4 Theoretical Framework
4.4 Identifying and Mapping a Process
A lo largo de los últimos años la situación social de la lengua asturiana ha sufrido las consecuencias de los cambios económicos y sociales que han afec- tado a toda la cultura astur. En este sentido habría que destacar la industriali- zación y la implantación de la minería como factores determinantes en este proceso de cambios que han afectado de forma importante a la estructura fa- miliar y local (González-Quevedo, 2010). La emigración interna desde las zonas rurales hacia los centros industriales y las cuencas mineras, así como la llegada de muchos inmigrantes desde otras zonas de fuera de Asturias alteró de manera significativa el uso de la lengua propia. También es imprescindible tener en cuenta la historia política reciente para entender los cambios en cuan- to a la consideración social de la lengua asturiana, así como las nuevas percep- ciones e ideas que especialmente a lo largo del siglo xx ha habido en Europa respecto a las lenguas y culturas minoritarias.
Al estudiar el proceso de normalización de la lengua asturiana estamos hablando de una lengua minoritaria o, para expresarnos con más precisión, de una lengua minorizada. Es decir, una lengua que se habla y que es una forma de comunicarse en la comunidad, pero que no se reconoce oficialmente de manera completa, dándose así una situación de evidente marginación. Esta marginación propicia que, de no ponerse remedio a esta situación, la lengua asturiana pueda correr el peligro de ir perdiéndose con el paso del tiempo (González-Quevedo, 2000 y 2010).
La lengua asturiana convive con el castellano, otra lengua hermana y próxima, pero, también, muy poderosa. La convivencia de ambas lenguas co-
loca a la lengua minoritaria en situación de muy marcada inferioridad. Esto significa que si queremos definir cómo es el bilingüismo que encontramos en Asturias hay que decir que es un bilingüismo caracterizado por la desigualdad y el desequilibrio entre las dos lenguas. Mientras que el castellano goza de una situación privilegiada y, por tanto, sigue una dinámica asimilacionista, el astu- riano se encuentra en un proceso de difícil supervivencia (cf. González-Que- vedo, 1994a).
A pesar de que en los últimos años la enseñanza y la presencia del astu- riano han mejorado notablemente, sin duda seguimos teniendo en Asturias una situación muy clara de diglosia en muchos ámbitos de la población astu- riana. Mientras que para la lengua asturiana suelen escogerse los momentos de la comunicación familiar o de amistad y los contenidos afectivos o humo- rísticos, el castellano es la lengua predominante en el espacio público y en la comunicación formal, académica y administrativa y jurídica (cf. González- Quevedo, 1994a).
Para un número importante de hablantes, especialmente los residentes en zonas rurales, el uso de la lengua propia ha sido tradicionalmente un síntoma de ignorancia e incluso de inferioridad social, mientras se ha visto al castellano como una lengua con prestigio y capaz de abrir múltiples caminos y oportu- nidades. En algunos asturhablantes encontramos un sentimiento de estigma en lo que se refiere al uso de la lengua propia, en el sentido que Barth (1976) ha analizado este complejo de inferioridad lingüística. Durante mucho tiem- po los hablantes de asturiano se han sentido estigmatizados por el uso de la lengua propia, uso que se asociaba tradicionalmente a la falta de educación y cultura y a un estatus social y económico inferior.
Poco a poco este sentimiento de estigma ha ido desapareciendo, aunque aún lo encontramos en las personas de más edad y, paradójicamente, en estas personas maduras que, no sabiendo usar con propiedad el castellano por ser prácticamente monolingües en asturiano, perciben que su forma de hablar es inferior y se sienten limitadas socialmente (Cf. González-Quevedo, 2000 y 2010). Por tanto, como sucede con todas las lenguas que están en una posi- ción de inferioridad frente a otra, el asturiano recibe connotaciones negativas de diverso tipo, aunque quizás sea necesario matizar esta autopercepción ne- gativa, porque lo cierto es que la sensibilidad de estos hablantes respecto a su lengua materna no es nada sencilla y sí muy compleja y contradictoria: en estos ambientes hay también una actitud de fuerte censura a quienes tratan de ocultar sus rasgos lingüísticos propios para tratar de aparentar un mejor status. De acuerdo con esto, es fácil recoger en las zonas rurales asturianas anécdotas o pequeños relatos en los que se ridiculiza a quienes pretenden presumir de
haber olvidado los rasgos lingüísticos propios. En este sentido resulta especial- mente relevante y difundido el pequeño cuento del engazu (un rastrillo de madera usado para trabajar con el heno): según dicho relato, un joven se fue a América pero volvió al poco tiempo y pretendía al regreso no saber ya hablar ni entender una palabra de asturiano, hasta que al pisar los dientes del rastrillo el mango de éste le da en la cara y entonces, al hacer una exclamación de fas- tidio, sí recuerda el nombre del engazu. El carácter arquetípico de este cuento y de otras historias locales muestra muy claramente esta actitud ambivalente hacia el asturiano por parte de sus hablantes: por un lado, se considera una lengua inferior, pero por otro lado se recela de aquel que pretende de forma exagerada ocultar su carácter de asturhablante (cf. 1999a).
