral, les llamaba a aquel futuro reino (cf. 2 Ts. 1:5; 1 Co. 6:9, 10; Gá. 5:21; Ef. 5:5; 2 Ti. 4:1, 18) donde su realeza es reconocida en plenitud y su gloria (radiante es- plendor; cf. C.N.T. sobre Juan 1:14) se refleja en los corazones y vidas de todos sus súbditos.

13. Y por esta razón también damos gracias a Dios incesantemente de que cuando vosotros recibisteis de noso-

tros la palabra que oísteis, es decir, la palabra de Dios, la aceptasteis no como palabra de hombres sino como ver- daderamente es, palabra de Dios, la cual también está obrando en vosotros que creéis. 14 Porque vosotros, herma-

nos, llegasteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; porque vosotros pade- cisteis las mismas cosas de vuestros propios compatriotas como ellos de los judíos, 15 quienes dieron muerte tanto

al Señor, es decir, Jesús, y a los profetas, y nos expulsaron, y no agradan a Dios, y están en contra de todos los hombres 16 en que tratan de impedirnos hablar a los gentiles para que puedan ser salvos, para ir siempre colman-

do la medida de sus pecados. ¡Pero sobre ellos la ira ha llegado a su clímax!53 2:13–16

2:13. Y por esta razón también damos gracias a Dios incesantemente, de que cuando vosotros re‐ cibisteis de nosotros la palabra que oísteis, es decir, la palabra de Dios, la aceptasteis no como pala‐ bra de hombres sino como verdaderamente es, palabra de Dios, la cual también está obrando en vo‐ sotros que creéis.

El hecho de que en esta sección la defensa continúa, se hará más evidente, y el punto principal será: “El enemigo está procurando socavar vuestra fe, pero vuestra voluntaria disposición para sufrir la per- secución por causa de Cristo es prueba que vuestra fe es genuina, y el enemigo no saldrá victorioso”.

Con el fin de hacer más real esta verdad, Pablo asevera que no solamente los tesalonicenses están llenos de gratitud por las bendiciones espirituales recibidas, sino además lo están los misioneros (de ahí, “nosotros también”, esto es, “tanto vosotros como nosotros”). Incesantemente dan gracias a Dios por la forma en que los tesalonicenses habían acogido el mensaje y por la influencia que esta palabra, prove- niente de Dios, había ejercido en sus vidas. En otras palabras, se nos ofrece una mayor elucidación y amplificación de 1:6, así como 2:1–12 es una extensión del pensamiento [p 83] iniciado en 1:5. Por esta misma razón no estamos de acuerdo con aquellos que pudiesen interpretar este pasaje como si dijera: “Damos gracias a Dios porque cuando vosotros recibisteis este mensaje, obtuvisteis realmente la Pala- bra de Dios, y no meramente palabra de hombres”. El sentido es: cuando vosotros recibisteis (recepción externa) de parte de nosotros la palabra que vosotros oísteis (literalmente en griego: “la palabra de oyendo”), que era nada menos que la misma palabra de Dios, la aceptasteis (aceptación interna) como tal, es decir, como palabra de Dios y no como palabra de hombres. El carácter genuino de esta aceptación se evidencia por el hecho de que esta divina palabra estaba realmente produciendo frutos en las vidas de los hermanos, como el pasaje 1:6–10 ya lo ha señalado (se habían tornado de los ídolos y vuelto hacia Dios y hacia la venida de su Hijo, y aun más, en medio de gran aflicción estaban proclamando gozosa- mente la nueva fe); y como lo veremos luego en el v. 14. En consecuencia, la palabra estaba obrando; estaba “en acción”54, efectiva en las vidas de los creyentes. Y la razón porqué estaba obrando, y esto en

53 O al fin; o hasta el final.

54 Pablo está encariñado con este verbo está en acción (ἐνεργέω). Lo usa una y otra vez (Ro. 7:5; 1 Co. 12:6, 11; 2 Co. 1:6; 4:12; Gá. 2:8 dos veces; 3:5; 5:6; Ef. 1:11, 20; 2:2; 3:20; Fil. 2:13 dos veces; Col. 1:29; 1 Ts. 2:13; 2 Ts. 2:7). De los 21 casos en que este verbo ocurre en el Nuevo Testamento, 18 son usados por Pablo. Se agrega a esto que solamente él emplea los nombres correspondientes (ἐνέργεια, ἐνέργημα; cf. la palabra nuestra, energía). Según el modo de pensar de Pablo los

sentido muy positivo, es porque era la Palabra de Dios: por medio de esta palabra, Dios mismo estaba operando (cf. Fil. 2:13). A fin de comprobar este hecho, a saber, que la palabra de Dios estaba verdade- ramente actuando y que efectivamente era palabra de Dios, Pablo continúa diciendo:

14. Porque vosotros, hermanos, llegasteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús 

Related documents