Todo lo anterior vale para los asturhablantes más tradicionales, pero entre los jóvenes la situación es diferente y en vez de ambivalencia lo que encontra- mos con mucha frecuencia es una actitud favorable y positiva hacia el asturia- no. Desde hace años aparece en la población asturiana una tendencia nueva y muy significativa: por primera vez un sector creciente se muestra conciencia- do de la necesidad de recuperar y normalizar la lengua asturiana. Y es que para contrarrestar esta situación de minorización, de estigmatización, de diglosia y de bilingüismo absolutamente desequilibrado se ha producido desde los años 70 un proceso de intento de normalización. Esto es lo que se pretende estu- diar en este trabajo (cf. D’Andrés, 2002; Guardado Diez, 2008; Xunta pola Defensa de la Llingua Asturiana, 1996).
Todo este proceso de normalización social de la lengua asturiana ha ido en paralelo con el de su normativización. No es este el momento de estudiar con detalle el proceso de normativización del asturiano, que se ha realizado de una manera exitosa y con notable rapidez. Frente al desorden ortográfico tra- dicional, la labor de una institución como la Academia de la Llingua Asturia- na ha conseguido un gran consenso en cuanto a cómo lograr la normativiza- ción ortográfica. Las dos obras fundamentales en este sentido han sido la
Gramática asturiana y el Diccionario de la Llingua Asturiana (DALLA) (cf.
González-Quevedo, 2006b).
Pero si es cierto que la normalización en cuanto a la norma es necesaria e imprescindible, también lo es que resulta insuficiente para que la lengua minorizada sobreviva en nuestro mundo actual, tan influenciado por el tex- to escrito y la imagen y tan estructurado por las nuevas tecnologías y la co- municación electrónica. Para que la lengua minorizada pueda sobrevivir y desarrollarse es necesaria e imprescindible la normalización social (cf. D’Andrés, 2002; Guardado Diez, 2008; Xunta pola Defensa de la Llingua Asturiana, 1996).
Como en otros casos y territorios, el proceso de normalización externa del asturiano ha sido y es un proceso interesante y complejo y en él han participa- do e influido diversos sectores sociales. Como se podrá ver, el protagonismo de este proceso lo han tenido tanto instancias privadas e individuales como las entidades públicas, a las que cada día la población les exige más compromiso en este sentido. Por otro lado, para entender este proceso no sólo debemos atender a las iniciativas que propician la normalización, sino a la reacción so- cial y el balance social global que genera este proceso (cf. González-Quevedo y Fuertes, 1990; González-Quevedo, 2000).
En los años 70 del pasado siglo comenzó a haber cierto movimiento a favor de la recuperación de la lengua asturiana. Escritores como Lorenzo Novo Mier o José León Delestal impulsaron la asociación «Los Amigos del Bable», que rea- lizó algunas actividades públicas revitalizadoras, siendo el hecho más significati- vo la celebración en 1973 de la «I Asamblea Regional del Bable», en la que se reunieron estudiosos de la lengua y la literatura asturiana y se planteó, entre otros, el tema del futuro del asturiano y la necesidad de su institucionalización.
2. «Conceyu Bable». Una nueva visión de las cosas
En 1974 tuvo lugar un hecho que tuvo un relevante impacto social: la creación del grupo «Conceyu Bable», que tiene su origen en las páginas de la revista Asturias Semanal y reunió a muchos militantes, especialmente jóvenes, de distintos sectores que reivindicarán la presencia del asturiano en todos los niveles de la sociedad. Tres profesores universitarios dirigían este proyecto, que desplegó diversas actividades: edición de un boletín, atención continua al pro- ceso autonómico en relación con la cuestión lingüística, etc. Fue el 16 de no- viembre de 1974 cuando en la revista Asturias Semanal, en su número 284, apareció la sección «Conceyu Bable», que, escrita íntegramente en asturiano, tuvo una gran repercusión social.
A lo largo del tiempo «Conceyu Bable» desplegó diversas campañas y, en este contexto, fue especialmente exitosa la iniciativa a favor de la enseñanza del asturiano, que tenía como lema «Bable nes escueles». Este lema tuvo una enorme difusión en todo el territorio de Asturias. «Conceyu Bable» tuvo una gran importancia, puesto que fue el cimiento sobre el que se construyó la reivindicación lingüística que vendría después (VV. AA, 2009).
Al mismo tiempo, fuera de Asturias y en sectores fundamentalmente es- tudiantiles, se formaron asociaciones diversas, como el «Conceyu d’Asturies en Madrid», dirigido por Xosé Álvarez «Pin». Esta asociación en la emigración fue muy activa en tareas reivindicativas en general, creando incansablemente
actos culturales, organizando concursos literarios y difundiendo sus informa- tivos en revistas periódicas como Restallu.
En la sociedad asturiana la lengua ha pasado a ser un símbolo identitario que aflora con toda claridad al observar muchos comportamientos en el cam- po sociolingüístico, de forma que incluso aparecen nítidamente aspectos ri- tuales en defensa del asturiano, tanto a nivel individual como a nivel colectivo. Así, a nivel individual se puede constatar la decisión de muchos matrimonios jóvenes de poner nombres asturianos a sus hijos o de muchas personas adultas que comienzan en un determinado momento a firmar con su nombre asturia- nizado. Son procedimientos que podemos interpretar como pequeños ritos de paso, actos simbólicos con los que se desea afirmar ritualmente el paso del umbral que separa dos lenguas y dos culturas (cf. González-Quevedo, 1992).
El uso de la lengua como símbolo identitario tiene, por supuesto, aspectos colectivos, de forma que al observar ciertos actos públicos, no sólo de activistas del asturiano sino populares en general, el asturiano se convierte en un símbo- lo de identidad astur: determinadas frases habladas o escritas (en diversos con- textos: discursos, rótulos, carteles, encabezamientos de textos) se pide que sean en asturiano no por exigencia de la necesidad comunicativa sino por la volun- tad de afirmar la existencia de Asturias como una entidad lingüística y cultural con rasgos propios (cf. González-Quevedo, 1992 y 1994a). Son muchos los actos que jalonan el año para reivindicar ritualmente la lengua como corazón de la identidad asturiana, en actividades de estructura y significación similares a las que se han estudiado en otros ámbitos con lengua minorizada.
Todos estos análisis nos demuestran que la lengua no es sólo una manera de comunicarse y de configurar el mundo, sino también una forma de identi- ficarse como grupo. Esto nos ayuda a entender la diferencia que se da entre el comportamiento lingüístico de los hablantes tradicionales y los hablantes más jóvenes, que suelen tener una cierta conciencia política en cuanto a la visión de la lengua como fenómeno social. La visión del futuro que tiene este sector de la población es muy diferente del que tradicionalmente han tenido los hablan- tes del asturiano, diferencia que se concreta en el hecho de que la mayoría de los hablantes tradicionales del asturiano han carecido de cualquier proyecto de futuro para el asturiano. Por el contrario, en la población joven y reivindicati- va el asturiano no se ve como un simple lastre del pasado ni como algo conde- nado a sobrevivir o morir sin intervención de la voluntad de los asturianos como pueblo. Para este nuevo sector de la población la lengua asturiana tiene derecho a tener continuidad histórica y reclaman del poder político una vo- luntad política que garantice que la lengua propia siga siendo en los próximos tiempos la forma de comunicación normalizada de los asturianos.
Esta es la perspectiva en la que surgieron y se perfilaron las ideas, los pro- yectos, las argumentaciones y hasta las propuestas concretas de recuperación lingüística y cultural. Ciertos trabajos y estudios fueron creando el clima de la reivindicación y escogiendo los símbolos y tópicos que marcarán posterior- mente el camino no diglósico para la lengua asturiana y las ideas centrales para corregir el fuerte proceso de aculturación.